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Full text of "Diario de la primera partida de la demarcacion de limites entre Espana y Portugal en America"

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Titíe: Diario de la primera partida de la demarcación de 

limites entre España y Portugal en Arnera 
Authon Várela y Ulloa, José & Jerónimo 3S? 
Due Date: 12/16/11 Pieces: 2 
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3 1924 020 373 332 





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PRINTHD IN USA 



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in 2011 with funding from 

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DEMARCACIÓN DE LIMITES 

ENTRE ESPAÑA Y PORTUGAL EN AMÉRICA 



Publicaciones de la Real Sociedad Geográfica. 



DIARIO DE LA PREM ERA PARTIDA 

DE LA 

DEMARCACIÓN DE LIMITES ENTRE ESPÍA Y PORTUGAL 

EN AMÉRICA 

PRECEDIDO DE UN ESTUDIO 

SOBRE LAS 

CUESTIONES DE LIMITES ENTRE ESPAÑA Y PORTUGAL El AMERICA 

POR 

Don Jerónimo Becker, 

Individuo de número de la Eeal Academia de la Historia, Vocal 
de la Junta directiva de la Eeal Sociedad Geográfica, etc. 






MADRID 
Imprenta del Patronato de Huérfanos de Intendencia é Intervención Militaros 

Caracas, número 7. 
1920 



\ l^o 






PROLOGO 



España y Portugal — ha dicho un ilustre escritor con- 
temporáneo (1) — abren gloriosamente la Edad Moderna 
en la historia de la Geografía. España, navegando hacia 
Occidente en busca de tierras orientales y revelando im- 
pensadamente la existencia de un nuevo Continente, y Por- 
tugal, descubriendo la ruta del Cabo y facilitando la co- 
municación con las regiones del Mediodía de Asia, seña- 
lan un momento, único y sublime en la Historia moderna, 
en el cual, como ha escrito un insigne pensador del Oc- 
cidente de la Península (2), Europa entera baja la cabeza 
y aplaude el genio de la civilización ibérica. 

Desde entonces, y por espacio de más de tres centurias, 
es decir, hasta que en los comienzos del siglo xix se hun- 
dió el Imperio colonial español, los dos pueblos peninsu- 
lares, hermanos por la raza á que deben su origen, por el 
suelo en que habitan y por el espíritu que ha guiado sus 
pasos á través de la Historia, han vivido en perpetua dis- 
cordia; discordia que si algunas veces ha adquirido las 
proporciones de lucha armada y sangrienta, casi siempre 
se ha encerrado en los límites de la discusión diplomática 
y curialesca ; pero discordia, al fin, que ha perturbado sus 
relaciones y los ha distanciado, con grave daño de sus 
intereses, por cuestiones de límites en América. 

La historia de los descubrimientos y de las conquistas 



(1) Beltrán y Rózpide: Viajes y descubrimientos efectuados 
en la Edad Media.— Madrid, 1876. 

(2) Oliveira Martins: Historia de la civilización ibérica. 



— 6 — 

de ambos pueblos, está hecha y es bien conocida ; la gloria 
que adquirieron en sus temerarias empresas, por ninguna 
otra nación superadas, si es que alguna no las ha igualado, 
cantada está en poemas inmortales; los nombres de sus 
famosos navegantes y de sus intrépidos conquistadores!, de 
Colón y los Pinzones, de Hernán Cortés y Pizarro, de Bar- 
tolomé Díaz y Vasco de Gama, de Cabra! y Alburquerque, 
y de tantos y tantos otros, corren de boca en boca, reci- 
biendo sin cesar testimonios de admiración y de gratitud. 
Lo que no se ha escrito y lo que aún no se conoce bien es 
la historia de aquéllas, y lo que hace falta estudiar es sus 
causas y sus efectos, el motivo que las determinó en cada 
caso concreto, y las consecuencias que produjeron. 

Y sobre que, como escribió Cánovas del Castillo, «no es 
el estudio de los hechos y de los hombres afortunados el 
que mayor utilidad trae á las naciones, ni el más digno de 
los cuidados de la Historia, porque mucho más que la 
prosperidad enseña la desgracia, lo mismo- á una Nación 
que á un individuo» (1), el estudio de esas discordias, el 
examen de sus causas ó de los pretextos que para ellas se 
invocaron, la conducta observada por cada una de las par- 
tes contendientes, las negociaciones á que aquéllas dieron 
lugar, los alegatos formulados por los respectivos Gobier- 
nos, las soluciones adoptadas, la manera como éstas se 
cumplieron y los efectos que hubieron de producir, no sólo 
interesan á la Historia, sino á la Geografía, porque todo 
eso hizo que se llevasen á cabo detenidos reconocimientos 
de los terrenos en litigio, recogiéndose en esas operacio- 
nes multitud de datos que, en su inmensa, mayoría, han 
permanecido inéditos hasta ahora. 

Una autoridad por todos reconocida, el Sr. Fernández 
Duro (1), refiriéndose á los trabajos llevados á cabo en la 
segunda mitad del siglo xvni, para la demarcación de lí- 



(1) Cánovas del Castillo : Estudios sobre el reinado de Feli- 
pe IV.— Madrid, 1888. 

(2) Fernández Duro: La Armada española, desde la unión de 
los JReinos de Castilla y Aragón. — Tomo VII. 



mitos entre España y Portugal, se lia expresado en los si- 
guientes términos: «Si se hubiera de reseñar lo que hicie- 
ron las Comisiones nombradas para la limitación del Bra- 
sil, se necesitaría mucho espacio, tanto y tan notable re- 
sultó su labor, así en la provincia de Venezuela y afluentes 
del Orinoco, por el Norte, como en el reconocimiento de los 
del Paraguay, en el Sur. En aquélla anduvieron muchos 
años D. José de Iturriaga, D. José Solano, el nombrado 
Diguja, Requena, Alvarado, por bosques y pantanos, pa- 
sando indecibles trabajos, fundaron pueblos, hicieron des- 
descripciones, levantaron planos, abrieron caminos. El 
Teniente de fragata D. Nicolás Guerrero descubrió en 
1769 que, haciendo travesía de cuatro horas por tierra, 
desde el Caño Tuamini del río Atabapo hasta el de Pinii- 
chin, que entra en Río Negro, se ganaban para los viajeros 
y mercancías treinta días de navegación que se empleaban 
desde las bocas de los ríos Guaviare y Atabapo hasta la 
calecerá del Caño Casiquiare, y desde allí á Río Negro. 

«Cinco divisiones, encomendadas á los Jefes Valer», 
Azara, Aguirre, Oyarvide y Albear, funcionaron en el lado 
opuesto de parecido modo; abriéndose paso con el hacha 
por selvas impenetrables, remontando las corrientes, tre- 
pando á las montañas, luchando con la inclemencia, la 
necesidad, los indios salvajes, las fieras y los insectos, 
dando tregua á los trabajos geodésicos y topográficos con 
que se obtenía h> que pudiera llamarse retrato exacto del 
terreno, en los mapas, para alternar con los descriptivos 
é históricos que nos han hecho conocer la laguna de Me- 
rin, el Salto de Iguazú, portento de la Naturaleza, las 
razas de indios, tupis y guaraní», sus costumbres y len- 
guas, la navegación y comercio». 

Teniendo todo esto en cuenta, cuando en Enero de 1919 
persona tan docta como D. Alfredo Gummá y Martí se 
dirigió á la Real Sociedad Geográfica proponiendo la pu- 
blicación del Diario de la Segunda Partida de la demar- 
cación de límites entre los dominios de España y Portugal 
en América, dicha Corporación no vaciló en aceptar la 



— 8 — 

propuesta, entendiendo que con ello rendía un merecido 
tributo á lo® Oficiales españoles que llevaron á cabo tan 
meritorios trabajos y prestaba un servicio a la Historia y 
a la Geografía, contribuyendo á esclarecer un interesan- 
tísimo episodio de nuestras relaciones con Portugal y ha- 
ciendo del dominio público la multitud de datos y obser- 
vaciones, recogidos y realizadas por los demarcadores es- 
pañoles. 

Acordada la publicación, quiso la Real Sociedad Geo- 
gráfica, atendiendo exclusivamente á haber dado yo á co- 
nocer, en mi obra Los estudios geográficos en España, la 
existencia en el Archivo del Ministerio de Estado de va- 
rias partes del Diario de la Segunda Partida, que fuese yo 
también el encargado de preparar y llevar á cabo aquélla, 
recomendándome que pusiese al trabajo del Sr. Albear las 
notas que exigiese su texto, y lo hiciese preceder, para su 
mayor inteligencia, de un breve estudio de las cuestiones 
de límites surgidas en América entre España y Portugal. 
No pude declinar tal encargo, por lo mucho que me hon- 
raba la confianza de tan docta Corporación, y esto me ha 
obligado' á trazar las siguientes páginas, que pudieran ser 
capítulos de una Historia que hace tiempo tengo el pro- 
pósito de escribir : la de las relaciones hispano -portu- 
guesas. 

Al poner manos á la obra hube de encontrarme con al- 
gunas novedades. Ya sabíamos que una parte del Diario de 
la Segunda Partida se había publicado en Montevideo en 
1882, atribuyéndolo á Cabrer, quien, según Groussac, se 
lo había sustraído á Albear (1) ; pero por efecto de la 



(1) No creo que esta acusación sea completamente exacta, pues 
D. José María Cabrer fué Ingeniero de la Segunda Partida, y en 
tal concepto, como autor material de muchos de los trabajos reali- 
zados, y acaso uno de los redactores del Diario, pudo conservar 
datos que le sirviesen para escribir el manuscrito publicado en 1882. 

También del Diario de la segitnda expedición de Misiones, pu- 
blicado en el tomo VII de la ((Revista del Archivo y Museo Histó- 
rico Nacional», de Montevideo, bajo el nombre del Coronel D. Joa- 
quín de Viana, se ha dicho que «en su mayor parte no es sino un 
texto generalmente incorrecto y á menudo grotescamente infiel 



- 9 — 

escasa y tardía comunicación intelectual que desgracia 
damente existe entre España y América, pues son pocos 
los libios (pie aquí se reciben de los que allí se publican, 
ignorábamos que ese Diario se hubiese publicado completo, 
al parecer, en los Anales de la Biblioteca de Buenos Aires 
por el Director de ella, el mencionado Sr. Groussac, for- 
mando los tomos I, II y III de dicha publicación, que vie- 
ron la luz en 1900, 1902 y 1901, respectivamente. Conoce- 
dor de esto, merced á noticias facilitadas por el ilustrado 
y patriota Director de El Eco de Galicia, de Buenos Aires, 
D. Manuel de Castro y López (1), decidí suspender el tra- 
bajo, poique aun suponiendo que la publicación realizada 
en la capital del Plata adoleciese de defectos, ¿valía la 
pena de hacer una nueva edición? (2). 

Hallándome en esta duda, tuve la suerte de encontrar, 
también en el Archivo del Ministerio de Estado, el Diario 
de la Primera Partida de la demarcación de 1777, copia 
certificada por el Comisario de aquélla D. José Várela y 
Ulloa, y los Diarios originales de las tres Partidas de la 
demarcación de 1750; y juzgando que sobre no ser menos 
interesante conocer los trabajos de la Primera Partida que 
los de la Segunda, aquellos ofrecían mayor novedad, feo- 
metí á la Junta directiva de la Real Sociedad Geográfica 
la conveniencia de publicar el trabajo de Várela en vez del 
de Albear. 

Es verdad que este último dio á las observaciones as- 
tronómicas mayor importancia que aquél, y que las des- 
cripciones del terreno hechas por el segundo son más com- 



del Diario de la misma expedición llevado por el Capitán de Dra- 
gones D. Francisco de Graell, actor modesto, pero testigo impar- 
cial de las guerras guaranítieas». (Véase ln disertación pronunciada 
el 16 de Agosto de 1917 en el Instituto Histórico y Geográfico del 
Uruguay por D. Juan Carlos Carvalho Alvarez). 

(1) Carta del Sr. Castro y López, fechada en Buenos Aires el 
22 de Abril de 1919 y dirigida al Secretario general de la Real So- 
ciedad Geográfica de Madrid D. Ricardo Beltrán y Rózpide, el cual 
tuvo la bondad de facilitármela. 

(2) Debo á la amabiliad de mi buen amigo el competentísimo 
americanista D. Antonio Graiño. el haber podido examinar poste- 
riormente la publicación del Sr. Groussac. 



— 10 — 

pletas que las efectuadas por el primero ; pero no es menos 
cierto que si del Diario $e la Segunda Partida se suprime 
la larga y enojosa correspondencia á que dieron lugar las 
constantes diferencias de criterio entre Albear y el Comi- 
sario de la Partida Portuguesa, Coronel Róselo, correspon- 
dencia en la cual, por una y otra parte, se repiten con 
insistencia, rayana en la monotonía, los mismos argumen- 
tos hasta con las propias palabras, el Diario queda redu- 
cido á menos de la mitad. 

Acaso lo mejor habría sido publicarlo todo : los tres 
Diarios de la demarcación efectuada en virtud del Tra- 
tado de 1750, y los dos que conocemos de la que tuvo lugar 
como consecuencia del Tratado de 1777, y tal criterio sos- 
tuvieron algunos entusiastas miembros de la mencionada 
Junta ; pero á esto se oponían poderosísimas consideracio- 
nes de índole económica, porque desgraciadamente las 
■ Corporaciones científicas en España carecen de los recur- 
sos necesarios para emprender labores de cierta impor- 
tancia, y por esto hubo que desistir de tal propósito. Sin 
embargo, ya que esto no fuese posible, he creído que debía 
dar idea suficiente de todos esos trabajos, y para ello, al 
reseñar las cuestiónese de límites surgidas entre España 
y Portugal en el Nuevo Mundo, é indicar los efectos del 
Tratado de 1750, incluyo' un amplio extracto de los Dia- 
rios de las tres Partidas encargadas de trazar en el te- 
rreno la línea divisoria fijada en aquél. 

Si de esta suerte he logrado corresponder á la con- 
fianza con que me honraron los dignísimos miembros de 
la Junta directiva de la. Real Sociedad Geográfica, habré 
satisfecho todas mis aspiraciones. 



CAPITULO PRIMERO 

Estado de las relaciones entre España y Portugal al verificarse el 
descubrimiento del Nuevo Mundo. — Primer viaje de Colón. — 
Complicaciones con Portugal : bulas de Alejandro VI : actitud 
de D. Juan II: embajada de D. Lope de Herrera: temores de 
guerra : nuevas negociaciones : Tratado de Tordesillas de 7 de 
Junio de 1494. 

No era, en verdad, muy satisfactorio el estado de las 
relaciones entre España y Portugal en los últimos años 
del siglo xv, porque si bien el Tratado de paz celebrado 
en 1479 había puesto fin á las hostilidades á que dio origen 
la sucesión de Enrique IV, ni ese Tratado ni la muerte de 
Alfonso Y el Africano, ocurrida poco después, lograron 
restablecer entre ambos pueblos la cordialidad y la ar- 
monía en que sus verdaderos intereses les exigían que 
viviesen. Juan II había hereda do de mi padre, con la Co- 
rona portuguesa, la animosidad hacia Castilla, y aunque 
con mayor habilidad que su antecesor, supo disimular 
mejor sus sentimientos, continuaban españoles y portu- 
gueses mirándose como adversarios, prontos á renovar la 
lucha armada. 

Las pretensiones del Monarca de Portugal á la Corona 
de Castilla no eran, en realidad, la única y exclusiva 
causa de tal estado de relaciones. Uníase á esto otro mo- 
tivo no menos poderoso : el deseo de los portugueses de 
que se les reconociese el derecho que creían tener sobre 
las costas de Guinea ; costas que los Reyes castellanos 
miraron siempre como propias de sus dominios desde que 
las descubrieron sus vasallos; y la aspiración á dominar 
en las islas Canarias : deseo y aspiración que, durante 



— 12 — 

más de medio siglo, no cesaron de producir reyertas, hos- 
tilidades y reclamaciones por una y otra parte (1). Un 
ilustre historiador afirma que esas contiendas no cesaron 
hasta que las paces, hechas por el Rey y el Príncipe de 
Portugal, y ratificadas por la Reina. Católica en Trujillo, 
á 27 de Septiembre de 1479, pusieron término á tan largas 
y enconadas pretensiones (2) ; pero el aserto no es com- 
pletamente exacto, porque aun después de celebradas 
aquéllas debieron continuar y continuaron, sin duda al- 
guna, las negociaciones, toda vez que meses más tarde, 
en 6 ele Marzo de 1480, celebraron en Toledo D. Alfonso V 
y su hijo D. Juan con D. Fernando y Doña Isabel un Tra- 
tado, que es evidentemente el mismo que aparece con- 
firmado en Roma por el Papa Sixto IV el 9 de Junio de 
1481 (3), y en el cual los Reyes Católicos prometieron que 
ni ellos ni sus sucesores «non turbaran, molestaran, nin 
«inquietaran de fecho nin de derecho, en juicio nin fuera 
»de juicio, los dichos Señores Rey e Principe de Portugal, 
»nin los Reyes que por tiempo fueren de Portugal, nin sus 
»rreynos, la posesión e casi posesión en que están en todos 
»los tratos, tierras, rrescates de Guinea, con sus minas 
»de oro, e qualesquier otras yslas, costas, tierras, descu- 
biertas e por descobrir, falladas e por fallar, yslas de 3a 
«Madera, Puerto Sancto, e Desierta, e todas las yslas de 
)>las Acores, e yslas de las Flores, e asy las yslas de Cabo 
» Verde, e todas las yslas que agora tiene descubiertas, e 
«qualesquier otras yslas que se fallaren o conquirieren de 



(1) Son muy curiosas é instructivas, y dan clara idea de la 
situación de las cosas, las alegaciones de D. Alfonso de Cartagena, 
Obispo de Burgos, en el Concilio de Basilea, contra los portugueses, 
acerca de la conquista de las Canarias. (Véanse en Alguns docu- 
mentos do Archivo Nacional da Torre do Tombo acerca das nave- 
gacoes e conquistas portuguezas publicados por ordem do Governo 
da Sua Majestade Fidelissima ao celebrarse o commenmoracáo qua- 
dricentenaria do descobrimento da America. — Lisboa, 1892. 

(2) D. Martín Fernández Navarrete : Colección de los viajes 
y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines 
del siglo xv. — Tomo I, página 39. 

(3) La confirmación del Papa la inserta Du Mont en su Corps 
universel diplomatique. — Tomo III, Parte 2. a 



— 13 — 

»las yalas de Canaria para baxo contra Guinea » Pro- 
metieron además los Reyes Católicos «que non se entreme- 
«teran de querer entender, nyn entenderán en manera al- 
aguna en la conquista del reyno de Fez , ante libre- 
mente los dichos señores Rey e Principe de Portugal e 
»sus reynos e subcesores, podran proseguir la dicha con- 
quista, e la. defenderán como les pluguiere», A su vez el 
Rey y Príncipe de Portugal se comprometieron y juraron 
no molestar ni inquietar á los Reyes Catódicos, sus suce- 
sores, ni á sus subditos, «la posesión e casy po'Sesion en 
»que están de las yslas de Canaria, a saber : Lancarote, 
»Palma, Fuerte Ventura, la Gomera, el Fierro, la Gra- 
»ciosa, la Gran Canaria, Tenerife, e todas las otras yslas 
»de Canaria ganadas e por ganar, nin la conquista de- 
nlas (1). 

No impidió este acuerdo al Rey D. Juan el emprender 
otros caminos para no cesar en su tarea de crear obstácu- 
los y suscitar dificultades á Castilla. Estimulado, además, 
por el deseo de contrariar la inteligencia de los Reyes Ca- 
tólicos con el Duque de Braganza, sacó á Doña Juana hi 
Beltrancja del claustro en que se había refugiado después 
de las paces de 1479, la puso casa y servicio de reina é in- 
tentó su enlace con el Rey de Navarra, Francisco Febo. 
La intención era bien clara, y el propósito sobrado mani- 
fiesto ; pero empeñados los Reyes Católicos en la conquista 
de Granada, y no pudiendo distraer sus fuerzan de esta 
gran empresa nacional, prefirieron apelar á los medios di- 

(1) La confirmación de este Tratado por Sixto IV tuvo lugar, 
según queda dicho, siguiendo á Du Mont, el 9 de Junio de 1481 ; 
pero en la Colección citada, AJguns documentos dn Archivo Nacio- 
nal da Torre do Tombo, etc., tiene la Bula la confirmación fecha 
de 21 de Junio del mismo año. 

El conocimiento de este Tratado es interesantísimo para apre- 
ciar el pensamiento de los Reyes Católicos respecto de Marruecos. 
y si bien es verdad que cuando se firmó aquél aún no había sido 
tomada Granada, ni lo fué hasta once años después, no lo es menos 
que el hecho de renunciar á favor de Portugal la empresa de con- 
quistar á Fez, demuestra que hasta entonces no acariciaban los 
Monarcas españoles la idea que después se ha atribuido á la Reina 
Católica. Renunciaban á la conquista de Fez á cambio de asegurar 
el dominio de las islas Canarias. 



— 14 — 

ploniáticos, neutralizando con su habilidad los esfuerzos 
del Monarca portugués. Para conseguirlo, propusieron á la 
Condesa de Foix, madre del Rey de Navarra, la boda de 
su hijo con la' Princesa Doña Juana, la que luego' contrajo 
matrimonio con D. Felipe el Hermoso; mas la Condesa, 
mujer ambiciosa y tía de Carlos VIII de Francia, prefería 
el enlace de su hijo con la Beltraneja, si bien ni uno ni 
otro proyecto pudieron llevarse á cabo, pues Francisco 
Febo murió á los quince años, en 1483. Esto noi hizo desis- 
tir á los Monarcas castellanos de realizar de un modo ó 
de otro su pensamiento ; y habiendo sucedido á aquél su 
hermana Doña Catalina, pidieron la mano de ésta para 
D. Juan, Príncipe heredero de Castilla, sin que tal enlace 
llegase á realizarse, pues la Reina de Navarra casó más 
adelante con el caballero francés Juan de Labrit. 

A todo esto la Beltraneja seguía titulándose Reina, y 
aunque el Papa Inocencio VIII expidió una Bula censu- 
rando la conducta de aquélla y prohibiéndola salir del con- 
vento y usar dicho título, no se mostró tranquila Doña 
Isabel hasta que concertó el matrimonio de su primogé- 
nita, la Infanta del mismo nombre, con el Príncipe here- 
dero de Portugal, D. Alfonso, cuyo matrimonio, efectuado 
el 22 de Noviembre de 1490, fué de escasa duración, pues 
el Príncipe D. Alfonso murió á los pocos meses de una 
manera desastrosa, rompiéndose así los lazos que debían 
unir á España y Portugal, y desvaneciéndose las esperan- 
zas que ambas naciones podían fundar en el noble y alta- 
mente político pensamiento que habían tratado de realizar 
Doña Isabel y D. Fernando. 

Tal era el estado' de las relaciones entre los dos pueblos 
peninsulares cuando poco después, coronado por el éxito 
el esfuerzo que con tanta perseverancia y tanto heroísmo 
venía realizando España, se rendía Granada (25 de No- 
viembre de 1491), el último baluarte que del lado acá del 
Estrecho quedaba^ al Islamismo, y los Reyes Católicos li- 
bres de las preocupaciones que la guerra les había cau- 
sado, podían consagrar toda su atención á otros muchos 



- 15 - 

problemas que la solicitaban con imperio, y entre ellos á 
uno que infundía en su ánimo las más grandes esperanzas. 

Hacía, va tiempo (pie un pobre y obscuro marino, Cris- 
tóbal Colón— cuyo origen, patria y primeros años no se 
Ha logrado poner en claro (1)—, después «le haber reco- 
rrido inútilmente varias Cortes exponiendo sus planes y 
demandando auxilios para realizarlos, había llegado á, 
España, ofreciendo á sus Monarcas buscar en los confines 
de Occidente las últimas regiones de Asia visitadas ó des- 
criptas por Marco Polo. Y los Reyes Católicos, ávidos de 
gloria y deseosos, sobre todo, de adelantarse á los portu- 
gueses, cuyos descubrimientos comenzaban á llamar la 
atención del mundo, una vez terminada felizmente la Re- 
conquista, prestaron á Oolón el auxilio necesario para que 
realizase su atrevida empresa ; y Colón la realizó, es decir, 
llevó á cabo algo mucho más grande, mucho más trascen- 
dental, algo que había de ejerce? en la vida de la humani- 
dad una influencia infinitamente mayor que lo que é] había 
prometido hacer. 

Porque Colón se equivocó al aprec-iar la importancia de 
su obra, lo que era y lo que valía el descubrimiento que 
ha lúa llevado á cabo, como se equivocaron los Reyes Ca- 
tólicos y los Monarcas extranjeros. Creyeron aquél y éstos 



(1) Hasta hace pocos años se ha creído que Colón era italiano. 
Después, el examen atento de la conducta y de los papeles del Al- 
mirante, hizo nacer ciertas dudas, y últimamente D. Celso García 
de la Riega ha sostenido que Colón fué gallego. Esta opinión lia 
sido combatida por el Sr. Altolaguirre, y hoy no es aún posible fallar 
definitivamente este pleito. Lo que sí cabe afirmar, con el Sr. Bel- 
trán y Rózpidei es que el Colón de los documentos españoVs no es 
el Columbo de los documentos italianos. ((Cristóbal Colón — dice el 
ilustre Secretario general de la Real Sociedad Geográfica — el hom- 
bre que, escribió la carta de 7 de Julio de 15U3 y las demás que de 
él se conocen, no puede ser el Cristóforo Columbo, lanero y humil- 
de menestral de Genova. Entre todos los escritos de Colón hay siem- 
pre relativa conformidad, aun admitiendo distintas interpretacio- 
nes. No la hay de ningún modo, tómense los documentos que se 
tomen, háganse las interpretaciones que se hagan, entre los escritos 
de D. Cristóbal Colón y las citas y escrituras de Genova y Savona 
referentes á Cristóforo Columbo». (Cristóbal Culón y Cristóforo 
Columbo. Estudio crítico documental por Ricardo Bertrán y Róz- 
pide.— Madrid, 1918). 



- 16 — 

que se había descubierto un camino directo á las Indias 
Orientales, y no acertaron á comprender que era un Con- 
tinente inmenso, algo que significaba mucho más que 
aquello: con lo cual unos y otros habían soñado, un nuevo 
mundo, en fin, de incalculables riquezas, lo> que el marino 
genovés había hallado. Y ese arraigadísimo error fué el 
origen de las complicaciones y disputas que surgieron con 
Portugal ; porque era evidente que si se trataba de descu- 
brimientos y conquistas en las Indias, los portugueses te- 
nían pretexto para alegar ciertos derechos, fundándose en 
una interpretación caprichosa de los Tratados y en una 
Bula de Eugenio IV, que por cierto no dice lo que han 
supuesto algunos escritores. 

Claro es que habría cabido poner término satisfactorio 
á toda reclamación demostrando que los territorios des- 
cubiertos por Colón no formaban parte de las Indias 
Orientales, toda vez que los pretendidos ó reales derechos 
de Portugal se limitaban á aquéllas. Pero esto, posible y 
fácil más tarde, no lo era entonces, por efecto del error 
de que todos participaban. De aquí que D. Fernando el 
Católico, temiendo que P. Juan II, que lamentaba profun- 
damente haber desdeñado las ofertas que un día le hiciera 
el marino genovés, y que no podía ver sin envidia el en- 
grandecimiento marítimo' de la Monarquía castellano-ara- 
gonesa, suscitase dificultades que pudiesen entorpecer el 
desarrollo de la empresa iniciada, acudió al Papa en de- 
manda de su sanción. 

Opinan algunos cronistas contemporáneos de estos su- 
cesos, y entre ellos Fernández de Oviedo (1), que los Reyes 
Católicos no tenían necesidad de dar semejante paso, y 
afirman otros escritores que era entonces principio reco- 
nocido el de que los Pontífices, como representantes de la 
Iglesia, tenían autoridad para disponer en favor de los 
Príncipes cristianos de los países habitados por gentiles. 



(1) Historia general y natural de las Indias. 



— 17 - 

Sea de esto Lo que se quiera, lo cierto es que D. Fernando 
y Doña Isabel se mostraron sagaces y hábiles, queriendo 
autorizar más y mas la conquista, fortalecer su derecho 
con la sanción Pontificia y ostentar así un título Idéntico 
al alegado por los Monarcas portugueses; y cierto es tam- 
bién que Alejandro VI, á quien no podía menos de halagar 
que Príncipes tan poderosos le reconocieran aquel dere- 
cho y le hiciesen esa. solicitud, expidió una Bula, fechada 
en Poma el 3 de Mayo de 1493, confirmando á D. Fernando 
y á Doña Isabel en la posesión de todos los países en su 
nombre descubiertos, ó que en adelante se descubriesen, 
en el Océano Occidental, con los mismos derechos, privile- 
gios é indulgencias que sus antecesores en el Pontificado 
habían concedido á los Reyes de Portugal para los que des- 
cubrieran en África; y esto lo hacía en atención á los ser- 
vicios que los Monarcas españoles habían prestado á la 
Religión, destruyendo en su Reino la dominación mahome- 
tana y preservando de ella á Europa: 

Parecía natural que la intervención del Pontífice se li- 
mitase á esto ; pero no ocurrió así, pues al día siguiente 
(4 de Mayo) expidió una nueva Bula, por la cual concedía 
y asignaba perpetuamente á lo® Reyes de Castilla y de 
León, y á, sus herederos y sucesores, todas las islas y tierra 
firme descubiertas y que se descubriesen al Occidente ó 
Mediodía de una línea trazada de Polo á Polo, y que pa- 
sase á cien leguas á Occidente de cada una de las islas 
Azores ó Cabo Verde, siempre que dichas islas ó tierra 
firme no fuesen poseídas por algún Rey ó Principe cris- 
tiano con anterioridad al 24 de Diciembre de 1492. Un his- 
toriador moderno califica esta Bula de bien extraña y ori- 
ginal, y en efecto, por ella ejerce Alejandro 1 VI una es- 
pecie de arbitraje entre España y Portugal que no le ha- 
bía sido pedido, pero que no puede sorprender se ejer- 
ciese, dados los precedentes sentados por ambas Cortes. 
En la misma Bula se decía que esta decisión Pontificia 
había sido tomada «motu propio, é no á instancia de peti- 
ción vuestra, ni de otro que por vos nos lo haya pedido, 



— 18 — 

más de nuestra nueva liberalidad é de cierta ciencia é de 
plenitud de poderío aposthólico». 

En el fondo, esa nueva Bula animaba y robustecía el 
derecho de los Reyes: Católicos; pero no logró poner fin á 
las dificultades surgida» entre España y Portugal. 

Juan II vacilaba respecto del partido que debía adop- 
tar : quena impedir que los españoles continuasen iia- 
ciendo descubrimientos, y no se decidía á romper con los 
Reyes Católicos. Sin embargo, pensando detener con su 
conducta la salida de nuevas expediciones, dióse á reali- 
zar armamentos. Estos, como no podía menos de suceder, 
llamaron la atención de los Monarcas españole®, los cua- 
les enviaron por su Embajador á Lisboa á D. Lope de He- 
rrera, con órdenes secretas y facultades especiales para 
obrar según el empleo que los portugueses diesen á su 
Armada. Comprendiendo que habían sido descubiertas sus 
intenciones y no atreviéndose á arrostrar las consecuen- 
cias de un rompimiento, trató Juan II de disipar las sos- 
pechas de los Reyes de España, y para conseguirlo se com- 
prometió á no dejar salir de su Reino Escuadra alguna en 
el espacio de dos meses, y envió á Barcelona, en cuya 
ciudad se encontraban los Monarcas españoles, Embaja- 
dores encargados de proponer que la línea divisoria entre 
ambos países fuese el paralelo de las Canarias, de modo 
que el derecho de descubrimiento hacia el Norte fuese de 
los españoles, quedando el del Sur para los portugueses. 
Mediante esto, de haberse aceptado, toda la América Cen- 
tral y Meridional habría quedado para Portugal, y para 
España sólo la América del Norte. 

Esperaron los Reyes Católicos á que partiese la nueva 
y más. numerosa expedición que se había preparado en 
Palos, y cuando esto se hubo efectuado (25 de Septiembre 
de 1493) enviaron otra Embajada á Lisboa, la cual, al par- 
ticipar á 1). Juan II el nuevo viaje de Colón, hubieron de 
añadir (pie la línea divisoria por él propuesta no era. ad- 
misible, como contraria á la Bula de Alejandro VI y al 
mismo Tratado de 1179. Esta repulsa irritó de tal suerte 



- 19 - 

aj Monarca portugués, que abandonando éste la pruden- 
cia con que hasta entonces había procedido, no sólo re- 
chazó la propuesta de someter el litigio al examen de un 
arbitro, sino que procuró intimidar á los enviados espa- 
ñoles, Uevándolos á que viesen la Caballería portuguesa , 
preparada para entrar en campaña. Oomo D. Fernando 
y Doña Isabel respondieron a los preparativos de Don 
Juan II con otros tantos más importantes, cuanto que, 
como dice un historiador extranjero (1), con la continua- 
ción de la. guerra de Granada había llegado á poner la mi- 
licia de todo el Reino casi en el pie de tropas regladas, 
pudo temerse entonces que la cuestión llevase á ambos pue- 
blos á la guerra. Sin embargo, el Monarca portugués debió 
comprender que el resultado de un rompimiento de hos- 
tilidades no era dudoso, y como además hubiese adquirido 
el convencimiento de que el fallo arbitral de Roma no le 
sería favorable, optó por transigir. 

Ya bien entrado el siguiente año se nombraron por una 
y otra parte representantes encargados de llegar á un 
acuerdo amistoso. Por España, fueron designados D. Hen- 
rique Henriques, Mayordomo mayor de los Reyes ; D. Gu- 
tierre de Cárdenas, Comendador mayor de León y Conta- 
dor mayor de SS. MM., y el Doctor Rodrigo Maldonado, 
del Consejo; y por Portugal, Ruy de Sosa, Señor de Usa- 
gres y Berengel, Juan de Sosa, hijo del anterior, Almo- 
tacén mayor del Reino, y Arias de Almádana, Corregidor 
de los fechos civiles de su Corte y del su desembargo; los 
cuales, reunidos en Tordesillas, y después de haber cele- 
brado varias conferencias, firmaron el Tratado de 7 de Ju- 
nio de 1494, consignando en éste : 

1.° Que se hiciese ó señalase por el mar Océano, de 
Norte á Sur, una línea recta á 370 leguas de las islas de 
Cabo Verde, por la parte de Poniente; y que todo lo (pie 
se hubiese descubierto ó en adelante se descubriera pol- 
los españoles á la parte de Poniente, fuese para España. 

(1) Prescott: Historia del reinado de los Beiies Católicos 

Tomo II. 



- 20 - 

2.° Que ni Portugal enviaría sus buques á descubrir ó' 
rescatar en la parte correspondiente á España, ni ésta, en 
lo que correspondía á aquél ; pero que si no obstante esto 
buques portugueses encontraren cualesquier islas ó tierras 
en la parte de los Síes. Reyes de Castilla, la.s dichas islas 
ó tierras serían entregadas á éstos; y de la misma manera, 
si buques castellanos encontrasen islas ó tierras en la 
parte del Rey de Portugal, todo lo así encontrado sería 
dado y entregado á éste. 

3.° Que en el término- de diez, meses, á contar desde la 
fecha del Tratado, se reunirían en la isla de Gran Canaria 
uno ó dos buques de cada una de las Cortes contratantes, 
llevando el mismo número de pilotos, astrólogos, marine- 
ros y cualesquier otras personas que conviniesen ; que va- 
rias de las personas enviadas por los Reyes de Castilla 
embarcarían en el navio ó navios portugueses y el mismo 
número de los enviados por el Rey de Portugal embarca- 
rían en el buque ó buques castellanos y que unidos todos 
procederían á reconocer el mar, los rumbos, vientos, gra- 
dos, de Sol y Norte para hacer el señalamiento de la men- 
cionada línea. 

4.° Que si al trazar dicha línea se tocase en alguna 
isla ó tierra firme, se coloquen en ésta señales ó torres 
que las dividan, y que los subditos de cada una. de las 
Partes no sean osados de traspasar la línea é ir al territo- 
rio asignado á la otra. 

5.° Que siendo forzoso que los buques de los Reyes de 
Castilla, para ir á la dicha su parte allende de la mencio- 
nada raya, hubiesen de pasar por los mares que quedaban 
para Portugal, se concordaba y asentaba que los navios de 
los Monarcas castellanos podrían ir y venir libre, segura 
é pacíficamente sin contradicción alguna, por los mencio- 
nados mares. 

6.° Que todas las islas y tierra firme descubiertas has- 
ta los 20 días del mes de Junio, por los buques de los Re- 
yes de Castilla dentro las primeras 250 leguas de las men- 
cionadas 370, contarlas de las islas de Cabo Verde al Po- 



— 21 — 

niente, qtfédarían para el Rey de Portugal, y Ims halladas 
en igual plazo por dichos buques, dentro úv Ims otras 12(1 
leguas, quedasen para los Heves de (''astilla (l). 

Tal es, en breve síntesis, el Tratado de Tordesillas, que 
implicaba una. importante concesión hedía m Portugal, 
pues por virtud de él la línea divisoria había de fijarse á 
370 leguas de la isla de Cabo Verde, en vez de las 100 que 
señalaba la Bula de Alejandro VI ; Tratado que entraña 
un gran interés, toda vez que las cuestiones con Portugal 
sobre límites en América, que á tan enojosos incidentes 
dieron lugar más tarde, hubieron de resolverse partiendo 
de las bases sentadas en aquél, y no sin que la falta de 
cumplimiento de las clásulas de dicho pacto, como la re- 
lativa á la demarcación ó trazado de la línea de pok> á 
polo, sirviese de fundamento á pretensiones del país veci- 
no (pie, por desgracia, lograron prevalecer. 



(1) Calvo: Tratados de la América latina. — Aranda : Colec- 
ción de los Tratados del Perú. — Alguns documentos do Archivo 
Nacional da Torre do Tombo. 



CAPITULO II 

Los descubrimientos de españoles y portugueses. — Nuevos enlaces 
matrimoniales entre las Cortes de Madrid y de Lisboa. — In- 
cumplimiento del Tratado de Tordesillas. — Reclamaciones de 
Portugal con motivo de la expedición de Magallanes. — La cues- 
tión de las islas Molucas : negociaciones : el Tratado de Zara- 
goza. — Casamientos ile Carlos V y Felipe II. — Unión de las dos 
naciones peninsulares. 

Resueltas, mediante el Tratado de Tordesillas, las di- 
ferenciáis surgidas entre España y Portugal, continuaron 
ya con más seguridad los viajes y los descubrimientos. 
El éxito alcanzado por Colón produjo una verdadera fie- 
bre, un ansia infinita de emular su gloria, y españoles y 
portugueses, holandeses é ingleses, se lanzaron al Océano, 
lo recorrieron en todas direcciones, y ensancharon el Mun- 
do conocido' con islas y continentes, haciendo que otros 
pueblos y nuevas razas, incorporándose á la vida de la 
Humanidad, viniesen á colaborar en la Historia. 

Colón había trazado el camino, y por éste se apresura- 
ron á ir marinos y soldados, navegantes y conquistadores. 
Vicente Yáñez Pinzón descubrió el cabo 1 de San Agustín, 
en el Brasil, la embocadura del Amazonas y parte de la 
costa de Guayaría; Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa 
recorrieron desde el Amazonas hacia Trinidad, Curacao 
y Venezuela, hasta la Península Guajira ; Pinzón y Díaz 
de Solís llegaron hasta Yucatán ; Ponce de León, á la Flo- 
rida. ; Pizarro, Almagro y Luque, desde Panamá al Perú ; 
Pinzón y Ojeda descubrieron Santa Marta, Cartagena y 
San Sebastián, y Hernández de Córdoba y Juan de Gri- 
jalba, Campeche y Tabasco; Ocampo dio la vuelta á Cuba, 



— 23 — 

y Alvaro/, «lo Pineda, al golfo do Méjico'; Núñez de Balboa 
vio por vez primera el Pacífico; Hernán Cortés conquistó 
íi Méjico; Alvarado, á Guatemala y «'1 istmo de Panamá; 
Pizarra, á ('uzeo; Belalcázar, á Quito; Magallanes atra- 
vesó el Estrecho á que «lió nombre; los portugueses Ga- 
briel y Miguel Oostarealj navegaron hacia Nueva Kscocia 
y Labrador; Alvarez de Cabra] tomó posesesión efectiva 
del Brasil y lo incorporó á la Oorona lusitana, y los ingle- 
ses Cabot llegaron a las costas de Terranova. 

Era de temer, tlados el profundo disgusto y la sorda 
irritación que los descubrimientos efectuados por los es- 
pañoles habías producido en la Corte portuguesa, que el 
Tratado do Tordesillas no fuese bastante á impedir que 
resucitasen las diferencias que habían estado á punto de 
provocar un rompimiento, y que cualquier incidente eo- 
locase do nuevo frente á fronte á las dos naciones penin- 
sulares. Por esto los Royos Católicos, (pie necesitaban para 
el desarrollo do su política la amistad de Portugal, y que 
soñaban con la fusión de ambos Tronos para constituir 
una gran nación peninsular, persistieron en la conducta 
que anteriormente habían iniciado. 

Queda ya dicho que todas las esperanzas que hizo con- 
cebir el casamiento de la Princesa. Doña Isabel, primogé- 
nita de los Monarcas castellanos, con el Príncipe D. Al- 
fonso, heredero de la Corona portuguesa, hubieron de des- 
vanecerse rápida y bruscamente por la trágica ó inespe- 
rada muerto de este último, ocurrida pocos meses después 
de su matrimonio (1). Acaso esto influyó en el ánimo de 



(1) <(Este incidente imprevisto da morte do príncipe — escribe 
Oliveira Martins — e um dos que obrigan a meditar sobre o valor 
do acaso na historia. Tivesse-se consommado a uniáo dynastica de 
Portugal ao resto da Hespanha já unificado, e a historia da Penín- 
sula, a historia da Europa, seriam diversas. Que papel teria tido 
no mundo um imperio esclusivamente senhor de todas as regioes 
descobertas? Que teria succedido, se Carlos V e a dynastia aiis- 
triaca nao viessem reinar em Hespanha, pondo ñas máos de un ho- 
mem o imperio da Allemanha, da Italia e da Península ibérica? 
Acaso a uniáo. realisada no periodo ascensional da Hespanha, ee 
tivesse consolidado abafando o cristallisar da alma portugueza na 
era classica e abastardando a sementé que nos deu Camoes. Unido 



— 24 — 

los Reyes Católicos, moviéndolos á aceptar el pacto con- 
certado ej^Tor desillas que, como queda dicho, envolvía 
una concesión á Portugal, y tal vez el temor de que fal- 
tando aquel lazo se reprodujesen más fácilmente los an- 
tiguos antagonismos!, obligó á los Monarcas castellanos á 
recibir con agrado las pretensiones del ilustrado Infante 
D. Manuel, que en 1495 había sucedido á D. Juan II en el 
Trono portugués. D. Manuel, en efecto, enamorado de la 
belleza y de las virtudes de la viuda de su primo, envió 
una .solemne embajada, presidida por D.. Alvaro, también 
primo suyo, para solicitar la mano de aquélla; pero la 
Reina Doña Isabel, aunque veía en ese enlace el medio de 
realizar su política, no se atrevió á contrariar á su hija, 
la cual, habiendo amado de corazón al Príncipe D. Al- 
fonso, se negó á contraer nuevo matrimonio, fracasando 
así, juntamente, los deseos del Monarca portugués y el 
pensamiento de los Reyes Católicos. 

La repulsa no hizo desistir á D. Manuel ; por el con- 
trario, perseveró en sus gestiones, y fué tan grande su in- 
sistencia que al fin logró rendir la voluntad de la viuda 
de D. Alfonso, obteniendo que ésta se prestase al enlace, 
si bien poniendo por condición que habían de ser expulsa- 
dos de Portugal lo judíos y herejes, ó castigados con las 
mismas penas que en Castilla; condición que, no obstante 
sus sentimientos y la tendencia de su política, hubo de 
aceptar D. Manuel, dictando el decreto de expulsión en 
5 de Diciembre de 1496, y celebrándose la boda en Sep- 
tiembre de 1497 en Valencia de Alcántara (1). 

Las fiestas que con tal motivo se celebraron viéronse 
interrumpidas por la noticia de una nueva desgracia que 
pesaba sobre los Reyesi Católicos : la de que el Príncipe 
D. Juan, heredero de las Coronas de Castilla y Aragón, 



estao, Portugal ficaria corno se nunca tivesse existido, por isso que 
nao ellegara aínda a formular o seu pensamento histórico, neni a 
consummar a sua empreza (Historia de Portugal. — Tomo I, pá- 
gina 205 de la 6. a edición). 

(1) Vizconde de Santaren : Quadro elementar das relafdes po- 
líticas e diplomáticas da Portugal. — Tomo TI. 



- 25 - 

se encontraba aquejado de una gravísima enfermedad, tan 
grave que pocos días después, el 4 de Octubre, le llevó al 
sepulcro ; y como si esto no fuese bastante, la esperanza 
que infundía el estado de preñez en que había quedado la 
Princesa Margarita, esposa que había sido de aquél, se des- 
vaneció bien pronto, por haber malparido la joven viuda. 
Pero esto mismo fué causa de que volviese á encaminarse 
á vías de realización el pensamiento de los Reyes Católi- 
cos, de que se uniesen en el porvenir los dos Estados pe- 
ninsulares, pues no habiendo dejado sucesión el Príncipe 
D. -Juan, correspondía heredar la Corona, con arreglo á 
las leyes de Castilla, á la Infanta Doña Isabel, Reina 
de Portugal. 

Jurada fué, en efecto, Doña Isabel, en Cortes celebra- 
das en Toledo en 1498, como heredera de los Reinos de 
Castilla, León y Granada; pero los aragoneses se resistie- 
ron á hacerlo, fundándose en los usos y costumbres de 
aquel Reino, por lo cual las Cortes reunidas en Zaragoza 
hubieron de prolongarse, alegándose múltiples razones é 
invocándose varios ejemplos en pro y en contra de la su- 
cesión femenina, hasta, que al fin, fundándose en una cláu- 
sula del testamento de D. Juan II de Aragón, y teniendo 
en cuenta, que la Reina de Portugal se hallaba muy ade- 
lantada de su embarazo, se acordó aplazar toda resolu- 
ción, pues si nacía un niño podía ser éste jurado como he- 
redero. Así sucedió, en efecto, pues el 28 de Agosto dio á 
luz aquélla un varón, si bien con la desgracia de que á las 
pocas horas falleciese la Princesa Reina Doña, Isabel. El 
tierno Infante, al que se puso por nombre Miguel, fué ju- 
rado sin dificultad como heredero por Castilla y por Ara- 
gón, siéndolo también por las Cortes de Lisboa (7 de Marzo 
de 1499) como heredero de la Corona portuguesa ; pero no 
sin que esto último suscitase dificultades, pues las Cor- 
tes del vecino Reino exigieron al Rey D. Manuel declarase 
y prometiese que en caso de llegar á reunirse las dos Co- 
ronas no se quitaría á Portugal la administración de la 
justicia y de la hacienda, y que por ningún título y en 



— 26 — 

ningún tiempo hería dada, aquélla sino á portugueses, en- 
tendiéndose lo mismo respecto de las alcaidías y tenen- 
cias de las villas y castillos. D. Manuel, conformándose 
con estas peticiones, dio una Declaración, fecha 20 de 
Marzo de 1499, sobre la forma en que se había de gober- 
nar el Reino en el caso de que el Príncipe D. Miguel lle- 
gase á ocupar los dos Tronos (1). De este modo se reunió 
en un niño el derecho de ceñir las Coronas de las tres prin- 
cipales Monarquías de la Península, combinación que tan 
afanosamente habían perseguido los Reyes Católicos ; pero 
que, como queda indicado, no recibieron de igual modo los 
pueblos, pues si agradaba á Castilla, producía recelos en 
Portugal . 

Desgraciadamente, las esperanzas de los unos y los te- 
mores de los otros quedaron bien pronto desvanecidos, 
pues el fallecimiento del Príncipe D. Miguel, ocurrido 
en Granada el 20 de Julio de 1500, hizo que recayese el 
derecho de heredar la Corona de Castilla en la Infanta 
Doña Juana, esposa del Archiduque D. Felipe. 

D. Manuel, casi al propio tiempo de morir su hijo, con- 
trajo nuevo matrimonio con su cuñada, la Infanta Doña 
María ; pero como ésta era de menor edad que su hermana 
Doña Juana, tal enlace nada resolvía, quedando así des- 
baratados, por inexplicables designios de la Providencia, 
todos los planes de los Reyes Católicos para hacer de la 
Península un solo Estado capaz de hacer frente á sus ad- 
versarios. Sin embargo, ochenta años después esa unión 
fué un hecho. 

No terminaron con esas desgracias los enlaces entre 
ambas Casas reinantes, porque el Rey D. Manuel, fuese 
por cariño á la familia de su esposa ó porque participase 
de la creencia de que á uno y otro pueblo convenía la 
unión, casó á su hijo> D. Juan (después Juan III) con 
Doña Catalina, hija de Doña Juana la loca, y á su hija la 
Infanta Doña Isabel con el Emperador Carlos V. 



(1) El Vizconde de Santarén : Obra citada. 



- 27 — 

Estas uniones no impidieron el que los portugueses 
formulasen incesantes reclamaciones con motivo de los 
descubrimientos efectuados por los españoles, reclama- 
ciones á que no logró poner fin el Tratado de Tordesillas, 
porque no habiéndose cumplido éste en lo relativo al tra- 
zado de la linca divisoria entre España y Portugal, quedó 
como causa permanente de discordia entre ambos países 
el recelo de (pie los navegantes y descubridores de uno de 
ellos penetrasen en los límites asignados al otro. 

Esas reclamaciones aumentaron desde el momento en 
que Hernando de Magallanes y Rui Palero, portugueses, 
se pusieron al servicio de Castilla y emprendieron su fa- 
mosa expedición, en virtud del contrato que con los Reyes 
Doña Juana y D. Carlos firmaron en 22 de Marzo de 1518, 
por cuyo contrato se les autorizaba para navegar y des- 
cubrir tierras en el mar Océano. Portugal trató de evitar 
esa expedición, ó de entorpecerla al menos, surgiendo de 
aquí multitud de incidentes. En 28 de Septiembre de 1522 
mandó Juan III á su Embajador Luis de Silveira que re- 
clamase al Emperador Carlos V con motivo de haber lle- 
gado á Sanlúcar, con cargamento de clavo tomado en las 
Molucas, un navio de la flota de Magallanes (1) ; y poco 
después, en Octubre del mismo año, el Encargado de Ne- 
gocios de Castilla en Portugal, Cristóbal Barroso, recibió 
orden de quejarse á Juan III de la presa que en Cabo Ver- 
de habían hecho los portugueses de varios hombres de la 
tripulación de una de las naves de Magallanes, y de haber 
mandado el Rey de Portugal salir una Escuadra para 
apresar los navios españoles. Todo esto hizo comprender 
al Emperador que las dificultades no cesarían hasta que se 
llevase á efecto el trazado de la líneai divisoria, y en su 
virtud propuso que cada una de ambas Potencias enviase 
dos carabelas, y que el Papa Adriano VI mandase otra 
que ejerciese de arbitro, debiendo, entre tanto, mantenerse 
el statu quo. 



(1) Se alude á la nao Victoria que, mandada por El Cano, fué 
la tínica cpxe se salvó, y dio la vuelta al mundo. 



— 28 - 

Cumplióse tal situación con la disputa sobre la prio- 
ridad del descubrimiento de las islas Molucas, á las cua- 
les mandó España tres expediciones : la de Magallanes en 
1519, la de Frey García de Loaisa en 1525 y la de Sebas- 
tián C'abot en 152G. Los portugueses alegaban que habían 
sido descubieras aquéllas poco después de que Alfonso de 
Alburquerque tomase Malaca, y que ya hacía ocho años 
que se encontraban bajo la obediencia del Rey de Portugal 
cuando Magallanes salió de España. Entabláronse negocia- 
ciones que fueron largas y difíciles (2), estribando la di- 
ficultad no sólo en la insistencia! con que ambas partes 
defendieron sus respectivos puntos de vista, sino en que no 
era posible concordar las diversas cartas de descubrimien- 
tos que unos y Otros empleaban. «As cartas do descobri- 
mento da India — decía el Duque de Braganza (2) — son 
muito mjntirosas; porque os pilotos que descobriao, que- 
riáo mostrar que fariáo grandes servicios, cada nuum em- 
poher muitas legoas que descobria; e quem punha milha- 
res de legoas, avia que era huum Hereulles». Al fin pudo 
llegarse á un acuerdo, formalizándose el Tratado de Za- 
ragoza de 22 de Abril de 1529, que firmaron, en nombre 
del Emperador el gran Canciller Mercurio de Gatinara, 
Conde de Gatinara ; fray García de Loaysa, Obispo de Os- 
ma, y Frey García de Padilla, Comendador mayor de Ca- 
latrava, y en nombre del Rey de Portugal D. Antonio de 
Acevedo Gonthiño, ratificándolo Carlos I en Lérida el 23 
de Abril de 1529, y Juan III en Lisboa el 20 de Junio 
de 1530. 

En dicho Tratado el Emperador renunció en favor del 
Rey de Portugal todo derecho sobre las Molucas, así como 
los de navegar y comerciar, mediante el pago de 350.000 
ducados de oro; y para saber la extensión y situación de 



(1) Ya en 25 de Enero de 1524 otorgó poder Carlos I, en la ciu- 
dad de Vitoria, á Mercurio de Gatinara, Francisco de Vega, García 
Padilla y Lorenzo Gallardo de Carvajal para tratar con los procu- 
radores de Juan III sobre la propiedad de las Mohicas. 

(2) A-pontamcntos que mandan o senhor Duque de Braganca 
a El-Bei Z). Joño III, do que loca ao negocio de Maluquo. 



- 29 — 

las islas así cedidas, so acordó trazar una línea de Polo 
á Polo por un semicírculo que distase de las islas al Nord- 
este, tomando la cuarta parte del Este, diez y nueve gTa- 
dos, ó sean 297 leguas y media. Dicha renuncia ó cesión 
era meramente condicional, pudiendo Carlos I ó sus suce- 
sores recobrar todos sus derechos mediante la devolución 
del precio convenido, por lo cual en cualquier tiempo que 
el Rey de Portugal quisiese que se fallase acerca de la pío- 
piedad de dichas islas, se nombrarían tres astrólogos y 
tres pilotos por cada una de las partes, los cuales pro- 
cederían con arreglo á lo dispuesto en el Tratado de Tor- 
desillas, debiendo entonces reintegrar el Rey de Castilla 
la suma recibida. Se concertaron múltiples disposiciones 
para evitar que los subditos de una de las partes comercia- 
sen en territorios pertenecientes á la otra, y se convino, 
por fin, en que el Tratado fuese confirmado por Su San- 
tidad (1). 

No terminaron con esto las disputas entre España j 
Portugal, pues como luego veremos, hubieron de reprodu- 
cirse más adelante; pero con tales tratos procuraba Car- 
los I desvanecer todo motivo de querella, respondiendo á 
la política de atracción y de alianza entre ambos pueblos, 
que era tradicional en los Monarcas españoles. Consecuen- 



(1) Es curioso é interesante hacer notar la forma en que se 
ultimaron este y otros muchos Tratados de la misma época. 

Puestos de acuerdo los Embajadores de las partes, comparecie- 
ron en presencia del Secretario Francisco de los Cobos, y después 
de exhibir los respectivos poderes, que se insertan en el Tratado 
de verbo ad verbum, expusieron las cláusulas convenidas, jurando 
su cumplimiento y prometiendo canjear las ratificaciones, firmadas 
y selladas por sus respectivos Soberanos. El documento aparece 
suscripto por los Embajadores y por los testigos, siendo éstos Alon- 
so de Valdés, Secretario del Emperador; Agustín de Urbina, Can- 
ciller ; Jerónimo Rancio, criado del Canciller ; Hernán Rodríguez, 
y Antonio de Sosa, criados del Embajador Azevedo, y Alonso de 
Idiáquez, criado del Secretario Cobos, el cual, por último, da fe 
de todo. 

Es decir, que el Tratado revestía la forma de un contrato : los 
Embajadores son las partes contratantes, haciendo de Notario el 
Secretario de S. M., en cuyo registro se consigna el documento, 
asistiendo al otorgamiento varios testigos, y dándose á las partes 
las copias que son objeto de la ratificación. 



— '¿O - 

cia de esa política fueron los enlaces, ya mencionados, del 
Príncipe D. Juan (después Juan III) con Doña Catalina, 
hija de Doña Juana la Loca, y de la Infanta Doña Isabel, 
hija de D. Manuel, con el Emperador Carlos V (15 Marzo 
1526). Del primer matrimonio nacieron el Príncipe Don 
Juan, el cual casó, á su vez, con Doña Juana, hija de Car 
los V y de Doña Isabel, y la Infanta Doña María, que con- 
trajo matrimonio^ con su primo D. Felipe II (14 de No- 
viembre de 1543). 

Lo que no pudieron conseguir los enlaces concertados 
entre ambas Cortes por lo® Reyes Católicos, y mucho /líe- 
menos los que llevaron á cabo D. Carlos y D. Felipe, lo hizo 
la desgracia ó la fatalidad, porque muerto en África sin 
dejar sucesión el Rey D. Sebastián, ocupó el trono portu- 
gués el Cardenal D. Henrique, y al fallecimiento de éste, 
y tras mil intrigas é incidentes que no son de este lugar, 
se reunieron ambas Coronas en la cabeza de D. Felipe II, 
como nieto que era éste del Rey D. Manuel y sobrino de 
D. Juan III. 

De este modo se abrió un paréntesis en las disputas en- 
tre España y Portugal, porque constituyendo ambas un 
solo Estado no había interés directo ni por parte de los 
españoles ni por la de los portugueses en modificar el 
statu quo en América; y ese paréntesis se prolongó hasta 
después de 1640, en cuyo año se sublevó Portugal, decla- 
rándose nuevamente independiente de España. 



CAPITULO III 

Sesenta años de dominación española. — Portugal recobra su inde- 
pendencia : Tratado de 1668. — Fundación de la Colonia del Sa- 
cramento: los españoles se lia.cen dueños de ella. — Disgusto de 
la Corte de Madrid : negociaciones con Portugal : Tratado pro- 
visional de 16S1 : las conferencias del Haya: devolución déla 
Colonia á Portugal. — Tratado de alianza hispano-portuguesa de 
1701. — Rompimiento con Portugal: España se apodera de la 
Colonia. — Tratado de Utreeht. — Choques entre españoles y por- 
tugueses. — Incidentes en 1735: sitio de la Colonia. — El Conve- 
nio de 1737. 

Desde 1580 hasta 1640, esto es, desde que Felipe II su- 
cedió en el Trono al Cardenal D. Henrique, hasta que por 
la excesiva, condanza, mejor aún, por la punible imprevi- 
sión de los gobernantes españoles, Portugal se declaró de 
nuevo independiente, el Brasil, que era la única colonia 
que el vecino Reino tenía en América, siguió la suerte de 
su metrópoli, y como las posesiones lusitanas de la India 
y del África, continuó gobernada por autoridades portu- 
guesas. 

Claro es que durante esos sesenta años, confundidos en 
América como en la Península, los intereses de España y 
Portugal, no hubo choques, ni siquiera dificultades entre 
ambas Potencias. 

Sublevado. Portugal en 1640, y reconocida su indepen- 
dencia por el Tratado de Lisboa de 13 de Febrero de 1668, 
resucitaron nuevamente los antagonismos entre ambas 
Cortes. En ese Tratado se convino fart. 2.°) en devolverse 
mutuamente cuanto se habían tomado durante la guerra, 
con la sola excepción de la plaza de Ceuta, que debía con- 
tinuar perteneciendo á España ; pero los negociadores es- 



— 32 — 

pañoles no tuvieron en cuenta que el desarrollo que había 
adquirido el Brasil constituía un serio peligro para los in- 
tereses españoles en el Río de la. Plata, y no se preocupa- 
ron de fijar los límites de esa Colonia. Esta omisión, á la 
que se unió el hecho de que ocho años después, en 1676, al 
crear el Papa Inocencio XI el Obispado' de Río de Janeiro, 
extendió esta nueva diócesis hasta el Plata, fué el germen 
de las futuras desavenencias, pues no habiéndose trazado, 
ni aun en el papel, la línea divisoria entre las posesiones 
españolas y portuguesas, pudo fácilmente Pedro II — que 
había, arrebatado á su hermano Alfonso VI el Trono y la 
mujer — dar rienda suelta, á su odio hacia España, orde- 
nando al Maestre de campo D. Miguel Lobo, al nom- 
brarle Gobernador de Río Janeiro' en 8 de Octubre de 
1678, que fundase una colonia en la. costa, septentrional 
del Río de la Plata. 

Provisto de los elementos necesarios, tropas, artillería 
y municiones, partió Lobo de Santos, y después de haber 
ocupado y artillado las islas de San Gabriel y Martín Gar- 
cía, el l.°'de Enero de 1680 desembarcó frente á la primera 
y comenzó á edificar una ciudad, que recibió el nombre de 
Colonia del Sacramentó, y que en breve se encontró en con- 
diciones de resistir cualquier agresión. 

Era. entonces Gobernador de Buenos Aires D. José de 
Garro, el cual, al tener noticia de la. conducta de los por- 
tugueses, se apresuró á participarlo á la. Corte de Madrid ; 
pero creyendo que honradamente no podía permanecer in- 
activo hasta recibir órdenes de su Gobierno, pidió refuer- 
zos á Córdoba y Santiago del Estero, y reuniendo unos 
260 soldados españoles y criollos y 3.000 indios de las 
reducciones guaraní ticas, organizó una expedición, cuyo 
mando confió al Maestre de campo D. Antonio, de Vera 
Mujica, con objeto de arrojar á los portugueses del terreno 
que habían ocupado. 

Vera Mujica llegó en Agosto de 1680 á una legua de la 
Colonia, y habiendo contestado Lobo* altaneramente á la 
intimación que aquél le dirigió, se aprestó el caudillo es- 



- 33 - 

pañol á atacar la, plaza. Las condiciones de la lucha 
cían muy desiguales, pues los portugueses contaban con 
800 soldados, excelente artillería y buenas fortificaciones, 

mientras que los españoles no pasaban de 260, que te- 
nían que combatir á pecho descubierto, y los indígenas 
eran poco á propósito para eso género de operaciones. Sin 
embargo, el 7 de Agosto se inició el ataque, marchando á 

la cabeza los guaraníes, que por dos veces fueron rechaza 
dos; pero su jefe, el indígena 1). Ignacio Amandán. logró 
rehacerlos y los lanzó de nuevo al asalto, y aunque los por- 
tugueses se batieron heroicamente, los indios lograron el 
triunfo, al mismo tiempo que el Capitán Juan de Agui- 
lera se bacía dueño de la fortificación principal. La mayor 
parte de los portugueses, Lobo entre otros, quedaron pri- 
sioneros, debiendo la vida á los Jefes españoles, que es- 
pada en mano hubieron de defenderlos para que no los 
afi'onellaisen los guaraníes. 

La conducta^ de Garro sólo elogios merecía, y sin em- 
bargo, la noticia, del triunfo obtenido por las armas espa- 
ñolas en la Colonia del Sacramento produjo hondo dis- 
gusto en la Corte de Madrid. Es natural que así ocurrios:' : 
Francia acababa de imponernos la humillante paz de Ni 
mega, y Luis XIV, no contento con habernos arrebatado el 
Franco Condado y varias ciudades de Flandes, pretendía 
aún que Carlos II le entregase mayores territorios. En ta- 
les circunstancias, mostrándose arrogante é intransigente 
Pedro II, ¿debía el Gobierno español asumir la responsa- 
bilidad de una nueva lucha armada? Por esto la Corte de 
Madrid se apresuró á declarar que Garro había procedido 
.sin instrucciones y contrariando los propósitos de su Go- 
bierno, todo lo cual era exacto, y envió á Lisboa, como Em- 
bajador, á D. Domingo Judiee, Duque de Juvenaro y Prín- 
cipe de Chelamar, para que procurase concertar un arreglo 
que pusiese fin al incidente. 

Las negociaciones no fueron fáciles ni amistosas, il con- 
trario, entre ambas Cortes se cruzaron acres contestacio- 
nes, pero al fin se llegó á un acuerdo, firmando en Lisboa 



— 34 — 

el 17 de Mayo de 1(581, el Duque de Juveua.ro por parte de 
España, y por la de Portugal el Duque de Cadaval, el Mar- 
qués de Fronteira y el Obispo D. Fray Manuel Pereira, 
un Tratado provisional, en el cual se disponía que, sin pre- 
juzgar la cuestión de propiedad del terreno en que se había 
fundado la Colonia- del Sacramento, se repusiesen las cosas 
al mismo estado en que se hallaban antes de la agresión del 
Gobernador de Buenos Aires; que los portugueses volvie- 
sen a la Colonia, pero sin facultad de ejercer el comercio 
con los habitantes españoles de las inmediaciones, ni acto 
alguno de dominio en el terreno adyacente, cuyo uso y 
aprovechamiento debía quedar exclusivamente á los mis- 
mos españoles, y también la facultad de visitar sin permi- 
so con sus buques el puerto del Sacramento para carenas 
ú otros fines; y por último, el nombramiento de una Comi- 
sión mixta de subditos de las dos Coronas, la cual, en el 
término de dos meses contados desde la fecha del Tratado, 
decidiese sobre la propiedad del territorio en que se había 
fundado la Colonia, debiendo a elidirse al Papa, en caso 
de discordia, para que en el plazo de un año dirimiese con 
su fallo la cuestión. 

En cumplimiento del anterior acuerdo, y á fin de deci- 
dir la cuestión de propiedad de la Colonia del Sacramento, 
los comisionados nombrados por ambas partes se reunieron 
en las orillas del Gaya, río limítrofe de ambos Reinos por la 
parte de Extremadura. Las discusiones fueron largas y ani- 
madas, pero completamente estériles. Para resolver la difi- 
cultad había que trazar la línea señalada en el Tratado de 
Tordesillas ; pero ¿ con arreglo á qué mapa, si los presenta- 
dos por una y otra- parte discrepaban de tal suerte que, si 
por unos la Colonia del Sacramento correspondía á España, 
por otros quedaba en la zona portuguesa? Los comisiona- 
dos sostuvieron sus respectivos puntos de vista, y hubieron 
al fin de separarse sin adoptar resolución alguna. No que- 
daba otro recurso que someter el pleito al fallo del Pontí- 
fice, pero no consta que se hiciese nada en este sentido. 

Aunque no se hubiese resuelto la cuestión de propiedad, 



— 35 - 

España estaba obligada, á devolver la Colonia del Sacra- 
mento, y asi lo hizo, en Febrero de 1683, el nuevo Goberna- 
do.* de Buenos Aires D. José de Herrera y Sotomayor, que 

había sustituido á Güito, nombrado más tarde Presidente 
de Chile. Inmediatamente los portugueses, no pudiendo co- 
merciar de un modo legal con Buenos Aires, se dedicaron 
ájiacer el contrabando, adquiriendo éste en poco tiempo tal 
desarrollo, que la capital del Plata hubo de dirigirse al Rey, 
en 11 de Diciembre de 1090, exponiéndole el daño (pie aqué- 
lla recibía y pidiéndole licencia para poder castigar á su 
costa la osadía, de los portugueses y destruir la Colonia. 
Por desgracia la situación de España no permitía al Go- 
bierno autorizar semejante empresa, porque se bailaba 
planteado el pleito de la sucesión á la Corona, la Corte y 
el país estaban divididos entre los distintos pretendientes, 
las Potencias se disputaban descaradamente los despojos 
de la Monarquía que siglo y medio antes dictaba la ley á 
Europa, y todo hacía temer que á la muerte, que se esti- 
maba próxima, de Carlos II, sería España víctima de una 
doble guerra : la guerra exterior fuera y la guerra civil 
dentro. Y así sucedió. 

Triunfante en la Corte el partido 'francés, y proclamado 
Rey de España, el Duque de Anjou, al morir Carlos II el 
1.° de Noviembre de 1700, sintió Felipe Y la necesidad de 
atraerse á Portugal, por la excepcional importancia de la 
situación geográ tico-militar del vecino Reino, y al efecto 
entabló negociaciones que dieron por resultado el que el 
18 de Junio de 1701 se firmasen en Lisboa dos Tratados : 
uno de alianza y mutua garantía, y otro sobre las depen- 
dencias é intereses de la Compañía del Asiento de negros 
en América; pactos ambos onerosísimos para España, no 
sólo porque ésta cedía á Portugal la propiedad de la Colo- 
nia del Sacramento y el uso del campo, sino por la indem- 
nización que se comprometía á pagar por los perjuicios que 
podía sufrir la Corte de Lisboa ñ consecuencia de su ac- 
titud. 

El primero de dichos Tratados, al otorgar á Portugal 



— 36 - 

no sólo la propiedad de la Colonia sino el uso del campo , 
.sin fijar siquiera límites á esto, abría, la puerta á la reali- 
zación de todas las esperanzas que abrigaban los portu- 
gueses; porque como para éstos la. posesión de la Colonia 
no era más que el medio de extenderse por el Uruguay para 
dominar en las costas del Océano y en la orilla septentrio- 
nal del Plata, el derecho que se les reconocía del uso del 
campo les permitía iniciar la labor que proyectaban llevar 
á cabo. Y así lo hicieron, aliándose con los charrúas y los 
ya.ro s y comenzando á hostilizar la reducciones jesuíticas 
del Norte, en las que encontraron resistencia suficiente 
para contener su avance; pero siendo complétame n'e de- 
rrotados por el Maestre de campo 1>. Alejandro de Aguirre 
en las orillas del Yi el 6 de Febrero de 1702, hubieron de 
cesar en sus tentativas. 

Un año más tarde, la presión de Inglaterra y de Ho- 
landa, y las promesas de ventajas territoriales en la. Penín- 
sula, en América, y en Asia, hicieron que Pedro II cam- 
biase de partido y abandonando, la causa de los Borbones 
reconociese como. Rey de España al Archiduque Carlos; 
y al tenerse noticia de esto en Lima, el Virrey, Conde de 
la Monclova, envió instrucciones al Gobernador de Buenos 
Aires, D. Alonso de Valdés Inclán, para, que se apoderase 
de la Colonia del Sacramento. Con este objeto se recon- 
centraron en la desembocadura del Río Negro 800 soldados 
de tropas regulares, 600 milicianos y 300 indios auxiliares, 
y el 2 de Octubre de 1704 pasaron el río, esperando en la 
orilla opuesta á que se les incorporasen 4.000 indígenas de 
las misiones. Unidos éstos y puestas las fuerzas á las ór- 
denes del Sargento mayor D. Baltasar García Ros, el 1.° 
de Enero de 170.") se aproximaron á la plaza y abrieron 
trincheras, iniciando el ataque, que se efectuó simultánea- 
mente por mar y por tierra. 

Resistieron los portugueses con la esperanza, de ser 
socorridos, y en efecto, el 5 de Marzo ¡ e presentó su Escu v 
dra compuesta de cuatro navios: capitana, de 44 caño- 
nes ; almirante, de 30 ; una urca esterlina, de 20, y v.n pa- 



- 37 — 

tache, de ocho. Para hacer frente á estas fuerzas sólo 
contábamos con un navio registro, Nuestra Señora <l<l 
Rosario, de 36 cañones; el Santa Teresa, bajel portugués 
apresado, de 16, y un brulote; pero no obstante nuestia 
manifiesta inferioridad, el Capitán de mar y guerra don 
José de Ibarra combatió con el enemigo á tiro «le pistola 
durante cuatro horas, causándole daño, si bien no pudo 
impedir (pie los buques portugueses penetrasen en el puerto 
de la Colonia, y embarcando apresuradamente la guarni- 
ción volviesen á hacerse á la vela él. 11, abandonando la 
plaza con toda su artillería y pertrechos. De este modo 
quedó realizada la misión de Valdés Inclán, pasando nue- 
vamente á poder de España el territorio en que los por- 
tugueses habían fundado la Colonia del Sacramento, sin 
que éstos intentasen recobrarlo. 

Terminada la guerra- de Sucesión, al negociarse la. paz 
en rtrecht, Portugal se mostró muy exigente, pero viendo 
que no lograba imponer sus condiciones, limitó éstas á la 
cesión de Badajoz y de la Colonia del Sacramento, Feli- 
pe V no sólo se negó á esa cesión, sino que exigió que se 
le indemnizase el valor de varios buques que había con- 
fiscado el Gobierno portugués, y que con arreglo al ar- 
tículo 8.° del Tratado de 166S se pusiese en posesión de 
los bienes que tenían en Portugal á varios naturales de 
ese Reino, que al hacerse independiente se expatriaron 
estableciendo su residencia en España. El acuerdo pare- 
cía muy difícil, pero medió Inglaterra y Felipe V cedió 
en lo que importaba mucho á España, lo relativo á la 
Colonia del Sacramento, contentándose con obtener lo que 
menos nos interesaba, que era lo relativo á la devolución 
de bienes. En virtud de esto, el 6 de Febrero de 1715 se 
firmó en Utrecht el Tratado de paz entre ambas Potencias 
peninsulares, Tratado altamente perjudicial para los in- 
tereses españoles en América, porque por los artículos 5.° 
y 6.° nos comprometimos á devolver á Portugal él terri- 
torio y Colonia del Sacramento, yendo en esto más allá 
que el Tratado de 1701, puesto que por éste sólo cedimos 



— 38 — 

la propiedad de la plaza y el uso del campo. Ni entonces 
ni luego se fijaron los» límites de ese territorio ó de ese 
campo, dejando subsistente una incógnita que abría la 
puerta, á todas las ambiciones portuguesas. 

Verdad es que en el artículo 7.° del Tratado de 1715 
se reconocía, á Felipe V el derecho de rescatar la Colonia 
del Sacramento, dando por ella en el término de año y 
medio un equivalente; pero desde el momento en que se 
añadía que «si el dicho equivalente no llegase á ser acep- 
tado por S. M. portuguesa, su dicha Majestad quedará 
en posesión del dicho territorio y colonia», no había que 
pensar en que Portugal renunciase á lo que tanto anhe- 
laba. 

Debió comprender el Gobierno español la enormidad 
que había, cometido al no consignar los límites del terreno 
que cedía, y queriendo evitar en lo posible las consecuen- 
cias de su error, ordenó al Gobernador de Buenos Aires, 
que lo era el Coronel D. Baltasar García Ros, que al hacer 
entrega de la Colonia no permitiese á los portugueses más 
extensión de territorio que la comprendida en el alcance 
de un tiro de cañón. El comisionado portugués, Gómez 
Barbosa, pidió se le reconociese el derecho de ocupar, á 
título de terrenos adyacentes, 200 leguas de costa sep- 
tentrional hasta la boca del Río de la Plata, otro tanto 
espacio hacia el interior de la tierra, y que se levantasen 
las guardias de la Horqueta y río de San Juan, con lo 
cual quedaba á su disposición otra vasta extensión de te- 
rreno. Tan opuestos criterios dieron lugar á múltiples 
contestaciones ; pero al fin hubo de ceder Gómez Barbosa, 
aunque consignando una protesta., y el 11 de Noviembre 
de. 1716 entraron de nuevo los portugueses en posesión 
de la Colonia. 

No renunciaron por eso los portugueses á llevar ade- 
lante sus planes, y algunos años después fuerzas salidas 
de la Colonia con rumbo al Oeste y protegidas por una 
escuadrilla fueron á acampar en las inmediaciones del 
cerro de Montevideo, ocupando la playa que le da frente 



— 39 — 

en la. respectiva bahía. El Gobernador de Buenos Aires, 
que lo era entonces (1723) D. Bruno Mauricio de Zavala, 
hombre de gran inteligencia, de carácter y de felices ini- 
ciativas, al tener noticia, de la conducta de los portugue- 
ses pidió explicaciones, obteniendo como respuesta La afir- 
mación de que por virtud del Tratado de Ctrecht toda la 
ribera Norte del Río de la Plata se hallaba bajo el domi- 
nio del Rey de Portugal. Zavala juzgó inútil empeñarse 
en una. polémica y se apresuró á organizar una expedi- 
ción, proponiéndose atacar á los portugueses al misino 
tiempo por mar y por tierra. Para esto envió los barcos 
con la artillería que tenía disponible, al par que con la 
mayor parte de la guarnición de Buenos Aires cruzó las 
bocas del Paraná y del Uruguay; pero cuando llegó á los 
terrenos usurpados I*>r los portugueses, éstos se habían 
retirado ya á La Colonia, no queriendo exponerse á las 
consecuencias de un combate. 

Zavala había realizado su principal objeto ; mas que- 
riendo asegurar las ventajas que había conseguido é impe- 
dir que los portugueses repitiesen sus anteriores tentati- 
vas, y pareciéndole que la bahía de Montevideo era sitio 
excelente para establecer una base de población y de ope- 
raciones estratégicas, hizo desembarcar la artillería, es- 
tableció una batería, en sitio adecuado, levantó planos de 
una. línea de defensa., y dejando allí parte de las tropas 
y los 1.000 indios guaraníes que le habían enviado las re- 
ducciones, regresó á Buenos Aires. El Rey aprobó su con- 
ducta, y le envió un contingente de familias para poblar 
el nuevo establecimiento, y Zavala declaró oficialmente 
fundada la ciudad y nombró las autoridades de su primer 
Cabildo el 10 de Enero de 1730. Tal fué el origen de Mon- 
tevideo. 

Con esto se logró impedir que los portugueses se exten- 
diesen por las orillas del Plata, pero no que, burlando la 
guardia establecida en San Juan, avanzasen por el in- 
terior. 

Así continuaron las cosas hasta que á consecuencia de 



— 40 - 

un incidente de carácter diplomático ocurrido en Madrid 
en Febrero de 1735, incidente que motivó la ruptura de 
relaciones entre España y Portugal y la adopción de pre- 
cauciones militares por una y otra parte, el Gobierno es- 
pañol despachó un buque ligero que se encontraba en el 
Ferrol, con órdenes para el Gobernador de Buenos Aires 
á. fin de que se apoderase de la Colonia del Sacramento. 

D. Miguel de Salcedo, que había reemplazado á Za- 
ra la, _ comenzó el asedio de la plaza, aunque con poca 
fortuna y escaso acierto, no obstante contar con elementos 
para salir airoso, pues el Gobierno le envió cuatro buques 
con refuerzos de tropas y armas, las reducciones guara- 
níes le facilitaron un fortísimo contingente, y D. Francisco 
de Alzáibar, dueño de una regular flotilla, se encargó de 
impedir la llegada de naves portuguesas. Tras una des- 
graciada tentativa de asalto, Salcedo se retiró á tres mi- 
llas de la plaza, y así dejó pasar un año, hasta que, con- 
certado el Convenio de 15 de Marzo de 1737, que pu r o fin á 
las diferencias existentes entre España y Portugal, Conve- 
nio en que se pactó, respecto á las Indias, que cesarían las 
hostilidades y continuarían las cosas en el mismo estado 
en que se encontrasen al recibirse las órdenes de suspen- 
sión basta que se ajustase un acuerdo defin'tivo, el Go- 
bernador de Buenos Aires y el de la Colonia firmaron un 
armisticio en Septiembre del mencionado año. 

Cumplieron los españoles ese pacto ; pero los portu- 
gueses, sin que Salcedo intentase impedirlo, aumentaron 
la artillería de la Colonia, se apoderaron de Río Grande, 
adueñándose de sesenta leguas de territorio y habiéndose 
fuertes con seis piezas de artillería en la Sierra de San 
Miguel, para, impedir el paso de las fuerzas espr¡ ñolas de 
las Misiones. 



41 - 



CAPITULO IV 

Política de Fernando VI. — Carvajal, Ministro de Estado. — Tratado 
hispano-portugués de 1750: su contenido; la línea divisoria. — 
Juicio de ese Tratado : oposición que suscitó en América y en 
el mismo Gobierno; conducta del Marqués de la En enada. — 
Preparativos para su ejecución : nombramiento ce Ccmi arios. — 
Personal de las Partidas demarcadoras. — Trabajo asignado á 
cada una de las Partidas. 

Muerto Felipe V el 9 de Julio de 17 4(5, inicióse un cam- 
bio en las relaciones de España y Portugal : desapareció 
una. de las principales causas de las discordias pasadas, 
el odio cada día mayor entre Juan Vé Isabel de Farne- 
sio, y adquirieron mayor influencia los lazos que unían á 
ambas Cortes, puesto que Fernando VI se hallaba ca- 
sado con la Infanta portuguesa Doña Fá'.bara de Bra- 
ganza, y el Príncipe del Brasil, que en 1750 sucedió á su 
padre con el nombre de José I, era esposo de la Infanta 
española Doña María Ana Victoria. Unióse á esto que, 
tanto Fernando VI como la Reina, subieron al Trono sin 
grandes ilusiones, algún tanto desengañados de lo que 
valían las alianzas y sin poder sentir anhelos de engran- 
decimiento, porque no podían soñar con nuevos Estados 
para unos hijos que Dios les había negado. Por tempera- 
mento y por experiencia se inclinaba el Rey á la paz, que- 
riendo permanecer neutral y anhelando verse libre de la 
dependencia de Francia y no sufrir las humillaciones de 
Inglaterra. La conducta, de estas dos Potencias en el Con- 
greso de ^ix-la-Chap lie concluyeron de decidir á Ja Cote 
de Madrid, porque así como Inglaterra prescindió de Aus- 
tria, Francia olvidó por completo sus compromisos con 



— 42 — 

España, y haciendo caso omiso de la mediación portu- 
guesa, por ella aceptada y pedida, se entendió dilecta- 
mente con la Gran Bretaña, a justando los preliminares 
de 30 de Abril de 1718, por los cuales reconoció la valilez 
de las pretensiones inglesas al reclamar á España los 
derechos de asiento de negros y navio de permiso, y se 
contentó para el Infante D. Felipe con los Ducados de 
Palma, Pía senda y Guastalla. 

«La. conducta de Francia respecto de España, como la 
de Inglaterra respecto de Austria-— escribe un historiador 
de nuestros días — resultaba tan injusta y tan traidora, 
que el mismo Ministro Puycieulx escribió á Saint- Severin 
felicitándole por el triunfo obtenido, y preguntándole si 
no sería posible obtener mejores condiciones respecto de 
España» (1). Y siendo esto verdad, no lo es menos — y la 
imparcialidad exige consignarlo — que la Corte de Versa- 
Ues tenía motivos para recelar de la de Madrid, porque 
desde el mismo momento en que subieron al Trono* Fer- 
nando VI y Doña Bárbara de Braganza no vacilaren, 
deseosos de poner término á las calamidades de la gue- 
rra, en tomar la iniciativa para una inteligencia con la 
Gran Bretaña. 

Por esto, ya el 1.° de Septiembre de 1716 la Reina 
Doña Bárbara había escrito á su padre Juan V solicitando 
su mediación para el ajuste con Inglaterra, y ordenado 
al Duque de Sotomayor, Embajador de España en Lis- 
boa, se pusiese de acuerdo con los Ministros lusitanos 
para obtener aquel efecto; y comprendiendo Fernando VI 
la inutilidad de sus esfuerzos cerca de Inglaterra, no 
obstante ser Walpole partidario de la alianza anglo -his- 
pana, si á la vez no trataba con la Emperatriz, aprove- 
chó la circunstancia de enviar é ta á L'sboa un Pleni- 
potenciario con objeto de concertarse con España por me- 
dio de la Reina de Portugal, y Doña Bárbara envió una 
Memoria á fin de que su augusta madre la hiciese llegar 

(1) Danvila (D. Alfonso) : Fernando VI y Doña Bárbara de 
Braganza. — Madrid, 1905. 



- 43 — 

á manos del ('onde de Rosemberg, representante de Aus- 
tria 

Es de advertir que también Francia acudió ;i Portugal, 
pues queriendo saber si Fernando VI contestaría á la 
caita- en que Luis XV le participaba el enlace del Delfín 
con María Josefa de Sajonia, se valió del Embajador por- 
tugués. Vizconde de Ponte de Lima (1). 

La política de Fernando VI y de Doña Bárbara de 
Braganza, nos habría conducido insensiblemente á la alian- 
za con Inglaterra, ó al menos á una inteligencia tan es- 
trecha con ésta que hubiese entrañado el alejamiento de 
Francia ; pero nombrado en Diciembre de 1746 Ministro 
de Estado D. José de Carvajal y Lancaster, éste, aunque 
en el fondo inclinado á la Gran Bretaña, cifró el éxito de 
su gestión en alejar á España de toda contienda exterior, 
cultivando por igual la amistad de las Cortes de París y 
de Londres y resistiendo con verdadera tenacidad las ges- 
tiones de una y otra para que se decidiese en su favor. 

Complemento natural de esa política era el procurar 
poner fin á> las interminables querellas entie España y 
Portugal por las posesiones americanas; y como esto era 
poco menos que imposible, mientras subsistiesen las ar- 
bitrarías demarcaciones de la Bula de Alejandro VI y del 
Tratado de Tordesillas, Carvajal estimó necesario aban- 
donar éstas y establecer entre las posesiones de ambos 
Estados en la América meridional, líneas materiales que 
dejasen á salvo los intereses esenciales de uno y otro. Con 
este fin entabló negociaciones que dieron por resultado el 
Tratado de 13 de Enero de 1750, que firmó con Carvajal 
el Embajador portugués D. Tomás de la Silva y Téllez, 
Vizconde de Villanueva de Cerveira. 

En dicho Tratado se declaraban sin ningún valor ni 
efecto en lo sucesivo la Bula de Alejandro VI, los Trata - 



(1) Para comprender esa pregunta hace falta recordar que 
Luis XV había sido prometido de la Infanta Doña Ana María Vic- 
toria, la cual casó después con el Principe del Brasil, que reinó más 
tarde en Portugal con el nombre de José I. 



— 44 — 

dos de Tordesillas, Lisboa y Utrecht y la escritura de 
venta de Zaragoza; se consignaba que las islas Filipinas 
y las adyacentes que poseía la Coroua de España perte- 
necían á ésta para siempre, y que de la misma forma per- 
tenecía á. la Corona de Portugal todo lo que tenía ocu- 
pado por el río Marañen, ó de las Amazonas arriba, y el 
terreno de ambas riberas de este río hasta los parajes que 
luego se señalaban, como también todo lo que tenía ocu- 
pado en el distrito de Matagroso. y desde este paraje liacia 
la parte del Oriente y Brasil ; Portugal cedía á España 
la Colonia, del Sacramento y todo su territorio adyacente 
á ella en la margen septentrional del Río de la Plata, y 
las plazas, puertos y establecimientos comprendidos en el 
mismo paraje, como también la navegación del Río de la 
Plata ; asimismo, Portugal cedía á España todo el terreno 
que corre desde la boca occidental del río Japurá, y queda 
en medio entre el mismo río y el Maratón y Amazonas, 
toda la. navegación del río Iza y todo lo que se s'gue 
desde esto último río al Occidente con el pueblo de San 
Cristóbal y cualquier otro que por parte de Portugal se 
hubiese fundado en aquel espacio de tierra ; y España ce- 
día á Portugal desde el Monte de los Castillos Grandes 
y su falda meridional y ribera del mar hasta la cabecera 
y origen principal del río Ibicuy, y todos los pueblos es- 
tablecidos en el ángulo de tierra comprendido entre la 
ribera septentrional del río Ibicuy y la oriental del Uru- 
guay, y los que se hubiesen fundado en la margen orien- 
tal del río Pepirí, y el pueblo de Santa Rosa y otros cua- 
lesquiera establecidos por España en la ribera oriental 
del río Guaporé. 

La línea de demarcación entre las posesiones de Es- 
paña y Portugal en América, se fijaba por los artículos 
4.° al 10 inclusive, en la siguiente forma : 

«Los confines del dominio de las dos Monarquías prin- 
cipiarán en la barra que forma en la costa del mar el 
arroyo que sale al pie del monte de los Castillos 1 Grandes, 
desde cuya falda continuará la frontera buscando en línea 



- 45 — 

recta lo inás alto ó cumbres de los montes, cuyas ver- 
tientes bajan por una parte á la costa «pie corre al Norte 
de dicho arroyo, 6 á la laguna Merín ó del Mini, y pol- 
la otra á la costa que corre de dicho arroyo al Sur ó al 
Pío de la Plata; de suerte que las cumbres de los montes 
sirvan de raya al dominio de las dos Coronas, y así se- 
guirá la frontera basta encontrar el origen principal y 
cabeceras del río Negro, y por encima de ellas continuará 
basta el origen principal del río Ibicuy, siguiendo aguas 
abajo de este río basta donde desemboca en el Uruguay 
por su ribera occidental, quedando de Portugal todas las 
vertientes que bajan á la dicha laguna, ó al río grande de 
San Pedro, y de España las que bajan á los ríos que van 
á unirse con el de la Plata. 

«Subirá desde la boca del Ibicuy por las aguas del 
Uruguay basta encontrar la del río Pepiri ó Pequiri, que 
desagua en el Uruguay por su ribera occidental, y con- 
tinuará aguas arriba del Pepiri hasta, su origen princi- 
pal, desde el cual seguirá por lo más alto del terreno 
basta la cabecera principal del río más vecino, que des- 
emboca en el grande de Curistuba, que por otro nom- 
bre llaman Iguazú, por las aguas de dicho río más vecino 
del origen del Pepiri, y después por las del Iguazú ó río 
grande de Curistuba continuará la raya hasta donde el 
mismo Iguazú desemboca en el Paraná por su ribera orien- 
tal, y desde esta boca seguirá aguas arriba del Paraná 
hasta donde se le junta el río Igurey por su ribera oc- 
cidental. 

wDesde la boca del Igurey continuará aguas arriba 
hasta encontrar su origen principal, y desde él buscará 
en línea recta por lo más alto del terreno la cabecera prin- 
cipal de río más vecino que desagua en el Paraguay por 
su ribera oriental, que tal vez será el que llaman Corrien- 
tes, y bajará con las aguas de este río hasta su entrada 
en el Paraguay, desde cuya boca subirá por el canal prin- 
cipal que deja el Paraguay en tiempo seco, y por sus aguas 
hasta encontrar los pantanos que forma este río, llama- 



- 46 — 

dos la. laguna de los Xaraies, y atravesando esta- laguna, 
hasta la ouca del río Jaurú. 

«Desde la boca del río Jaurú por la parte occidental 
seguirá la frontera en línea recta hasta la ribera austral 
del río Guaporé, enfrente á la boca del río Sararé que 
entre en dicho Guaporé por su ribera septentrional ; con 
tal que si los Comisarios que se han de despachar para el 
arreglaniento de k>s confines en esta parte, en vista del 
país, hallaren entre los ríos Jaurú y Guaporé otros ríos 
ó términos naturales por donde más cómodamente y con 
mayor certidumbre pueda señalarse la raya en aquel pa- 
raje, salvando siempre la navegación del Jaurú que debe 
ser privativa de los portugueses, y el camino que suelen 
hacer de Guiaba hacia Matagroso ; los dos altos contra- 
tantes consienten y aprueban que así se establezca, sin 
atender á alguna porción más ó menos de terreno que 
pueda quedar á una ó á otra parte. Desde el lugar que 
en el margen austral del Guaporé fuere señalado por 
término de la raya, como queda explicado, bajará la fron- 
tera por toda la corriente del río Guaporé hasta más abajo 
de su unión con el río Mamoré que nace en la provincia 
de Santa Cruz de la Sierra y atraviesa la Misión de los 
Mojos, y forman juntos el río llamado de la Madera, que 
entra en el Marañón ó Amazonas por su ribera austral. 

)> Bajará por las aguas de estos dos ríos ya unidos hasta 
el paraje situado en igual distancia del citado río Mara- 
ñen ó Amazonas y de la boca del dicho Mamoré, y desde 
aquel paraje continuará por una línea Este-Oeste hasta 
encontrar con la ribera oriental del río Jabari que entra 
en el Marañón por la ribera austral, y bajando por las 
aguas del Jabari hasta, donde desemboca en el Marañón ó 
Amazonas, seguirá, aguas abajo de este río hasta la boca 
más occidental del Japurá, que desagua en él por la mar- 
gen septentrional. 

» Continuará, la frontera por en medio del río Japurá 
y por los demás ríos que se le junten y se acerquen más 
al rumbo del Norte, hasta encontrar lo alto de la cordi- 



— 47 — 

llera de montes que median entre el río Orinoco y el Ma- 
rañen ó de las Amazonas, y seguirá por la cumbre de 
estos montes al Oriente hasta, donde se extienda el domi- 
nio de una y otra Monarquía. Las personas nombradas 

por ambas Coronas para establecer los límites, según lo 
prevenido en el presente artículo, tendrán particular cui- 
dado de .señalar la frontera en esta parte, subiendo aguas 
arriba de la boca más occidental de Japurá de forma que 
se dejen cubiertos los establecimientos que actualmente 
tengan los portugueses á las orillas de este río y del Ne- 
gro, como también la comunicación ó canal de que Se 
sirven entre estos dos ríos, y que no se dé lugar á que 
los españoles con ningún pretexto ni interpretación pue- 
dan introducirse en ellos, ni en dicha comunicación, ni 
los portugueses remontar hasta el río Orinoco, ni exten- 
derse hasta las provincias pobladas por España, ni en 
los despoblados que la han de pertenecer según los presen- 
tes artículos, á cuyo efecto señalarán los límites por las 
lagunas y ríos, enderezando la línea de la raya cuanto 
pudiere ser hacia el Norte, sin reparar al poco más ó me- 
nos del terreno que quede á una ó á otra Corona, con tal 
» que se logren los expresados fines. 

» Todas las islas que se hallasen en cualquiera de los 
ríos por donde ha de pasar la raya, según lo prevenido en 
los artículos antecedentes, pertenecerán al dominio á que 
estuviesen más próximas en tiempo seco». 

Este Tratado ha sido objeto de encontrados juicios. 
«Quizá — escribe un historiador francés (1) — pueden ha- 
cerse cargos á Juan V por haber llevado tan lejos su com- 
placencia para con la España, consintiendo en el aban- 
dono de las Filipinas y en la permuta, de la rica Colonia 
del Santo Sacramento y de todo el Norte de la Plata, con 
algunos terrenos del Paraguay, entre e Ibiarí (2) y el Uru- 



(1) Bouchot: Historia Je Portugal y Je sus Colonias. (Tra- 
ducción de Busquets. — Madrid, 1858. 

(2) Debe ser una errata, y querer decir IMcuy. 



— 48 — 

guay, poseídos por los jesuítas, quienes no quisieron des- 
prenderse de ellos». «Ha sido indudablemente — dice Can- 
tillo (1) — el Tratado más propio para restablecer una só- 
lida y durable armonía entre las dos Coionas; pero des- 
graciadamente no se llevó á ejecución». 

Fernández Duro, inspirándose en lo dicho por Rodrí- 
guez Villa, escribe : ((Por raro que parezca, el negocio 
monstruoso propuesto por los Comisarios portugueses tuvo 
aceptación, patrocinado por la Reina en obsequio de su 
hermano y de su patria; favorecido por el Ministro nego- 
ciador, en gracia de la misma Reina ; apoyado con todo el 
esfuerzo de que fuera capaz la influencia inglesa como 
causa propia con cubierta, ajena, toda vez que el cambio 
de territorios, la adquisición del Ibicuy por los portugue- 
ses, les abría, y á los ingleses por ende, la navegación in- 
terior en la América meridional ; la navegación fluvial del 
Plata, el Uruguay, el Pepirí, el Igurey, el Iguazú, el Jau- 
rú, el Guaporé...... de todos los afluentes del Plata, como 

de los del Marañón. Con el Sacramento había tenido la 
Gran Bretaña un almacén y punto de partida para el con- 
trabando ; con el cambio los tendría en todas partes» (2/. 
Y no contento con esto, acusa á Carvajal de haber expe- 
dido órdenes al Gobernador de Montevideo para que ex- 
pusiera su parecer, acompañando cartas conminatorias de 
hacerlo favorablemente al proyecto, y de haber procedido 
de igual suerte con el Superior de las Misiones del Para- 
guay, acusación cuyas pruebas dijo Rodríguez Villa que 
poseía, pero que no publicó ; por lo cual, sin negar la exis- 
tencia de esos papeles, nos resistimos á creer que tengan 
el valor que se les da. 

Ini parcialmente examinado, y teniendo en cuenta no 
el valor actual de los factores que en él intervienen, sino 
el que entonces podía otorgárselos, el Tratado de 1750 
si no es acreedor á grandes elogios tampoco puede inspirar 



(1) Trata/los de paz y de comercio. — Madrid, 1843. 

(2) La Armada española .--Tomo VI, página 349. 



- 49 - 

severas censuras. Que respondía a una alta conveniencia 
por parte de España, á la de poner lin á las disputas con 
Portugal, es indudable, como tampoco ofrece duda que si 
en él se limitasen las mutuas concesiones á la permuta de 
la Colonia del Sacramento por los terrenos del Ibkuy, 
aun valiendo mucho aquélla, era excesivo el precio; pero 
hay que tener en cuenta que por el Tratado se aseguraba 
el dominio del Archipiélago filipino y demás posesiones 
españolas del Pacífico, y se trataba de cortar el contra- 
bando en el Río de la Plata. Prueba de que no era tan 
perjudicial para España, como algunos han sostenido, es 
la oposición que encontró en Carvalho, el famoso Ministro 
de José I, que después llevó el título de Marqués de 
Pombal. 

De todos modos, para formar un juicio definitivo es pre- 
ciso estudiar á fondo la negociación, lo cual aún no se ha 
hecho; pero desde luego puede decirse en honor de Carva- 
jal, que si es cierto que los portugueses pidieron la cesión 
del territorio de Tuy en Galicia, debió ser rechazada esta 
pretensión de un modo tan absoluto, que de ella, no- queda 
rastro alguno en dicho pacto. 

Bueno ó malo el Tratado, era lógica y natural la opo- 
sición que encontró en América. «Los jesuítas — dice un his- 
toriador (1) — , perjudicados material y moralmente más 
que nadie, pues siete de sus pueblos, con los habitantes 
guaraníes, deberían pasar al dominio de una nación contra 
cuyos soldados combatieran tenazmente ellos y sus neófi- 
tos (2), empezaron á remitir á España, unas sobre otras, 
elocuentes protestas demostrativas del daño (pie los natu- 
rales recibirían de la misma Corona á la cual se sometie- 



(1) Joaquín de Yedia : Eepiíblica Argentina. — Volumen XXIV 
de la edición española de la Historia del Mundo en la Edad Mo- 
derna. — Barcelona, 1914. 

(2) Esto no es exacto; los guaraníes no eran obligados á some- 
terse á la dominación portuguesa. El artículo 16 del Tratado de- 
cía: «De los pueblos ó aldeas que cede S. M. Católica en la mar- 
gen oriental del río Uruguay saldrán los misioneros con los mue- 
bles y efectos, llevándose consigo á los indios para poblarlos en 
otras tierras de España, y los referidos indios podrán llevar tam- 



— 50 — 

ron y sirvieron con fe y heroísmo. Andonaegui, Gobernador 
de Buenos Aires, unió sus redamaciones á la de aquellos 
sacerdotes». 

!Si grande fué la oposición que el Tratado encontró en 
América, no fué menor, aunque de otra índole, la que 
halló en la misma Corte española. «Con tanto secreto y 
sutileza lo negoció Wall (1) — escribe un historiador es- 
pañol — , que la primera noticia, que de él tuvo Ensenada 
fué la de su terminación. Desde luego conoció, por lo bien 
impuesto que estaba en los negocios de América, el detri- 
mento que con este motivo se seguía á la Corona de Es- 
paña ; pero viendo la disposición de las cosas y ganado ya 
el ánimo del Bey, ñngió adherirse al dictamen de sus ad- 
versarios para mejor desbaratar sus propósitos. A este fin 
mandó llamar al Secretario de la Embajada de Ñapóles y 
le encargó manifestase en seguida al Embajador, Príncipe 
de Jacei, le procurase los pasaportes á la mayor brevedad 
para llevar á su Soberano un pliego que le entregó al mismo 
tiempo. En él exponía a S. M. Siciliana el grave daño* y 
perjuicio que resultaba a la Monarquía, de España (de la 
cual era S. M. inmediato presunto heredero) del acordado 
cambio entre el Bey de esta nación y el de Portugal, y le 
suplicaba que para prevenir tan notable daño y perjuicio 
enviase á su Embajador en Madrid orden para protestar 
solemnemente en su nombre contra tan perjudicial Trata- 
do» (2). Para apreciar debidamente esta actitud hay que 



bien todos sus bienes, muebles y semovientes, y las armas, pólvora 
y municiones que tengan ; en cuya forma se entregarán los pueblos 
á la Corona de Portugal, con todas sus casas, iglesias y edificios, y 
la propiedad y posesión del terreno. Los que se ceden por sus Ma- 
jestades católica y fidelísima en las márgenes de los ríos Pepirí, 
Guaporé y Marañen se entregarán con las mismas circunstancias 
que la Colonia del Sacramento, según se previene en el artículo 14, 
y los indios de .una y otra parte tendrán la misma libertad para 
irse ó quedarse, del mismo modo y coh las mismas calidades que 
lo podrán hacer los moradores de aquella plaza; sólo que los que se 
fueren perderán la propiedad de los bienes raíces, si los tuvieren». 

(1) Evidentemente es una errata ; el Tratado lo negoció y firmó 
Carvajal, no Wall. 

(2) Rodríguez Villa : Don Cenón de Somodevilla, Marqués de 
la Ensenada. — Madrid, 1878. 



— 51 — 

tener en cuenta el profundo antagonismo «le criterio que 
existía entre los Ministros, pues en tanto que Carvajal, 
aunque resuelto partidario de la neutralidad, se inclinaba 
más á Inglaterra que á Francia, el Marqués de la Ense- 
nada era más partidario de la amistad con la Corte de 
París, y el Tratado de Portugal se suponía inspirado por 
el Gobierno inglés. 

No obstante esta oposición — en realidad la procedente 
de América se inició después, pues los primeros informes, 
así del Gobernador de Buenos Aires como del Provincial 
de la Compañía de Jesús en el Paraguay, fueron favora- 
bles — comenzóse á poner en ejecución el Tratado, nom- 
brando Comisarios principales, para proceder á la demar- 
cación, por España al Marqués de Vajdelirios y por. Por- 
tugal á Gómez Freyre de Andrade. A éstos debían acom- 
pañar tres Partidas, formada cada una por funcionarios 
españoles y portugueses, para que llevasen á cabo sobre el 
terreno la delimitación con arreglo á lo dispuesto en los 
artículos 4.° al 10 inclusives. 

El personal de cada una de las Partidas era el siguiente : 



PRIMERA PARTIDA 

Por España. — 1). Juan de Echavarría, Capitán de Navio, 

Comisario. 
D. Ignacio Mendizábal y Vildósola, Teniente 

de Navio, Cosmógrafo. 
D. Alonso Pacheco, Teniente de Fragata, 

Cosmógrafo. 
D. Bernardo Ibáñez de Echavarría, de la 

Compañía de Jesús, Capellán. 
D. Manuel Fernández, Cirujano. 
D. Felipe de Mena, Capitán de Infantería 

y Comandante del piquete. 
/ D. Francisco Piera, Teniente de Dragones, 

Oficial de órdenes. 



— 52 — 

D. Agustín Fernández, Alférez de Infan- 
tería. 

50 soldados de Infantería y el tren corres- 
pondiente. 
Por Portugal. — D. José Custodio de Sá y Faria, Teniente 
Coronel de Artillería, Comisario. 

D. José Ignacio, de Alineida, Teniente Co- 
ronel de Dragones, 2.° Comisario. 

D. Manuel Vieyra León, Capitán ele Arti- 
llería, Cosmógrafo. 

D. Alejandro Cardoso de Meneses y Fonse- 
ca, Teniente de Dragones, Geógrafo. 

D. Gaspar José Segurado, Ayudante de 
Dragones, Comandante del piquete. 

D. Bernardo José Guedes Pimentel, Alférez 
de Dragones. 

Padre Cayetano Suárez de Águila r, Ca- 
pellán. 

D. Manuel Francisco Dacosta, Cirujano. 

50 dragones con el tren correspondiente. 
\ 

SEGUNDA PARTIDA 

Por España. — D. Francisco de Arguedas, del Consejo de 
S. M. C. en la Contaduría, mayor de Ha- 
cienda, primer Comisario. 

D. Francisco Milhan y Marabal, Alférez 
de Navio, segundo Comisario y Geógrafo. 

D. Juan Norberto Marrón, Alférez de Na- 
vio, Astrónomo. 

D. Juan José de Pando, Capitán de Infan- 
tería del Presidio de Buenos Aires, Co- 
mandante de la tropa de escolta. 

Padre Fray Francisco Pereyra, de la Ob- 
servancia de San Francisco, Capellán. 

D. José Dubois, Cirujano de les Reales Ejér- 
citos y de la Partida, 



- 55 - 

Un sargento, dos cabos de escuadra, 22 sol- 
dados y un tambor; 11 sirvientes y cria- 
dos, y 70 indios remeros y prácticos «leí 
país. 
Por Portugal. — El Coronel Ingeniero del regimiento de 
Artillería D. José Fernández Pinto Al- 
poyin, primer Comisario. 

El Capitán del mismo regimiento D. Anto- 
nio da Veigá d'Andrada, segundo Comi- 
sario y Astrónomo. 

El Teniente de Granaderos del mismo regi- 
miento D. José Fernandez Pinto Alpoym, 
Comandante de la escolta. 

El Alférez del mismo regimiento D. Manuel 
Pacheco de Christo, Geógrafo. 

El Capitán de Aventureros D. Antonio de 
Rodríguez, Práctico de la navegación de 
canoas. 

Padre José Cóinez Claro, Clérigo secular, 
Capellán. 

Bartholomé da Sylva, Cirujano. 

Un sargento, dos cabos de escuadra, 22 sol- 
dados y un tambor; 19 sirvientes y cria- 
dos, y 70 indios remeros. 

TERCERA PARTIDA 

Por España. — D. Manuel Antonio de Flórez, Capitán de 
Fragata, primer Comisario. 

D. Antonio Varanda, Teniente de Fragata, 
segundo Comisario. 

D. Alonso Pacheco, Alférez de Navio, Cos- 
mógrafo. 

D. Manuel de la Quintana, Teniente de una 
de las compañías de Infantería de Bue- 
nos Aires. Jefe de la escolta. 



— 54 — 

Padre José Quiroga, de la Compañía de íe- 

sús, Capellán. 
D. Pedro García, Cirujano. 
27 soldados de Infantería para guarnición 
de las embarcaciones y 76 personas para 
el trabajo de remo, entre ellas tres prác- 
ticos del río y los timoneles. 
Por Portugal. — D. José Custodio de Sá y Faria (1), Sar- 
gento mayor de Infantería con ejercicio 
de Ingeniero, primer Comisario. 
Doctor Miguel Ciera, Cosmógrafo. 
D. Gregorio de Morales y Castro, Capitán 

de Infantería, .segundo Comisario. 
D. Juan Benito Pintón, Ayudante de In- 
fantería con ejercicio de Ingeniero, Cos- 
mógrafo. 
D. Manuel de Silva, Teniente de Infantería, 

tercer Comisario. 
Padre Antonio Abí (ó Alvarez) Machado, 

Capellán. 
D. José Poliani, Cirujano. 
62 soldados para guarnición de las embar- 
caciones y para servicio de ellas, y 47 ma- 
rineros, incluso los patronos. 
La primera Partida tenía que demarcar desde Castillos 
Grandes hasta la boca del río Ibicuy, en el Uruguay; la 
segunda, desde la boca del Ibicuy, siguiendo por los ríos 
Uruguay, Pequirv, San Antonio, Iguazú y Paraná, hasta 
el Salto grande de este último, y la tercera, desde el te- 
rreno intermedio entre el Paraná y el Paraguay, siguiendo 
por la provincia de este nombre, basta el río Jauríi. 
Veamos lo que hicieron. 



(1) Este es el mismo que figura como Comisario de la Subdi- 
visión portuguesa de la primera Partida. La comparación de las 
firmas y rúbricas que aparecen autorizando los respectivos Diarios, 
no dejan lugar á duda alguna. 



oo 



CAPITULO V 

Ejecución del Tratado de límites de 1750. — Trabajos de la primera 
Partida. — Resistencia qe pusieron los indios. — Retirada de la 
Partida á la Colonia. — Expedición contra los indios de las re- 
ducciones guaraníticas en Noviembre de 1755: derrota de los 
indios. — Reanuda sus trabajos la primera Partida en 1758. — 
Discordia entre los principales Comisarios sobre el origen del 
Ibicuy : trabajos de exploración. 

Como queda dicho, la primera Partida debía comenzar 
sus trabajos en Castillos Grandes, dos islotes que están 
en el Atlántico, inmediatos á la costa, situados un poco 
más al Sur del Fuerte de Santa Teresa ; pero tal Sombre 
se daba también al monte situado frente á aquéllos, en la 
misma orilla, y los campos vecinos. 

Reunidos en estos últimos los individuos que compo- 
nían la parte española y la parte portuguesa de la Par- 
tida, emprendieron la marcha el 29 de Diciembre de 17.12, 
siguiendo' en línea recta hasta, un paraje al que pusieron 
el nombre de «Isla de la buena agua», continuando luego 
por «India muerta», y pasando por un monte cuyo valle 
dividía las aguas de Rocha y de la cañada de San Luis. 
Su marcha no ofreció incidente alguno notable basta el 
26 de Febrero, es decir, cuando llevaban ya dos meses 
caminando. 

Dicho día, hallándose acampados, avisaron los prác- 
■ ticos que desde una loma que estaba á media legua frente 
al campamento, se avistaban unos ranchos y que en ellos 
había gente. Dispúsose inmediatamente que fuese á reco- 
nocerlos un Oficial con 12 dragones, con orden de indagar 
quiénes eran los que allí estaban, y procurar traer, del 



— 56 — 

modo más suave posible, algunos de ellos ; lo cual se efec- 
tuó así, conduciendo al campamento á un capataz y dos 
indios, quienes manifestaron que el rancho á que ellos 
pertenecían era puesto avanzado denominado San a Te- 
cla, y que el otro se llamaba Santiago, de la Estancia de 
San Antonio, pertenecientes al pueblo de San Miguel ; y 
habiéndole preguntado al capataz si había quien llevase 
una carta contestó que sí, y que en un día iría y al si- 
guiente vendría la respuesta, y que también vendría el 
cura, que era el P. Miguel de Herrera. 

Al día siguiente, después de haber enviado la carta 
para el cura., se continuó la marcha, deteniéndose la Par- 
tida cerca de los ranchos de Santa Tecla, pero sin entrar 
nadie en ellos. Por la. tarde llegaron 30 indios armados, 
preguntando por el Capitán de Dragones D. Francisco 
Bruno de Zavala, al cual deseaba hablar el indio princi- 
pal ; fué Zavala, siendo recibido con descortesía, y ma- 
nifestándole los indios que tenían orden del Padre Supe- 
rior y del cura del pueblo para embarazar el paso á las 
Partidas, y que con este objeto había 8.000 indios arma- 
dos. Todas las reflexiones que les hizo el Capitán fueron 
inútiles. 

El 28 por la tarde llegaron al campamento el cacique 
principal y el Alcalde mayor del pueblo de San Miguel 
con ocho indios, á los cuales se recibió con el mayor agra- 
do y se obsequió con regalos, manifestándoles que no se 
intentaba hostilidad alguna contra ellos, que no pusieran 
obstáculos á las Partidas, que el Rey les remuneraría 
todo cuanto imaginaban que iban á perder. Los indios 
permanecieron firmes en su actitud, y en tanto se pudo ob- 
servar que en los ranchos iban entrando indios armados y 
montados en buenos caballos. 

Los Comisarios principales habían ordenado que si se 
encontraba oposición se tomase la Estancia de San An- 
tonio, pueblo de más de 200 familias, con mucha gente 
armada y fortificado con cuatro piezas de artillería. Te- 
niendo esto en cuenta, y que -m. la Partida faltaban caba* 



- 57 - 

líos y bueyes, que el ganado era poco, flaco y caneado, 
que escaseaba el bizcocho y que faltaban 200 Leguas para 
terminar la demarcación, se comprendió que siendo La 
tierra despoblada y hallándose toda rodeada de enemigos, 
no cabía esperar socorros, y que en tales condiciones pie- 
tender continuar avanzando era poner en manifiesto riesgo 
toda la Partida. Por esto el 2 de Mayo se celebró junta 
de todos los Oficiales españoles y portugueses, mandando 
concurrir á ella los prácticos y un sargento de Dragones 
de S. M. C, los cuales manifestaron que el camino era en 
su mayor parte de serranía, con muchos bañados, y que 
si llovía sería imposible pudiesen salir las carretas y ca- 
rros, y muy difícil lo hiciese la caballada; por lo cual 
«fueron todos de parecer que se siguiese la retirada, se- 
»gún las Instrucciones convenidas y firmadas de los dos 
«Comisarios principales, y porque de la demora se seguía 
»un notable perjuicio á la retirada, se resolvió empezarla 
»este día, y llegar á paraje donde con alguna seguridad 
»se pudiese dar parte de lo acaecido á los Comisarios prin- 
cipales para que resolviesen lo que tuviesen por conve- 
wniente» (1). 

Emprendida la retirada, lo verificaron á la Colonia, 
dando cuenta á los Comisarios principales de todo lo 
ocurrido, á fin de que éstos primero y en definitiva el 
Gobernador de Buenos Aires, adoptasen las medidas que 
estimasen necesarias. 

Gobernaba en el Río de la Plata D. José de Andonae- 
gui, el cual viendo que todas las gestiones para reducir 
á los indios resultaban infructuosas, y obedeciendo s".n 
duda las órdenes que recibiera de Madrid, resolvió em- 
plear la fuerza para someter á los rebeldes. Al efecto, 
reunió las tropas de que pudo disponer y con éstas y mil 



(1) Diario de la Primera partida. (Biblioteca del Ministerio 
de Estado). 

Esta parte del Diario la firman Echavarría y Mendizábal, por 
la parte española, y por la portuguesa, Cardoso de Mene c es é Souza 
y Bartolommeo di Panigaj (astrónomo). Estos dos últimos no figu- 
ran en la relación del personal de las Partidas. 



— 58 — 

y pico soldados portugueses emprendió la marcha en 
Noviembre de 1755, dirigiéndose por las dilatadas cam- 
piñas que discurren desde la ciudad de Bueno* Aires y 
Río Grande de San Pedro hasta, los pueblos de las i educ- 
ciones. Los indios procuraron embarazar la marcha de las 
tropas ; pero fueron derrotados completamente en la san- 
grienta batalla de Cay bate, el 10 de Febrero de lv756, y 
las fuerzas hispano lusitanas prosiguieron su marcha y 
lograron entrar en los pueblos de las reducciones en Mayo 
del mismo año, obligando á unos á volver á*la obediencia 
y dando lugar á que otros solicitasen el perdón del Mo- 
narca. 

Apaciguado el tumulto — en el cual los indios fueron 
víctimas de unos y otros, porque no fueron lo® portugue- 
ses los que menos los excitaron secrétame !te á la resis- 
tencia — se hacía preciso que la primera Partida reanudase 
sus trabajos, y así lo efectuó ésta en Mayo de 1758 (1) ; 
pero desde el primer momento surgió entre los dos Comi- 
sarios principales la cuestión de cuál era el origen prin- 
cipal del río Ibicuy, por el cual debía pasar la línea, di- 
visoria, con arreglo al Tratado. Expusiéronse razones por 
una y otra parte, y detenidas ambas Partidas en el Campo 
de Santa Catalina, concurrieron los dos Comisa] ios en 
el paso del río Yaeuy ; pero no pudieron concertarse en 
otra, cosa sino en marchar con las mismas Partidas al 
puesto de Santa Tecla, por si la vista del terreno les 
permitía llegar á un acuerdo, y caso de no conseguirlo, 
dar cuenta razonada á sus respectivos Soberanos (2 . 

Próximos ya á partir para esa diligencia, leribió el 
principal Comisario de S. M. F. noticias de Río de Ja- 
neiro que le obligaban á marchar sin demora á dicha 



(1) Joaquín de Vedia, en la obra ya citada, dice que Ceballos, 
Gobernador de Buenos Aires desde 1757, al poco ti Q mpo de llegar 
dio por terminados los trabaios de los demarcadores. De todo 
cuanto sigue en el texto se deduce la inexactitud de los datos uti- 
lizados por aquél. 

(2) Las razones alegadas por una y otra parte no constan aquí, 
pero se indican algo más adelante en el Diario. 



- 59 - 

ciudad, v así lo hizo, avisando primero de esta resolución 
al principal Comisario «le S. M. 0., y dejando por su 

Kustituto (con jioder para resolver en su ausencia, todos 
los casos que tocasen á la demarcación de que se hallaba. 
encargado) y por primer Comisario de esta Partida, en 
ausencia del Coronel Francisco 1 Antonio Caidoss.) de Me- 
neses y Souza, á D. José Custodio de Sá. y Faria, Teniente 
Coronel del regimiento de Artillería de Río de Janeiro. 

Al tiempo de ponerse en marcha el Sr Gómez Freyre 
de Andrade, recibió una carta, del principal Comisario 
de S. M. C, el cual, sin noticia aún del viaje de aquél, le 
proponía que, para, evitar que las Partidas pasasen á. la 
inclemencia otro invierno, la de España levantaría el 
plano del terreno de la disputa, sirviendo sól.> de testigo 
la de S. M. F., la cual debía autorizarlo de modo que 
hiciese fe en ambas Cortes, como si fuese hecho por las 
reglas que prescribía el artículo 37 de las Instrucciones;, 
y conviniendo aquél en esta propuesta, ordenó, al citado 
Teniente Coronel, Custodio de Sá, se fuese á incorporar 
con dicha Partida, lo qite éste ejecutó, saliendo de la 
población de Río Pardo en 15 de Marzo, de 1759 y llegando 
á. Santa. Catalina el 29 del mismo mes. Inmediatamente 
presentó al Marqués de Valdrlirios el pleno poder del 
substituido del de S. M. F,, y al Capitán de ííav:o D. .Juan 
de Echavarría, primer Comisario de la Partida española, 
su nombramiento de primer Comisario de la Parí i Ja por- 
tuguesa ; y para dar cumplimiento á la diligencia acor- 
dada, convino en que la Partida portuguesa asistiría, al 
levantamiento del plano por la de S. M. C, pero que había 
de ser con la protesta de que esa asistencia no perjudica- 
ría la razón y el derecho que decía tener para que la línea 
divisoria, entrase por la línea, de Ibicuy, que tiene su ori- 
gen en el terreno próximo á Santa Tecla. 

Como la Partida española pretendía que la línea, di- 
visoria, desde Santa Tecla se debía continuar por la cu- 
chilla ó vertientes que de la parte del Oeste van al Ibicuy 
y del Este á la laguna de los Patos, hasta encontrar el 



— 60 — 

origen de uno de lo® brazos que atraviesa, la Sierra ó 
Monte Grande, era preciso que se examinase todo el te- 
rreno por una y otra parte para poder formar el plano de 
su configuración, y como las Partidas se hallaban acam- 
padas en el Campo de Sarita. Catalina, más próximas á 
dicha Sierra que á Santa Tecla, concertaron los dos pri- 
meros Comisarios dar principio á este trabajo exami- 
nando primero el brazo del lio del Monte Grande y la 
cuchilla ó vertientes que de él corrían hasta Santa Te- 
cla, y desde este punto examinar el brazo que allí cerca» 
tenía su principio hasta la Horqueta que formaba con 
el otro río. 

Poniendo esto en ejecución, el 2 de Abril de 1759 sa- 
lieron los dos Comisarios con sus Astrónomos y Cosmó- 
grafos á examinar los orígenes del río Ibicuy mini, mar- 
chando al N.-N.E. ; llegaron al campo de San Lucas, co- 
menzaron á pasar el Monte Grande, en cuyo alto había 
una guardia española; marcharon al N.E. por el albar- 
dón que divide las aguas de la parte del O. al Ibicuy miui 
y del E. al río Araricá, que desagua en el río Yacuy; 
siguieron á N.E., dejando junto al campamento en que 
habían pasado la noche antecedente (la del 6 de Abril) 
una pequeña laguna que desaguaba por un arroyito al 
río de la Sierra ; pasaron por entre varias islas del Monte, 
viendo correr por la. parte del E. la sierra, por La cual 
en este sitio manan las vertientes del río Ararie&, y acam- 
paron junto á otro arroyito, que tuvieron por origen prin- 
cipal del río Ibicuy mini, por ser de todos los que le for- 
man el más distante. 

Continuaron la marcha por el albardón que por el lado 
del Sur daba aguas al Ibicuy mini y por el Norte á los 
. brazos que iban á unirse al río Toropi. Saliendo del caí- 
mino y dejando en éste la plancheta, siguieron un albar- 
dón que corría al rumbo del S.E., 4' S. p ra averiguar el 
arroyo que habían notado por principal del río Ibicuy 
mini, el cual hallaron á tres cuartos de legua de distan- 
cia ; de cuyo punto cruzaron el campamento antecedente, 



— 61 — 

y contramarehando por el misino comino llegaron al lu- 
gar donde habían dejado la plancheta, y continuaron 
por el albardón hasta llegar á la Guardia del monte. De 
una altura próxima y fronteriza á dicha Guardia se to- 
maron varios rumbos para el interior del monte y para 
la campaña por el otro lado ó parte del ¡Sur. 

Altura O. 53° G' en el arroyo que queda dicho. Lati- 
tud, 29° 28' 37". 

Saliendo de la. Guardia (10 de Abril) bajaron luego al 
monte, y íi distancia de media legua atravesaron el río 
Ibicuy mini por camino hecho por dentro del m;,nte, y 
continuando este camino, pasando en él algunos regatos 
y al tin un arroyo, que todos iban al dicho Ibicuy mini, 
salieron á distancia de otra, media legua á un campo ó 
abra, que se incluía dentro del bosque que cubría dicha 
cordillera, la cual abra tenía tres cuartos de legua, y en 
ella pasaron tres pequeños arroyos que iban al Ibicuy. 
Llegando otra vez al bosque, entraron por camino que 
en él se abrió, y marchando media legua salieron al campo. 
La boca de este segundo bosque á la parte del Sur estaba 
sobre el mismo albardón que dividía, las aguas al Ibicuy 
mini de una parte y de la otra al Bacacay mini ; pero en 
este lugar se internaba por dentro del monte y serranía, 
de suerte que sólo se volvía á percibir en el lugar donde 
acamparon el U (esto es, en el albardón que dividía aguas 
por el O. al Ibicuy mini y por el E. al río Araricá), ha- 
biendo de este mismo lugar á la boca ó entrada de la sie- 
rra que salía al campo de San. Lucas, una legua y tres 
cuartos en línea recta sobre el rumbo del N.E. V 4 E. Este 
campo, á que salía, el camino de la sierra ó Monte Grande, 
se llamaba de San Lucas por haber estado en él una capilla 
del mismo Sauto, de la que aún se conservaban vestigios. 
A distancia de media legua de la boca del monte pasaron 
este puesto; que estaba sobre el mismo albardón que divi- 
día las aguas al Ibicuy mini y al Bacacay mini. De este 
¿terreno, comprendido entre la boca ó entrada del monte y 
puesto de San Lucas, distinguieron claramente salir el 



— 62 — 

Ibicuy niini de dentro del misino monte para la campaña, 
habiendo desde la boca del monte hasta el río nn tercio de 
legua. 

Ue San Lucas continuaron la marcha' por el albardón 
que de la parte del Norte daba aguas al dicho Ibicuy mini 
y de la del Sur al Bacacay mini, siempre á vista del ríe, 
que se apartaba, del mismo albardón en partes media, le- 
gua, un tercio ó poco más ó menos, según las tortuosi- 
dades de su curso y las de las vertientes. Por el plano 
tuvieron conocimiento de que el Ibicuy mini, desde su na- 
cimiento hasta aquel lugar, corre en el rumbo total ;il S.O. 
Observaron la estrella siguiente: 

Altura Cor. Leonis 47° 12 ' 30 " 

Latitud 29° 45' 59" 

Siguiendo por el mismo albardón que vertía aguas al 
Ibicuy mini y al Bacacay guazú, á media legua de distan- 
cia dejaron á la parte del Sur un cerro que se descubría de 
una larga extensión de campaña y estaba en los orígenes 
que iban al Bacacay guazú, á cuyo cerro habían ya dirigido 
desde el Monte Grande línea visual de posición, que allí 
cruzaron y ratificaron. Continuando por el albardón, que 
ya se encaminaba al O., acompañado del río, que siempre 
iba á la vista hasta, que á distancia, de dos leguas poco 
más ó menos viraba sobre el rumbo del Sur, de cuyo lugar 
se empezaba á perder de vista el río, que dejaron marcado 
hasta, donde se pudo, y llegaron al campo de Santa Cata- 
lina al anochecer del 11 de Abril. 

Hasta el 16 permanecieron en dicho sitio preparando 
las cosas necesarias, y en ese día continuaron su ruta, 
marchando al Sur en rumbo total y siguiendo el albar- 
dón que vertía aguas por el Este al Bacacay guazú y por 
el Oeste al Oariquey, (pie va al Ibicuy. En algunos para- 
jes entraba el albardón por dentro del bosque, que los 
acompañaba de la parte del Este, y daba varias vuelta,s 
siempre con rumbo al Sur. 



— 63 — 

El 18 llegaron al campo en que .se dio la batalla á los 
indios el 10 de Febrero de 1750, y hallaron una cruz de 
madera y en ella varios letreros en guaraní. Hicieron esta 
observación : 

Altura Cor. Leonis 40° 4.7 30" 

Latitud 30 J 13' 1" 

Continuaron al día. siguiente por el albardón que aun 
vertía aguas por el Este al Bacacay guazú y por el Oeste 
al Cariquey, y el 22 marcharon por las vertientes que del 
Oeste iban al otro brazo principal del lbicuy, que bajaba 
de la cuchilla y cercanías de Santa Tecla, y por el Este 
al Bacacay guazú, dos leguas y media, las cuales daban 
muchas vueltas, pero siempre avanzando por el Sur. 

Siguieron en derechura á los cerros de Mebatobi, parte 
del camino al Sur y parte al S.E. Los Comisarios y Cos- 
mógrafos subieron á la cumbre de aquéllos, desde la cual 
descubrieron una dilatada campaña, y al rumbo del S.O. 
vieron la cuerda del bosque del río Yapuari y brazos que 
van á él ; por la parte del Oeste otra cuerda del bosque 
que guarnece al río lbicuy guazú, que dirigía su curso del 
Sur para el Norte. De la parte del Este del cerro se veían 
muchas vertientes que corrían por tierra baja y anegadiza 
á meterse en el río Bacacay guazéi, que también se dirigía 
por este sitio del Sur para el Norte. 

Antes de seguir adelante importa hacer constar que el 
Comisario de S. M. F., pensando que los nombres ayu- 
daban á resolver las cosas á su favor, no aceptó los nom- 
bres puestos y quiso que á esos dos brazos principales del 
lbicuy se les diesen nombres según el plano del P. Tadeo 
Enis. Como aquél se negaba, en caso contrario, á auto- 
rizar el Diario, convino en ello el Comisario de S. M. O., 
pero consignando por escrito su protesta (1) de que no re- 
reconocía con el nombre de lbicuy riapi el primer arroyo 



(1) El Comisario portugués también consignó por escrito su 
protesta. 



- 64 — 

qut se sigue después de los que forman el río Negro, ni 
con el de Ibicuy guazú el que se foma de aquél y il Ta- 
cuarembó y Yaguari, ni con el de Toropi al que desde la 
horqueta que forma con el Ibicuy mini, que baja del Monté 
Grande, se la da ese nombre basta aquella en que los 
Comisarios se encontraban ; y haciendo constar, al propio 
tiempo, que el Ibicuy mini no dejaba jamás hasta allí su 
nombre, entrando en el Ibicuy guazú, que es el que formado 
de estos dos brazos de la disputa iba á desaguar al Uru- 
guay, y que el brazo que venía, de Santa Tecla á sus ce; 
canias, siendo en su cabecera* anónimo, ó cuando más dán- 
dole por el sitio en que nacía el nombre de Caaburú, des- 
pués de recibidos todos los dicho» arroyos, ó por mejor 
decir, incorporado con ellos, se denominaba con variedad 
según los mismos. 

El 24, siguiendo el albardón, hallaron las ruinas de 
San Pedro, puesto* del pueblecito de San Antonio el Nue- 
vo, de donde se descubría, como á media legua una cor- 
dillera de tres cerros, planos en sus cumbres, al rumbo 
del S.S.O., y el de Mbatobi al O.-N.O. Acampiron en 
una horquilla de un ramo del río Yaguari, y siguiendo 
al nimbo* del S.O. por campaña, doblada con muchas su- 
bidas y bajadas, continuaron por el albardón que se en- 
caminaba por encima de grandes montes de serranía, guar- 
necidos de rocas; las vertientes del Oeste iban al Yaguari, 
y las del Este al Bacacay, las cuales se encaminaban por 
quebradas entre montañas. 

Continuando su marcha acamparon el 29 junto á una 
isla de monte llamado Caaburú (monte de hoja larga), el 
cual es vertiente del Ibicuy riapi. Allí dejaron las carretas 
y tropa, y á la ligera marcharon con los Cosmógrafos al 
puesto d<' Santa Tecla (el 30), el cual fué conocido no sólo 
por las confrontaciones del terreno, sino por los vestigios 
del último marco que la Partida, había levantado junio á 
una capilla y algunos rancho® que allí hallaron el año 
1753, cuando no pudieron continuar por la oposición de 
los indios. 



— (55 — 

Volvieron al campamento, y el día 1.° de Mayo envia- 
ron los dos Prácticos á buscar el albardón ó terreno alto 
que dividía las aguas del río Negro y del río Ibicuy ; y 
en vista de los informes que aquéllos dieron, el 3 salieron 
los Comisarios y Cosmógrafos, y marchando media legua 
al Sur, por el a|bardón, llegaron á otro que dividía las 
aguas, las cuales de la parte del' Sur iban al río Negro, y 
de la parte del Norte al Tbicuy riapi. En el intervalo de 
los primeros orígenes de uno y otro río hicieron levantar 
un marco de tierra, en señal de (pie del puesto de Santa 
Tecla hasta aquel sitio quedaba el terreno demarcado si- 
guiendo la línea, por el albardón que del Este vertía aguas 
al río Cabacuam y del Oeste al río Negro, el cual se dirige, 
en distancia de dos y media, leguas, primero al Oeste y des- 
pués al Norte, y entrando al fin por el albardón que se 
encaminaba por entre ti río Negro y el Ibicuy riapi, con 
rumbo del Oeste y del S.O., desde él avistaron la gran 
curva que el Ibicuy riapi forma, que de ella para abajo' ya 
se denomina Ibicuy guazú. 

Marcharon costeando la curva para encontrar paso y 
atravesar el río, y ya del otro lado siguieron por otro 
albardón ó terreno alto (de este sitio claramente se vio 
el río Ibicuy guazú que dirigía, sn curso para el Nortei) que 
de esta parte vierte aguas á. dicho río, y también de la 
parte del Sur al mismo Ibicuy riapi; y siguiendo por di 
cho albardón, pasaron por los cerros llamados Batobiniini, 
que se hallaban dentro de una horqnetilla de dicho Ibicuy 
riapi, pasando primero uno de los brazos de dicha hor- 
quetilla. Estos cerros formaban dos elevaciones : el pri- 
mero, de la parte del Oeste, representaba la figura de un 
cono . truncado horizontalmente ; el segundo, que caía, á 
la parte del E., terminaba su cúspide en arco abatido. 
Por la parte Sur de estos cerros corría otro brazo que 
iba á formar la horquetilla sobredicha. Del otro lado, de 
este brazo, opuesto á los cerros, formaba el terreno' una 
meseta alta, casi plana por arriba y escarpada hasta el 
arroyo- 



— 66 - 

Pasados estos cerros continuaron la marcha por entre 
las vertientes dichas, hasta encontrar el albardón grande, 
que al ruinbo del S.E. los condujo al campamento de 
Caaburú. 

Como ya todo el albardón, desde los orígenes del brazo 
que salía del Monte Grande ó Ibicuy mini, había sido* re- 
conocido y levantado el plano de su configuración, era 
preciso seguir otro camino para examinar el Ibicuy guazú 
y todos los brazos que en él concurren. Con este objeto 
salieron el 5 de Mayo de Caaburú, y contramarchando' por 
el albardón que vertía aguas al Ibicuy y Cabacuam, lle- 
garon á otro oue se encaminaba al paso del río Tacua- 
rembó y vertía aguas al misino y al Ibicuy riapi. Siguiendo 
por éste, el día 8 subieron una gran loma que se elevaba 
como sierra, por dentro de la cual pasaba uno de los 
brazos del Tacuarembó, que iban costeando, en cuyo lugar 
formaba una profunda abertura, y continuando la mar- 
cha pasaron por el puesto de Santa Ana, cruzaron luego 
el Tacuarembó y subieron á terreno bastante elevado, del 
cual descubrieron el río Ibicuy guazú, que continuaba su 
curso hacia el Norte, varios ramos que iban á él y la con- 
fluencia del Tacuarembó. Poco después llegaron al puesto 
de San Antonio el Nuevo, donde los indios tenían un pe- 
queño pueblo, que destruyeron y quemaron cuando en- 
traron los Ejércitos, y del cual sólo- quedaban un pedazo 
de pared que parecía haber sido de una capilla y unas 
cercas de piedra. 

Al llegar aquí acordaron que los Geógrafos fuesen á 
distinguir en el flanco las aguas del Tacuarembó de las 
del río Yaguari hasta su origen, por hallarse la Partida 
entre estos ríos. Esto lo realizaron el día 10, dejando mar- 
cado en el Plano el camino. 

La Partida, siguió marchando' el mismo día 10, y pa- 
sando el arroyo Ibaaro y otro que unido con aquél se 
pierde en laguna y pantanos antes de llegar al Ibicuy 
guazú. continuó en rumbo total al Norte, llegando al río 
Yaguari, que pasaron, siguieron el albardón que se diri- 



— 67 — 

gía al cerra de Mbatobi, y al llegar á él se separaron los 
Comisarios y Geógrafos de la tropa y marcharon aquéllos 
á averiguar la unión del río Yaguarial Ibicuy guazíi, en 
contrándose con que á distancia de dos y media leguas 
se perdía el dicho Yaguari en unos grandes bañado®, y 
lo mismo los dos arroyos Ibaaro, de suerte que ya no con- 
tinuaba el río. Mostró el indio práctico la dirección en 
que corría una zanja que los Padres mandaron abrír por 
efete bañado hasta el Ibicuy guazo ; pero los Comisarios y 
Geógrafos no. la vieron, ni los pantanos daban lugar á po- 
derla examinar. De este paraje corría el Ibicuy gua>zú á 
distancia de tres cuartos de legua. 

Reunidos con la Partida, siguieron el 13 por el albar- 
dón grande al nimbo del Norte. A distancia de dos leguas 
lo dejaron y entraron por otro que por el Norte vertía 
aguas al Caciquey y por el Sur al Ibicuy; pero no conti- 
nua ron por ser mejor camino para las carretas por el te- 
rreno bajo, en el que pasaron muchas vertientes 1 que se 
perdían en los grandes bañados que guarnecían por sus 
márgenes el Ibicuy guazíi. Marcharon después de entrai* 
en el nuevo albardón casi tres leguas al rumbo' del N.O., y 
siguieron por entre algunos ramos de cañadas que des- 
aguaban en el Ibicuy guazú, y cortando algunas llegaron, 
después de tres leguas y cuarto de marcha, á un gran ba- 
ñado y pantano oue desaguaban en dicho Ibicuy, de cuyo 
campo se avistaba, á una legua y dos tercios sobre el 
rumbo O.N.O., al pueblo nuevo de San Meólas, situado 
en la margen occidental del Ibicuy guazú, y cercano al 
paso de dicho río llamado del Rosario. 

Pasado el pantano cruzaron á vista del pueblo hasta 
dar en la llanura que formaba la margen oriental del Ibi- 
cuy guazú ; siguieron por la llanura, nimbo al Norte, siem- 
pre á vista del río; atravesaron el río Caciquey por donde 
desagua en el Ibicuy, y llegaron á la horqueta ó con- 
fluencia del río Ibicuy guazú con el Tcropi, acampando 
próximos á la margen meridional de este último. 

Como desde esta horqueta para abajo, hasta desaguai* 



- 68 - 

ambos ríos unidos en la margen oriental del Uruguay, no- 
había duda que embarazase el demarcar el río Ibicuy en 
la forma ordenada, se resolvieron los dos Comisarios a 
que efectuasen esta operación el Teniente de Navio don 
Diego de Mendizábal, Cosmógrafo de la Partida española,. 
y el Capitán de Artillería D. Manuel Vieyra León, Geó- 
grafo de la Partida portuguesa, los cuales salieron del 
campamento el 23 de Mayo, navegando por el río Ibicuy 
abajo, yendo por tierra el Alférez de Infantería española 
D. Agustín Fernández con cuatro soldados, para condu- 
cir con seguridad la caballada y bestias de carga que ha- 
bían de servir para el regreso. 

El 25 salieron del campamento los dos Comisarios con 
los dos Geógrafos en derechura al nuevo pueblo de San 
Miguel, que distaba nueve leguas al Este de aquél, para 
averiguar personalmente el resto del curso del brazo del 
Ibicuy que bajaba de Monte Grande, y que habían exami- 
nado á principios del mes de Abril desde su origen hasta 
las inmediaciones de dicho pueblo. De San Miguel salie- 
ron el 27, y marchando con rumbo al Oeste llegaron á la 
horqueta conviniendo' en ser el río Toropi más caudaloso 
que el Ibicuy mini, teniendo ambos á la vista; luego si- 
guieron río abajo hasta el campamento, dejando' exami- 
nado y configurado en el plano el mencionado río, sin 
haber encontrado en él nada notable. 

El 16 de Junio regresaron los dos Oficiales que habían 
ido á demarcar el Ibicuy desde la horqueta hasta su 
desagüe en el Uruguay, presentando el Diario de sus ope- 
raciones, del cual resultaba que al abandonar la con- 
fluencia' de los dos brazos en cuestión observaron estar & 
río guarnecido de arboleda de una y otra banda, y nave- 
garon hasta las cinco de la tarde, en que tomaron puerto 
frente al cerro llamado Picazuru. El curso del río hasta. 
ese punto fué con rumbo total de 80 grados en el tercer 
cuadrante, y su anchura era de unas 60 brazas. 

Continuando su marcha, encontraron dos islas que 
tardaron en pasar cada una veintitrés minutos, y luego 



- 69 - 

nueve islitas ; después hallaron la boca del arroyo de la 
Estancia de la Concepción, que quedaba al margen meri- 
dional ; más tarde otras pequeñas islas, y á través de una 
de illas vieron la boca del río Yaguari, la que le maestra 
caudaloso en la margen septentrional en (pie desagua, y 
su curso está más al Norte que el del río Toropi ; y en fin, 
psaron por la boca de distintos arroyos y ríos, entre otros 
el río Iquapuita, el arroyo Ñacundá, el río Tapebi, el río 
Espinillo y el arroyo Pirayuy. El Ibicuy tenía por aquí 
116 brazas de ancho. 

Llegaron el 27 al paso de San Borja, junto al cual 
por la parte Norte desaguaba el río Ibipuyta ; pasaron 
luego varias islas, y por la boca del río Ibuy rápita, que 
desaguaba rn la margen del Sur, y por la del Yacuy, que 
lo hacía en la margen del Norte. 

El 29 encallaron en un banco de arena, y buscando 
paso del otro lado entre seis islas pequeñas, no le halla- 
ron ; pero al fin pudieron pasar entre el banco de arena 
y la orilla por un canal de tres pies de fondo, y el 1.° de 
Junio llegaron á la embocadura del Ibicuy en el Uruguay, 
juzgando que el río tenía allí una anchura de unas 400 
brazas. 

Configurado' y demarcado todo el río Ibicuy, desde la 
horqueta donde estaban acampadas las Partidas hasta 
su desagüe en el Uruguay, quedando todo el terreno de 
su margen septentrional para Portugal y el de la margen 
meridional para España, emprendieron el regreso, lle- 
gando al campamento, como se ha dicho, el 16 de Junio. 

Terminada así la labor encomendada á la Primera 
Partida, los individuos de ésta firmaron el Diario en el 
campamento de la horqueta del Ibicuy, el 3 de Julio 
de 1759. 



- 70 — 



CAPITULO VI 



Ejecución del Tratado de límites de 1750. — Trabajos de la Segunda 
Partida. — Reconocimiento del Uruguay: el Salto grande. — El 
río Pepiri : dudas que ofrecía éste : Declaración ce los Comisa- 
rios. — Prosigue el reconocimiento por el Uruguay, el Paraná y 
el Iguaztí. 



La Segunda Partida, cuya composición ya se ha dado 
á conocer, tenía á su cargo, como queda dicho, demarcar 
desde la boca del Ibicuy, siguiendo por los ríos Uruguay, 
Pequiry, San Antonio, Iguazú y Paraná, hasta el Salto 
grande de éste. 

El personal de la Partida debía reunirse en el paso 
del río Jacuy ; pero los Principales Comisarios, conside- 
rando que en la situación en que se hallaban las tropas 
destinadas á este efecto era más fácil y breve emprender 
esta parte de la demarcación desde el pueblo de San Xa- 
vier, el más septentrional] de las Misiones del Uruguay, 
y en el cual habían mandado preparar las eanoas, acor- 
daron empezar los trabajos desde dicho pueblo, para que 
bajando por el río Uruguay se atase la divisoria con la 
boca del Ibicuy, donde debía tener principio esta parte de 
la demarcación. En consecuencia, el 27 de Julio de 1758 
firmaron la Instrucción particular que debía observar la 
Segunda Partida, de cuya Instrucción dieron copias, así 
como ejemplares del Tratado, á los Comisarios subalter- 
nos que allí se encontraban, D. Francisco de Arguedas y 
D. José Fernández Pinto Alpoym. 



— 71 — 

Reunióse el personal de la Segunda- Partida en San 
Xavier el 8 «le Enero de 1759, y hechos loa preparativos 
necesarios salieron el 1 .° de Febrero ; pero como era grande 
la violencia de la corriente del río por en medio, por donde 
iba la línea divisoria, hasta el extremo de no poder nave- 
gar, tomaron la costa occidental, en (pie era. aquélla me- 
nos fuerte, y siguieron arrimados á la barranca., (pie era 
de tierra elevada y en parte de peña viva y escarpada cu- 
bierta por ambos lados de bosque espeso, que se extendía 
cuanto alcanzaba la vista. 

Corría el río al N. V 2 N.E., en cuya dirección, á di« 
tancia de poco más de un cuarto de legua, le entra por el 
Occidente el Tabitiú, pequeño río que bañaba la® chácaras 
del pueblo y traía su origen de la serranía inmediata, que 
corriendo hacia el N.E., entre los ríos Paraná y Uruguay, 
vertía aguas á entrambos y se dividía en dos ramos : uno 
que humillándose para dar paso al mismo Uruguay volvía 
á elevarse y se extendía hacia el Oriente hasta unirse con 
el Monte Grande, y otro al Occidente, que terminaba, en el 
Paraná. Volvía luego el Uruguay al E. V 4 N.E., formando 
un perfecto semicírculo en cuya, convexidad se veía pegado 
á la barranca occidental un montéenlo no muy elevado 
detrás del cual estaba la capilla de San Luis Gonzaga, que 
distaba del Tabitiú algo menos de media legua. 

Al día siguiente empezaron á pasar el salto de Itapúa, 
que atravesaba el río de una banda á otra dejando en 
medio algunos pequeños islotes, y después de haber con- 
seguido transportar las balsas comenzaron á navegar el 
día 4, y á unas 300 toesas del extremo oriental del último 
islote, en la dirección del S.E. 7 4 E., demoraba por la 
banda meridional la boca del río Ita.púa, que parecía tener 
su origen en la serranía contigua al pueblo de San Ángel, 
y corriendo hacia el Occidente en diferentes pequeñas vuel- 
tas, desaguaba en el Uruguay por una pequeña, abra. 

A poco más de legua y media formaba el río una especie 
de saco, más estrecho en el fondo que en la boca, volviendo 
por el primero al cuarto cuadrante desde el S.E. V 4 E. 



^72 — 

hasta el O. % N.O., en cuya dirección, pasada otra legua, 
se dividía til dos brazos, de los cuales el mayor, que era 
el occidental, corría al N.E. V 4 O. dejando en el interme- 
dio una isla angosta de cerca de media, legua de largo, á 
la que se llamó isla larga. Seguía el río al N. 1 ¡ i N.O., vol- 
viendo luego al N.N.E., y en esta dirección recibía, por 
Occidente al río Wbororé, que distaba un tercio de legua 
del punto de su nombre, y era río grande, que tenía' su ori- 
gen en la sierra inmediata. 

Como á 500 toesas más arriba de este río se veía, por 
la misma banda, la boca, del pequeño río Yaguarí, luego 
la del río Tabay y más tarde desaguaba el Yacaguazú, cuya 
boca era algo más grande, aunque se extendía poco al 
interior. 

Encontraron un arrecife de cerca de 300 toesas, de co- 
rriente rapidísima y muy peligroso, al final del cual el río 
recibía por Occidente al pequeño río Iniay, que da nombre 
al arrecife ; luego pasaron el salto llamado Itupelié, de 
200 toesas de largo, que dejaba en la parte occidental pe- 
gado á tierra firme un canal de violentísima corriente, y 
á poco más de uua legua del Iniay desaguaba por Occi- 
dente el pequeño Ibirahú; uno y otro tenían su origen en 
la serranía inmediata., de la que eran gajos los niontecillos 
que bordaban las márgenes del Uruguay. Frente del Ibi- 
rahú, por la banda opuesta, desaguaba el Itay, no grande. 

El día 10, montada la punta que hacía el río volviendo 
al E. V 4 N.E. y después al N.E. V 4 N-., llegaron al arrecife 
del Acaraguá, inmediato al río de este nombre, que era el 
mayor de los que habían encontrado ; su boca era de 38 á 
10 toesas de ancho y traía su origen de la sierra, inter 
nando en ella algún espacio. En sus márgenes se fundó, 
hacia 1029, el pueblo de Santa Cruz, trasladado después. 

Sigue el río su curso, lleno de islas y arrecifes ; multi- 
tud de ríos, como el Piray guazú, el Piray mini, el Pinday, 
el Cavaqua- guazú, el Guarumljaeá, él Mandiy guazú, el 
Mandiy mini, etc. Desde el Guarumbacá el ancho del río 
se reduce á menos de un tercio 



— 73 — 

Llegaron en esto (1.° de Marzo) al Salto grande del 
Uruguay, que examinaron detenidamente durante el tiem 
po que hubo de emplearse en pasar las canoas. 

El río, que antes del Salto era de anchura considerable 
(que no tuvieron comodidad de medir), tenía por la banda 
oriental (á la que estaba inmediata la montaña, y de la 
que luego empezaba á desviarse) un arrecife desde el cual 
la mayor parte de las aguas corrían inclinadas con vio- 
lencia al cajón en que á breve espacio se desplomaban. 
Alguna porción se escapaba hacia el lado oriental, y for 
mando tres islotes de peña, caía seguidamente y sin salto 
por taras tantas horas en el mismo canal. Por la banda 
occidental, en la cual la sierra estaba más separada, se 
esparcía (sin tocar en el arrecife, que no alcanzaba á ella) 
una gran cantidad, que no de un golpe, sino sucesivauíe.iíe, 
se iba desgajando por el paredón en las direcciones de 
X.N.E. y de N. y por nías ele un cuarto de legua formaba 
un continuado despeño, que al fin se interrumpía con cua- 
tro pequeñas intermisiones, que daban lugar á otras tantas 
cascadas separadas entre sí por algunos picachos que se 
levantaban sobre el mismo paredón. El espacio que com- 
prendía el despeño desde su principio hasta el lin de la 
última cascada era de 1.286 toesas 5 pies, y no ofrecía duda 
que cuando el río estuviese más crecido pasaría de media 
legua, extendiéndose mucho más abajo las aguas preci- 
pitadas, y como entonces subirían más las del canal, sería 
también menor la altura del salto. La que se midió sobr^ 
el nivel que entonces tenía fué de 5 toesas y 3 pies en el 
paredón occidental, y de 3 toesas 4 pies en el opuesto; no 
Iludieron medir el del medio del río, pero lo juzgaron menor 
que el último. 

El 5 de Marzo llegaron á un río, que el Vaqneano dijo 
ser el Pepiri que buscaban, y como ese río fué origen, 
como en su lugar podrá verse, de largas disputas entre los 
Comisarios de la Segunda Partida de la demarcación de 
1783, conviene exponer aquí con algún detalle los antece- 
dentes de este asunto, copiando lo consignado en el Diario. 



- 74 — 

«Los Comisarios lo hicieron venir (al Baquiano (1) á su 
presencia, y juntos los demás Oficiales de las dos naciones 
se le preguntó qué río era aquél ; respondió de nuevo que el 
Pepiri, y que con este nombre lo había conocido en el viaje 
que algunos años antes hizo con los de su pueblo al lugar 
que llamaron la espía. En la. sazón traía éste tan poca, agua 
que mostraba dar muy corta navegación, y sabiéndose por 
otras noticias que el Pepiri tenía un arrecife cerca de su 
boca, fueron los Comisarios y el Astrónomo de Portugal 
á reconocerlo, y se halló á media legua de ella. Sin embar- 
go, viendo que no se había llegado á la latitud en que sitúa 
el Pepiri el Mapa de las Cortes, al que tampoco se con- 
formaba la posición de aquél en que nos hallábamos, que 
estaba antes de Uruguay -pitá, que descarga por la banda 
<4>uesta, cuando en aquél se figura después, para rectificar 
este Mapa y deponer cualquier género de duda que contra 
el testimonio riel Vaqueano podía suscitar el que era sólo 
(aunque también era el único, no sólo entre los presentes, 
mas cambien en todos los pueblos de Misiones que lo pu- 
diese dar, por no haber quedado ya otro indio que hubiese 
navegado arriba del salto), y que podía, estar trascordado 
por haber pasado bastantes años después que lo anduvo 
una sola vez, resolvieron los dos Comisarios ir al siguiente 
día río arriba y que se levantase el plano de esta parte, 
para que la confrontación de las noticias que daba de an- 
temano de los ríos Apiterebi y Uruguay-pita, hasta donde 
decía haber llegado, con la verdadera situación de ellos, 
nos asegurase de su conocimiento y práctica». 

El día 6 «partieron los Comisarios, Astrónomos y Geó 
gratos de las dos naciones en las canoas descargadas, y 
á distancia de poco menos de un cuarto de legua en la 
dirección del N.E., á que corre el río, le entra por la 
banda oriental un arroyo innominado, pasado el cnal hay 
una corriente fuerte con pequeños arrecifes y poco más 
arriba, al nimbo del N.E. l / 4 K., otra igual, también con 



(1) Baquiano y no Vaquearlo, escribe la Academia; aunque la 
segunda forma parece más conforme al origen latino de esa palabra. 



— 75 - 

arrecife y muy poca agua; y en el mismo, á la banda oc- 
cidental, entra una cañada. Vuelve el río de nuevo al 
E.N.E., de donde se inclina el S.E. l /< E., y en esta direc- 
ción tiene otro arrecife de un cuarto de legua de largo 
con muy poca agua, que se pasó de modo ordinario con 
la gente metida en ella, y en la que, a más de los filos cor- 
tantes de las piedras que lastimaban los pies, molestaban 
sumamente los mosquitos de varias especies, que en mu- 
chedumbre acometían á los desnudos cuerpos. En el me- 
dio de este arrecife se vé una isla pequeña de piedras y 
sarandijs, y pasada ella entra por la banda occidental á 
distancia de legua y cuai-to del Pepiri un río no grande, 
á que. llamó el Yaqiuano Apitcrcbí. Pasado el arrecife 
vuelve el río con poca corriente al S.S.E., en que por la 
misma banda le entra una cañada, é inclinándose de nuevo 
al S.E. hace una pequeña corriente á la que siguen, pues- 
tos tu el medio, grandes pedrones que levantados unos 
fuera del agua y otros aunque cubiertos, muy superficiai- 
les, daban por los lados ya un fondo en que se perdía pie 
y ya ninguno, y por entre éstos se fué buscando paso por 
huir el ímpetu del canal, que corre rapidísima mente recos- 
tado á la ribera meridional. 

»Sigue el río su vuelta, al N.E. y N.E. V 4 N. y en el 
principio de esta dirección, á distancia de cerca de dos 
y media leguas del Pepiri, entra por la banda oriental un 
río grande, que dijo el Vaqueano era el Uruguay-pita, tér- 
mino de su conocimiento. Entramos por él un pedazo, por 
ver si el color de sus aguas convenía con su nombre, que 
quiere decir Uruguay-colorado, y se halló que tiraban algo 
á este color. El ancho de él, que se midió á muy poca dis- 
tancia de su boca, es de 49 toesas 4 pies, y su fondo de 
6, 11, 12, 14 y 16 pies de Rey, y navegado cerca de media 
legua conserva el fondo de 12, en que no tienen parte las 
aguas del grande Uruguay, que por estar tan bajo no po- 
dían contener á. las del pita, que es el mayor río de los que 
encontramos desde San Xavier. Continuamos la. navega- 
ción para arriba de nuestro río, que en el mismo rumbo 



- 76 — 

tiene otro arrecife que ocupa todo su ancho, y después de 
él le entra por la banda opuesta un arroyo, y poco más 
arriba en la dirección del E.N.E. otro, á que sigue otra 
corriente rápida con arrecife, pasada la cual pasamos 
aquella noche á la banda oriental, habiendo andado cerca 
de tres leguas». 

El 7 continuaron, «siguiendo el rumbo del E.N.E. , en 
que á la caída de la loma entra por la misma banda sep- 
tentrional un arroyo, y volviendo el río al S.E. V 4 E. re- 
cibe por la opuesta otro. Sigue al S. V 4 S.E., y en esta 
dirección, á poco más de media legua, se encuentra una 
isla pequeña y alta de piedras, pasada la. cual se vio un 
gran salto, que hicimos juicio tuviese una toesa de altura, 
formando escalones por donde se despeñaba impetuosa- 
mente el agua y embarazaba pasar adelante. Paramos 
frente de la isla y se envió una canoa chica, que de más 
(Qcjrca examinase el Salto, con orden de que si por algún 
lado lo pudiese pasar continuase navegando hasta dar 
la vuelta á una punta que se veía á distancia y registrase 
si por la banda occidental entraba algún río que se con- 
formase mejor con el mapa, de las Cortes. 

«Acompañaron á ésta ha^ta el pie del Salto algunos 
Oficiales, que dijeron era preciso para poder seguir la na- 
vegación hacer una maniobra de arrastrar canoas seme- 
jante á la que se había hecho en el Salto grande, ni la 
gente de la caonilla, que anduvo por tierra un pedazo, halló 
río alguno. 

»En vista de este estorbo, y no dando los varios arro- 
yos pequeños, que tan repetidos entraban por aquella ban- 
da, esperanza de que hubiese tan inmediato río grande, 
llamaron los Comisarios á los Astrónomos y Geógrafos de 
las dos naciones, y juntos todos propuso el de S. M. C. los 
motivos que había tenido para hacer la diligencia que se 
había practicado, y recelar pudiese no ser el Pepiri el que 
había dicho el Vaqueano, así por no acomodarse su latitud 
y posición con la que le da el citado* mapa, como' porque 
después de tantos años podía aquél estar olvidado del te- 



rreno y ríos. Expuso asimismo las razones que después de 
hecho este examen le hacía deponer la duda, las que estri- 
baban en la aserción de dicho Vaqueano, quien en el mes 
de Noviembre del año de 1757 le haba asegurado en el 
pueblo de San Xavier que no sólo había estado en el Pe- 
piri (al que se llegaría el mismo día que se salii Be del Salto 
grande del Uruguay, lo que también había repetido varias 
veces en el curso del viaje), sino que había pasado más ade- 
lante, y asegurando ahora que sólo había llegado al Uru- 
guay-pita, se convencía que quedaba atrás el río que él 
había conocido con nombre de Pepiri, ni podía ser otro que 
el que había designado, porque éste era el único á que se 
podía llegar el mismo día que se saliese del Salto, y como 
por otra parte las noticias que dio de los otros dos ríos 
Apiterebi y Uruguay-pita, que conocía, se hallaban confor- 
mes á su verdadera situación, se veía que no tenía dormi- 
das las especies. A más de esto, su testimonio se hallaba 
comprobado con otros mapas impresos y con algunos ma- 
nuscritos hechos por los indios en los tiempos que nave- 
gaban por esta parte, los que ponen al Uruguay-pita des- 
pués del Pepiri, cerca de cuya boca se había hallado el 
arrecife que por noticia se sabía tenía éste, y concluyó di- 
ciendo que si no obstante estas razones le quedaba á alguno 
recelo ó duda ó ocurría alguna otra diligencia que pudiese 
dar, si era posible, más seguridad en la determinación del 
río, la propusiese, pues estallamos en tiempo de poderla 
ejecutar». 

Conviniendo todos en que no había, duda de que era 
aquel el Pepiri, se hizo constar esta conformidad en acta 
firmada el 8 de Marzo de 1759. 

Reconocido el Pepiri y viendo que á más «le una legua 
no se podía navegar, resolvieron los Comisarios enviar 
por tierra la Partida, la cual salió de la boca de aquél el 
14 de Marzo, navegando hasta el paraje en donde por no 
poder pasar adelante se había de empezar la pisada por 
tierra. De allí se volvieron los Comisarios y Astrónomos, 
y en tanto que aquélla seguía sus trabajos éstos midieron 



— 78 — 

geográficamente el ancho de la boca del Pepiri, que era de 
52 toesas 5 pies en las dos puntas que forma con el Uru- 
guay, y de 39 toesas poco más dentro de ella. El ancho del 
Uruguay frente del Pepiri e¡ra de 243 toesas 5 pies. 

El 2 de Abril volvió la Partida que fué aguas arriba del 
Pepiri, resultando de sus trabajos que el curso del rio, en- 
cajonado entre elevadas montañas y sierras espesísimas 
cubiertas de árboles que lo ciñen por las dos bandas, es 
sumamente tortuoso, con repetidísimos arrecifes y fondo 
siempre de piedras, dejando profundidad en los interme- 
dios de aquéllos, de modo que en las crecientes será la 
buena navegación. 

Quisieron los Comisarios reconocer el Pepiri más ade- 
lante de lo que había sido ; pero no siendo esto posible por 
carecer de canoas pequeñas y ligeras, resolvieron bajar 
por el Uruguay y subiendo por el Iguazú buscar el río que 
pudiese unir con el Pepiri, para inquirir por aquél el 
origen de éste, y al efecto se pusieron en marcha, encon- 
trando el Uruguay con menos agua que antes, por lo que 
encallaban las canoas, por lo cual, al llegar el 15 de Abril 
al puerto de San Javier, enviaron á los Geógrafos para 
que fuesen por el río á la ligera, levantando el plano, mien- 
tras los demás seguían por tierra. 

Salieron de San Xavier los Geógrafos, y navegando al 
S.E. quedaba arrimada á la costa occidental una pequeña 
isla ; volvía el río ai S., y en el principio de esta, dirección 
recibía por la banda oriental al pequeño río Apiriy. A 
distancia de cerca de media legua de éste y menos de 
dos tercios del puerto le entraba el río Taca/repoya guazú, 
en la dirección del S.O., y en la del O., á menos de un 
cuarto de legua, recibía el Yacarepoya mini, ambos por la 
banda oriental. Continuando la navegación al N.O. 1 l i O., 
en que por la banda oriental á distancia de un tercio de 
legua del último río le entraba el Mandiy, y recostadas 
á la misma orilla seguían tres islitas bajas, y por la. opues- 
ta otras más pequeñas, pasadas las cuales se encontraba 
en la dirección O.N.O. el arrecife' llamado Itapé itú, al 



- 79 — 

final del cual, á poco más de un tercio de legua del an- 
terior, recibía por la banda oriental el río Taca, y por 
la occidental tres pequeños arroyos. Volvía el río del 
O. 7 4 S.O. y S.O. V 4 O. al S.O. 7 4 S., á cuyo rumbo le en- 
traba por el Occidente el río Aguara-pucu, y continuando 
al S.O. l / 4 O. empezaba el arrecife llamado Tapinanqua- 
itu, y luego entraba por el mismo lado el río Yacayubi, y 
después, por la banda oriental, el río Carurribey. Por el 
lado occidental era un continuado arrecife; y así seguía 
el río, con varias vueltas, basta el paso de San Nicolás, al 
que llegaron el 22, dirigiéndose por tierra al pueblo. 

Aprobados los planos correspondientes á este trozo del 
río, los Comisamos lo reconocieron por límite de la divi- 
sión, conforme al artículo 5.° del Tratado. 

El 2G salieron todos de la Concepción, siguiendo al 
pueblo de los Apóstoles, luego al de San José y por fin á 
Candelaria, dejando entre estos dos últimos, cuya distan- 
cia es de siete leguas, las Capillas de San Miguel y San 
Cristóbal. El camino era bueno v llano, sin más que una pe- 
queña serranía entre San José y la Capilla de San Miguel, 
y los ríos, aunque ofrecen riesgo cuando van crecidos, son 
de poca agua y buen paso en tiempo seco. 

El 3 de Mayo salieron de Candelaria, y por un camino 
muy accidentado, dejando por la banda oriental el río 
Aguapey, el I gurupa, que era puerto del pueblo de Santa 
Ana, y el Yabebiri, que lo era del de Loreto, llegaron el 
9 al puerto del Corpus, donde se detuvieron para reformar 
las canoas, y determinaron, por repetidas observaciones 
del Sol y las estrellas, la latitud de 27° T 29" y la variación 
magnética de 12° 35' 27". Se observó también una inmer- 
sión del primer satélite de Júpiter el 13 de Junio á las 
11 b. .V 24" de tiempo verdadero. 

Reanudaron la navegación el 20 de Junio, siguiendo la 
costa oriental del río, dejando á la misma bañóla los ríos 
Mantara y Yacan guazú, y luego, por la occidental, el 
Pirapapó, y á poco menos de tres leguas de éste, por el 
Oriente, el río Ibirayi, y á la misma distancia de éste, por 



- 80 — 

Occidente, el Pirayubi. Desde antes del Ibirayi empezaba á 
estrecharse muy sensiblemente el río y eran más repetidas 
las corrientes, que se pasaban sirgando la gente desde 
tierra, por no poder romperlas con el remo. Luego pasaron 
el Camguarapé, que desaguaba por la parte occidental, el 
Tembey, á cinco leguas del Pirai/uM y á 2 2 / 3 leguas de 
éste, por la banda oriental, el Parcmaahi gnazú (Paraná 
malo) , que desagua por dos bocas. 

El río en todo este espacio no tenía barranca, sino que 
corría por en medio de dos paredones que se elevaban con 
bastante declive, dejando entre su falda y la superficie del 
agua algunos espacios de arena y más comunmente de 
piedra negra. A dos leguas se encontraban dos restingas 
que hacían otras tantas campiñas muy agradables, y al 
remate de ellas había una isla como de 350 toesas de largo, 
de piedra y tierra muy alta, que formaba una especie de 
monte cubierto de intrincado bosque, y recibía de los in- 
dios el nombre de Ibitiguahú ó monte del llanto. Otra res- 
tinga larga de piedra, llamada isla del Parcha, existía á 
seis leguas y tres cuartos de aquéllas, y á un extremo de 
esta última otra isla alta, llena de árboles. Esta parte del 
río sería innavegable por la rapidez de la corriente si no 
tuviese el abrigo de frecuentes ensenadas que hacen reman- 
sos, quedando la dificultad en las puntas. 

El 10 de Julio dejaron por la banda occidental, á dis- 
tancia de nueve leguas y un cuarto del Parananibú-guazú, 
el río Monday, el más considerable de los que hasta allí 
habían entrado en el Paraná. Su boca tenía 78 toesas de 
ancho, y no distante de ella existía un salto, entrando por 
la banda oriental, á un cuarto de legua de éste, el río 
Iguazúj lindero de la demarcación, el cual corría entre 
paredones de 25 á 30 toesas de altura, cubiertos de árboles 
que empezaban como á la cuarta parte de aquélla, y con- 
servaba si* anchura por espacio de una legua, comenzando 
luego á estrecharse considerablemente y continuando siem- 
pre disminuyendo hasta el gran Salto, situado á cuatro 
leguas de la boca. 



— 81 — 

Encontrando insuperable el Salto, se acordó que una 
partida se adelantase y, abriendo picada por el bosque, 
fuese en busca del río l'epiri, <pie por los planos se con 
sideraba debía estar á 27 leguas al S.E., y asegurados de 
ser él subiese hasta sus cabeceras, y de ellas á las del río 
más inmediato que corriese hacia el N., que precisamente 
debía venir al Tguazú, por el que, luego que estuviesen he- 
chas las canoas, subirían las Partidas. 

Como el relato es largo, haremos aquí punto y aparte. 



- 82 



CAPITULO VIT 

Ejecución del Tratado de límites de 1750. — Trabajos de la .Segunda 
Partida (conclusión) . — Reconocimiento por el Iguazú : el Salto 
grande de éste. — En busca del origen del Pepiri : su reconoci- 
miento : diversos testimonios de ser aquel río. — Fin de los tra- 
bajos de la Segunda Partida. 

Siendo la boca del Iguazú uno de los puntos principales 
de la demarcación, para determinar con toda exactitud 
su posición se envió á ello los dos Astrónomos. 

La anchura, del Paraná frente de la punta austral que 
hace con el Iguazú, se halló ser de 194 toesas ; pero la pro- 
fundidad no se pudo saber con exactitud, porque la co- 
rriente se llevaba el peso, y únicamente como al tercio de 
su latitud fué posible comprobar que existían 24 toesas 
de fondo. El Iguazú tenía en f»u boca 126 toesas de ancho, 
y su fondo, allí mismo, empezaba en la orilla con seis pies 
y en el medio llegaba á 45 ; un poco más arriba era de 48. 
Estas medidas fueron tomadas estando el río muy bajo; 
pero pocos días después, con la lluvia, subió el Iguazú sobre 
40 pies perpendicularmente. 

Ya que se ha hecho tan repetida mención del Salto del 
Iguazú, preciso es dar alguna más noticia de él, con tanto 
más motivo cuanto que constituye uno de los espectáculos 
más grandiosos que ofrece la naturaleza. El famoso;, del 
Paraná sólo le excede en la mayor cantidad de agua que 
por él se precipita., quedando muy atrás en lo restante. 

Frente del campamento en que se hallaban, á tres cuar- 
tos de legua del Salto, corre el río hacia el Sur, contenido 
por una no elevada barranca, que le sirve de término. La 
tierra firme de una y otra banda es baja, y por ninguna se 



— 83 - 

alcanza á distinguir monte, pero sí un cerrado y espesí- 
simo bosque, que cubre á entrambas. En esta parte, en la 
cual no hay isla alguna, se midió geométricamente su an- 
cho, que resultó de 483 toesas, con la profundidad de 12, 
15, 18, hasta 20 pies en el canal, que está como á la tercera 
parte de su extensión, y conservando el fondo de 12 pies 
por algún espacio, disminuye después hasta llegar á la 
margen oriental. Da después vueltas para el Oeste, y en 
ella hay varios arrecifes, los cuales inclinan las aguas hacia 
la banda central, hasta que en la. dirección del N.N.O. ha- 
cen un arrebatado despeño. 

Esta inmensa copia de aguas, para la cual era aún ce- 
ñido lecho el medido, pues lo aumenta más abajo, corre 
en un principio con velocidad por un plano de corta incli- 
nación á precipitarse en el estrecho cauce que ocupa el 
centro del río en distancia de 130 toesas de la orilla sep- 
tentrional, ó más bien oriental. Gran parte de ellas, hu- 
yendo de la sujeción del angosto canal, se divierten á uno 
y otro lado, hasta que obligadas por su propio peso se van 
sucesivamente desplomando por diferentes arcos y casca- 
das con espantoso ruido y no menor confuso desorden. 
Como fatigadas del primer salto, se detienen en un des- 
canso ó meseta de la misma peña, y con nuevo esfuerzo 
emprenden el segundo salto, aun más elevado, con que 
caen en el cajón que con rapidísimo y vertiginoso movi- 
miento siguen en la misma dirección del N.N.E. 

Las aguas, que no entrando de frente en la profunda 
caja del medio, toman la banda oriental superior, corren 
entre arrecifes y bajas islillas, vertiéndose de lado unas 
tras otras, ya por cascadas, ya por arcos de muy corta 
curvatura, hasta que estrechada del canal, que se va en- 
costando hacia aquella orilla, hacen el último derrame en 
un pequeño recodo que dista. 280 toesas de donde empeza- 
ron á precipitarse. No caen éstas inmediatamente en el 
cajón, sino sobre una meseta, de 45 toesas de ancho y 90 
de largo desde el primer salto, cuya altura es de 10 y me- 
<lia toesas hasta el segundo, en el cual, con las 17 toesas, 



- 84 — 

bajan despeñadas al mismo canal, que en aquella parte 
tiene de ancho 33 toesas. Las que se distrajeron á la banda 
occidental, en que ensancha el río, se desploman también 
de lado en dos. órdenes de cascadas hasta cerca, de la punta 
de una isla que hacen las mismas aguas, á la vuelta de la 
cual forma una pequeña ensenada en que igualmente se 
vierten con doblé precipicio. La distancia que por esta 
parte hay, desde donde empieza el primer despeño hasta la 
última vertiente de la ensenada, es de 656 toesas, y la al- 
tura perpendicular del nivel superior de las aguas en el 
río sobre el inferior del canal, es de 28 y media toesas en 
la banda oriental, y de 32 y media en la. occidental, en la 
que la primera grada es de unas 12 toesas. El ancho del 
cajón frente de la punta de la isla es de 40 toesas y de 65 
en el Campamento en que quedaron los barcos, que distaba 
de ella una legua. 

La multitud de arcos y cascadas que sucesivamente se 
descuelgan por los dos lados, es tanta que sería prolijidad 
contar por menor su número. Se interrumpen estas cas- 
cadas, á diferentes pequeñas distancias, por algunas por- 
ciones del paredón, que no sólo se levantan sobre las otras, 
sino también avanzan para fuera en puntas prominentes dé- 
la misma peña. El material de que se componen los pare- 
dones es piedra durísima parda, y en parte tira mucho á 
colorada, y aunque no se descubrieron en ellos vetas ni 
parte alguna metálica, no obstante se notó diferencia, si 
bien pequeña, en la variación de la aguja magnética entre 
las observaciones hechas en la boca del río y las que se 
hicieron encima del Saltó. 

El espectáculo que ofrecían las aguas saltando de uno 
á ctro escalón, cayendo con ruido ensordecedor y eleván- 
dose convertidas, al choque, en finísimo polvo, que al ser 
herido por ti sol se descomponía la luz en vivísimos y 
variados colores, era de lo más original y de lo más her- 
moso que cabe imaginar. 

Los que habían ido á buscar el origen del Pepiri, re- 
gresaron al Campamento el día 26, habiendo estado ausen- 



¡f 85 - 

tes setenta y un días, en los entiles sólo hicieron, ;'i cansa 
de las lluvias, 34 marchas, recorriendo 17 Leguas y media 
al rumbo del S.E. '/, B. Las primeras 10 Leguas fueron de 
terreno bajo con pequeñas desigualdades, pasando muchos 
pantanos y diferentes arroyos chicos, de los que unos co- 
rrían al Paraná y otros al Iguazú. Las restantes siete le- 
guas eran de serranía doblada y escabrosa, en la que baja- 
ban de un monte de piedras alto y muy pendiente, para 
subir otro no menos áspero y difícil. Todos estos cerros, 
igualmente que el terreno bajo, estaban cubiertos de árbo- 
les. En los intermedios de los montes corrían varios arro- 
yos nequeños, y tres un poco mayores : el primero, de cua- 
tro toesas do ancho, corría, al O.S.O. ; el segundo, al 
mismo rumlio, á dos y media leguas del anterior, era de 
cinco toesas de anchura, y el tercero, de siete toesas de 
ancho, corría al S.O. cerca de (¡tro de donde retornaron y 
les pareció en un principio ser el Pepiri, de lo que tuvie- 
ron grande alegría, que presto se les convirtió en descon- 
suelo, habiéndose asegurado por el examen que hicieron de 
que no lo era. 

Como enfermaron la mayor parte de los que fueron á 
buscar el origen del Pepiri, y como ya no era necesario 
buscar por tierra esa noticia, pues había canoas, y los 
Oficiales que habían ido por el Iguazú certificaban de 
poderse navegar por éste, se mandó á aquéllos volver. 

En efecto; el 10 de Septiembre habían vuelto los Oficia- 
les que fueron por el Iguazú arriba, por el que navegaron 
algo más de 20 leguas, hasta la boca de un río, el mayor 
de los que encontraron, que desaguaba por la banda meri- 
dional, al que dieron el nombre de San Antonio. Poco 
más abajo habían dejado, por la misma banda, otro río 
menor, al que llamaron de San Francisco, y pareciéndoles 
que el de San Antonio, por ser mayor, extendería más su 
curso y sus cabeceras se internarían más al Sur, entraron 
por él y reconocieron alguna parte de dos brazos que for- 
mabm una horqueta á dos leguas de su boca. Les pareció 
que, según el nimbo á que corría, el origen del San Antonio 



- 86 - 

no podía alejarse mucho de el del Pepiri, y dieron noticia 
de que el Iguazú conservaba bastante ancho hasta donde 
lo navegaron, y tenía varias islas á las que les fueron dando 
nombre, y corrientes muy difíciles de pasar cuando el río 
estaba crecido, porque ni á remo ni á pala era posible 
vencer la fuerza de ellas, y su barranca escarpada y cu- 
bierta de bosque y espinos no permitía llevar por ella la 
sirga, por lo que sólo quedaba el recurso del botador, que 
se inutilizaba cuando las aguas eran tan abundantes que 
éste no podía tomar pie. 

Se dispuso, en vista de esto, que los Geógrafos subiesen 
por el río San Antonio (cuyo plano igualmente que el del 
Iguazú habían levantado acordes) todo lo que sus aguas 
permitiesen, dejando las canoas en el paraje en que ya. no 
pudiesen navegar, y mandasen hacer la picarla, necesaria, 
dando á los trabajadores el rumbo que según sus planos 
encaminasen más derechamente al Pepiri. Encargóseles, 
además, que procurasen asegurarse de que era el Pepiri, 
bien por el reconocimiento de la misma marca que se dejó 
en él cuando se entró por su boca., ó bien, si por la dificul- 
tad de los caminos no podían lograr verla, por otras seña- 
les, como la distancia en que lo hallasen, rumbo á que co- 
rriese, su configuración, aguas, disposición de sus orillas 
y las demás que notaron en el curso de su boca hasta, la 
marca, y que una vez asegurados de ser el Pepiri el río que 
hallasen con su curso hacia el Sur, subiesen por él hasta 
su origen, y de éste pasasen á buscar el del río más inme- 
diato que corriese hacia el Iguazú, que se juzgaba fuese el 
mismo río de San Antonio, por el que entrando los Comi- 
sarios hasta donde hallasen las canoas que hubiesen dejado, 
esperarían el éxito de su diligencia, y desde allí les darían 
los socorros que les tuesen necesarios para concluir esta 
parte de demarcación. 

Por las aguas no pudieron salir hasta, el día 20, y como 
los Comisarios, que debían emprender la marcha cuatro 
días después, se vieron detenidos por la misma causa, acor- 
daron éstos, para no perder tiempo, proseguir la demarca- 



- 87 - 

ciúii del Paraná, y al efecto, el 8 de Octubre, siguiendo las 
aguas del Iguaaú, entraron en el Paraná, que estaba un 
poco crecido. 

Corre el Paraná un largo espacio al N. l l 4 N.O. y le en- 
tran un arroyo pequeño, él Boyimitñ, y otro grande, el 
Boyiróbay. Toma después una. corta inclinación al N.N.O., 
en cuya dirección recibe por la banda oriental el arroyo 
Boyiguazú, y por la occidental el río Acaray mi ni, y luego 
el Acaray guazíí. El Acaray es uno de los ríos más consi- 
derables que tributan sus aguas al Paraná; tiene su ori 
gen en la misma sierra que el Monday, de quien dista poco, 
3 recogiendo varios arroyos que se desprenden de la misma 
sierra corre á Occidente, haciendo no lejos de su bolea* un 
Salto grande. Por el brazo oriental le t ntra también el pe 
queño arroyo Iribayay, yerbal del pueblo de San Carlos, y 
volviendo al río del N.O. 1 I 4 O., en que por los dos lados le 
entran frecuentes caños de agua, hasta el N.E., recibe por 
la banda occidental al Mandiy-upá, río también chico, que 
dista cerca de legua y cuarto del Acaray. Poco más arriba 
le entra, por la opuesta, el arroyo Cay i, y después de una 
corta inflexión al Norte continúa el río por largo espacio 
al N. 1 f i N.E. hasta el río Cuamipahu, y sigue luego al 
N.E. x / 4 N. recibiendo varios ríos más ó menos importan- 
tes, y sufriendo algunos cambios de dirección. 

El 15 llegaron á la boca, del río Yagiiari, término del 
conocimiento que tenían del Paraná los indios de las Mi- 
siones, pues aun los del Corpus no pasaban adelante por 
temor á los formidables hervideros que en él hay pasado 
aquel punto. Sin embargo de esto la Partida continuó na- 
vegando hasta el 19, en cuyo día, resultando peligrosísimo 
continuar por el río, se acordó enviar- la gente por tierra 
para encontrar la marca que debía estar en la margen oc- 
cidental, y que se calculaba á dos leguas de aquel sitio; y 
á este efecto se mandaron ocho hombres, españoles y por- 
tugueses, á las órdenes del cabo de escuadra, portugués 
Francisco López. 

Salieron éstos el mencionado día 19 v volvieron el 5 de 



Noviembre, habiendo llegado al misino Salto, andando con 
las vueltas y entradas en el bosque algo más de doce le- 
guas, y viendo que los hervideros y remolinos continua- 
ban hasta el Salto, haciéndose mayores en las vecindades 
de él, en las que también eran más escarpados los pare- 
dones. 

Como aquéllos no encontraron la señal ó marca puesta 
en 1752 y la Partida se hallaba obligada á buscarla, según 
lo dispuesto en el artículo 5.° de las Instrucciones par- 
ticulares, se vieron precisados á seguir adelante, y al efec- 
to salieron del Yaguar!, continuaron navegando, y ti 8 
de Noviembre, entrando por el Iguazú, llegaron al cam- 
pamento situado al pie del Salto, y habiendo transportado 
arriba las canoas, prosiguieron su viaje el 10. 

Algunos días después se recibieron cartas del Geógrafo 
español, en las que daba cuenta de que continuando las 
indagaciones respecto del Pepiri, y siguiendo la. vertiente 
del Sur, había entrado en otra mayor que formaba el río, 
y después de su unión continuaban al mismo rumbo á que 
le demoraba la marca ; que por la distancia que había an- 
dado, color de aguas, disposición de las montañas que bor- 
daban sus orillas y demás circunstancias, creía no podía 
ser otro río que el Pepiri, pues en él concurrían todas las 
señales que habían notado en la parte inferior de éste 
cuando lo navegaron de su boca para arriba, en cuyo con- 
cepto estaban tan analizados los prácticos y conocedores 
que tenía consigo, que todos se lo aseguraban, y ninguno 
otro de los ríos que habían visto desaguar en el Uruguay 
por aquella longitud podía tener sus cabeceras tan retira- 
das y tan altas, por ser todos ríos pequeños ; y añadía que 
bajando en el camino de su picada por una de las vertientes 
que van al N., había dado, después de pasada una montaña 
alta, en un río cuyo ancho, mayor que el que tenía el de 
San Antonio y capaz de navegarse, le hacía creer no se 
trataba del mismo río sino de otro, que tal vez fuese á des 
aguar al Iguazú más al Oriente. 

En nuevas cartas, recibidas el 13, decía el Geógrafo es- 



— 89 — 

pañol que bajando en la canoa por el río le halló tan falto 
de aguas, y esto y el haber encontrado otros arrecifes le 
determinaron á seguir por tierra ; pero que viendo que es- 
taba cerca una numerosa toldería, le pareció mejor volver 
y esperad á que le enviasen 12 soldados más. Al propio 
tiempo se ratilicaba en ser aquel el Pepiri, por el rumbo á 
que corría en lo más que había andado de él y las vueltas 
que hacía, en todo semejantes á las de su parte inferior. 

En vista de dicho embarazo determinaron los Comisa- 
rios oír los pareceres de los Astrónomos y del otro Geó- 
grafo, y juntos todos se reconoció el plano con el Diario 
remitido por el Geógrafo español, hallando el curso del 
río al mismo rumbo de la marca, acomodándose igualmente 
las distancias á las observaciones hechas en las bocas de 
los ríos Pepiri y San Antonio. Se examinaron asimismo 
los dos soldados paulistas, Francisco Romero y Antonio 
Díaz, enviados por el Geógrafo con las últimas cartas, los 
cuales aseguraron, según su conocimiento y práctica de 
ríos, que no podía ser otro que el Pepiri, porque la con- 
figuración de las montañas entre quienes corría subiendo 
por uu lado cuando bajaban por otro, el color de sus aguas 
que parecía venían de pantanos, las piedras de su fondo 
y los árboles y arbustos que habían notado en el Pepiri 
cuando lo navegaron para arriba, eran en todo tan pare- 
cidas á las que veían en éste que alguna vez se habían en- 
gañado creyendo haber estado en aquellos parajes, y el 
rumbo, que ellos conocían por el lugar á que salía ó se po 
nía el sol, era el mismo que el del Pepiri. En consideración 
de esto dijeron todos unánimemente que no admitía duda 
de que era el Pepiri el rio en que se hallaba el Geógrafo de 
España, y que su verificación por el reconocimiento de la 
misma marca, aunque fundase una evidencia física, no era 
del todo necesaria en vista de la concordancia de tantas 
señales, ni se podía realizar sino exponiendo á aquel Oficial 
y á su partida á perecer á manos de los infieles ó la ne- 
cesidad. 

No siendo posible enviarle 12 soldados, se le enviaron 



— 90 - 

sólo dos, para que subiese á reconocer la cabecera principal 
de aquel río, que unánimemente se creía ser el Pepiri. 

Cerno todo lo relativo al reconocimiento de este río 
tiene gran interés, por las disputas surgidas entre las Se- 
gundas Partidas durante la demarcación efectuada en cum- 
plimiento del Tratado de 1777, conviene puntualizar bien 
lo que hizo el Geógrafo español. 

«El día 15 de Octubre empezó á abrir la picada desde 
el Campamento dirigiéndola al S. 1 I 4 S.E. en el segundo 
cuadrante con algunos pequeños rodeos al tercero á que le 
obligaba la situación de los montes : anduvo una y media 
legua por terreno que á» excepción de una loma no alta era 
en lo demás igual, y encontró el río, que con sus varias 
vueltas salía al rumbo de la picada, el que fué costeando 
por algún trecho. A aquella distancia empezó el camino 
montuoso, que daba trabajo á los picadores y á todos por 
la necesidad de ir subiendo y bajando cerros de intrincado 
bosque, que no les permitían caminar más de media legua 
por día, sin las faltas á que les obligaban las lluvias. Para 
poder situar bien el curso del río, la serranía y los repe- 
tidos gajos de aguas que de ella se desprendían, viendo en 
cuanto se podía alcanzar los que entraban inmediatamente 
en aquél y los que se unían entre sí antes de desaguar, 
subía algunas veces gente á los árboles más altos, de donde 
pudiese distinguir lo que el bosque daba poco lugar á ver. 
A tres leguas del Campamento se encontró un cerro muy 
alto, desde el cual se descubrió una elevada serranía, que 
corría N.N.E., S.S.O. atravesando el paso, y á la bajada 
de él un arroyo de seis toesas de ancho con fondo de piedras 
lisas y bastante agua. Pasada la sierra se hallan por algún 
espacio montes bajos y terreno llano. Dos leguas más ade- 
lante está una vertiente grande, que va al río que se dijo 
había 'parecido por su tamaño y rumbo no ser el de San 
Antonio, el que pasaron cuatro veces, procurando no per- 
derlo de vista en cuanto su curso no se desviaba> del rumbo 
de la marca. Vuelve después á elevarle el terreno, y se em- 
piezan á. ver pinos, palmas y cedros, que son los únicos 



- 91 - 

árboles que en esta parte cubren los cerros, y á distancia 
de tres leguas se abate formando un largo bañado, después 
del cual continúa por una loma un largo pinar, y vuelve 
á elevarse la serranía corriendo al S.E. ; en ella se veían 
picachos pelados, y encaminándose por la loma hacia un 
cerro, el más alto y agudo, que les demoraba al E., á la 
caída, de ella encontraron el día* 23 de Noviembre una gran 
vertiente que iba á la derecha, y reconocieron ser y ai ver- 
tiente del Sur y que aquella ¡ erranía era la (pie dividía 
aguas. Dejaron la picada, que les era molesta por la esca- 
brosidad y espesura del bosque, y sirviéndose del lecho del 
arroyo por camino (aunque fatigoso por sus piedras des- 
iguales y por ir metidos en el agua todo el día) adelanta- 
ban más. A las tres leguas entró este sendero, que corría 
á los rumbos directos del S., S.S.E. y S.S.O., y tenía dos 
saltos de más de dos toesas de elevación, en otro arroyo 
mayor con quien ya formaba cuerpo de río de 6 á 7 toesas 
de ancho, el que desde luego que le reconocieron pareció á 
todos ser el Pepiri por las señas que se han dicho antes, y 
considerándose tan cerca de la marca, á cuyo rumbo co- 
rría el río, que sólo distaban de 6 á 7 leguas, hicieron la 
canoa en que navegaron tres cuartos de leguaal S. y S.S.E., 
haciendo algunas vueltas al O.N.O. y N.O., con frecuentes 
arrecifes y tanto trabajo que la dejaron, continuando por 
tierra media legua, en que encontraron el estorbo de los in- 
dios infieles, que les obligó á volver á la horqueta' para 
unirse con la gente que allí había quedado. 

»Con el refuerzo que les llegó de los dos soldados, y or- 
den de pasar á reconocer las cabeceras, empezaron el día 
18 á subir aguas arriba, tomando por camino la misma 
madre del río, que tenía de 5 á 6 toesas de ancho, y en 
parte tanta profundidad que era necesario abrir picada 
por la orilla. Corre á los rumbos del O. y N.O. l l 2 N. por 
poco más de un cuarto de legua hasta otra horqueta de dos 
brazos casi iguales, y medidos entrambos se halló mayor 
el de la izquierda, que con el ancho de 4 á 5 toesas corre 
por más de una legua, haciendo varias vueltas al rumbo 



— 92 — 

directo del S.O., y después con los mismos rodeos al S.S.O., 
en que á una y tres cuartos de legua de la pasada hace otra 
horqueta, por cuyo brazo de la izquierda, que es también 
el mayor, corría el río á los rumbos del S.S.E., S.O. V 4 y 
S.S.E., por espacio de media legua. Sigue para adelante 
con 3 á 4 toesas de ancho y vueltas más cortas y derechas 
al rumbo del S., y á poco más de media legua le entra un 
arroyo chico por el E., y á corta distancia más arriba otro 
por el Occidente, de donde vuelve el río á los rumbos di- 
rectos del S.O. 1 L S. y S., en que tiene dos saltos elevados, 
y más adelante otra horqueta, cuyo brazo mayor de la 
izquierda sigue ya más angosto al S.S.E., y en él se encuen- 
tran otros dos saltos inmediatos de 8 á 10 toesas de altura 
cada uno, después de los cuales el terreno es llano y tiene 
muchos pantanos que dan agua, al río, verificándose con 
esto la aseveración que desde que entraron por su boca, en 
el Uruguay habían hecho los Paulistas, conocedores de 
que aquel río debía tener su origen en pantanos. A poca 
distancia se divide en otros dos brazos muy angostos, de 
los cuales el de la derecha se acaba á las 100 toesas en un 
pantano, y el de la izquierda corre entre piedras como 250 
á 300 toesas en que se subdivide en otros dos ramos, que 
luego se acaban en un manantial de piedra pequeña, que 
brota muy poca agua. La distancia que se computó desde la 
horqueta primera en que se empezó á subir hasta el origen 
es de cerca de cuatro y media leguas, y el terreno por donde 
corre, montuoso». 

Hallado el origen principal del Pepiri se buscó la ver- 
tiente más inmediata que corriese hacia el N., la que se 
halló á medio cuarto de legua en un manantial de bastante 
agua, que brotaba entre grandes piedras, y seguido su curso 
por algún espacio se vio continuaba al N., recibiendo ca- 
ños menores por uno y otro lado. 

En el origen del Pepiri se desmontó un pedazo de bosque 
en un espacio de 50 toesas, y en un pino alto y grueso que 
se dejó solo á la margen occidental, se grabó una cruz, de 
donde haciendo para el N. una picada bien ancha por el 



— 93 - 

terreno intermedio, que era llano, se siguió en derechura 
al otro manantial reconocido, en el cual practicado igual 
desmonte se grabó otra cruz en un árbol de timbo, que que 
dó solo al lado oriental. 

Hallado el origen del Pepiri, reconocida la cabecera 
principal y seguido todo el curso del más inmediato que 
corre al Iguazú, al que, como se lia dicho, se llamó río de 
San Antonio, y hecha por él la demarcación, se ató la línea 
divisoria, reconociendo, en virtud del artículo 5.° del Tra 
tado, como perteneciente á los dominios de S. M. C. todo 
el terreno que quedaba al Occidente y Mediodía de los ríos 
Pepiíi, San Antonio é Iguazú, y á los de S. M. F. el que se 
extendía al Oriente y Septentrión de dichos ríos; firmán- 
dose los oportunos instrumentos en el Campamento del río 
de San Antonio á 3 de Enero de 1760. 

Terminada así su misión, la Segunda Partida empren- 
dió el regreso el 4 de Enero, y el 15 de Febrero llegó á San 
Meólas, firmando el Diario en este punto el 8 de Abril 
de 1760. 



— b4 



CAPITULO VIII 

Ejecución del Tratado de 1750. — Trabajos de la Tercera Partida. — 
Declaración sobre no hallar noticias del río Corrí ntes. — Recono- 
cimiento del Paraguay. — La boca del Jaurú : colocación del mar- 
co. — Continúa la demarcación : el Salto grande del Paraná. — 
Reconocimiento del Satini : el Aguaray-mini y el Aguaray-gua- 
zú : el Ipané-guaztí. — Fin de loe trabajos. 

La Tercera Partida, encargada de trazar la línea di- 
visoria desde el terreno intermedio entre el Paraná y el 
Paraguay, siguiendo por la provincia de este nombre, hasta 
el río Jaurú, se reunió á últimos de Mayo de 1753 en la 
isla de Martín García, y recibidas las Instrucciones fueron 
los Comisarios hasta el río Paraná guazú, en el que se 
hallaban las embarcaciones. 

El 2 de Junio comenzaron á navegar por el Paraná 
arriba, ya á vela, ya á remo ó sirga, según lo permitían el 
tiempo y las riberas del río, y el 8 llegaron al rincón de 
San Pedro, en donde debían tomar las provisiones de carne, 
que llaman charque, acomodada: al estilo del país para po- 
der conservarse. Esta se hallaba pronta, pero por causa, 
del mal tiempo no se pudo embarcar hasta el 12, en cuyo 
día continuaron la navegación, arribando el 26 al puerto 
de la Bajada de Santa Fe, en el que se detuvieron dos días, 
prosiguiendo luego su viaje con gran trabajo, pues la fa- 
talidad de carecer de viento les obligó á navegar á fuerza 
de remo y sirga, por lo cual hasta, el 13 de Agosto no llega- 
ron á la ciudad de las Corrientes. Desde ésta, los Comisa- 
rios enviaron á la Asunción al Capitán de Infantería don 
Gregorio de Morales y Castro, á fin de que el Capitán gene- 
ral tuviese prontos víveres y barcos para cuando ellos lle- 
gasen, lo cual efectuaron el 21 de Septiembre. 



- 95 - 

«Luego que se llegó á ésta, (la Asunción) — se dice en el 
Diario — el Comisario de S. M. O., en conformidad del ar 
tículo 3.° de las Instrucciones de los Sres. Comisarios prin- 
cipales, pidió al Capitán general prácticos para, continuar 
el viaje hasta la. boca del río Jauríi ; pero después de ex- 
quisitas diligencias no se halló en toda la provincia quien 
hubiese hecho esta navegación, ni noticia de que español 
alguno de los que los más viejos conocieron diese razón de 
lo que se solicitaba; sólo se encontró un viejo que ejerció 
aquí el empleo de Maestre de Campo, el cual en persecu- 
ción de los indios enemigos se alejó lo más hasta la boca 
del río Embotetey. No era posible (pie dicho Maestre de 
Campo hiciese viaje, porque además de la falta de vista 
estaba almamente caduco y enfermo ; de éste, pues, se sa- 
caron las más individuales y mejores noticias para servir 
de gobierno, á las que se unieron las del Diario que formó 
este Capitán general en un viaje (pie hizo en seguimiento 
de los indios payaguas hasta, el sitio llamado Pan de Azú- 
car, mucho más acá que dicha, boca del Embotetey. Hallá- 
base en la provincia á esta sazón un portugués, que fué ve- 
cino de Cuyabá y piloto de las canoas que hacen el comer- 
cio de San Pablo, Cuyabá y Mato Groso, y se vino por el 
río Paraguay fugitivo; éste recogió el Comisario de la 
Partida portuguesa- y le llevó en sus embarcaciones)). 

El 2G de Octubre salieron de la. Asunción, siguiendo la 
navegación con más ventaja por las nuevas embarcaciones, 
y el 11 de Noviembre se firmó el siguiente 

«Instrumento de Declaración sobre no hallarse noticia 
del río Corrientes, que debía servir de principio en el 
espacio de demarcación que cae sobre el río Paraguay. 

»Por cuanto no se han descubierto medios para ejecu- 
tar los capítulos 3.° y 4.° de la Instrucción de los Comisa- 
rios principales en la parte que tratan de la entrada por el 
río Corrientes hasta las cabeceras del Igurey, por no haber 
noticia de tales ríos (como les hicimos saber en aviso de 
20 de Octubre del presente año) y ser preciso adelantar la 
diligencia en la forma que exponen en el mismo capítulo 3.° 



— 96 - 

de la dicha Instrucción, en que nos ordenan pasemos á 
sentar el marco de mármol en la boca del río Juarú en 
tiempo que las aguas de la laguna de los Xarayes estén en 
disposición de hacerse el tránsito por ella. Nos resolvimos 
á ejecutar con toda brevedad el dicho capítulo por c t- 
la estación más propia bastantemente adelantada. Y como 
no sabemos del río Corrientes, para que sirviese de primer 
punto en la demarcación que cae sobre la margen oriental 
del río Paraguay en la forma del Tratado de Instruccio- 
nes : Convenimos de común acuerdo principiar á demarca!" 
del Trópico para arriba, por decir el mismo Tratado en 
el capítulo 12 que el río Comente® es aquel que está al 
Norte del Trópico de Capricornio y al Sur del río Tepaci 
en la conformidad del mapa que se entregó á los Primeros 
Comisarios, para, que después cuando vengamos demar- 
cando el terreno entre los ríos Paraguay y Paraná, unir 
la dicha demarcación en su primer punto ó principio en 
el dicho río Paraguay, bajando por el Corrientes ó por otro 
por donde deba ser. Y para que no sirva de perjuicio el de- 
marcarse más ó menos terreno por este río Paraguay del 
que es preciso, y que en todo tiempo conste esta nuestra 
determinación, hicimos este Instrumento en que declara- 
mos que sólo se determinará el primer principio de la de- 
marcación en el río Paraguay cuando acabemos el tránsito 
del terreno intermedio que resta para completar lo que 
toca á esta Tercera Partida. Río Paraguay á 11 de No- 
viembre de 1753. — José Custodio de Rá é Farda.. — Manuel 
Antonio de Flórez». 

Con arreglo á la anterior Declaración, el mismo día 
comenzaron á navegar. Las dos orillas del río eran bajas, 
con poca espesura de árboles, pero llenas de juncales y ma- 
lezas. Dejaron á uno y otro lado varias bocas ; una de 
parecía que se internaba en la tierra mucho trecho, por 
lo cual juzgaron que era río que venía de la campaña, y 
según la corriente que traía y en el paraje en que estaba 
situado creyeron que podía ser el río Corrientes ; pero n<¡ 
consta q^e hiciesen nada para reconocerlo. 



— 97 - 

El 23 de Noviembre encontraron unos indios, con los 
cuales entraron en tratos para* comprarles unas vaccis. Los 
«cuales dieron muerte á un marinero, y aunque fueron per- 
seguidos lograron huir sin ser castigados. El 2)1 pasaron 
por el lado oriental, que sirve de Jalda al cerro llamado 
Pan de Azúcar; continuaron á la sirga, avistando el 28 
los cerros denominados «Los tres hermanos», que queda- 
ban al N.O. y N.O. V 4 N. y son iguales, estando ti pri- 
mero separado de los otros dos y éstos unidos por una 
loma, y todos cubiertos de árboles y en su falda palma- 
res, y el 9 de Diciembre llegaron á una boca ancha (en la 
ribera oriental) con bastante corriente, que manifestaba 
venir de tierra adentro. Un práctico dijo ser el río 
Mhotetey. 

Algunos días después, el 13, se les unió una de las ca- 
noas de guerra de Cuyabá, en la que iba el Alférez le Dra 
gones D. Francisco Xavier de llortas, quien les dijo que 
hacía bastantes días estaba aguardando con algunas ca- 
noas de víveres que enviaba el Capitán general de dicha 
población D. Antonio Rolin de Moura, y que él debía acom- 
pañarlos hasta la boca del Jaurú. 

Estando juntos los Comisarios. Astrónomos, Geógrafos y 
demás Oficiales, fueron preguntados el Comandante de las 
canoas de Cuyabá y prácticos que traía, sobre la distancia 
que faltaba hasta la boca del Jaurú y días que tardarían 
en recorrerla, y todos respondieron unánimes que según 
caminaban harían el viaje en tres meses lo menos, porque 
las corrientes eran furiosas en las crecientes del río, que 
la mayor era por aquel tiempo, y los vientos por la proa 
continuos del Norte en aquella estación ; que no> había 
donde sirgar, porque aunque el río seguía navegable aun 
para mayores barcos hasta más arriba del Jaurú, sus ori- 
llas eran de bosques espesos sin playa, ó de pantanos con 
masiega y maleza cerrada, y que aquel tiempo era de mu- 
chas enfermedades peligrosas. 

Cnn parecer de los demás Oficiales é inteligentes de 
ambas Partidas, determinaron los Comisarios, en vista de 

7 



- 98 — 

esos informes, hacer el resto del camino los dos con ef 
Geógrafo español, el Astrónomo portugués, un Gapellá't 
y un Cirujano, llevando las piedras que habían de formar- 
el marco en cuatro barcos pequeños, y de lo demás sólo lo= 
más preciso, pues el Comandante de las canoas de Cuyabá 
les dijo que en la boca del Jaurú encontrarían 15 canoas 
cargadas de víveres, y como añadiese que en adelante no 
habría peligro de encontrar indios enemigos, decidieron^ 
llevar sólo 16 soldados. 

Emprendida la marcha el 16 de Diciembre, cinco días 
después llegaron á la boca del Paraguay mini. que' se co- 
nocía por las dos barrancas que la formaban, que eran 
medianas y estaban á la vista de una isla! situada en medio 
del río ; el 25 pasaron (entre otras muchas que fueron de- 
jando atrás) por la boca del río de los Porrudos, el cual, 
según los prácticos, tenía mucha agua y cuando estaba 
crecido bastante rapidez para detener las embarcaciones ;- 
corría bañando las faldas del cerro del mismo nombre, y 
sus cabeceras se hallaban en las sierrais de Goyar, y en 
él desaguaba el río de Cuyabá, que pasaba por este pueblo 
y nacía en la sierra de su mismo nombre, y era de mucha 
agua y grandísima corriente cuando estaba lleno. 

Tomaron el 26 la boca del río Paraguay, y siguiendo 
por él pasaron por la boca de la laguna grande, llamada 
de Caracarás, y después por la de la laguna de Yaybá. J l 
río por esta parte era muy estrecho', con bastante corriente 
por entre bañados. 

El 6 de Enero de 1754, informados 1 de que estaban ceici 
de la boca, del río Juarú, acordaron enviar delante las 
canoas con la de guerra para que fuesen preparando la 
colocación del marco, y el 9, á las tres y media de la tarde, 
llegaron los Comisarios á donde estaban esperando las ca- 
noas de Cuyabá, frente de la isla y cerro, y una boca que 
se veía dijeron los prácticos ser la del río Jaurú. 

Habiendo realizado la demarcación hasta, ese sitio, en- 
donde debían colocar el marco de mármol que llevaban, 
fué preciso reconocerlo, y el día 10 fueron los Comisario» 



— 99 — 

y Cosmógrafos con el Oncial que había venido de Cuvabáy 
y navegando río arriba por el Paraguay á corta distancia 
llegaron á una boca ciega con yerba, la cual dijeron loa 
prácticos de Cuyabá y Matogroso que era la boca antigua 
del Jaurú, y que más arriba estaba la que entonces servía 
para desaguar dicho río en el Paraguay. Entrando por 
ésta y subiendo dos leguas por el Jaurú, hallaron la gente 
que conservaba unas vacas que había enviado el Capitán 
general de Cuyabá para refresco de las Partidas, y se 
volvieron río abajo al sitio del acampamento, reconociendo 
el terreno ó punta que formaban los dos ríos, quedando 
toda la boca del Jaurú libre hacia arriba, ó al Norte, en 
cuyo sitio se debía colocar el marco ; pero se halló el terre- 
no de tierra floja y baja, que la anegaban las crecientes; 
y así, por no exponerlo á que se enterrase ó cayese, no se 
determinó la colocación en él, sino en el mismo campa- 
mento, sobre las ruinas de una casa, en terreno duro y alta 
barranca. 

Aunque hallaron, por las observaciones que hicieron, 
que la boca del Jaurú estaba en mayor latitud que la que 
señalaban los planos, no pudo servir esto de embarazo, 
porque igual error habían advertido en todos los parajes 
conocidos. 

El 13 reconocieron el Paraguay hacia arriba, hallando 
que su orilla oriental era la serranía de San José, y la oc- 
cidental tenía una barranca mediana. Se sondó el río en- 
frente de la punta Sur de la isla y se hallaron 20 pies de 
rey de agua en el brazo occidental que forma la isla, y 13 
en el oriental. Se levantó el plano geométricamente, resul- 
tando tenía el río de ancho, desde la orilla del acampa- 
mento á la isla, 177 toesas y cuarto, midiendo sobre el 
rumbo O.E., y desde el sitio donde se colocaba el marco 
hasta la boca nueva, del Jaurú, 275 toesas. 

Y para que en todo tiempo constase la determinación 
de no poner el marco donde se debía, hicieron los Comisa- 
rios una Declaración. 

El 15 por la tarde se concluyó el marco, plantando la 



— 100 — 

cruz de su cúspide entre el estruendo de repetidas salvas 
y el clamor de los vivas á los Reyes. Al día siguiente dijo 
una misa el P. Quiroga, y el 17 se emprendió la vuelta, río 
abajo, llegando á la Asunción sin más novedad que la 
muerte del Temiente D. Manuel de Silva, el 8 de Febrero 
de 1754. 

Faltaba para completar la demarcación reconocer el 
curso del río* Corrientes y el del Igurey, y previa* consulta 
á los Comísanos principales, que aprobaron el plan que se 
les propuso, salieron de la Asunción el 15 de Julio y el 27 
llegaron á donde estaba la mulada ( á 30 leguas de aquélla) . 
Allí estuvieron hasta el 16 de Agosto, y el 28, después de 
atravesar un terreno muy difícil de bosques y ríos profun- 
dos, llegaron á la. villa de Curuguati. 

Navegaron por el río Gatimi abajo, y encontrando al 
tercer día unos arrecifes difíciles de pasar por la violencia 
de la corriente, salieron al Paraná, deteniéndose en sitio 
próximo al Salto. Como aun después dei éste seguía el río 
encajonado y la furia del agua lo hacía incapaz de nave- 
gación, se decidió seguir por tierra hasta donde se hallase 
ya esplayado, y por consiguiente manso. El camino no pudo 
abrirse por la orilla del Paraná, por ser ésta de piedras 
desiguales, y se abrió por el bosque; pero como éste era 
muy espeso en un día sólo* avanzaron dos leguas, y queda- 
ron tan rendidos como si hubiesen andado ocho. 

En ese espacio' atravesaron un río caudaloso que venía 
del Poniente, cuyo fondo era de piedras y tenía sus cabe- 
ceras cerca del camino de Curuguati á Gatimi, sobre la 
cordillera de Maracayá, al que daban los vecinos de aquella 
villa el nombre de río Garey. Sospecharon que sería el Igu- 
rey de que hablaba el Tratado y se veía en algunos mapas. 
Se despeñaba en el canal del Paraná media legua debajo 
del Salto. Salieron varias veces al Paraná y vieron que 
los paredones seguían sin señal de disminuir, y se volvie- 
ron al Campamento, enviando gente práctica: para que ave- 
riguase dónde terminaban, su dirección y la distancia, al 
Salto ; y en tanto que esto se verificaba, levantó con plan- 



- 101 — 

cheta el plano del espacio superior é inferior del Salto, 
hasta donde se pudo usar aquel instrumento se sacó la 
perspectiva, y pasando á la banda oriental, hasta la boca 
del río Pepiri, que caía enfrente de la del (Jatimi, se le- 
vantó también el plano, y no se omitió nada paría poder dar 
idea de tan notable paraje. 

La »'ente (pie fué á buscar el fin de los paredones vol- 
vió el 21 de Octubre, después de haber caminado 12 leguas 
sin encontrar el término de aquéllos ni señal que lo indi- 
case. El bosque seguía con la misma espesura; atravesaron 
varios arroyos, viendo que de una y otra banda se precipi- 
taban en el canal, y encontraron arrecifes é islas pequeñas, 
y junto al último arrecife una laguna larga y de 10 á 12 
toesas de ancho y cuyas aguas eran coloradas. En el fin del 
camino dejaron grabada en un árbol una cruz bien vi* 
sible. 

En vista de esto determinaron los Comisarios conti- 
nuar, tomando por primer punto de la demarcación el 
Salto grande del Paraná, y se pusieron en camino el 22 de 
Octubre de 1751. Pero antes de reseñar los trabajos que á 
partir de este día realizaron, se da noticia en el Diario 
del río Paraná y de su famoso Salto. 

El río Paraná (cuyo nombre guaraní parece que signi- 
fica pariente del mar, y debió dársele por el caudal de sus 
aguas) tiene sus cabeceras principales en las vertientes y 
manantiales de las montañas llamadas Minas Generales 
(jurisdicción de la ciudad de Mariana) y latitud de 17° poco 
más ó menos. Corre en un principio inclinándose hacia el 
Poniente, y aquí recoge varios ríos pequeños por ambas 
riberas. Después va volviendo su curso hacia el Sur, hasta 
un arrecife grande que se forma poco más arriba del río 
Tieté ó Añembi, en cuyo punto de unión ya lleva mucha 
agua, y se aumenta considerablemente con la que trae ese 
río, el cual nace y se forma de las vertientes y fuentes de 
la tierra alta de San Pablo, que llega muy cerca de la costa 
del mar. Sería navegable con barcos si no lo impidiesen 
los muchos arrecifes que en él hay. 



— 102 ~ 

,; 7 Trente arla boca del Tieté desagua, el Cüruruy ó Cayapó> 
que también tiene Salto pequeño. 

i ■ Desde aquí se inclina el Paraná más al Sur, y en esta di- 
rección le entra por la ribera oriental el Aguapey ; más 
abajo.,._por la occidental, el río Verde ; después, por la mis- 
ma, el río Pardo, que tiene muchos arrecifes y saltos, y ya 
el Paraná muy caudaloso y con varias islas cubiertas de 
bosques espesos se aumenta con el Paraná- pane (ó Paraná 
triste), lío que desagua por la ribera oriental, las que re- 
coge en su origen de las tierras altáis al Norte de la villa 
de Curativa; de varios ríos que desaguan en él y nacen en 
las cercanías del Trópico, y de otros que más al Sur tenían 
sus principios inmediatos al de otro llamado el río grande 
ó de Curativa, que desagua en el Paraná 30 ó 40 leguas más 
abajo del Salto grande, y era uno de los que debían servir 
de límite. 

Desemboca después en el Paraná, por la orilla occi- 
dental, el río Mouici ó Yaguari, por tres bocas que juntas 
hacen río caudaloso ; esta, unión se encuentra á tres leguas 
de ellas, y el río unido en este sitio se forma de distintos 
que recogen las aguas de muchos manantiales en las tie- 
rras llamadas comunmente de Xerez, (población antigua 
de españoles que hacía tiempo había desaparecido), las 
cuales son abundantes de fuertes y vertientes hacia el Pa- 
raná, y por el lado de Poniente al Paraguay. 

Lleva su dirección el Paraná casi al Sur, y si tiene al- 
gún desvío de este rumbo es al Poniente, aunque pequeño. 
Kecibe el Ibubiay por Oriente, y por Occidente el Amam- 
bay, y tres leguas antes del Salto grande están las bocas 
del Pequiri y del Gatimi, por las bandas oriental y occi- 
dental, respectivamente. 

Hallaron el Paraná, á más de 200 leguas de su origen, 
en el lugar más inmediato al Salto en que pudieron sondar, 
con 9 pies de rey de fondo en la mitad del mes de Octubre. 
Supieron que las corrientes mayores, que eran muy gran- 
des é inundaban dilatados trozos de terreno por ambas 
riberas, tenían lugar regularmente en Diciembre. De costa 



— 103 — 

£ costa tenía 2.100 toesas de ancho ; pero había canales, el 
suelo era desigual con bancos de arena, y se formaba un 
«ordón de arrecifes é islitas bajas, que acaso fuese lo que 
había dado lugar á que en algunos mapas se pusiese un 
salto pequeño arriba y cerca del grande, lo cual era un 
^rror, porque aquéllos no forman salto. Las orillas se van 
■estrechando, y la oriental hace una curva pasando de la 
dirección N. S. hasta la del E. O. en su remate junto á los 
precipicios. Con esta disposición llegaba á un suelo de 
piedras é inmediatamente se precipitaba todo el río por 
los despeñaderos ó cascadas. 

Estas se hallaban en la dirección N.E. S.O. ; concu- 
rrían todas con sus aguas en un cajón formado por dos 
paredones, casi perpendiculares, de piedra:, que tenía de 
ancho 30 toesas, ensanchando tan lentamente que dos le- 
guas más abajo tenía 50; su altura era de' 16 toesas sobre 
el nivel del agua. Las cascadas más notables, en número 
<le nueve, no caían perpendicularmente ni formaba el 
íigua arco. Los planos por donde se despeñaba el agua 
tenían 40 ó 50 grados de inclinación sobre el nivel del 
agua, estaban divididos con porciones del paredón á des- 
iguales distancias ; tenían de ancho 15 toesas las mayores, 
10 las medianas y 4 las pequeñas, y la altura perpendicu- 
lar de estas caídas era de 10 toesas, cuya agua, recogida 
•entre los paredones, seguía al S.O. 1 l i S. 

Además de estas cascadas, que eran las más notables, 
nabía otras más pequeñas por entre las piedras, existiendo 
una distancia de 50 toesas entre la. primera y más arriba, 
y la última, según el curso del río. En los intermedios, 
sobre las paredes, se veían Lautas de piedras con algunos 
arbustos; pero desde que van seguidas, después de los 
precipicios, estaban cubiertas de bosque espeso y las fa- 
chadas, por decirlo así, limpias. 

El material de los paredones más abajo del Salto, el 
de los que formaban éste y el de los arrecifes encima de 
él, era de piedra casi negra, 6 muy parda con vetas ne- 
gras, sembradas de pedacitos que bridaban ; esto, y la 



^ 104 =* 

observación de que las aguas variaban en distintos sitios r 
hizo conocer que en aquéllas había partes de hierro. 

Aunque los paredones tenían grandísima consistencia r 
como se podía comprender por la resistencia que necesi- 
taban para forzar á tal masa de agua á reducirse y es- 
trecharse para ( correr por tan pequeño* canal, viniendo de- 
otro setenta, veces mayor, la capa exterior de aquéllos no 
era de piedras unidas, sino desiguales, sin orden regular, 
y como si se hubiesen arrojado en montón. 

Del choque del agua contra las piedras y contra, la 
misma agua, resultaba, que en el despeñadero todo era 
espuma, y que el aire, á cierta altura, estaba lleno de 
partículas de agua, que al ; er heridas por el sol descom- 
ponían la. luz de éste en colores algo más apagados que 
los del arco iris. El espectáculo era hermosísimo y gran- 
dioso, y el ruido se oía desde la. boca, del Gatimi ; esto es, 
como á tres y media leguas al N.N.E. del Salto. 

Terminado el reconocimiento del Salto, continuaron 
el 2 de Octubre de 1754 aguas arriba del Paraná, y des- 
pués de pasar varias islas (alguna de 14 leguas, según 
noticiáis!, y con espeso bosque) llegaron á la. boca, del Ga- 
timi, que tenía 74 toesas de ancho y 5 pies de fondo. Esti- 
maron que este río Gatimi era el primero caudaloso qne 
desaguaba en el Paraná por su libera occidental, encima 
del Salto grande, y por tanto que, con arreglo al artículo 
10 de las Instrucciones generales, era el que comprendía 
la línea de división y debía servir de frontera. 

Subieron por el Gatimi, cuyas orillas en las inmedia- 
ciones de la. boca eran bajas y cubiertas de bosque; pero 
á corto espacio estaban formadas de tierras altas por am- 
bas partes, siempre cerradas dr bosques espesos. El río 
daba muchas vueltas en corto espacio y tenía numerosos 
arrecifes. A la parte del N. encontraron una boca, de río, 
la úni,ca con la cual se podía confundir la del Gatimi, que 
era la del río Escupir, cuyas cabeceras estaban junto á 
las de aquél. 

Vueltos el 30 de Octubre al campamento, el 5 de No- 



- 105 — 

viembre se pusieron en marcha, unos por el río y otros ¡i 
cu I alio por la Oíilla. Aquéllos llegaron á una horqueta, en 
la que se dividía el (¡atiini ; siguieron por la izquierda, que 
era, el brazo más caudaloso y venía de la montaña, pero á 
poco no resultaba navegable y continuaron por la orilla; 
atravesaron un bosque que tenía media, legua,, y en un 
campo con lomadas de herniosos pastos y aguadas vieron 
clai amenté las vertientes del brazo que debían demarcar. 
Reconocidas todas las del Gatirai, se señaló la principal, 
que era un estero con una lagunita y un matorral pequeño 
en medio. 

Después de varios reconocimientos dedujeron que el 
Aguaray guazú (en el que encontraron un salto de 64 toe- 
sa« de altura, cuatro veces la del Salto grande del Paraná) 
y el Aguaray mini (que era el de la demarcación) se junta- 
ban más adelante, y unidos á otro arroyo formaban el 
I pane guazú, y que éste era el que debía servir de límite y 
cerrar la línea que dejaron interrumpida en el río Para- 
guay. Pero como la demarcación del Ipané guazú ofrecía 
dificultades insuperables, resolvieron informar de todo á 
los Comisarios principales y retirarse á la Asunción, á 
cuya ciudad llegaron en Enero de 1755. 

Los Comisarios principales, teniendo en cuenta, que la 
Partida había comenzado á demarcar en el Paraguay, mu- 
cho más al Sur de la boca del Ipané guazú, resolvieron 
que no había que repetir el trabajo, por estar unida la 
línea, y que debían retirarse á Buenos Aires y á Sacra- 
mento, respectivamente. 

En cumplimiento de estas órdenes incluyeron en el 
Diario y en los planos la demarcación desde la boca, del 
Ipané guazú, en el río Paraguay, hasta donde comenza- 
ron en 11 de Noviembre de 1753. Dice así : 

«La boca del río Ipané guazú se halla en la orilla 
oriental del río Paraguay, situada en la latitud austral 
de 23° 38' ; tiene de ancho 12 toesas estando el río bajo, 
como cuando la vimos, por lo cual traía muy poca co- 
rriente; asimismo se halló con poco fondo, y sobre el agua 



— 106 — 

gran porción de.canialat.es, que es una yerba ancha que 
se encuentra en muchos parajes del río cerca de sus ori- 
Jlas. Las costas con que se vé internar el río Ipané son de 
mediana barranca cubiertas de bosque espesa. La línea 
de división que viene por el curso de él hasta su boca, 
«ale hasta encontrar la canal principal en el Paraguay 
y luego vuelve al Norte por este río arriba., que continúa 
llevando' sus dos cositas bajas, y en la occidental, que es 
de bañado, hay varias bocas. Se encuentran después, cerca 
de la oriental, dos islas, y en una de éstas vimos una tol- 
dería de Payaguás, y enfrente una boca, pequeña. Si- 
guiendo ambas riberas, como se ha dicho, y con arboleda 
la oriental, queda de esta parte otra isla con un banco, de 
arenai, y en la. opuesta, enfrente, hay una boca. Pasada la 
isla, en la parte oriental hay una pequeña boca, y chica 
isla, y en la occidental se vé otra boca.. De esta costa, sale 
después una punta de piedras. La oriental crece después 
á mediana barranca con arboleda y palmar. Se dejó en 
ella un espacioso playazo con piedras, enfrente del cual 
hay una isla cerca de la costa occidental. A ésta le sucede 
otra de la misma parte, después de la cual es esta. costa 
baja con arboleda, y la oriental como antes; en aquélla 
hay una boca, y en ambas, puntas de piedras ; aquí se hizo 
notar la corriente por su mucha violencia. En la costa 
accidental vimos una boca, salida de la antecedente, y 
otra que continuaba río arriba. Prosiguen las orillas ba- 
jas, con arboledas y palmareis. En la. occidental hay una 
boca de pequeño riacho», y en la oriental se vén varias 
Docas hasta hallar dos islas. Pasadas éstas, hay una. boca 
que pareció corresponderse con alguna de las anteceden- 
tes. En la costa occidental se dejó otra. boca.. Ambas si- 
guen sin diferencia. De la oriental sale una. punta, de pie- 
dras, y más arriba hay una isla a la que sucede otra 
punta de piedras que sale de la misma costa*. Enfrente! 
de ésta, en la costa occidental, que es baja., como se ha 
dicho, hay una boca que se interna.. Desde aquí se vé tierra 
alta próxima á. la costa oriental. En la opuesta, se dejaran 



— 107 — 

otras dos bocas y una isla inmediata. En la oriental se 
vio una boca con un banco de arena y otra pequeña. La 
costa oriental forma aquí un recodo, por llamarse el rio 
al Oeste, y en lo interior se vé una punta de tierra alta, 
que viene cerca del río, llamada de la Santísima Trinidad. 
Dejamos dos bocas, una frente de otra. Se dividió el río 
en dos brazos por una isla; el occidental es mayor, y fué 
el que navegamos. La isla es grande, pero baja, con bos- 
que, y partida en tres porciones por dos arroyos. En el 
brazo occidental hay una isla y en su costa una boca. 
En el oriental, sólo una isla anegadiza. Ambas costas son 
aquí de chica barranca y algunos árboles. En la occiden- 
tal tomamos puerto el día 10 de Noviembre por la noche 
del año 1753, para empezar el día siguiente la demarca- 
ción, como se lee en el principio de ella. Con lo cual queda 
unida y enteramente demarcada la línea de división, y 
concluido este Diario». 



CAPITULO IX 

Ejecución del Tratado de 1750. — Dificultades suscitadas por los 
portugueses. — Tratado de 1761, anulando el de 1750. — Guerra 
entre España y Portugal : conquistan los españoles la Colonia 
. del Sacramento : ataque de la Escuadra anglo-lusitana. — Cam- 
paña de Ceballos en el interior. — El Tratado de 1763 : dificul- 
tades que ofreció su cumplimiento : negociaciones.- — Ataque de 
los portugueses á las posiciones españolas : la guerra en Amé- 
rica. — Cambios en la Corte de Lisboa. — Nuevas negociaciones: 
el Tratado de 1777 : la línea divisoria : disposiciones comple- 
mentarias. 

No fueron los pobres indios, ni siquiera los Jesuítas, 
los principales enemigos del Tratado de 1750; los prime- 
vos fueron fácilmente vencidos, y los segundos pagaron 
con la expulsión su conducta:. Lo que realmente impidió 
que sé llevase á efecto lo convenido en aquel pacto fué 
la actitud de la Corte de Lisboa y los procedimientos á 
que apelaron las autoridades de Río Janeiro. El Marqués 
de Grimaldi, Secretario de Estado de Carlos III, en la 
respuesta que dio en 1776 a la Memoria presentada por el 
Embajador portugués D. Francisco Inocencio de Souza 
Coutinho, sintetiza lo ocurrido en los siguientes términos : 

((No bien se había concluido el Tratado' de límites, 
cuando el Ministerio lusitano envió á esta Corte (la de 
Madrid) Comisarios que con manejos, inteligencias y se- 
cretos artificios procurasen desacreditar el objeto a que 
se dirigía, y negociar se disolviese y no llegase á tener efec- 
to; pero frustradas todas aquellas diligencias y vencidas 
las dificultades y dilaciones que hubo en expedir la® ins- 
trucciones y órdenes que debían llevar los respectivos 
Comisarios, partieron éstos, trasladándose á América el 
teatro, donde se continuó con éxito la trama principiada 
y no lograda en Europa. 



— 109 — 
«Es constante que á los principios fueron los individuos 
de la extinguida Compañía del nombre de Jesús quienes 
allí 99 opusieron á la ejecución del Tratado, va con estu- 
diadas demoras y ardides dignos de su política, ya con 
sublevar á los habitantes guaraníes, poniéndoles en las 
manos las armas para resistir a la voluntad de su Prín- 
cipe; pero no es menos cierto que, atenido el General por- 
tugués, Comisario principal, Gómez Freiré de Aiidrade, 
Conde de la Bobadela, á la misma máxima, al mismo 
móvil que indujo a establecer en Madrid la frustrada so- 
licitud de la desaprobación del Tratado, se mostró desde 
luego descontento de él y procuró no llegase á efectuarse, 
entendiéndose sobre el particular con los mismos Jesuítas. 
Para ver lograda esta idea, dejó primero obrar libremente 
á los regulares, mientras no había Ejército español que se 
lo impidiese; pero cuando por una parte hubo éste de- 
rrotado á los rebeldes, y por otra nuestro Comisario prin- 
cipal, Marqués de Valdelirios, hubo vencido todas las as- 
tucias de que el Conde se valió para impedir la evacua- 
ción total de los pueblos, viéndose Gómez Freiré ya re- 
convenido y estrechado para que enviase á ellos las fami- 
lias portuguesas que debían habitarlos, ofreció hacerlo, sin 
cumplirlo nunca; antes bien, al llegar el preciso lance de 
faltarle toda excusa para dejar de entregar la Colonia, 
tomó el partido de ausentarse de repente á Río Janeiro, 
dejando burlado al Comisario de España; sin hab r omi- 
tido entretanto hacer fortificar incesantemente aquella 
plaza y enviar á ella refuerzos de tropa y todo lo necesario 
para su defensa, en caso de que las armas españolas inten- 
tasen tomar por fuerza lo que de grado se negase indebi- 
damente. Esta conducta del Conde de la Bobadela, y la 
larga serie de hechos que manifestaban el infiel designio, 
sobraron para que el Rey, mi amo, llegase' bien claramente 
á comprender todo el artificio con que se procedía, argu- 
yendo con evidencia que jamás vendría ya Portugal en 
efectuar el arreglo de límites pactad o». 

Todo esto habría podido conducir á un rompimiento; 



- 110 — 

pero no sucedió así, porque España, muerto Fernando VI 
en 1759 y ocupado el trono por Carlos III, se inclinaba 
resueltamente á Francia, y ambas naciones, que estaban 
á punto de declarar la guerra á la Gran Bretaña, desea- 
ban separar de ésta á Portugal, y para lograrlo no vaciló 
la Corte de Madrid en prestarse á declarar nulo el Tra- 
tado de 1750. A este efecto se firmó en el Pardo, el 12 de 
Febrero de 1761, un nuevo Tra.tado, por el cual se declaró 
que tanto aquél como los demás paletos y convenciones que 
en consecuencia de él se habían celebrado para arreglar 
las instrucciones de los respectivos Comisarios que hasta 
entonces se habían empleado en las demarcaciones de lí- 
mites en Asia y América, quedaban cancelados, casados 
y anulados como si nunca hubiesen existido ni hubiesen 
sido ejecutados; que todas las cosas pertenecientes á los 
referidos límites se restituirían á los términos de los 
Tratados anteriores á 1750, los cuales recobraban su 
fuerza y vigor; y que se enviarían órdenes á las respecti- 
vas autoridades para que diesen por nulas é hiciesen cesar 
todas las operaciones y actos relativos á la ejecución del 
Tratado, y evacuasen inmediatamente los terrenos ocu- 
pados á su abrigo, ó con pretexto del referido pacto. 

Desgraciadamente con esto nada se consiguió. La Corte 
de Lisboa no quiso separarse de Inglaterra, y habiéndose 
negado terminantemente (Mayo de 1762) á acceder a la 
alianza de los Bombones, 40.000 soldados españoles pene- 
traron en Portugal. La guerra se extendió fácilmente á 
América, porque en ésta se hallaba el terreno preparado 
para la lucha, á causa de que tanto el Conde de la Boba- 
dula como su sucesor el Conde de Acuña eludieron el 
cumplimiento del Tratado de 1761, y a pesar de los reque- 
rimientos que por escrito les dirigió el Gobernador de 
Buenos Aires, O. Pedro de Ceballos, se negaron á restituir 
las extensas regiones de que furtivamente se habían apode- 
rado los portugueses. 

Por esto tan pronto como Ceballos recibió, por medio 
de la fragata de guerra Victoria, la orden reservada de> 



- 111 — 

prepararse para emprender la ofensiva desde el territorio 
de su mando, se apresuró á adoptar las disposiciones ne- 
cesarias, y el 3 de Septiembre partió de Buenos Aires la 
axpedición compuesta de 32 bajeles. En los transportes 
iban TOO infantes y 200 dragones de tropa regular, 2.700 
milicianos y un cuerpo de indios gastadores. Al propio 
tiempo salió por tierra de Montevideo el convoy con la 
artillería y municiones, escoltado por 1.200 indios de las 
Misiones jesuíticas, Unos y otros llegaron á la Colonial del 
Sacramento, cuyo Gobernador, Silva Fonseca, se aprestó 
á la defensa.. 

Leída el 1.° de Octubre ante la plaza., á son de banda, 
por un piquete de dragones, la declaración oficial de gue- 
rra, que había sido publicada eu Madrid el 12 de Junio, 
el Ejército español tomó posiciones á media legua de dis- 
tancia, iniciando sus trabajos, abriendo trincheras, é ins- 
talando dos baterías de cañones de 21 y 18, y otra de 
morteros. 

A la acción del Ejército debían contribuir las fuerzas 
navales, compuestas de la fragata Yioloria y de la es- 
cuadrilla de cañoneras agregadas; pero su Comandante, 
el Teniente de Navio D. Carlos José de Sarria, en vez de 
bloquear el puerto y batir de flanco con su artillería, se 
mantuvo alejado, evitando el encuentro con los buques 
portugueses, inferiores en fuerza, y consintiendo que éstos 
entrasen y saliesen libremente en el puerto y facilitasen 
recursos a los sitiados. No obstante esto, que contribuyó á 
prolongar la resistencia, habiéndose intimado á la plaza 
la rendición el día 6, á. lo que respondió el Gobernador 
portugués mostrándose dispuesto á cumplir sus deberes, 
el 11 comenzó el bombardeo y el 20 estaba abierta, brecha 
por dos partes, por lo cual el 30 se finnó la capitulación 
y el 2 de Noviembre salió la guarnición con los honores 
de la guerra, y Ceballos penetró en la plaza apoderándose 
de 87 cañones y considerable provisión de municiones y 
pertrechos, a. lo <pie se agregó la presa de 26 navios ingle- 
ses estacionados en el puerto. 



— 112 — 

Pocos días después una escuadra: compuesta de nueve 
buques portugueses, el mayor de 60 cañones, y dos ingle- 
ses, el Lord Clive, de 64, y el Ambuscade, de 50, mandados 
por el Comodoro Mac Denara, se presentó ante la. plaza, 
encontrándose con la sorpresa de haberse ya rendido ; pero 
creyendo que los españoles no* podrían resistir por los des- 
perfectos de las fortificaciones, que no habían tenido 
tiempo de reparar, y habiendo encontrado prácticos que 
los condujeron hasta fondear á tiro de fusil de la playa, 
después de algunos días de vacilación se decidieron á ini- 
ciar el ataque, como lo efectuaron con gran violencia. 
Ceballos contestó enérgicamente, pero la superioridad del 
fuego enemigo era tal que bien pronto quedaron destruí- 
dos los parapetos y desmontados los cañones de las baterías 
qhíe precipitadamente se 1 habían formado'. Difícilmente 
habría podido prolongarse la resistencia, cuando un ac- 
cidente fortuito cambió por completo el aspecto del com- 
bate. 

El 6 de Enero de 1763, después de tres) horas de fuego, 
una bala española prendió fuego en la capitana inglesa.. 
La tripulación no consiguió dominar el incendio, y ha- 
biendo llegado éste al depósito de la pólvora., saltó por el 
aire el Lord Clive, pereciendo el Comodoro Mac Denara 
y la mayor parte de los tripulantes, y salvándose á nado 
85 hombres, que fueron socorridos por los españoles;. Ant? 
este desastre, los otros dos navios de línea combatientes, 
que se encontraban muy maltratados, picaron los cables 
y haciéndose á la vela se dirigieron á Río. Janeiro, segui- 
dos de una parte de la. escuadrilla. 

Libre así de la. amenaza del enemigo, se dedicó Ceballos 
á poner la plaza del Sacramento en condiciones de defen- 
sa», reparando las brechas de la muralla., dejando una 
guarnición escogida y haciendo retirar á Montevideo el 
tren de sitio. Realizado esto, y dividido el Ejército en dos 
columnas, dotadas de artillería, ligera., se. puso en marcha 
hacia el interior el 8 de Abril, encontrando fortificados 
á los portugueses en la angostura del Chuy, derrotándolos 



— 113 - 

y obligando á rendirse á los 25 Oficiales y 280 dragonee 

que habían quedado en el fuerte. Siguió adelante, mar- 
chando con gran rapidez, y se apoderó de loa castillos de 
San Miguel y de Santa Teresa, y últimamente del de TCío 
Grande de San Pedro, cociendo ."> cañones gruesos, 10 
morteros y gran cantidad de pólvora, y balas. Ceballos 
podía prometerse devolver á España cnanto les portugue- 
ses la habían usurpado; juro detuvo sus pasos la orden 
de suspender las hostilidades, por haberse ajustado un 
Tratado do paz. 

En efecto; cansadas las Potencias europeas de la gue- 
rra que sostenían, ajustaron en París el Tratado de 10 de 
Febrero de 17(¡?>, tan desastroso para España, y cuyo ar- 
tículo -1 decía asá : 

«Las tropas españoláis y francesas evacuaran todos los 
territorios, campos, ciudades, plazas y castillos de Su 
Majestad Fidelísima en Europa, sin reserva alguna, que 
puedan haberse conquistado por las armas de España* y 
Francia, y lo® volverán en el mismo estado que estaban 
cuando se hizo su conquista, con la misma. artillería y mu- 
niciones de guerra que en ellos se hallaron ; y en cnanto 
á las colonias portuguesas en América, África 6 en las 
Indias orientales, si hubiese sucedido en ellas alguna mu- 
danza, se volverá todo á poner en el mismo pie en que 
estaba, y conforme á los Tratados anteriores que subsis- 
tían entre las Cortes de España, Francia y Portugal antes 
de la presente guerra». 

Al volver á ponerse en vigor el Tratado de 1761, había 
que restituir las cosas al estado que tenían antes de 1750. 
Ceballos devolvió la Colonia del Sacramento, pero se man- 
tuvo en las posiciones que conquistara en Río Grande, 
exigiendo en Junio y Septiembre de 1764 que los portu- 
gueses cumpliesen antes lo dispuesto, en dicho Tratado del 
61, á lo cual no sólo se negó el Virrey del Brasil, Conde 
de Acuña, sino que mandó construir fortalezas en los pun- 
tos que había usurpado. 

La actitud de las autoridades españolas estaba plena- 



— 114 — 

mente justificada. Sin embargo, el Representante de Por- 
tugal en Madrid, D. Martín de Mello y Castro, recibió 
orden de su Gobierno de entablar negociaciones sobre esto. 
y al efecto celebró varias conferencias con el Secretario 
de Estado español D. Ricardo Wall, quien, sin formular 
oferta alguna, positiva ni contraer compromiso de ninguna 
especie, logró que el Representante portugués, con la es- 
peranza de un arreglo para él satisfactorio', abandonase 
su resistencia á admitir las cartas de 1 Cebados, en las cua- 
les éste demostraba los derechos de España y la sin razón 
con que Portugal retenía los territorios de: que se había 
apoderado. Con esto consiguió el Ministro español que 
la Corte de Lisboa no insistiese per entonces en sus recla- 
maciones, lo cual era- bien pequeña, victoria, porque en 
tanto conservaba en su poder, contra, lo dispuesto en los 
Tratados, vastas regiones que pertenecían á la Corona 
española. 

No duró mucho tiempo el silencio' de la Corte de Lis- 
boa, porque en 6 de Enero de 1765 el nuevo. Ministro 1 de 
S. M. F. en Madrid, D. Ayres de Sá y Mello, presentó 
una nota manifestando' que habiéndose requerido al Go- 
bernador de Buenos Aires para que entregase' las islas 
de San Gabriel, Martín García y Dos Hermanas, el Río 
Grande de San Pedro con su territorio y todo lo demás 
de que fueron desalojados los portugueses durante la an- 
terior guerra, se había resistido á hacerlo. Un mes más 
tarde, el 6 de Febrero, contestó el Marqués de Grimaldi, 
que á la sazón desempeñaba la primera Secretaría, de Es- 
tado, justificando la conducta del Gobernador y demos 
trando que España había cumplido cuanto de ella podía 
exigirse. Sá y Mello, al acusar recibo de esta nota, se li- 
mitó á expresar lo poco satisfecho que le dejaba, la actitud 
del Gobierno español. 

Si éste pudo creer que Portugal se rendía ante la evi- 
dencia de la razón y de la justicia que asistían á España, 
bien prontd hubo, de salir de su error. Las autoridades 
portuguesas, bien obrasen por su propia iniciativa., como 



— llü - 

(lió luego á entender el Representante lusitano en Madrid, 
ó bien obedeciesen á instrucciones del Marqués de Pombal, 
según afirman algunos historiadores, habían ido prepa- 
rando sigilosamente una expedición, y el día 23 de Mayo 
de 1707 aparecieron inopinadamente tropas portuguesas 
en la Sierra de los Tapes, confinante <'<m el río de San 
Gonzalo, y el 24 desembarcaron 700 ú 800 hambree en Río 
Grande de San Pedro, al mismo tiempo que hacían aqué 
lias una irrupción en el puerto de la Banda del Norte, te- 
niendo que ceder ante el número las fuerzas españolas. 

La primeria noticia que de estas o •unvneias tuvo el 
Gobierno español fué por el mismo Representante de Por- 
tugal, pues el 18 de Septiembre de 1707 pasó Bá y Mello 
una Nota transcribiendo un despacho de Lisboa en el que 
se daba cuenta de esos incidentes y se proponía que ambos 
Gobiernos, de común acuerdo, expidiesen nuevas órdenes 
á sus Gobernadores desaprobando las hostilidades corne- 
tillas, «como contrarias á sus Reales órdenes y á su fra- 
ternal y sincera amistad», y añadiendo «que todo cuanto 
se hubiese innovado- con dichas hostilidades, ó ccn cuales- 
quiera otras, cometidas después, se reponga luego inme- 
diatamente en el mismo estado en que se hallaba en el re- 
ferido día 28 de Mayo próximo precedente». Esto, más 
bien que otra cosa, era una habilidad, con la cual se 
apartaba la atención ele las primeras reclamaciones espa.- 
ñolas y se consolidaban las usurpaciones portuguesas an- 
teriores á* 1763. Sin embargo, el Gobierno español estimó 
la proposición no menos justa y cordial que conforme con 
sus ideas pacíficas, y expidió las ordenes oportunas en 
aquel sentido, confiando, sin duda, en que haría lo propio 
la Corte portuguesa. Mas no debió ser así, porque no 
tuvo lugar la restitución de los terrenos usurpados por 
los brasileños ; y no sólo nev tuvo lugar, sino que come- 
tieron éstos nuevas tropelías, pero logrando el Gobierno 
portugués ir entreteniendo al español y (pie pasase el 
tiempo sin cumplir ninguna ele sus promesas. 

Sería prolijo relatar uno por uno todos los incidentes 



— 116 — 

que ocurrieron, nías no ca.be omitir- que el 19 de Febrero 
de 1776 se presentó en Río Grande de San Pedro una es- 
cuadrilla portuguesa compuesta de nueve bajeles de gue- 
rra, y sin previa declaración ni aviso se acercaron á cinco 
embarcaciones nuestras, ancladas en la. costa, de la. Barra., 
pensando sorprenderíais, lo cual no lograron. El combate 
duró tres horas, y aunque los nuestros tuvieron 15 muer- 
tos, entre ellos el Teniende de Fragata. 1). Juan José Itu- 
rriaga y el Alférez de Navio D. Francisco Butrón, 25 he- 
ridos graves y otros leves, lograron echar á pique una ba- 
landra, portuguesa* y obligaron á los demás bajeles á aban- 
donar las anclas y hacerse á la mar. En esta, maniobra 
uno de los bajeles se fué sobre la. costa, y los españoles lo 
incendiaron. 

Repetida la tentativa en 1.° de Abril con mayores fuer- 
zas, lograron los portugueses desembarcar 1.500 hombres 
de Infantería en la misma playa, de; la Barra, y cercando 
por tierra y mar el fuerte de Santa* Teclai, le obligaron á 
rendirse por falta de víveres, después de veinte días de 
resistencia.. Después se apoderaron de las baterías esta- 
blecidas en el río. 

Ante estos hechos, la Corte española se decidió á en- 
viar una fuerte expedición, y al efecto, el 13 de Noviembre 
de 1776 salió de Cádiz una escuadra, á cargo del Marqués 
de Casa-Tilly, compuesta* de seis navios de línea., 15 entre 
fragatas, paquebotes y bombarda®, y 96 transportes, en 
los que embarcaron 8.500 infantes y 600 dragones. A 
bordo iba, como Jefe superior, D. Pedro de Ceballos, con 
título de Capitán general y Virrey de Buenos Aires. 

El 20 de Febrero de 1777 se presentó la escuadra ante 
la isla de Santa Catalina, cuya situación en las inmedia- 
cionenis de la. capital del Brasil la daban importancia, ex- 
traordinaria. La guarnición de los fuertes de San José y 
Santa Cruz y la del de la isla de Ratones, que defendían 
la entrada del puerto, se retiró al continente, en el cual 
hubo de capitular por falta de alimentos en número de 
3.816 hombres. Ceballos se apoderó de 195 cañones, gran 



— 117 — 

cantidad de municiones, un paquebot y cuatro zu macas 
con víveres y dinero. 

Forzado íi regresar á Montevideo por los temporalee, 
no tardó en ponerse en movimiento por tierra y por mar. 
dirigiéndose hacia la Colonia del Sacramento, en l¡i que 
desembarcó el 22 de Mayo, rindiéndose la plaza ol I de 
Junio. Dueño «le ésta y de la isla contigua de San <4a. 
Íw*iely en las que cogió 141 piezas de artillería, 2.300 fusi- 
lcs y otros* efectos, voló totalmente, por medio de horni- 
llos, las fortificaciones dé una y otra*, reduciéndolas á 
montones de escombros, á fin de que sn posesión fuese 
poco codiciada en lo sucesivo y desapareciesen aquellos 
depósitos dé contrallando. 

De heleno ambas naciones otaban en guerra; España 
acercó fuerzas á la frontera portuguesa, y notificó á- Fran- 
cia haber llegado el caso de prestarle el apoyo estipulado 
en el Pacto de familia, y Portugal, por su parte, acudió 
á Inglaterra, la cual se aprestó á ofrecer su mediación, 
como también lo hizo Francia; pero los cambios ocurridos 
en la Corte lusitana hicieron inútil la mediación y evitai- 
ron la guerra en la Península. 

José I sufrió un ataque de apoplejía en 1774, y desde 
entonces gobernó el Reino, con el título de Regente, la 
Reina María Ana Victoria, hermana de Carlos III. Estos 
lazos de familia, y acaso más que esto la influencia que en 
el ánimo de la Regente ejercían los enemigos de Pombal, 
hicieron que variase el estado de las relaciones entre am- 
bos pueblos; y cuando tres años después, en 23 de Febrero 
de 1777, murió José I y le sucedió en el Trono su hija 
Doña María I, cayó del poder él Marqués de Pombal, fué 
nombrado Ministro de Negocios Extranjeros el antiguo 
Plenipotenciario de S. M. F. en Madrid D. A y res de Sá y 
Mello, se reanudaron las negociaciones para poner fin á 
todas las cuestiones pendientes entre España y Portugal. 

Con tal objeto vino á Madrid, como Representante de 
Doña María I, D. Francisco Inocencio de Souza Coutinho, 
el cual negoció, ajustó y firmó con el Conde de Florida- 



— 118 - 

blanca el Tratado preliminar de límites en la América* me- 
ridional de 1.° de Octubre de 1777, estipulando que habría 
paa perpetua y constante entre ambos pueblos ; que sé de- 
volverían los prisioneros, artillería., municiones, buques, 
etcétera ; que la navegación de los ríos de la Plata y Uru- 
guay y los terrenos de sus dos bandas septentrional y me- 
ridional pertenecerían privativamente á la Corona, de Es- 
paña y á sus subditos hasta donde desembocaba en el 
mismo Uruguay por su ribera occidental el río Pequiri ó 
Pepiri guazú, extendiéndose la pertenencia de España en 
la referida banda septentrional hasta la línea divisoria 
que se formaría principiando por la parte del mar en el 
arroyo del Chuy y fuerte de San Miguel inclusive, y si- 
guiendo las orillas de la laguna Merín á tomar las cabe- 
ceras ó vertiente del río Negro, las cuales, como todas las 
demás de los ríos que van a desembolcar á los referidos de 
la Plata y Uruguay hasta la. entrada en este último de 
dicho Pepiri guazú, quedarían privativas de la misma Co- 
rona de España, con todos los países que poseía y que com- 
prendían aquellos países, incluso la Colonia del Sacra- 
mento y su territorio, la isla de San Gabriel y los demás 
establecimientos que hasta entonces hubiese poseído ó pre- 
tendido poseer la Corona de Portugal hasta la línea que 
se formará; que la navegación y entrada de la laguna de 
los Patos ó río Grande de San Pedro quedarían privativa- 
mente para la Corona de Portugal, extendiéndose su do- 
minio por la ribera meridional hasta el arroyo de Tahim, 
siguiendo por las orillas de la. laguna de la Manguera en 
línea recta hasta el mar, y por la parte del Continente 
iría la línea desde las orillas de dicha laguna de Merín, 
tomando la dirección por el primer arroyo meridional que 
entraba en el sangradero, ó desaguadero' de ella y que eaM 
rría por lo más inmediato al fuerte portugués de San Gon- 
zalo, desde el cual, sin exceder el límite de dicho arroyo, 
continuaría la pertenencia de Portugal por las cabeceras 
de los ríos que corrían hacia el mencionado río Grande y; 
hacia el Yacui, hasta que pasando por encima de las del 



— 119 — 

río Ara rica y Coyacui, que quedarían: de la parte de Por- 
tugal, y Jas de los ríos Piratini ó Ibimini, «pie quedarían 
de la parte de España, se tiraría una línea (pie cubriese 
los estableen» lientos portugueses hasta! el desembocadero 
del río Pepiri guazo en el Uruguay, que habían de quedar 
en el estado en que entonces pertenecían á la Corona de 
España. 

Se establecía una especie de zona, neutral entre las po- 
sesiones de uno y otro país; España se comprometía á 
devolver á Portugal la isla de Santa Catalina y la parte 
del Continente inmediato á ella y que hubiesen ocupado 
las tropas españolad; Portugal renunciaba á toda preten- 
sión sobre hiis islas Filipinas, Marianas y demás poseídas 
por España en Asia, y se trazaba la línea divisoria entre 
ambos pueblos en América en la siguiente forma : 

«Quedando ya señaladas las pertenencias de ambas Co- 
ronas! hasta la entrada del río Pequiri ó Pepiri guazú en 
el Uruguay, se han convenido los Altos contrayentes en 
que la línea divisoria seguirá aguas arriba de dicho Pe- 
piri hasta su origen principal, y desde éste, por lo más 
alto del terreno, bajo las reglas dadas en el artículo' 6.°, 
continuará á- encontrar las corrientes del río San Antonio, 
que desemboca en el grande de Curituba, que por otro 
nombre llaman Iguazú, siguiendo éste aguas abajo hasta 
su entrada en el Paraná, por la ribera oriental, y conti- 
nuando entonces, aguas arriba del mismo Paraná, hasta 
donde se le junta el rio lgurey por su ribera occidental. 

» Desde la boca 6 entrada del Igurei seguirá la raya 
aguas arriba de éste hasta su origen principal, y desde él 
se tirará una línea relcta por lo más alto del terreno, con 
arreglo á lo pactado en el citado artículo G.°, hasta, hallar 
la cabecera ó vertiente principal del río más vecino á dicha 
línea que desagua en el Paraguay por su ribera oriental, 
que tal vez será el que llaman Corrientes; y entonces ba- 
jará la íaya por las aguas de este rio hasta su entrada en 
el mismo Paraguay, desde cuya boca subirá por el canal 
principal que deja este río en tiempo seco, y seguirá, por 



- 120 ~ 

sus aguas hasta encontrar lo' pantanos que forma el río, 
llamados la, laguna de los Xarayes, y atravesará- esta* la- 
guna hasta la boca del río Jaurá. 

. «Desde la, boca del Jaurá, por la, parte occidental, se- 
guirá, lai frontera en Mnea recta hasta la, ribera, austral del 
río Guaporé ó Iteneo, enfrente de la boca del im> Sararé, 
que entra en dicho Guaporé por su ribera septentrional. 
Pero si los Comisarios encargados del arreglo de los con- 
fines y ejecución de estos artículos hallaren al tiempo de 
reconocer el país entre los ríos Jaurú y Guaporé otros 
ríos ó términos naturales por donde más: cómodaiiiiente y 
mayor certidumbre pueda señalarse la raya de aquel pa- 
raje salvando^ siempre la navegación del Jaurú, que debe 
ser privativa, de los portugueses, como el camino que sue- 
len halcer de Cuyabá hasta Matogroso, losi dos; Altos con- 
trayentes consienten y aprueban que así se establezca, sin 
atender á alguna porción más ó menos de terreno que 
pueda quedar á una ó á otra parte. Desde el lugar que en 
la margen austral del Guaporé fuere: señalado' por término 
de la raya, como queda explicado, bajará, la, fronterai por 
teda la corriente del río Gua,poré hasta más a,bajo< de su 
unión con el río Mamoré, que nace en la provincia de 
Santa, Cruz de la Sierra y atraviesa, la, misión de los Mo- 
jos, formando juntos el río que llaman de la Madera,, el 
cual entra, en el Marañen ó Amazonas por su ribera austral. 
)> Bajará la línea por la¡s aguas de estos dos ríos, Gua- 
poré y Mamoré, ya unidos con el nombre de Madera, hasta 
el paraje situado en igual distancia del río> Marañón ó 
Amazonas y de la boca del río Mamoré, y desde aquel pa- 
raje continuará por una línea E.-O. hasta encontrar 1 con 
la ribera oriental del río Jabarí, que entra en el Mara- 
ñón por su ribera austral, y bajando por las aguas del 
mismo Jabarí hasta donde desemboca en el Marañón ó 
Amazonas, seguirá aguas abajo de este río, que los espa- 
ñoles suelen llamar Orellana y los indios Guiena, hasta 
la bo)3a más occidental del J apura, que desagua en él por 
la margen septentrional. 



- 121 - 

«Continuará la frontera subiendn aunas arriba de di 
cha linea man occidental del Japurá, y por en medio de 

este río hasta aquel punto en que puedan quedar cubiertos 

los establecimientos portugueses de las orillas de dicho 
pío Japurá. y del Negro, como también la comunicación ó 
canal de que se servían los mismos portugueses entre eslos 
dos ríos al tiempo de celebrarse el Tratado- de límites (Je 
13 de Enero de L750¿ conforme al sentido litera.! de él y 
de SU artículo !>.", lo que enteramente se ejecutará scgñn 
el estado (pie entonces tenían las cosas, sin perjudicar 
tampoco a las posesiones españolas ni á sus respectivas 
pertenencias y comunicaciones con ellas y con el río Ori- 
noco ; de modo (pie ni los españoles puedan introducirse 
en los citados establecimientos y comunicación portu- 
guesa, ni pasar aguas abajo de dicha boca occidental del 
Japurá, ni del punto de línea que se formare en el río 
Negro y en los demás (pie en él se introducen ; ni los por- 
tugueses subir aguas arriba de los mismos, ni otros ríos 
que se les unen, para pasar del citado punto de linea á 
los establecimientos españoles y á sus comunicaciones; ni 
remontarse hacia el Orinoco, ni extenderse hacia las pro 
vincias pobladas por España, ó á los despoblados que la 
han de pertenecer según los presentes artículos; á cuyo 
fin las personas que se nombraren para la ejecución de 
este Tratado señalarán aquellos límites, buscando las la- 
gunas y ríos que se junten al Japurá y Negro y se acer- 
quen más al rumbo del Norte, y en ellos fijarán el punto de 
que no deberá, pasar la navegación y uso de la una ni de 
la otra nación, cuando apartándose de los ríos haya de 
continuar la frontera por los montes que median entre el 
Orinoco y Marañen ó Amazonas, enderezando' también 
la línea de la raya cuanto pudiere ser hacia el Norte, sin 
reparar en el poco más ó menos del terreno que quede á 
una ú otra Corona., con tal que se logren los expresados 
fines hasta concluir dicha línea., donde linalizan los domi- 
nios de ambas Monarquías». 

El Tratado contenía, además, una multitud de dispo- 



— 122 — 

alciones de mero detalle para la ejecución de las anterio- 
res, preceptuándose, entre otras cosas, que para determi- 
nar con la mayor exactitud lus límites, especificando sin 
que pudiese haber lugar á la más leve' duda en lo futuro, 
iodos los puntos por dondei debía, paisar la línea divisoria, 
de modo que se pudiese extender un Tratado definitivo' con 
expresión individual de todos ellos, se nombrarían Comi- 
sarios por sus Majestades Católica y Fidelísima, ó se daría, 
facultad á los Gobernadores de las provincias para que 
ellos ó las personas que eligieren, juntándose en los para- 
jes de la demarcación, señalasen dichos puntos con arre- 
glo á los artículos del Tratado, otorgando' los instrumen- 
tos correspondientes y formando mapa puntual de toda la 
frontera que reconocieren y señalaren. 

Ratificado este pacto, y previo acuerdo de las Cortes de 
Madrid y de Lisboa, se dictó la Real instrucción de 6 de 
Junio de 1778, sobre la ejecución efectiva del Tratado', y 
el Virrey del Río de la Plata, D. Juan José de Vertiz, 
trazó el plan de operaciones, que fué aprobado por Su 
Majestad en 12 de Enero de 1779, y la instrucción para 
el régimen particular de las Partidas demarcadoras, y se 
nombró el personal que había de componer éstas. 

Todos estos documentos se insertan á continuación, así 
como noticia detallada de la composición de las Partidas 
y de los instrumentos que éstas llevaban. 



— 123 — 



INSTRUCCIÓN DE LA CORTE DE ESPAÑA 

SOBKE LA DEMARCACIÓN DE LÍMITES 



Supuesta la inteligencia que V. E. tendrá ya de las 
Reales órdenes expedidas á .su antecesor acerca de la eje- 
cución efectiva que debía poner por obra para lijar los 
límites y demarcación de esta nación y la portuguesa en 
la América meridional, con arreglo á lo estipulado y con- 
venido entre ambas Coronas por el último Tratado preli- 
minar de paces, celebrado en 1." de Octubre del año pró- 
ximo pasado, se hace preciso comunicar á. V. E. que ha 
ocurrido después el haber propuesto la Corte de Lisboa lo 
conveniente que será, para que este acto se hiciese con la 
brevedad y facilidad posibles, el que se verifícase en cua- 
tro Divisiones de españoles y otras tantas de portugueses, 
crin puesta cada una de' dos Comisarios, uno ó dos Inge- 
nieros, dos Geógrafos y dos prácticos, con la gente pro- 
porcionada al servicio de sus encargos, señalando y de- 
terminando los sitios en que deberían unirse unos y otros 
dependientes para empezar sus respectivas operaciones, 
el rumbo y parajes por donde caminasen, y sitios donde 
se juntasen para resolver de común acuerdo la demarca- 
ción que se habrá de seguir, y los demás que pudiese ocu- 
rrir á la vista del terreno, en c nformilad de los respec- 
tivos artículos del referido Trata lo preliminar. Recono- 
cido este asunto con la gravedad y circunspección que 
es debida, y comprendiéndose que las expresadas Divisio- 
nes pueden ser susceptibles de otra disposición para la 
posible comodidad, facilidad y menor trabajo de los eje- 



-- 124 - - 

cutores, lia resuelto el Rey que la primera División deba 
componerse por parte de España de dos Comisarios' prin-- 
cipales, dos Ingenieros, dos Geógrafos y dos prácticos del 
país; que ésta se reúna en Montevideo, y que la portu- 
guesa lo ejecute en la villa de Río Grande de San Pedro, 
para que acordando entre sí los respectiiv s Comisarios de 
ambas el punto donde deban juntarse (que parece debe ser 
la Guardia del Chuy) y todo lo demás correspondiente á 
«us Partidas, siga Sus operaciones desde aquel punto donde 
debe empezar la demarcación, conforme á los artículos 
3.°, 4.°, 5.° y 6.° del Tratado preliminar; pero conside- 
rando que el trabajo de esta División hasta el pie del Salto 
grande del río Paraná puede ser impracticable en los tér- 
minos que ha propuesto la Corte de Lisboa, á causa de 
los montes cerrad ais y rtos de corta navegación, como el 
Pepirygnazú y San Antonio, distantes de toda población 
que. les pueda dar algún socorro, ha resuelto S. M. que 
esta Partida, después de haber hecho unida parte del caí 
mino, se subdivida formando de ella dos, compuestas de 
un Comisario, un práctico y mitad de sus dependientes, 
así españoles como portugueses, y que la una continúe por 
la cresta que divide aguas hacia los ríos Uruguay al Po- 
niente y Yacuy al Oriente, hasta Llegar á la boca del Pe- 
piryguazú (1), y la otra Subdivisión se separa desde el río 
Ibicny, que tiene su origen y pasa por el Montegrande, y 
que atravesando por los pueblos de Misiones hasta el de 
la. Candelaria ó el del Corpus, último* para la banda orien- 
tal de los del Paraná, suba por este río en barcos hasta 
el pie del Salto del río Ignaaú ó Curativa, que dista tres 
leguas de su boca en el Paraná, y arrastrando por su banda 
meridional las canoas medianas que llevare, ó haciéndolas 
encima del Salto, navegue en ellas hasta el río' San Añ- 



il) El Pepiryguazú y su origen parece se deben también reco- 
nocer y demarcar, aunque la instrucción no lo expresa, para que la 
Segunda Partida pueda unir sus vertientes con las del río San 
Antonio. 



— 125 - 

tonio, que es el segundo que le en i ra por la banda austral 
y subiendo por él hasta donde permitieren sus aguas, pro- 
caire reconocer su origen y unirlo con el Pepiryguaaú, 
cuya boca habrá yal reconocido La primera Subdivisión, y 
á su vuelta, hacerla demarcación desde La boca del [guazú 
hasta el pie tlel Salto grande del rí<> Paraná, confonm al 
artículo 8.° del Tratado, si no tuviera por más oportuno el 
hacer ésta antes de entrar en el [guazú. 

La. segunda División ha de gubdividirse al modq que La 
anterior, en inteligencia que ha do compon» rse, como tam- 
bién las otras dos restantes, del mismo número de indivi- 
duos. La reunión de los españoles de esta segunda Divi- 
sión ha de verificarse en la ciudad de la Asunción del Pa- 
raguay. Desde allí pasará la primera Subdivisión á La 
villa de Curuguaty, no distante del río [gatimy, (pie es 
el paraje á donde debe venir la Partida portuguesa que 
se reúna en la ciudad de San Pablo, y juntas en la boca 
del referido río Igatimy las dos mitades de la División 
española y portuguesa han de empezar en este su demar- 
cación, tomando por límite (pues no hay río alguno que 
se conozca en el país con el nombre de Igurey, y el Igatimy 
es el primero caudaloso que entra en el Paraná por su 
banda occidental, pasado su Salto grande) y subiendo á 
su origen se vén no' distantes de él las vertientes de otro 
río, que corriendo al Poniente desemboca en el río Para- 
guay, eu que es conocido con el nombre de Ipane, el cual 
deberá tomarse por límite, por no hallarse por esta parte 
río alguno que tenga el nombre de Corrientes. La otra 
Subdivisión de la tropa portuguesa podrá, desde la boca 
del Igatimy, venirse á la Asunción, donde juntándose con 
la española, que habrá quedado, allí, subirá en barcos por 
el río Paraguay hasta la boca del Jaurú, demarcando 
hasta ésta el curso del Paraguay, desde donde recibe al 
Ipane, que será el término de la primera Subdivisión.. Res- 
pecto á que la segunda Subdivisión hace su viaje por na- 
vegación conocida, fácil y en barcos grandes hasta la 
boca del Jaurú, y que la tercera División, que se dirá, le 



— 126 — 

tiene dilatado, penoso y difícil, se la puede aliviar en 
parte añadiendo á aquélla el trabajo de que demarque 
también el terreno comprendido entre la boca del Jaurú 
y la confluencia de los río® Itaner ó Guaporé con el Ga- 
ra.rí, conforme al artículo' 10 del referido Tratado 1 ; y asá 
quiere el Rey se practique. 

La tercera División propuesta! por la. Corte de Lisboa' 
se reduce á que se reúna la española en Santa Cruz de la 
Sierra, ó alguno de los pueblos de Misiones de Chiquitos 
más inmediatos á los parajes de la. demarcación, y la. por- 
tuguesa, en la. villa de Matogroso' ; y que en cualquiera 
de éstos se vean los Comisarios de ambas naciones, para 
que acordes empiecen la. demarcación desde la boca, del 
Jaurú, por los ríos Guaporé, Mamoré y Madera, hasta la 
margen oriental del Jabary ; de aquí hasta donde el mismo 
Ja.ba.ry entra, en el río de las Amazonas ó Marañón, y de 
este sitio hasta la boca más occidental del Yapurá, en 
conformidad de los artículos 10 y 11 del Tratado. Es cierto 
que la reunión de la. División portuguesa está premeditada 
con acierto, por no estar distante del principio de su de- 
marcación ; pero respecto á la española, se considera, muy 
distante y sin proporcionada comunicación á la. ciudad de 
Santa Cruz de la Sierra; y así, estando ya mandado ante- 
riormente se eche mano de los Gobernadores rayanos á las 
fronteras de la demarcación, puede el Gobernador de la 
provincial de Moxos, y los demás individuos que por parte 
de España deben componer esta Partida, reunirse en la. 
cabecera de dicha, provincia ú otro pueblo más á propósito 
de aquellas Misiones, para que con más conocimiento de 
las proporciones y distancias del país elijan el lugar más 
cómodo de juntarse y acordarse con los Comisarios de Por- 
tugal, siendo por lo propio más conveniente dejar á dispo- 
sición y arbitrio del Comandante de la Partida, esta deter- 
minación que ha tomado S. M. para esta, tercera División, 
y resolver á la vista los medios de ejecutar, de acuerdo 
con los portugueses, la. demarcación que debe llenar el 
objeto de esta Partida. Esta terjcera División no admite 



— 127 — 

la subdivisión propuesta para las dos anteriores, sin ein 
bargo del dilatado espacio que tiene que recorrer, exami- 
na? y lijar los pantos, dando principio por el confluente de 
los ríos Itener ó Guaporé con el Sararé, pues la necesidad 

que la incumbe, conforme á lo estipulado en el artículo 11 
del Tratado preliminar, de determinar en el río de La Ma- 
dera, por la diferencia de latitud entre la confluencia de 
los ríos Itener y Mamaré basta su boca en el de las Ama 
zonas, el punto igualmente distante de uno y otro extremo, 
por ouyo paralelo debe tirarse la línea de igual latitud en 
el río Jabary, la obliga á esta Partida á continuar unida 
y entera por dicho río de las Amazonas, en el cual podrá 
determinar á la ida y á. la vuelta La boca del río Yapurá 
hasta el expresado punto de la orilla oriental del río Ja- 
bary, donde deben lijarse las marcan y señales inalterables 
que designen la división de dominios; lo que ejecutado, 
debiendo regresar esta misma Partida por el río de la 
Madera hasta los parajes de donde haya salido, practicará 
nuevas observaciones é igual diligencia de situar las mar 
cas divisorias á orillas de este mismo río, en la propia la- 
titud en que dejó puestas las de la orilla oriental del Ja- 
bary, absolviendo y perfeccionando este trabajo con arre- 
glo todo á lo estipulado en el artículo 11 de dicho Tratado. 
La cuarta División, que contiene la propuesta de la 
•Corte de Lisboa, fija la Partida española en el pueblo de 
San Femando ó en el de Pevas, situados en la orilla sep- 
tentrional del Amazonas, para bajar de allí á la boca, del 
Yapurá, y la reunión de la portuguesa en el gran Paraná, 
para pasar de allí al fuerte del Ríonegro, ó villa de Parée- 
los; de allí subir por el Amazonas á la boca del Yapurá. 
y que viéndose en cualquiera de los ¡ara jes dichos, los Co- 
misarios de ambas naciones acuerden la ejecución del ar- 
tículo 12 del Tratado y final conclusión de toda la línea 
divisoria en sus respectivas demarcaciones, no sólo lo dis- 
puesto en los artículos expresados, sino también lo esti- 
pulado en los artículos 13, 11, 15 y 10 y en los demás del 
Tratado; los parajes propuestos en esta <-uarta DivisiÓD 



— 128 — . 

para unirse las dos Partidas española y portuguesa, pare- 
cen los más proporcinado® y conformes, para que acor- 
dándose previamente ambas en el punto de su reunión por 
aquellos medios que parezcan más adecuados á facilitar la 
operación, se dé principio á ella por la boca más occiden- 
tal del río Yapurá, con arreglo á lo estipulado en el ar- 
tículo 12, para con él abrir un rumbo acertado ; y consi- 
derándose al mismo tiempo que los portugueses, mejor ins- 
truidos por las frecuentes expediciones que por tierra y 
agua, lian practicado en ellos, se bailarán con los conoci- 
mientos necesarios para no desviarse de los términos, lími- 
tes y puntos fijos que prescribe el citado artículo 12, deja 
el Rey al arbitrio' de los Gobernadores que se comisionaren 
para esta diligencia la ejecución de ella, acordándose aqué- 
llos en todo á los estrechos términos enunciados en el men- 
cionado artículo 12, eligiendo los lugares, terrenos, mon- 
tes, ríos y demás parajes que deben servir de marcos, y dis- 
poniendo los otros medios de practicar la Operación en la 
forma y términos que están prescriptos, y con que quedan 
satisfechas recíprocamente las intenciones de ambas Co- 
ronas. 

Mediante á ser esta la voluntad del Rey, y que igual- 
mente ha convenido con él todo de ella la Corte de Lisboa, 
para expedir sus órdenes con la intención de que por los 
portugueses se verifique su exacto cumplimiento, deja Su* 
Majestad al cuidado y celo de V. E. sabrá uniformar sus 
providencias en la parte que le corresponde con las ante- 
riores disposiciones comunicadas sobre este asunto de la 
fijación de límites, no perdiendo de vista el encargo Lecho 
para valerse de los Gobernadores fronterizos y demás per- 
sonas que se tienen indicadas, en cuanto sea convencible 
con esta última resolución, echando mano al mismo tiempo 
de los Oficiales de la Real Armada que con este impor- 
tante objeto hayan quedado por posterior determinación 
del anterior Virrey D, Pedro de Ceballos, y de cualesquiera 
otros sujetos que sean capaces de desempeñar por su habi- 
lidad estas comisiones; y como quiera: que de Portugal se 



— 129 — 

envían paira nso de sos Comisarios porción de instrumen- 
tos matemáticos y astronómicos para hacer las observa 
ciones indispensables al tiempo de la üjarión de limites, 
conviene que los Comisarios de ambas Daciones se presten 
mutuamente sus instrumentos para mayor exactitud de las 
operaciones; lo que aviso á V. E. para que instruya de esta 
circunstancia á los Comisarios españoles?, pues la misma 
prevención tienen los portugueses, cuidándose aquí, no 
obstante esto, de remitir con la posible brevedad los ins- 
trumentos que sean más propios para el uso y desempeño 
de nuestros Comisarios, — Dios guarde á V. E. muños años. 
— Aran juez 6 de Junio de 1778. — José de Gálvez. — Exce- 
lentísimo Sr. Virrev de Buenos Aires. 



130 



PLANO PARA EJECUTAR LA DEMARCACIÓN 
DE ESTA AMÉRICA 



Para ejecutar la demarcación de esta. América meridio- 
nal en virtud del Tratado preliminar celebrado entre Sus 
Majestades Católica y Fidelísima, y firmado por los Ple- 
nipotenciarios de las referidas Cortes en 1.° de Octubre 
de 1777, y de las instrucciones para esta, grande obra, 
también firmadas por el Sr. D. José de Gálvez en G de 
Junio de 1778, se juzga necesario formar un plan en que 
se detalle por menor todo cuanto corresponde á las Par- 
tidas demarcadoras, formalidad con que deben operar y 
conducirse, lo que' necesitan, así de víveres corno de los 
individuos que les deben acompañar, para que concor- 
dando en todo el Virrey del Brasil se puedan bacer los 
preparativos correspondientes y darse principio sin pér- 
dida de tiempo á tan importante expedición. 

Primera División. 

Ordenan Sus Majestades que esta División se compenga 
por parte de España de dos Comisarios principales, dos 
Ingenieros, dos Geógrafos y dos prácticos del país; que 
ésta se una en Montevideo, y que la portuguesa lo prac- 
tique en la villa de Ríogrande de San Pedro, para que 
acordando entre sí los respectivos Comisarios de ambas el 
punto donde deben juntarse y todo lo demás correspon- 
diente á sus Partidas (que parece debe ser la Guardia del 
Chuy) donde debe empezar la demarcación, siga sus ope- 



- 131 — 

raciones conforme á. los artículos 3.°, 4.°, 5," y (¡.° «leí Tra- 
tado preliminar; y lia resuelto S. M. que esta. División, 
después de haber hecho unida parte del camino, se sub- 
divida formando de ella dos, compuestas de un Comisario, 
un práctico y mitad de sus dependientes, ;isí españoles 
como portugueses, y que la una continúe por la. cresta que 
divide agiias hacia, los ríos Uruguay al Poniente } Yajouy 
al Oriente, hasta, llegar á la boca del Pepiryguazú. 

Primera Subdivisión*. 

Primero trataremos de esta primera Subdivisión, y 
después lo haremos de la. segunda. Esta no tiene dificultad 
en conducir la. gente en cabalgaduras y sns víveres en 
carretas, porque aunque sea trabajoso, subir el M ontegran- 
de se puede en este paraje dejar las que llevaren y hacer 
bajar de los pueblos del Uruguay al mismo> Montegrande 
las carretillas del uso de los indios, que se pueden man- 
dar cubrir de antemano, escogiendo' las mayores, y trans- 
portar las cargas á ellas para continuar hasta, el sitio so- 
bredicho, en donde debe terminar la demarcación y per- 
tenece á esta Subdivisión. 

La. misma debe llevar una. escolta de dragones, que 
parece suficiente de 30 hombres con un Teniente y Alférez, 
y el mismo número de tropa debe llevar la correspondiente 
de los portugueses. Las provisiones para esta tropa y gente 
de servicio, así peones, capataces, car re teros, como sol dar- 
dos, se deben componer de ganado, bizcocho 1 , yerba, mate, 
agi, sal, tabaco y algún aguardiente. El ra.neho de los 
Oficiales debe ser proporcionado á su número, haciéndose 
el cálculo para seis hasta ocho meses, pues es la. que se ha 
de concluir con brevedad y sin mucha incomodidad, res- 
pecto á que se ha de ejecutar por un terreno* trillado y 
conocido, con pocos ó ningunos ríos que pasar. 

En cuanto los demarcadores examinen por dentro de 
la sierra ó Montegrande las vertientes de los ríos Ararica 
ó Ibicuy mini, que no están muy lejos del camino, por 



— 132 — 

entre los que debe pasar la, línea divisoria, se' puede trans- 
portar todo el tren arriba del Montegrande, para conti- 
nuarse la marcha y demarcación. Para que los demarca- 
dores de esta Partida busquen el término que lesi está se- 
ñalado' en la barra del río Pepiryguazú, se deben guiar 
por el curso del río Uruguay puitá basta su confluencia 
en el Uruguay ; porque á distancia de dos leguas y un 
tercio, siguiendo la margen del río Uruguay por el lado 
de Oeste, se encontrará el lado opuesto á la barra del río 
Pepiry. El río Uruguay puitá es bien conocido de los in- 
dios de Misiones, principalmente de. los del pueblo de San 
Ángel, que le son los más vecinos, y se pasan sus vertien- 
tes por el cainiuo que va á la Baquería. 

La barra del río Pepiryguazú se baila en la latitud de 
27° 9' 23". Cuando' el Uruguay está bajo se descubre en su 
desembocadura una isla pequeña, y en la punta de la 
misma barra de la parte' oriental se ha de hallar un des- 
monte de árboles, y en medio de éste uno en pie con 13 pies 
de altura, en que se grabó una cruz y los caracteres R. F., 
año 1759. 

Como en las instrucciones no se habla de entrar esta 
primera Subdivisión por el río Pepiryguazú, pues sólo 
dicen que se llegue á su barra, en caso que se quiera re- 
conocer y demarcar hasta donde se pueda, se debe con an- 
ticipación avisar al pueblo de San Francisco Xavier des- 
pachen algunas canoas ligeras con indios remeros á la di- 
cha barra, para que los Geógrafos de esta Subdivisión lo 
puedan ejecutar; las cuales, aun en caso de no queivrsa 
demarcar, serían precisas para el reconocimiento de dicha 
barra; y los mismos indios podrán hacer algunos fuegos 
próximos á ella, para que el humoi sirva de guía á los de- 
marcadores. Será muy útil que esta Subdivisión lleve ins- 
trumentos para romper el bosque, que es muy natural se 
halle en la margen meridional del río Uruguay, abriendo 
camino para que pasen las Partidas demarcadoras. 

Si en esta margen meridional, donde termina la de- 
marcación de esta primera Subdivisión, hubiere comodi- 



- 133 — 

dad para formar un rancho en que concluyan su trabajo, 
así de loa planos como del Diario, será, muy útil que en él 
se ponga todo en limpio y se firme recíprocamente; pero 
no hallándose se pueden retirar al pueblo' de San Ángel, 
donde la hallarán, pues parece (pie la retirada será más 
cómoda por él y el de San Miguel hasta el Montegrande 
que la que se hiciese por los parajes por donde se dirigió 
la línea divisoria, por ser aquel un camino trillado'. Los 
mejores prácticos para, esta Partida deben venir de lo'S 
pueblos del Uruguay, y los del de San Ángel con especia- 
lidad, de' la altura de éste para el Norte hasta la margen 
del mismo Uruguay. 

segunda' SuhdiiHsión. 

Ordena S. M. que esta segunda Subdivisión se separe 
de la primera desde el río Ibicuy, que tiene su origen y 
pasa, por el Montegrande, y que atravesando ésta por los 
pueblos de Misiones hasta el de la Candelaria ó el de 
Corpus, último por la banda oriental de los del Paraná, 
suba per él en barcos hasta el pie del Salto del río. Iguazú 
ó Curituba, que dista tres leguas de su boca en el Paraná; 
y arrastrando por su banda meridional las canoas media- 
nas que llevare ó haciéndolas encima del Salto, navegue 
en ellas hasta el río de' San Antonio', que es el segundo' que 
le entra por la banda austral ; y subiendo' por él, hasta 
donde permiten sus aguas, procure reconocer su origen y 
unirlo con el Pepiryguazú, cuya boca habrá ya reconocido 
la primera Subdivisión ; y á su vuelta hacer la demarca- 
ción, desde la boca del Iguazú hasta el pie del Salto 
grande del río Paraná, conforme al artículo 8.° del Tra- 
tado, si no tuviese por más oportuno el hacer ésta, antes 
de entrar en el Iguazú. 

Esta segunda. Subdivisión se debe separar de la pri- 
mera tres iegrtas al Norte de los cerros de P»atoby, tomando 
el camino que sigue al N.O. hasta el pueblo nuevo de San 
Nicolás, que se halla en la margen occidental del río Ibi- 



— 134 — 

cuyguaizú, y pasando por junto á este pueblo seguir el 
camino que va al de San Borja, que existe en la margen 
oriental del Uruguay, porque aunque tiene dos ríos cau- 
dalosos que pasar y algunos arroyos, no estando aquéllos 
llenos se pasan bien. Puede esta Partida conducirse en 
cabalgaduras y carretas basta dicbo pueblo de San Borja, 
donde deben quedar para su regreso. De este pueblo debe 
atravesar el río Uruguay y conducir sus provisiones en 
las carretillas de los indios por el camino que sigue al del 
Corpus, último del rilo Paraná. A este pueblo se debe pre- 
venir con anticipación que tengan prontos; á lo menos ocho 
barreos de remo é igual número de caucas para la pesca y 
diligencias precisas, así para la Partida española como 
para la. portuguesa; y seríai muy útil que se mandasen 
bajar al pueblo del Corpus 10 ó 50 hombres de la ciudad 
de la Asunción del Paraguay para el traba JO' del remo*, 
porque los indios sin este auxilio impacientarían la tropa 
por su flojedad, y al mismo tiempo los mismos paraguayos 
sirven de soldados en lo que fuere preciso operar por lo> 
interior de los montes llevando sus armas, y en este caso 
también se evitaría llevar mucha tropa, pues 20 sol- 
dados españoles y 20 portugueses, con sus Oficiales, se- 
rían los bastantes, y más si los portugueses fuesen paulis- 
tas, por la mucha práctica que tienen de andar por los 
montes y aun para la fábrica de canoas, si fueren precisas. 
Embarcada, esta Partida, en el puerto de dicho* pueblo 
del Corpus navegará hasta la barra del río Igua.zú, en que 
gastará poco más de veinte días, y entrando en ella, seguirá 
cuatro leguas por él hasta su Salto grande, y á 3 V 5 leguas 
de su barra se encontrará una pequeña, ensenada, de arena 
junto á un arroyo de Salto elevado, que desagua por la 
parte meridional, donde pueden parar los barcos y for- 
mar campamento, en cuanto no se suba á formar otro, que 
también es preciso ; sobre el Salto antes de esta, ensenada, 
á poca, distancia,, se hallará paraje por donde conducir 
arriba, del Salto todas las canoas que no fueren muy gran- 
des; y sin embargo del gran trabajo no deja, de ser venci- 



— 135 - 

bit 1 , arrastrando dichas canoas por tan í-n.n sitio en dis- 
tancia de 3.400 Mesas hasta Llegar á la aguas superiores 
del mismo Sallo. En esta situación se hallaran arboles, de 
que se podrán hacer canoas, siendo preicisas, á cuyo fin 
se deben llevar instrumentos para fabricarlas. Ed el mismo 
Salto, en terreno alto y Libre <le inundaciones, se deben 
formar ranchos en que se deposite parte de las provisiones, 
para el fin de (pie se conserven en buen estado ; y será muy 
útil que los trabajos de este paraje no se emprendan en 
Jos meses de Diciembre, Enero y Febrero, por ser el tiempo 
de las ereeientes del Paraná, que hacen represar las aguas 
del lgnazii y, por consecuencia, crecer su fondo, que siendo 
grande no pueden tener uso los barejones; son éstos unas 
varas liargas aserradas en punta en uno de sus extremos, 
con que se hacen navegar las canoas con más velocidad que 
con los remos. 

De este Salto del Igua.zú se navegará el río en distan- 
cia de 20 leguas hastai la barra del río de San Antonio, á 
la cual se llegará en ocho días de viaje, y se halla en la 
latitud de 25° 36' 1" ; entrando en este río> se verá que á 
poco más de una legua y tres cuartos se divide en dos bra- 
zos, dándose al más pequeño el nombre de' San Antonio 
miny, y se debe seguir el brazo de la parte oriental, que 
es el mayor. Este río San Antonio no es navegable y su 
examen sólo se podrá ejecutar por sus márgenes, siguién- 
dolas hasta sus orígenes, lo que con todo tiene bastantes 
dificultades que vencer, y los que fueren á este examen se 
deben cautelar de los indios bárbaros que habitan estos 
terrenos llevando sus armas prontas, pues no puede entrar 
mucha gente por la incomodidad de conducir los víveres. 

De la barra del río San Antonio se volverá demarcando 
el río Iguazú hasta, su barra, que se halla en la. latitud 
de 25° 35' 21", el cual desagua en el río Paraná, y se con- 
tinuará la demarcación por éste arriba hasta su gran 
Salto, que existe en la latitud de 24° 4' 27". Para esta na- 
vegación del Paraná bastará que cada una de las respec- 
tivas Partidas lleve un barco con provisiones y algunas 



— 136 — 

canoas para las diligenciáis que se ofrezcan, dejando' lo 
más ó en el mismo Iguazú ó en el Paraná en lugar cómodo 
y con guardia correspondiente. A tres días de viaje' se lle- 
gará á unos terribles hervideros de agua, en donde hay 
una pequeña isla de rocas y es indispensable pasar las 
embarcaciones á palanca, y lo> mismo sucederá de aquí 
para arriba sucesivamente. De la boca, del Iguazú, á ocho 
días de viaje, se deben dejar los barcos y aun también las 
canoas, por ser impracticable la navegación de aquí hasta 
el Salto, y mandar una. Partida, por tierra con lo® Geó- 
grafos hasta, el misino' Salto, grande, porque reconocido 
éste y la configuración del camino conviene que la deter- 
minación de la distancia que hay del Salto á la. barra, del 
Igatimy se destine á la segunda División ó Subdivisión de 
ésta, que no le será tan incómoda, sin embargo de ser 
pequeña. 

Los víveres que para esta. Partida, se deben conducir 
por el río' constarán de charque, niiniestra®, bizcocho, a.gi ; 
sal, yerba mate, tabaco y bastante aguardiente, que ha 
de ser necesario para los peones, que repetidas veces han 
de entrar en el agua.. Como el charque tiene el peligro de 
apolillarse y pudrirse con las humedades, se renovará de 
Misiones á la. barra de Iguazú las provisiones que juzgaren 
precisas los Comisarios de esta Partida. Este charque se 
debe mandar aprontar en Misiones con anticipación, para 
que esté pronto en el pueblo del Corpus cuando allí llegare 
esta segunda Subdivisión. Los paulista®, muy acostum- 
brados y propio® para esta® navegaciones, cargan bastante 
tocino en las canoas, que cuecen con fríjoles, y habiéndolo 
en Misiones será útil aprontarlo, por ser buena, providen- 
cia para los que fueren ; y también se pueden conducir 
algunos barriles de. carne salada. Todo® esto® víveres, me- 
nos la sal y aguardiente, se deben aprontar en la® Misione® 
del Paraná para los españoles y portugueses, por evitar- 
la conducción por tierra, hasta San Borja, y también por- 
que allí se bailarán á precios muy cómodos. 

Además de los instrumento® precisos para fabricar ca. 



— 137 — 

noas y paira abrir caminos por ti monte estas Partidas 
llevarán anzuelos y líneas di- pescar, y de la misma' suerte 
plomo surtido para La caza; también es indispensable que 
conduzcan alguna porción de géneros, como bayetas, pa- 
ños, lienzos de lino, bretañas, sempiternas, sombreros, 
medias de lana y de seda. para mujer, cintas surtidas, cu- 
chillos, medallas, abalorios, espejos y semejantes quinca- 
llerías, no sólo para pagamento de los paraguayos é In- 
dios que se ocuparen y satisfacer los víveres que se com- 
praivn en Misiones, sim» también para hacer algunos pe- 
queños regalos á los indios bárbaros que vinieren á avis- 
táis^ ciiu estas Partidas, á fin de hacerlos dóciles y trata- 
ble-. Eli rancho de los Oficiales empleados en esta Partida 
debe ser separado de los v, veres sobredichos, que sólo han 
de servir para la gente de trabajo y tropa que fuere. 

Habiendo acabado esta Partida su comisión debe re- 
gresar á uno de los pueblos del Paraná ó Uruguay, que 
juzgará más cómodo para, poner en limpio sus trabajos, 
así de los Diarios como de los Mapas que se han de firmar 
por los Comisarios, Astrónomos y Geógrafos de ambas 
Partidas recíprocamente, y después se deben retirar á 
donde se les mandare, que según parece convendrá lo eje- 
cute la española á P>ueiiO'S Aires, por el río Uruguay, y la 
portuguesa al Ríopardo, por San Borja y San Nicolás. 

Segunda División. 

En consecuencia de las órdenes de S. M., la segunda 
División ha de subdividirse al modo que la anterior, en 
inteligencia! que ba de componerse, corno' también las otras 
dos restantes,, del mismo número de individuos. La reunión 
de los españoes de esta segunda División ha de verificarse 
en la Asunción del Paraguay ; desde allí pasará la pri- 
mera Subdivisión á la villa de Curiguaty, no> distante del 
río Igatimy, que es el pasaje á donde debe venir la Par- 
tida portuguesa que se reúna en la. ciudad de San Pablo, 
y juntas en la boca del referido río Igatimy las dos mita- 



— 138 - 

des de la Subdivisión española y portuguesa lian de em- 
paizar en éste su demarcación, tomándole por límite! (pues 
no hay río alguno que se conozca en el país con el nombre 
de Iguray, y el Igatimy es el primero .caudaloso que entra 
en el Paraná por su banda occidental, pagando' su Salto 
grande), y subiendo á su origen se vén, noi distantes de él, 
las vertientes de otro río que corriendo al Poniente des- 
emboca en el río Paraguay, en que es conocido' por el 
nombre de Ipane, el cual deberá tomarse por límite, por 
no hallarse per esta parte río alguno que tenga el nombre 
de Corrientes. 

Esta División española completa se debe disponer para 
el viaje del Paraguay en la ciudad de Buenos: Aires y con- 
ducirse en embarcaciones de remos, y las más propias son 
las que navegan al Paraguay, las más ligeras ó pequeñas 
serán las mejores, y siendo de esta clase son precisas á lo 
menos seis ó siete, y siendo mayores se puede omitir una ; 
las grandes causan mucho trabajo en su conducción á 
remo río arriba y dilatan consiguientemente el viaje. Aun- 
que esta División vaya unida hasta la ciudad de la Asun- 
ción del Paraguay, como se debe subdividir en dos, se tra- 
tará en primer lugar de la primera Subdivisión y después 
de la segunda, para evitar confusión. 

Primera Subdivisión. 

Esta Subdivisión puede llevar muy poca tropa., porque 
en el Paraguay podrá tomar la que le fuere precisa. ; y la 
mejor, para lo que tiene que operar, será lai gente de Cu- 
ruguaty, muy acostumbrada á los trabajos del monte, y 
por esta causa se considera que salga de esta, ciudad (Bue- 
nos Aires) con quince hombres para su guardia. Llegada 
esta Partida á la ciudad de la. Asunción se dispondrá á 
marchar por tierra hasta el Igatimy, para cuya, jornada 
tomará carretas para conducir sus provisiones hasta el 
sitio de los Ajos, treinta leguas distante de la misma ciu- 
dad. En este paraje se deben ya tener las muías para las 



— 139 - 

cargas, pues de aquí paira adelante no pasan las carretas, 
y en estas cabalgaduras transportad todo su tren al Iga- 
timy ; y como la otra semejante Subdivisión portuguesa 

debe esperar á ésta en la liana de] dicho Igatimy, los- s* 
guirá hasta dicha, barra á encontrarla en las canoas que 
le cU'Ih'u suministrar en la población portuguesa del dicho 
Igatimy, ó en Las que subiere este tío la segunda Subdivi- 
sión portuguesa que debe pasar al Paraguay, y debe llevar 
prácticos del mismo río por causa de los arrecifes quo 
tiene (pie pasar en él. 

Unidas las Partidas en dicha barra deben seguir el Pa- 
raná, y á distancia de poco más de dos leguas encontrarán 
el Salto grande de este río, con advertencia que las canoas 
se deben encostar á la margen occidental y no> llegarse al 
medio del r>ío por la causa de la. corriente, y desembar- 
cando marcharán por adentro del monte á reconocer el 
mismo Salto. Los Comisarios y demás Oficiales en la de- 
marcación pasada hicieron este examen desnudos para 
atravesar diversos canales, y por entre rocas se precipitan 
en el mismo salto, y tuvieron lai satisfacción de lograr de 
muy próximo su admirable vista. 

Hechas las observaciones, configuraciones y descripcio- 
nes del salto volverán las Partidas demarcadoras hasta 
la barra del Igatimy, y continuando por él hasta sus orí- 
genes, el cual no es navegable de una horqueta que tiene 
para arriba del paso llamado de los indios cabaleros, y 
aun de este paso hasta dicha horqueta no lo es sino en ca- 
noas muy pequeñas. Esta horqueta forma dos brazos y se 
debe seguir por adentro del monte el que viene x^or la parte 
Gccidental hasta su origen, que sale á un pequeño campo 
cercado de monte. De este origen, á 4J4 toesas de distancia, 
se halla la vertiente del río más vecino que desagua en el 
del Paraguay, la cual descarga sus aguas en el río Agua- 
ray, y éste; en el Ipaneguaizú. Saliendo de este campo, ca- 
mino del Sur, se viene á salir á campaña limpia, por la 
cual se puede marchar hasta la margen del río Aguaray, 
en que se hallará un paso. 



— 140 - 

Este río Aguaray no es navegable, no sólo por causa 
de dos saltos, el primero de nueve toesas de alto y el se- 
gundo de 61, sino también porque los terrenos de sus már- 
genes son impenetrables por las rocas y montes de Tacua- 
ras de que se componen ; ni se pueden varar canoas por 
ellos. En la demarcación pasada hicieron los demarcado- 
res cuantas diligencias les fué posible para, examinar este 
río' por bajo del salto, y todas fueron inútiles. Después de 
aquel tiempo, en el año de 1769, salió del Igatimy un Ca- 
pitán con 200 hombres á repetir la misma averiguación, 
y habiendo andado dentro de aquella, cordillera tiempo 
bastante salió con la noticia de ser intransitable seme- 
jante tránsito; y así este trecho de demarcación del río 
Ipane se debe dar por hecho como lo hicieron los mismos 
demarcadores, pues no causa mutación alguna, en la de- 
marcación, sabida, la. barra., del río Ipane y sus orígenes, 
que su curso sea á éste ó á aquel rumbo. 

Por la.s cercanías de los orígenes de los ríos Igatimy é 
Ipane se hallan más de 20 tolderías de indios monteses lla- 
mados cagúans, los cuales traen el pelo largo y en lo alto- 
de la cabeza coronas grandes como frailes, que hacen con 
piedras afiladas, y por esta causa, debe la gente que ande 
dentro de los bosques hacerlo con cautela y siempre con 
sus armas de fuego, porque ya allí atacaron una. tropa de 
los demarcadores. Ellos vienen de pa.z en pequeñas tro- 
pas á la población portuguesa del Igatimy ; pero siempre 
se debe desconfiar de ellos. Entienden bien la lengua, gua- 
rany y conservan algunas pequeñas luces de la. religión 
católica, aunque muy confusas. Concluidas en este paraje 
del paso del río Aguaray las observaciones 1 , Diarios y pla- 
nos, se retirará la Partida española., esto es, la. primera 
Subdivisión al Paraguay, y la. portuguesa á la población 
del Igatimy, ó á donde se le determinare. 

Segunda Subdivisión. 

Esta mitad de la segunda División española debe pasar 
á la ciudad del Paraguay á esperar que llegue á ella la Sub- 



— 141 - 

división portuguesa que viene por el Igatimy, para cuyo 
tín se deben adelantar de la. misma ciudad caballada., mu- 
lada y rcses al Igatimy, para transporte de la Partida por- 
tuguesa., y Las muías cou aparejos para recibir carcas, y 
el número de todo lo pedirá el Comisario portugués, Luego 
<pie llegare, por un expreso al Capitán general del Para 
guay, si antes no se hiciere este recurso á Buenos Aires. 
Esta Partida ó Subdivisión podrá llevar 20 hombres de 
tropa con un Oficial, y en el Paraguay puede tomar los 
hombres de armas que sean precisos. 

Unidas estas dos Subdivisiones en la ciudad del Para 
guay y dispuestos los barcos que se necesiten para los es- 
pañoles y portugueses, saldrán unidas, subiendo el río de 
este nombre hasta, encontrar la. barra del Ipaneguazú, que 
se halla en la latitud de 23° 38' y tiene de ancho 12 toesas ; 
y como no se puede navegar por la parte de Igatimy el 
mismo Ipaneguazú, será preciso que en este viaje alJaurú se 
entre en este río aunque sea en canoas, que se deben llevar, 
y se examine en la parte que fuere navegable para expresar 
en el Mapa la configuración que de él se pueda conseguir. 

De esta barra del Ipaneguazú se continuará á demar- 
car, en conformidad del Tratado preliminar, hasta, la. boca 
del rio Jaurú, atravesando los paútanos llamados laguna 
de los Jura yes, por la madre continuada del río Paraguay 
en tiempo secó, y en el de aguas, (pie es por Enero y Fe- 
brero, se omita la misma madre, loi-mando laguna, muy di- 
latada ; y será, muy útil llevar prácticos, que se" hallarán en 
la ciudad de la Asunción de los que fueron por el mismo 
lío en la. demarcación pasada, porque sin ellos puede haber 
algunas equivocaciones que atrasen la diligencia, porque 
hay muchas barras de lagunas y ríos (pie parecen la con- 
tinuación del principal, y entrándose es preciso volver á 
salir después de algún tiempo á buscar la madre del río. 
El mejor tiempo para salir del Paraguay será en los prin- 
cipios de Julio, para llegar al Jaurú á mediados de Oc- 
tubre, y poder aún seguir adelante hasta la confluencia de 
los ríos Guaporé con el Sararé. 



— 142 — 

La barra del río Jaurú se halla en la latitud de 16° 
24/ 19", y será bien conocida por un marco' de mármol que 
más al Sur y próximo á ella se colocó en la demarcación 
pasada, el cual tiene 22 palmos de altura, y permanece 
allí. El marco se halla más al Sur de la. barra del Ja.urú 
275 toesas, demorando de éste la dicha barra á rumbo de 
Norte V 4 N.E., y no se colocó en ella por su terreno bajo y 
anegadizo. Se harán en este paraje toda® las observaciones 
y configuraciones precisas para continuar desde la dicha 
barra del Jaurú en línea recta la línea hasta la confluen- 
cia del río* Guaporé y Sararé, en conformidad del artículo 
10 del Tratado preliminar, con las modificaciones que en 
él se expresan ; y el Capitán general de Matogroso podrá 
mandar á la barra del Jaurú algunas canoas á esperar 
estas Partidas, con prácticos para conducir á los demar- 
cadores del Jaurú para la barra del Sararé. 

Como en la ciudad de la. Asunción del Paraguay no' co- 
rre dinero (desde el establecimiento del estanco del tabaco 
por cuenta de la Real Hacienda corre alguno) y sólo se 
conmutan los géneros con géneros, se hace: preisiso que 
estas Partidas Lleven en lugar de dinero las haciendas que 
allí tienen mejor salida para con ellas pagar los gastos que 
deben hacer en aquella, Provincia, así de salarios á los pa- 
trones y remeros de los barcos como á los peones, alquiler 
de caballos, muías y compra de bastimentos. Concluido 
todo el trabajo de esta segunda Subdivisión en la barra ó 
confluencia, del rio Guaporé, regresará á la capital del Pa 
raguay, rectificando río abajo la configuración del río, y 
en esta ciudad podrán poner en limpio los Diarios y planos 
firmados recíprocamente', y retirarse la Partida portu- 
guesa al Igatiniy y la española á Buenos Aires. 

Tercera División. 

Esta División, que debe tener su principio en la, con- 
fluencia de los ríos Sararé y Guaporé, no se puede provi- 
denciar de otra parte, salvo si la Partida española, mar 



— 143 — 

chase ó navegase de esta ciudad de Buenos Airee pur el 
río Paraguay hasta Matogroso, [tara unirse allí con La por- 
tuguesa ; pero como S. M. deja al arbitrio del Gobernador 
de la provincia de Mojos la reunión de ambas, solí, parece 
que si aquí hubiese más cosmógrafos que Jos que se deter- 
minan se podría enviar uno en la Subdivisión <|Uc salga 
del Paraguay para transportarlo á Matogroso y unirse á 
su tercera División, pues no habrá- Oficial en aquella pro- 
vincia que sepa practicarlas observaciones astronómicas 
y geográficas. 

Se ha expuesto cuanto ocurre respecto á las Divisiones 
que se pueden ejecutar deisde el Matogroso hasta el Chuy 
con sus detalles regulados por el Tratado preliminar é ins- 
trucciones de S. M. ; pero como sea indispensable dar al- 
gunas reglas para el modo de conducirse - estas Subdivisio- 
nes é instruirlas en el método que deben seguir para que 
todo se ejecute por una y otra nación con uniformidad y 
sin controversias, se expresará lo que á este tin sea condu- 
cente. Además de que en cada Subdivisión mandó Su 
Majestad que vaya un Comisario, un Ingeniero, un Geó- 
grafo y un práctico, se necesita en cada una un Capellán 
con su altar portátil para decir Misa y administrar el 
Santo Óleo, y berro de hacer hostias ; de un proveedor que 
se encargue de todos los géneros, víveres y pertrechos que 
se cosdujeren, para que se suministren por cuenta y ra- 
zón, en virtud de las órdenes del primer Comisario de la 
Partida, haciéndose los asientos precisos para que en rodo 
tiempo consten los gastos. También se necesita un Ciru- 
jano y sangrador con algunas cajas de botica. 

Por el artículo 15 del Tratado preliminar ordenan los 
dos Augustos Soberanos que se formen instrumentos co- 
rrespondientes de la demarcación y mapa puntual de toda 
la frontera que reconocieren y señalaren los Comisarios 
nombrados, en cuyos términos se servirán las Partidas 
españolas de los instrumentos astronómicos que traigan los 
portugueses, en cuanto no llegan los (pie bienen de España, 
porque asi se convino entre las dos Cortes. En virtud d<d 



— 144 — 

artículo 6.° del mismo Tratado deben los Comisarios de 
las Partidas atender á los términos y terrenos neutrales 
que han de demarcar: la primera Subdivisión desde su 
principio de los ríos Chuy y Tahin haista llegar á la mar- 
gen meridional del río Uruguay, en frente de la, barra del 
río Pepiryguazú, hasta los del río San Antonio; la ter- 
cera Subdivisión, desde los orígenes del río Igatimy hasta 
los del río Ipané ; la cuarta, desde la barra del río Juarú 
hasta enfrente' de la confluencia del Guaporé y Sararé, en 
ca.so de que la línea se dirija por el terreno y no por algún 
río, según las modificaciones del artículo 10 del Tratado 
preliminar. Parece que se ejecutará con menos dudas y 
cuestiones, habiéndose marcado la línea divisoria, marcar 
al mismo tiempo en estos parajes el terreno neutral, to- 
mando por uno y otro lado* de la misma, línea las porciones 
razonables y que tuvieren las marcas más visibles y segu- 
ras, en la conformidad del inisnio artículo (!.° á que se 
deben arreglar, cuyo terreno se ha de expresar en los Ma- 
pas con toda individualidad y confrontar con los Diarios. 

Los marcos que se deben colocar en los parajes que de- 
termina el artículo 13 con las inscripciones en él expresa- 
das deberán ir labrados, porque en dichos sitios tal vez 
no hallarán piedras á propósito' para ellos ; y también será 
necesario llevar artista para que grabe las mismas inscrip- 
ciones, y para labrar las caras de las piedras que se ofrez- 
can en la dirección de la línea divisoria, aun en la di- 
rección de las que terminaren los terrenos neutrales. Y 
también deben ir advertidos los Comisariois de levantar 
marcos en todos los parajes que les parezcan más propios 
para que quede visible la línea ; éstos se pueden formar de 
piedras unas sobre otras en forma piramidal, y aun de 
tierra batida en los parajes en donde no hubiere piedras. 

Como cada Partida ha de ser compuesta, de iguales in- 
dividuos, así españoles como portugueses, será preciso' que 
echen suertes el primer día de marcha, para, ver á quién 
toca llevar la vanguardia, en aquel día ; y asentado á qué 
nación salió la suerte, en el día, siguiente seguirá en la 



- 145 — 

vanguardia la que en el antecedente ¡levó la retaguardia 
y así se con ti mi ara sucesivamente; pero si esto no pudiere 
observarse puntualmente, ya poique les parezca más pro- 
pio que vayan adelante loe prácticos del río y del peas, 6 
por algún otro inconveniente, no fundará» ivpam en su 
ejecución, antes bien se conformarán con lo que fuere de 
utilidad común y comodidad del viaje. La misma alterna- 
tiva se debe seguir en las marchas de tierra, campando á 
la derecha la Partida (pie en el día. siguiente debe llevar 
la vanguardia, y lo mismo se seguirá en caso de ser ata- 
cadas las Partidas por alguna nación de indios barbares, 
teniendo el mando general el Comisario de la Partida que 
llevare la vanguardia en aquel día, que debe ceder en el 
siguiente al Comisario de la otra nación, pues semejantes 
ataques son de muy pequeña duración. 

Los delitos cometidos entre los individuos de una. na- 
oión los debe sentenciar y castigar su respectivo' Comisario 
con sus adjuntos, que ha.n de ser los Oficiales que le deben 
suceder en sus impedimentos : pero siendo cometidos entre 
los de una y otra nación, los deben sentenciar los Comisa- 
rios de ambas con sus adjuntos; y siendo el caso* grave, 
habiendo comodidad, sería mejor remitir los culpados con 
la sentencia, á disposición de este superior Gobierno' y el 
del Brasil. 

Los Geógrafos é Ingenieros deben ir nombrados con tí- 
tulos de segundos y terceros Comisarios, para peder suce- 
der a los primeros en caso de muerte ó justo impedimento, 
y éstos deben ser los adjuntos en sus respectivas Partidas. 
Los Mapas de todas las Divisiones deberán formarse 
bajo de una misma escala, y quedarán con bastante clari- 
dad si ésta fuere de media pulgada del pie de Rey de Pa- 
rís por legua, que corresponde á 10 pulgadas el grado. El 
grado se debe regular por 20 leguas francesas de 3.000 toe- 
sas cada una. Los mismos Mapas debe» venir corregidos 
de la variación de la brújula, de suerte que correspondan 
á los verdaderos puntos cardinales del mundo. Es indis- 
pensable que todas las noches tengan conferencias Jos Co- 



— 146 — 

misarios, digo, Geógrafos, para ver si van acordes los tra- 
bajos del Mapa.; y de la misma suerte, si con él se corres- 
ponden los Diarios, pues es preciso que no lleven diferen- 
cias que después motiven dudas al tiempo de ponerse en 
limpio, cuando ya no se puedan disolver. 

Les Diarios deben ser muy circunstanciados, expresán- 
dose en ellos las calidades de los terrenos, bosques, cam- 
pos, montañas y todos los objetos que se presentaren dig- 
nos de atención ; y de la misma suerte las cordilleras que 
se avistaren á lo lejos, marcándose los rumbos á que se 
dirigen, y las distancias á que quedan, polco más ó menos, 
de los observadores. En la descripción de los ríos se deben 
expresar las calidades de sus márgenes, si son de piedra, 
tierra ó pantanos, si son altas ó bajas, si son cubiertas de 
arboleda ó limpias; los arrecifes ó saltos que en ellos se 
encontraren, las descripciones de éstos y cómo* los pasa- 
ron ; les ríos y arroyos que en ellos desaguaren, y, final- 
mente, todas cuantas circunstancias fueren dignas de men- 
cionarse. Igualmente se deben describir en los mismos 
Diarios los animales raros que se encontraren, así cuadrú- 
pedos como volátiles, y todos los objetos que juzgaren in- 
teresantes á la Física é Historia Natural. 

Como las Partidas deben de noche hacer alto y formar 
su campamento las que marcharen por tierra, y las que na- 
vegaren tomar puerto para descanso de la gente de trabajo-, 
parece que es la mejor ocasión para que los Geógrafos 
hagan sus observaciones de latitud por las estrellas, por 
ser más incómodo el hacerlas por el Sol, siendo preciso 
parar con tiempo de armar los cuadrantes, y también por- 
que las de longitud no se pueden ejecutar sino de noche, ó 
sea por las inmersiones de los satélites de Júpiter ó por 
algún eclipse de Luna, cuando lo< hubiere, lo' que todo es 
muy útil aprovechar ; y así se harán unas y otras al mismo 
tiempo, y siempre que se hicieren observaciones de lati- 
tud será bien observar dos estrellas, porque si fueren bien 
hechas será insensible su diferencia y se vendrá al cono- 
cimiento de estar exactas. Las observaciones de la varia- 



- 147 - 

cion de la brújula magnética no se necesitan todos los 
días, pero será útil que no se pasen muchos ,sin que las 
haya, para •corregir con ellas los rumbos «le los- borradores 
y paisar éstos corregidos al Mapa graduado. Si hubiere ba- 
rómetros y termómetros no dejarán de ser útiles sus ob- 
servaciones. 

Deben los Geógrafos é Ingenieros: ir formando de co- 
mún acuerdo el Mapai determinado, incluyendo en él el 
paiís por donde pasa la raya, y todo lo que alcancen con la 
vista y de que tuvieren noticias fidedignas; pero distin- 
guirán en el Mapa por medio de una línea lo que regis- 
traren con sus ojos, de I0 1 que alcanzaren por estimación 
ó por informaciones, advirtiendo que todo lo que toca á 
la frontera! lo deben reconocer por sí mismos; y de este 
Mapa irán haciendo dos ejemplares diariamente, uno 7a 
Partidaí españolai y. otro la. portuguesa, y lo mismo del 
Diario. 

Las Partidas ó Divisiones españolas y portuguesa se 
deben tratar recíprocamente con la mejor armonía, con- 
siderándose como de una misma nación, sin que los respec- 
tivos Comandantes ó primeros Comisarios pretendan su- 
perioridad alguna sobre los otros con el pretexto de tener 
mayor grado. Mutuamente se deben socorrer unos á otros 
en lo que necesitaren, formando los cargos y dando res- 
guardos de lo que recibieren para el ajuste de cuentas, y 
las mismas recomendaciones se deben hacer á los Gober- 
nadores por cuyos distritos hayan de pasar, para que se 
les asista con lo que precisaren por sus justos precios; y 
de esta suerte se debe esperar que se concluya esta gran 
obra muy á satisfacíción de los dos Augustos Soberanos 
contratantes. 



— 148 



INSTRUCCIÓN DE COMISARIOS 

para gobierno de las partidas demarcadoras, dada por el 

señor Virrey del Río de la Plata. 



Todos los individuos de la Partida reconocerán como 
Jefe y Comandante de ella al Oficial de Marina que en 
calidad de Comisario está nombrado, á saber : en la pri- 
mera, al Capitán de Navio D. José Várela y ülloa, Direc- 
tor de todas ; en la segunda, al Teniente de Navio D. Diego 
de Albear; en la tercera, al Capitán de Fragata D. Félix 
de Azara, y en la. cuarta, al Teniente de Navio* D. Juan 
Francisco de Aguirre ; y por consiguiente, los Ingenieros, 
los Pilotos y demás personas que componen la. División 
les estarán subordinados, procurando todos el mejor ser- 
vicio del Rey, conduciéndose con celo' y exactitud en el 
cumplimiento de sus respectivas obligaciones. 



2. E 



En caso de faltar el Comisario ó Jefe de la Partida, 
tomará el mando unido el Ingeniero nombrado en cada 
una ; en defecto de éste, recaerá en el Oficial del destaca- 
mento de tropa, en todo lo que no sea facultativo, pues en 
lo que lo fuere, como perteneciente á la operación de de- 
marcar y demás que le es anejo, tocará al Piloto que lleva 
cada una; pero en la primera División sucederá en el 
mando el Teniente de Navio D. Rosendo Rico, que va en 



— 149 — 

calidad de segundo Comandante; a es-te Oficial, el Inge- 
niero, y en su defecto el más antiguo de los dos Alféreces 
de Fragata que van de Ayudantes. 



3. a 



Cada Comisario, como Jefe de la División, tendrá fa- 
cultad de castigar en sus individuos las faltas que notare 
en sus modos de conducirse, determinando' por sí en las 
causas que no sean de mayor gravedad, y en las que lo 
fueren dispondrá que se forme al delincuente la sumaria, 
pasándola á mis manos, y entregando el reo ó reos á las 
Justicias más inmediatas, para que yo* disponga que se 
proceda á determinar la causa en lo« términos que fuere 
de justicia; y en los delitos que cometa, la tropa se guar- 
darán las reglas de ordenanza para su averiguación y 
castigo. 



Por lo tocante al destacamento de escolta, quedará, el 
gobierno interior de ella al cargo del Oficial que la man- 
dare: pero en lo demás del servicio dependerá del Comi- 
sario de la Partida, como Jefe del todo, en la misma forma 
que al Gobernador de una plaza, pudiendo dicho Comi- 
sario oir y determinar los recursos de sus individuos de 
cualquier calidad que sean, correspondiente esta facultad 
en las circunstancias del destino. 



Por lo que hace á la asistencia de cada Partida en 
cuanto á. víveres, pagamento^ y modo de verificarlos, es- 
tará el Comisario á la instrucción que acompaña á ésta, 
formada por el Sr. Intendente al Ministro de Real Ha- 
cienda que lleva su División, y de su parte le dará pun- 
tual cumplimiento, respecto á que en ella está expresado 
lo que le corresponde. 



150 — 



6. 



El Jefe de cada Partida pondrá especial atención en 
que los individuos de ella guarden la mejor armonía entre 
sí, y particularmente con los portugueses, con quienes lian 
de concurrir, de modo que en su conducta no> tengan aqué- 
llos que notar ni motivos de quejas en sus operaciones. 



En orden á la dirección que cada Partida lia de llevar 
na-da hay que prevenir, pues está dispuesto por el Tra- 
tado de límites, Reales órdenes y declaraciones de' que el 
Capitán de Navio* D. José Várela instruya, hará á cada 
Comisario sus advertencias particulares por escrito, para 
evitar dudas que puedan ocurrir sobre demarcación, ob- 
servaciones, formación de planos, Diarios, disposición y 
método de la marcha y modo> de acordarse con los Comi- 
sarios portugueses; cuyos puntos y demás que tenga por 
conveniente comprenderá en la instrucción que les forme, 
acompañando un ejemplar de dicho Tratado, á que se arre- 
glarán exactamente. 



S. 



Cuidará cada. Comisario que ninguno de su comitiva se 
separe sin justo motivo, que la tropa conserve la disciplina. 
y esté con la decencia que permita la marcha, y que no 
haya juegos prohibidos. 



9. a 



Cada Comisario auxiliará á lai Partida, portuguesa' en 
cuanto necesite y le pida el Jefe de ella, para lo cual pa- 
sará sus oficios al Ministro de Real Hacienda, para que 
mediante la cuenta y razón que lleva pueda solicitarse su 



— 151 — 

reintegro cuando convenga, de modo que por ningún mo- 
tivo resulten obstáculos ni retardos á esta operación. 



10. 



Queda al celo y cuidado del Comisario de cada Partida 
cuanto corresponda al buen orden de ella en los pontos 

que esta' instrucción no puede comprender; y sobre todo 
procurará que ningún individuo de la suya, insulte á los 
de la portuguesa que se le reúna, castigando en rigor al 
que en ello delinquiere, para cortar de este modo las ren- 
cillas ó desavenencias que podrían resultar del disimulo, 
y ser muy perjudiciales al objeto principal. 



11. 



Siempre que tenga el Comisario proporción de comuni- 
carse con el Director, le dará cuenta sucesivamente de sus 
operaciones y de lo que hubiere ocurrido digno de noticia, 
é igualmente lo practicará conmigo, para que pueda tener 
el debido conocimiento y providenciar lo que convenga. = 
Buenos Aires, 20 de Noviembre de 1783. = Juan José de 
Vertiz. 



NOMBRAMIENTO Y PASAPORTE 

DE LOS COMISARIOS 



Dada en los documentos que preceden suficiente idea 
de la demarcación de límites y del modo con que querían 
los dos Soberanos se pusiese en ejecución, no será fuera 
del caso extender, asimismo, copia de los títulos de los 
Comisarios, dar noticia de los individuos de que se com- 
ponían las cuatro Partidas habilitadas en Buenos Aires, 



— 152 — 

del tren de las comitivas y, finalmente, de los instrumen- 
tos de Astronomía y Física, cuya descripción se hace por 
extenso en el Tratado de Magallanes, que acompaña, la co- 
lección de estos instrumentos, comprados por mano de este 
autor en Inglaterra.. 

Nombramiento de Comisario. 

D. Juan José de Vertiz y Salcedo, Comendador de 
Puertollauo en la Orden de Calatrava, Teniente General 
de luts Reales Ejércitos, Virrey, Gobernador y Capitán 
General de las Provincias del Río de la Plata, Buenos 
Aires, Paraguay, Tucumán, Potosí, Santiago de la Sierra, 
Moxos, Cuyo y Charcas, con todos los corregimientos, pue- 
bos y territorios á que se extiende su jurisdicción, de las 
islas Malvinas y Superior Presidente de la Real Audiencia 
de la Plata, eto. — Por cuanto en virtud de las facultades 
que me tiene S. M. conferidas, é impuesto de la idoneidad 
y demás necesarias circunstancias del Teniente de Navio 
D. Diego de Alvear, le he elegido para primer Comisario 
de la segunda Subdivisión de la primera Partida, desti- 
nada por parte de España para la demarcación de sus lí- 
mitest en estos dominios; por tanto, le nombro por primer 
Comisario' de dicha. Subdivisión, con declaración que en 
su falta, recaiga este cargo y funciones á él anejas en el In- 
geniero D. José Cabrer, y por la de ambos, en el Alférez 
de Dragones 1). Tomás de Ortega. En cuya virtud proce- 
derá á practicar la referida demarcación desde las cabe- 
ceras del río de San Antonio hasta, el Salto grande del 
Paraná, con arreglo al Tratado preliminar de límites de 
1.° de Octubre de 1777 y á las demás Reales disposiciones 
de la materia; trasladándose, al efecto al. pueblo del Cor- 
pus con el Comisario nombrado para esta misma parte de 
demarcación por la de S. M. F., con el cual acordará y 
ejecutará todb cuanto conduzca á ella., conforme al Tra- 
tado y demás Reales disposiciones referidas. A cuyo fin 
hice expedir este Despacho, firmado de mi mano, sellado 



— 153 — 

con el sello de mis armas v refrendado del Secretario de 
este Virreinato por S. M. = En Buenos Aires, á 4 de 
Marzo de 1784. = Juan José de Yertiz. = Por mandado de 
S. E. = Tomás Fernandez de Paredes. = El sello de las al- 
mas del Sr. Virrey (a). 

Pasaporte de Comisario. 

D. Juan José de Vertiz y Salcedo, Comendador de 
Puertollano en la Orden de Calatrava, Teniente General 
de los Reales Ejércitos, Virrey, Gobernador y Capitán Ge- 
neral de las Provincias del Rio de la Plata, Buenos Aires, 
Paraguay, Tucumán, Potosí, Santa Cruz de la Sierra, Mo- 
xos, Cuyo y Charcas, con todos los corregimientos, pue 
blos y territorios de su jurisdicción, de las islas Malvina - 
y Superior Presidente de la Real Audiencia de la Plata. 
etcétera. — Por cuanto el Teniente de Xavío D. Diego df 
Alvear, Comisario de la segunda Partida (1) destinada 
para la demarcación de límites entre estos dominios y los 
del Brasil, pasa á verificarla por los terrenos que le están 
designados con los Oficiales, destacamentos de tropa y 
demás individuos destinados en la citada División ; por 
tanto, ordeno y mando á los Gobernadores, Comandantes 
y demás Justicias sujetas á mi jurisdicción, y ruego á las 
que no fueren, no le pongan impedimento alguno en su 
viaje, antes sí le den todo el auxilio y favor que necesite, 
de cualquiera clase que sea, de manera que no se atrase en 
cosa alguna tan importante asunto, de que se harán gra 
vemente responsables los que faltaren. = Dado en Buenos 



(a) Este título fué enviado á los Comisarios después de su 
salida de la capital. 

(1) Hay una contradicción entre el nombramiento y el pasa- 
porte. En aquél se nombra al Sr. Alvear primer Comisario de la 
segunda Subdivisión de la primera Partida, y en éste, Comisario 
de la segunda Partida. Indudablemente hubo alguna alteración en 
la distribución del personal. 



- 154 - 

Aire,s á 12 de Diciembre de 1783. = Vertiz. =E1 Marqués 
de Sobremonte. = El sello. 



RELACIÓN 

de los Comisarios, Oficiales y demás individuos empleados 
en ly» cuatro partidas de la demarcación de límites. 



Primera Partida. 

Comisario, Director de todas, el Capitán de Navio don 
José Várela y Ulloa. 

Segundo Comisario, el Teniente de Navio D. Rosendo 
Rico Negrón. 

Ingeniero, el Capitán de este Cuerpo D. Bernardo 
Lecocq. 

Ayudante, el Alférez de Fragata' D. Juan José Várela. 

Otro, el Alférez de Fragata D. Joaquín Várela. 

Geógrafo, el Piloto de Marina D. Joaquín Gundín. 

Ministro de Real Hacienda, D. José de Ortiz. 

Capellán, el de la Real Armada D. Manuel de la Mata. 

Cirujano, el de Marina D. Juan de Molina. 

Oficial de la escolta, el Teniente de Dragones D. Juan 
Antonio Sancho. 

Destacamento de Dragones montados : un sargento, 
dos cabos y treinta y dos soldados. 

Sangrador, cantero, herrero, panadero y tres carpin- 
teros. 

Veintiuna carretas y seis carretones para la Plana 
mayor. 

Un capataz con treinta peones y ciento cincuenta bue- 
yes para su manejo. 

Quinientos caballos, con cuatro capataces y doce 
peones. 

Botica : ocho cajas de medicinas y una colección de 
instrumentos astronómicos con su instrumentarlo 



- 155 — 

¡Segunda Partida. 

Comisario, el Teniente do Navio 1>. Dk'go de Alvear y 
Escalera). 

Ingeniero, el Ayudante de este Cuerpo D. José María. 
Cabrear. 

Geógrafo, el Piloto de la Armada D. Andrés de Oyar- 
vide. 

Ministro de Real Hacienda, D. Manuel Moreno de Ar- 
guniosa. 

Capellán, D. Bernardo Fontanes. 

Cirujano, el de Marina D. Félix Pineda. 

Comandante de los Dragones, el Alférez D. Tomás de 
Ortega. 

Destacamento de Dragones : un sargento, dos cabos, 
un tambor y treinta y un soldados. 

Comandante de los Milicianos del Paraguay, el Capi- 
tán D. José Bareyro. 

Segundo, el Alférez D. Juan José Valdés. 

Destacamento de Milicianos : un sargento, dos cabos y 
cincuenta soldados. 

Sangrador, cantero, panadero y tres carpinteros 

Botica de ocho cajas. 

Diez y ocho carretas, tres carretones, ciento ochenta 
bueyes, con un capataz y veinticuatro peones. 

Quinientos caballos, con cuatro capataces, doce peones 
y un vaqueano. 

Ocho barcos y diez y seis canoas para la navegación del 
Paraná, tripulados con indios guaraníes y guarnecidos 
con ocho pedreros del calibre de dos libras de bala., con 
ocho cajones de cartuchos de metralla y sus juegos de 
armas correspondientes. 

T<rcera Partida. 

Comisario, el Capitán de Fragata D. Félix de Azara. 
Segundo, el Teniente de Navio D. Martín Boueo 



— 156 - 

Ingeniero, el Alférez de Milicias D. Pedro Zerviño. 

Geógrafo, el Piloto de la Armada D. Ignacio Pasos. 

Ministro de Real Hacienda, D. Bernabé Bueno. 

Capellán, el de la Armada D. Antonio Arfeos y Mata. 

Cirujano, el de Marina I). José Marti. 

Comandante de escolta, el Teniente de Infantería don 
Manuel de Rosas. 

Destacamento' : un sargento, dos cato os y diez y siete 
infantes del regimiento Fijo. 

Sangrador, cantero, panadero y tres carpinteros. 

Su botica de ocho cajas. 

Una colección de instrumentos astronómico® con su 
instrumentarlo. 

Dos barcos para su transporte á la Asunción del Pa- 
raguay. 

Cuarta Partida. 

Comisario, el Teniente de Navio D. Juan Francisco de 
Aguirre. 

Ingeniero, el Teniente Coronel de Milicias D. Julio Ra- 
món de César; 

Geógrafo, el Piloto y Alférez de Fragata. D. Pablo 
Zizur. 

Ministro de Real Hacienda, D. Lorenzo Figueroa. 

Capellán, D. Ramón Várela. 

Cirujano, D. Vicente Berduc. 

Oficial de eseoltai, el Teniente de Infantería D. San- 
tiago Gómez. 

Destacamento : un sargento, dos catoos y diez y siete 
infantes del Fijo de Buenos Aires. 

Sangrador, cantero, panadero y tres carpinteros. 

Botica de ocho cajas. 

Dos barcos para su transporte á la ciudad de ia Asun- 
ción. 



- 157 — 



INSTRUMENTOS 



Cada una de estas Partidas debía, llevar una colección 
de instrumentos para las observaciones de Astronomía y 
Meteorología, y para bus operaciones de la Planometría, 
etcétera; pero como babía de proceder á la demarcación 
con su respectiva portuguesa, se dispuso que por parte de 
España fueran solo dos colecciones y por la de Portugal 
otras dos, las cuales se distribuyeron con la alternativa 
que va indicada, debiendo usar todos de los instrumentos 
indistintamente, cuya providencia económica alioiTÓ á 
cada nación los gastos de otras dos colecciones, que aun- 
que parece estaban ya compradas pudo destinar á sus 
Observatorios de Europa, y á las Partidas produjo Cj ali- 
vio de su conducción. 

Cada una de dicbas colecciones, así las españolas como 
las portuguesas, se componía de doce cajas de instrunien- 
tos y libros, en que se hallaban acomodados primorosa- 
mente, con toda seguridad y precaución de las humeda- 
des, sin exceder el peso y volumen de cada dos cajas el 
de una carga regular de caballo ó muía, los siguientes. En 
las Partidas españolas los Comisarios llevaban el cargo 
de Astrónomos. 

Los instrumentos que formaban cada colección eran 
los siguientes : 

Un péndulo astronómico, de la construcción del famoso 
Graham. 

Dos anteojos acromáticovs, á triple objetivo, de tres y 
medio y dos pies de foco, del célebre Dollond. 

Dos dichos, de manos, del mismo autor. 

Un cuarto de círculo, de latón, de doce pulgadas de 
radio, de Sisson. Su limbo estaba dividido con la exacti- 
tud del sistema de la bisección en 96 partes, cuyo cuarto 
de cada una. de ellas subdividía aún el nonio de la Lidada 



• 158 — 

en 32 partes. El cuadrante portugués era también de 12 
pulgadas. 

Un sextante de madera', de 12 pulgadas de radio, con 
sus anteojos y espejos. 

Un barómetro excelente, de tres pies de largo, de Nair- 
ne y Blun. 

Dos termómetros, con las encala® de Reaniur y Faren- 
heit. 

Un micómetro filar para medir los diámetros de Sol 
y otros ángulos pequeños. Mieónietros tubulares y de mano 
para examinar las graduaciones. 

Dos estuches completos matemáticos. 

Un circular de cinco pulgadas, de nueva invención, 
para observar distancias angulares, duplando, triplando, 
etcétera, la observación para su mayor exactitud. 

Un transferidos circular de cinco pulgada® de radio, 
para trazar ángulos sobre el papel. 

Un compás de proporción y varias reglas ingeniosas 
para tirar líneas diversas. Barras magnéticas artificiales, 
colores, lápices, pinceles, papel de marca y sencillo, con 
todo lo demás concerniente al dibujo. 

Un teodolito grande, montado sobre un trepie, de es 
feras graduadas. 

Dos dichos, menores, para rumbos y marcaciones. 

Una aguja magnética, de seis pulgadas de radio. 

Una luneta acromática de pasajes. 

El gran Atlas celeste de Haley. 

Un reloj de segundos de horizontal de plata. 

Libros : La Astronmía, de La Lande ; las Tablas, de 
Gardiner y La Caille ; el Tratado de instrumentos, de Ma- 
gallanes, y varios Almanaques y conocimientos de tiempos 
ó efemérides» hasta 1790, etc. 



- 159 - 



DIARIO 

de las operaciones geográficas que se practicaron desde 
la barra del Arroyo del Chuy hasta la entrada del río Pe- 
pirí en el Uruguay, por la Primera Partida de Demar- 
cación de límites del mando del Brigadier de la Armada 
D. JOSÉ VÁRELA Y ULLOA 



Para poner en ejecución el Tratado preliminar de lí- 
mites de 11 de Octubre de 1777 se formaron m ! uenos Ai- 
res cuatro Divisiones ó Partidas, de las cuales se encargó 
la primera al Comisario Principal D. Jo*é Várela y Pilca, 
a cuyas órdenesi fueron designados el Ingeniero ordinario 
D. Bernardo Leeocq, los Alféreoas de Fragata D. Juan 
José Várela y D. Joaquín Vicente Várela, el segundo Pi- 
loto de la Armada. D. Joaquín Gundin, el Ministro de Re'al 
Hacienda D. José Ortiz, el Capellán D. Manuel de la 
Mata, el Cirujano D. Juan Cayetano de Molina y 35 sol- 
dados del regimiento lijo de Dragones, al mando del Te- 
niente del mismo Cuerpo D. Juan Antonio Sancho. 

Practicada estai diligencia se mandaron aprontar "os 
víveres, armas, herramientas, útiles y d< niás efectos que 
contiene la siguiente nota. 

Víveres. 

Ocho tercios de yerba. — quintales 57 libras de tabaco. 
— 4 y 1 ¡ 2 fanegas de sal. — 4 tercios de axi. — 4 barriles de 
aguardiente. — 16 p. B (¿ paquetes?) de velas de sebo. 



- 160 — 

Armas y municiones de guerra. 

Cuatro barriles de pólvora, con alguna tina para cazar. 
— 1.050 balas de Tiisll. — 12 fusiles de repuesto. — 600 cartu- 
chos con bala para fusil. — ."00 piedras de fusil. — 20 lanzas 
para peones. 

Herramientas de carpintero. 

Dos martillos 1 de oreja. — 1 azuela® de manos planas. — 
4 azuelas de mano, curva®. — 2 azuelas de do® manos. — 

2 sierras armada®.— 2 serrucho® 6 escoplos curvos y pla- 
nas. — 6 limas surtida®. — 6 barrena® surtidas!. — 2 escoplos 
bocinudos. — 1 sal tai regla. — 1 gianiil. — 1 escuadra'. — 1 car- 
tabón. — 1 escofina. — 1 guillame. — 1 cepillo. — 1 compás. — 
1 piedra de amolar. — 1 caja para guardar la herramienta 
referida. 

Útiles para los trabajos. 

Doce azadas. — 21 hachas. — 21 cuchillones con va'na 

mazos ó pisones de batir tierra. — 200 cuchillo®. — 24 ho- 
ces rozadoras. 

Útiles para levantar planos. 

Una. mesa para delinear — 8 taburete® de suela. — 1 n.e- 
sitn para escribir. — 6 piques para banderola®. — 1 reglai de 
madera de una tiesa. — 1 carretel con 150 1) razas de cordel. 
— 3 ampolletas, dos de medio minuto y una de un cuarto. — 

3 resma® de papel para escribir. — 1 libro en blanco para 
Diario. — 1 mosquetero grande de tres vara® de alto*, ccn 
un plomo y luquetes para cubrir la» mesa en que trabajar 
los planos. — 1 cajita. para, guardar dichos plano®. — 60 plie- 
gos de papel de marca, grande. — 60 ídem de marca media- 
na. — 60 ídem de marca menor. — 2 octava® de carmín tino. 
— 1 barreta grande de tinta chana. — 4 docenas de pinceles 



— 161 — 

de pelo surtidos. — 2 docenas de lápices ingleses. — (¡ oeta 
vas de ron ó gutagamba. — i octavas de verde vejiga. — 
2 onzas de goma arábiga. — 1 botella con aguamar. — 3 re- 
glas de 5, 3 y 2 pies de largo. 

Para decir misa. 

1 caja con altar portátil, ornamentos y Santos Óleos. — 
1 hierro de hacer hostias. — 2 arrobas de bujías de cera 
para la misa, y observaciones. — 1 barril de vino. 

Otros ranos efectos. 

1 horno de hierro para hacer pan. — 2 arrobas :1 e clava- 
zón de 5 pulgadas. — 4 arrobas de clavazón de 3 y 3 y me- 
dia pulgadas. — 4 faroles de talco, con 12 talcos de repues- 
to. — 200 anzuelos surtidos. — 51 líneas de pescar, surtidas. 
— 20 ollas de hierro grandes. — 16 arrobas de munición 
para cazar. — 1 cajón surtido de abalorios, espejitos, zar- 
cillos, cruces, sortijas y otras cosas propias para regalar 
á los indios. — 4 recados de montar completos, para el pri- 
mer Comisario, su segundo y los dos ayudantes. — 3 hama- 
cas para los individuos de la plana mayor. — 10 mosquite- 
ros de hierro para ídem. — 10 ídem de velillo para lo mis 
mo. — 24 varas de bayeta para forrar las tiendas del Comi- 
sario y demás Oficiales de la Partida. — Una caja de medi- 
cina. — í fanegas de cal para asentar los marcos. — 12 re- 
cados de montar, ordinarios, para los peones. — 9 fusiles 
y 9 pares de pistolas para otros tantos individuos de la 
plana mayor. — 1 tienda de campaña de Coronel para el 
Comisario principal. — 30 tiendas para los individuos de 
plana mayor, soldados y obreros. — 10."» quintales de biz- 
cocho. 

Habiéndose recibido aviso de que los portugueses se es- 
taban aprontando para dar principio á la demarcación de 
límites, nos embarcamos con el Comisario principal en 
Buenos Aires el 29 de Diciembre de 1783, y el día 1.° d° 
Enero del 84 llegamos á Montevideo, en cuya plaza n< s 



— 162 — 

detuvimos hasta el día 10, dando tiempo á que se cargasen 
las carretas y se trajesen de las estancias inmediatas los 
bueyes y caballos que se juzgaron necesarios para el ser- 
vicio de la Partida. 

Salida de Montevideo para el Arroyo del Chuy, 

Antes de tratar de nuestro viaje parece conveniente 
dar una noticia del método con que se ba levantado el 
plano del terreno perteneciente á esta Partida, y es como 
se sigue : 

Se determinó medir los rumbos y distancias á los ob- 
jetos más notables que se presentasen á la vista y que este 
trabajo se corrigiese después por observaciones astronó- 
micas de latitud y longitud, sirviéndonos para escala de 
una pulgada francesa por legua, cuyo método se seguirá 
desde nuestra salida de Montevideo basta el río Uruguay, 
que es el terreno que comprende esta primera subdivisión. 

En las marchas por tierra se medirán los rumbos con 
el teodolito pequeño de la cuarta colección, letra A, y las 
distancias se regularán por el andar de los caballos, para 
cuyo efecto se hicieron repetidas experiencias de que en 
un terreno llano y á su paso natural andaban una legua 
marítima, esto es, de 2.850 toesas, en cuarenta y cinco mi- 
nutos de tiempo. Si el terreno era un poco desigual tar- 
daban cincuenta minutos, y una hora si había lomas, ma- 
ciegas ó algún pequeño pantano que atravesar. 

Para navegar en canoas se medirán los rumbos con una 
aguja de marear de 8 pulgadas de diámetro, y las distan- 
cias con una corredera dividida con relación á la magni- 
tud del grado de meridiano terrestre, suponiéndole de 
57.000 toesas. 

Los rumbos marginales que se hallaren en este Diario 
son de la aguja, cuya variación con que deben corre- 
girse se hallará á la cabecera de cada hoja, la cual es esti- 
mada sólo cuando tenga la expresión de observada, que 
se anotará en su respectivo día. Cada rumbo de éstos lleva 



- 163 - 

su respectiva distancia, la que se expresara en minutos de 
tiempo, debiéndose entender que cada mío tle éstos es un;i 
parte sexagésima de la legua marítima ; de manera que 
una base de sesenta minutos de tiempo equivale ú una 
legua geográfica sobre el terreno. 

Los rumbos y distancias generales que se hallarán al 
íin de cada derrota son corregidos del punto salido al lle- 
gado, y de este modo se tiene los materiales neci sarios 
para en todo tiempo poder construir otro plano igual al 
original con muy poca diferencia, la cual siempre será des- 
preciable. Las distancias son millas y fracciones de millas. 

Las longitudes de que se hablare deben contarse «leí 
meridiano que pasa por lo más occidental de la isla de 
Hierro, la que está al Oeste de P;iiís ^0° 30', y al Oeste d e 
Grenwich 18° 11', y al Oeste de Cádiz 11° 50'. Esto su 
puesto. 

Salimos de Montevideo el día 10 de Enero de 1784, 
formando la derrota siguiente. 

79. Luego que salimos de la ciudad seguimos por buen variación ob- 
servada: 15%° 
camino carretero, y á derecha é izquierda vario-; i anchos, ne. 

los que están situados sin método ni compostura, y al ñn i." n. 8 o e. 

de la base se demarcó lo siguiente : 

Punta brava en la entrada de Montevideo, hur i.0' Este, 
distancia de 5 á millas. Y Punta de carretas al Norte 71° 
Leste. Distancia como 5 millas. 

77. Continuando siempre el 1 uen camino y los i anchos - >a n. a" e. 
fenecen al íin de la base antecedente, y al íin de ésta lle- 
gamos al paraje que llaman la Chacarita, en donde hici- 
mos noche, y se nota lo siguiente : 

En este sitio hay una capilla de 1< s Padres de San 
Francisco, y varios ranchos, (lisiantes los unos de los otros 
como medio tiro de cañón, y en una cañada que está á la 
parte occidental de ellos paró la tropa de las carretas, 
siendo este el primer campamento, de donde se demarcó el 
cerro d.e Montevideo al Sur 13° 30' Oeste. 



— 164 - 

Rumbo corregido de esta derrota Norte H9° Leste ; dis- 
tancia directa, 7' 21". De que resulta la latitud esti- 
mada 34° 47' 47" A> 

Día 11. 

Salida del primer campamento en la Chacarita 
de los Padres de ISan Francisco. 

i.« n. 4i" e. jo. Continúa siempre el buen camino, & los 21 se halla 
una cañada grande y bastante pantanosa que llaman de 
manga, la que trae su dirección como del Norte, y luego se 
esparrama sin poderse determinar ninguna otra dirtc ion. 
A los 57 arroyo pequeño llamado de Pía, que trae la misma 
dirección, y á trechos algunas islas de árboles. Y al fin de 
la base se demarcó lo siguiente : 

Cerro de Montevideo Sur 45° Oeste, y Pan del Azúcar 
en las sierras de Maldonado al Norte 82° Leste. 
í.»n.28°e. so. Camino ídem. A los 60 llegamos al Pueblito que 
llaman de Pando, el que dejamos por la izquierda á pocí 
distancia. A los 76 pasamos el arroyo de este nombre, el 
que corre con poca- diferencia del Nornorueste á Sursueste, 
formando un suave serpenteo con bastante monte y muy 
poca agua, pero por lo escarpado de mis orillas manifiesta 
que en tiempo de lluvias es bastante caudaloso. Y al fi¡i 
de la base llegamos á la guardia del Rey que hay en este 
paraje, en donde hicimos alto, siendo este el segundo 
campamento, de cuyo punto se nota lo ¡-iguiente : 

Por estas inmediaciones hay varios ranchos á la vista, 
siendo los más principales la estancia de D. Felipe Piris> 
al Norte 62° Oeste, distancia como una milla, la que está 
sobre la ribera oriental del arroyo. Otro rancho en dicha 
ribera al Sur 62 D Leste, distancia como una milla. La costa 
del Norte del río de la Plata no se ha podido ver en es- 
tos dos días por ser el terreno de la derrota bastante bajo 
de lomas quebradas. 

Rumbo corregido de la derrota Norte 49^ 30' Leste, dis- 



— 165 - 

tancia directa siete millas y un torció, de que resulta la 
latitud estimada 34° 43' A. 

Día 12. 

No se caminó porque hubo que componer algunas ca 
iitlas que se habían aflojado los rayos y camas, y Luego 
que anocheció se descubrió un cometa al Sudoeste, el que 
á las nueve de la noche distaba de Achernar 25°. de Fo- 
machant 19° 1ÍK y 5 o 20' de * en el Ala de la Grulla in 
mediata á la estrella más oriental. La luz del cometa era 
bastante clara, y su cola ocupaba en el cielo el espacio 
<ie I o 40', proyectándose al Nordeste ' 4 Leste del Mundo 
con corta diferencia. 

Día 13. 

Salida del 2.° campamento y guardia del Rey en la ribera 
oriental del arroyo de Pando. 

Variación 15Vi 

55. Continúa siempre el bi\en camino con algunas i.* n. w k. 
quebradas pequeñas, y al fin de la base la costa del Río 
de la Plata por la derecha sobre la perpendicular á una 
y inedia milla, y se demarcó lo siguiente : 

Cerro de Montevideo, al Sur 43° Oeste; Pan de Azúcar 
al Leste; Pueblito de Pando, Sur 54° 30' Oeste, y la Están 
cia de D. Luis Gutiérrez al Sur 10° Leste; distancia dos 
tercios de milla con poca diferencia. 

127. Costeando por la derecha la Playa del Río á más *.» n. 7«Vi° b. 
y menos de dos tercios de milla, cuyo terreno es bastante 
quebrado con algunas cañadas secas, y al fin de la base 
se demarcó el cerro Pan de Azúcar enfilado por otro que 
llaman Piedras de Afilar al Sur 87° Leste. 

55. Costeando ídem á má,«t y menos de media milla, s.» e. 
A los seis pasamos el Arroyo Solís chico, que corre casi 
de Nordeste al Sudueste con muy poca agua, pero en sus 
orillas manifiesta ser bastante caudaloso en tiempo de 



— 166 — 

lluvias. A los treinta y cinco otro Arroyo más pequeño, 
llamado de Mosquitos, que lleva la 7iiisma dirección, cu- 
bierto de sauces. 
4.* s. S4»/ü° k. <KJ. Costeando ídem á poca distancia, y la orilla 
forma varias ensenadas muy pequeñas, y al tin de la base 
llegamos al Cerro de las Piedras de Afilar, y en su falda 
septentrional hizo alto la tropa de carretas, siendo este 
el tercero campamento, y desde la cúspide del cerro se 
nota lo siguiente : 

Al &¿r 15° Leste como primera milla se vé una punta 
pequeña en la costa, desde la cual hasta Punta negra 
forma ésta varias ensenadas pequeñas, y la última de 
todas es bastante grande al Norueste de dicha Punta ne- 
gra por su parte occidental, á quien llaman Puerto in- 
glés. Y se demarcó el cerro Pan de Azúcar, al Sur 87° 
Leste; dirección á otro llamado de las Animas, Norte 
78° 30' Leste. ídem á otro que nombran de los Toros, Sur 
73° Leste, el cual está sobre la misma punta Sur, y Oeste 
de Punta negra. 

Rumbo corregido de la derrota Sur 83° Leste, distan- 
cia directa 16' 4". De que resulta la latitud estimada 

34° 44-' 51" A. 

Día 14. 

Salida del tercer campamento del cerro de las Piedras 
de Afilar, sobre la costa septentrional del Rio de la Plata. 

í- s ».w^e- 120 p or ca mino lleno de lomas bajas, por entre las 
cuales varias vertientes pasa el Río de la Plata, que cos- 
teamos por la derecha á más y menos de una y media mi- 
llas, y al fin de la base llegamos á la guardia de Solis 
grande, y se demarcó lo siguiente : 

Pan de Azúcar, Sur 69° Leste ; cruzaniento al cerro de 
las Animas, Sur F8 J Leíate. ídem al de los Toras, Sur 53° 
teste. Dirección á la Estancia de D. Juan Malvin, Norte 
15° Leste. Distancia como dos tercios de milla, y al Sur de 



— 167 — 

ésta, como media milla, otros dos ranchos sobre la cos'a 
occidental del expresado arroyo. 

9. Al fin de esta base paso del Arroyo de Solís gran 2 * ». m° ■• 
de, el que corre de Nordeste á Sudueste con muchas y 
grandes vueltas, cubierto de monte, su cauce bastante 
ancho y escarpado, que aunque en el día lleva poca agua, 
manifiesta ser bastante caudaloso en tiempo de lluvias. 

109. Buen camino y la costa del Río de la Plata c r- 3 " & «• »■ 
ca, y al fin de la base se demarcó Pan de Azúcar, al Sur 
7S Leste. Cerro de los Toros, Sur 38° 30' L. ste, y el de las 
Animas, Norte 37° Oeste. 

17. Camino llano y quebrado, y liemos atraves ido *■* * . »8°». 
hasta seis cañadas que bajan de la serranía de Pan de 
Azúcar y vierten sus aguas en Solís grande, y al fin de 
la base llegamos á la mayor de todas, por la que corre 
muy poca agua, á. quien llaman Arroyo de las Tarariras, 
y en unos ranchos que hay aquí hizo alto la tropa, siendo 
esté el 4.° campamento, de donde se nota lo siguiente : 

La sierra de Pan de Azúcar, de la cual son los cerros 
de los Toros y de las Animas, ya citados, se proyecta al 
Norte y Norueste á perder de vista, á la cual dan el nom- 
bre estos naturales de Cuchilla general ó Albardón gran- 
de, y es la cresta 6 terreno más alto de este Continente 
por esta parte que divide aguas, por el Oriente al mar y 
K-0 grande de San Pedro, y por el Occidente al Río de 
la Plata, cuya dirección general se irá notando en el dis- 
curso de este Diario. 

Desde los expresados ranchos se demarcó Pan de Azú- 
car, al Sur 70° Leste; Cerro de las Animas. Norte 70° Oes- 
te, y el de los Toros, Sur 28° Leste. 

Rumbo corregido de la derrota Sur 72° 30' Leste, dis- 
tancia directa 11' 46". De que resulta la latitud de 

34° 48' 15" A. 
Día 15. 

No se caminó por haber llovido toda la noche del 14 
hasta cérea de las doce de este día, y se dispuso que la 



— 168 — 

tropa de ranetas eon toda la <omiti\a siguiesen i>or el 
camino carrerero hasta Aialdonado, y que los facultativo-! 
llevasen la derrota por la costa del Kío de la Plata. 

Día 16. 

Salida riel é.° campamento en la cañada ó Arroyo 
Variación 15° ,j e j ns Tarariras. 

i.» s 88° e. vio. Seguimos por lomas bajas y pobladas, por entre 
las cuales varias vertientes á distintas direcciones. A los 
48, sobre la perpendicular por la derecha el cerro de Pan 
de Azúcar, y al fin de la base llegamos á la guardia de lote y cerro D, y este último es lo más oc- 
cidental de toda esta cordillera. ¡Se relevó el cerro de Cas 
tillos al Sur 31° 30' Leste. 

Kumbo corregido de esta denota : Norte bl° Leste; dis- 
tancia directa, 24' 4". de que resulta la latitud 34° 12' A. 

Día 27. 

Llegó la tropa de carretas con todo el íesto de la co- 
mitiva, cuyas novedades del camino y ciicunstancias del 
terreno son en la forma siguiente : 

Día 28 de Enero de 1784. 

Salida del 11 campamento en la Estancia del Palmar. variación u° 

79. Por buen camino, siguiendo siempre ¡ or la, cresta i'. a n. se/a e. 
de las lomas, cuyas vertientes de uno y otro lado forman 
un inmenso pantano cubierto de palmas, que en invierno ' 
se bace intransitable por la mucba agua que recoge y no. 
tener salida, y al fin de la base llegamos á un rancho que 
llaman del Gallego, de donde se demarcó el cerro de Cas 
tillos al Sur 14° Leste, y se cruzó el cerro A, al Norte 6 o 
Oeste ; el cerro I>, Norte 66° Oeste, y el C, Norte 80° Oeste. 
Los médanos de la costa del mar al Leste, distancia de 
5 á 6 millas. 

34. Bajamos esta loma, y á los (i éntranos en el te- 2.*s.i8"B. 
rreno bajo y pantanoso, todo cubierto de palmas. 

40. Por igual terreno basta los 34, que subimos á la? 3 " N - 51 ° E - 
lomas, por donde continúa el camino carretero lias "a el 
Fuerte de Santa Teresa, y al íin de la base se baila un 
puesto de la Estancia del Palmar, desde el cual se relevó 
lo. siguiente : 

Cerro A, Norte 24° Oeste; cerro P», Norte 71° Oeste; 
ídem el C, Norte 78° Oeste. La costa del mar al L?st j , 
como 2 millas. 



— 178 - 

4. a n. 28° e. 29. Seguimos por el referido camino, en el cual varias 
quebradas á distintas direcciones, cuyas vertientes van al 
Palmar. Y al fin de la base se descubrió el Fuerte de Santa 
Teresa, al Norte 13° 30' Leste ; en el mismo punto se relevó 
el cerro A, al Norte 35° 30' Oeste, y el de Castillos, al 
Sur 3 o Oeste. 

5.» n. 16» e. go p or ig Ua i camino. Y al fin de la base el cerro A, 
al Norte 78° Oeste, bajo cuya dirección se halla la orilla 
mas Sudueste de una laguna que llaman de los Difuntos, 
y por otro nombre del Palmar, la cual en tiempo de lluvias 
se unen sus aguas con los bañados del Palmar. Esta la- 
guna se proyecta de Sudueste á Nordeste con poca dife- 
rencia, teniendo de ancho por su cabeza occidental 1 V 9 mi- 
llas, que es su mayor extensión. Sus orillas forman mu- 
chas y menudas vueltas, y tan pantanosas que sólo por tal 
cual parte se puede arrimar á ella. 

9.» N. 17° e. 64 Costeando la referida laguna por la izquierda, á 
más y menos de 1 1 I 2 millas, y la costa del mar á 2, por la 
derecha. 

7. a ». 3 o e ^g p or es t a Dage se acerca un tanto cuanto la costa 
del mar, y la orilla de la laguna á igual distancia, como 
la antecedente. 

8.»u.i3«E. 4g ídem en todo. Y en el camino varias cañadas pan 
tanosas en invierno. Y al fin de la base llegamos al Fuerte 
de Santa Teresa, de donde se demarcó lo siguiente : 

Cerro A, Sur 41° Oeste. El B, Sur 46° 30 7 Oeste, y ce- 
rro C, al Sur 49° Oeste, lo más Nordeste de la laguna de 
los Difuntos, al Sur 76° Oeste; distancia como una milla, 
entre la cual y el Fuerte hay un inmenso pantano intran- 
sitable en todos tiempos. Al Nordeste de lo más oriental 
de esta laguna hay otras dos muy pequeñas en el mismo 
pantano, las cuales se unen á la grande, ó de los Difuntos, 
en tiempo de lluvias. 

Y habiendo llegado toda la comitiva hicimos alto, 
siendo este el 12 campamento. 

Rumbo corregido de la derrota : Norte 40° Leste ; dis 
tanda ídem 17' 36". Latitud observada por el promedio de 



- tro - 

varias observaciones de la altura meridiana del Sol y es- 
trellas desde el día 30 hasta el L> de Febrero, 33° . r >8' 56" A. 

Por el promedio de varias observaciones del Azinmth 
del Sol. resulta la variación de la aguja de 13° 40' N.E., 
con la cual se corregirán los rumbos en lo sucesivo. 

Nota. — Nos detuvimos en este Fuerte hasta el día 2 in 
clusive de Febrero, y en este tiempo se nota lo siguiente : 

El Fuerte de Santa Teresa está sobre una loma que 
dista media legua del mar. La dirección de las cortinas 
que caen al Norte y al Leste manifiesta que el Ingeniero 
encargado de esta obra quiso darle la figura de un cua- 
drado ; pero mudando luego la idea construyó un pentá- 
gono irregular, con la circunstancia de que por no haber 
tomado la parte más alta de la loma quedó el Fuerte en 
anfiteatro y enteramente descubierto al Norueste, euvo 
detecto se corrigió después levantando por la parte de 
adentro un espaldón de piedra sillar (pie lo jione al abrigo 
del fuego que se le podía hacer por aquel lado. El foso aún 
no está concluido, porque hay muchas piedras en el paraje 
en que se empezó á abrir. 

La guarnición de Santa Teresa, que por lo común es 
de 50 hombres y un corto número de vecinos establecidos 
allí, no tienen más agua que la de una pequeña laguna que 
hay entre el Fuerte y la costa del mar, cuya agua es muy 
dulce y de buena calidad, desde la cual se ha construido 
un espaldón de tepes hasta el mismo Fuerte, y de aquí con- 
tinúa hasta la laguna de los Difuntos ; todo cerrado, de 
jando un solo portón arrimado á las cortinas del Fuert ■ 
por su parte occidental para la comunicación desde Mon- 
tevideo al Río grande. 

Día 3 de Febrero te 1784. 
Salida del Fuerte de Santa Teresa. variación u»/,» 

NE. 

Se dispuso hacer dos derrotas hasta el arroyo del Chuy. 
La una por el camino carretero y la otra por la costa del 
mar, las cuales son en la forma siguiente : 



- 180 — 

-. * - i. ' 

Derrota del camiio. 

i. a n. 3r/ a ° o. n Sigue el camino desde el Fuerte al arroyo del Chuy 
por faldas de lomas bajas, cuyas vertientes, que vienen de 
derecha, siguen á distintas direcciones para la laguna de 
los Difuntos. 

/ Por igual camino, y los médanos de la costa del mar 

2. a N.i5°E. ii .1 cada vez más cerca ; y al fin de la 4. a base se halla el máfi 

3. a n. 46.° p:. 25.) alto', que llaman la Coronilla, sobre el cual hay alguno* 

*. a N. i2 u 10.13.1 canchos con peones del Fuerte para custodia del ganarlo,. 

f de donde se demarcó lo siguiente : 

Fuerte de Santa Teresa, al Sur 19° 30' Oeste ; dirección 
á un morro alto en la sierra de San Miguel llamado cerra 
del Carbonero, Norte 25° 30' Oeste. ídem á la punta más 
Sur déla ensenada de Castillos chicos, al Leste, y la punta 
más Norte de dicha, al Norte 42° Leste. 
5*n. 257 2 ° o. oq Bajamos la Coronilla y sigue el camino bajo, que 
manifiesta se bañado en tiempo de aguas, y se costea 
por la derecha á poca distancia los médanos de la costa 
del mar. • • ' .'■■'■■ 

6. a n. 9'/ 2 " e. 52. Al fin de esta base una laguna- pequeña, -que pov 
lo llano -del terreno manifiesta ser bastante grande en in- 
vierno. r 
7. a n. i-"/s" o. ;>§. A los 14 empezamos á subir un encadenado de lo- 
mas bajas, que llaman de Escudero. A los 23 llegamos á 
sir medianía, la que se proyecta casi de Leste Oeste en- dis 1 
tanciarde 2 millas, y su ancho de Norte á SuS como una-,. 
desde la cual- se nota lo siguiente : 

Todo lo que alcanza la vista á la parte occidental es 
terreno bajo y pantanoso, intransitable en todos tiempos, 
cuyo pantano se extiende desde ha, cabeza septentrional de 
la laguna de los Difuntos hasta la falla meridional de la 
sierra de San Miguel, y se demarcó él Fuerte de Santa 
Teresa aL Sur 3 o 30' Oeste. Cruzamento al cerro Carbo- 
nero f Norte 36 o - 30' Oeste. Y las dos puntas que forman la 
enseuada de Castillos chicos, la una por la otra- al Sur II o ' 



-- 181 - 

Leste. Bajamos las lomas, y ¡il fin de la base se llega a.l , 

terreno bajo. 

38. Por terreno bajo y medio pantanoso hasta* el íin s.'M.Jte E. 
de la base, que siendo mayor el pantano ro se pudo seguir 
este rumbo. 

74. Costeando el referido pantano por la derecha y á " * N ">Vi 0( > 
más y menos de una milla, el cual se extiende basta la 
costa meridional del arroyo 'del Chuy, y el camino con- 
tinúa por un terreno tanto cuanto alto, siendo el de la 
izquierda asimismo bajo y pantanoso, y al  completamente, porque se 
reconoció desde el principio hasta el iin ; pero aíTfes con- 
viene -advertir que el referido fuerte está al Norte 85° 
Oeste corregido del paso general del Chuy, á distancia 
de 5' 10". 
•■■..'- 

A rroyo <1e San Miguel. 

El arroyo de San Miguel se forma de dos vertientes, 
de las cuales la una baja de la falda, meridional de la Se 
irania que atraviesa aquel terreno. El origen de dicha 
comente está al Sur 13° 30' Oeste del fuerte y á distancia 
de 3 y -3 3 / 4 ;- millas, desde cuyo paraje corre al Sur 75' 
Leste por espacio de, 1 *l s millas, haciendo alguna curvi- 
dad para el Sur. ' ■ . 

La otra vertiente sale del pantano que empieza en la 
laguna de los* Difuntos, y dirigiéndose al Norte f>° Leste 
por espacio de 2 millas y 4" hasta Haces h'orquela con hv 
primera. Del mismo sitio en que se unen estas dos ver- 



— 190 - 

tientes se vuelven á separar tirando íV s if érenles rumbos 
hasta que se unen otra vez, formando una isla qua se pro- 
yecta casi al Nordeste, teniendo de largo 1 V 5 millas y de 
ancho 3 / 4 de milla. 

Desde aquí sigue el arroyo al Norte 15° 30' Leste, »y 
á. 2 3 / 4 millas se encuentran el paso de las Piedras por la 
latitud de 33° 42' 43", y el que llaman de San Miguel por 
la de 33° 41' 32", y á corta distancia de éste una cañada 
que sale de los cerros inmediatos y entra en el arroyo por 
su ribera occidental. 

Luego toma el arroyo la dirección del Norte 43° Leste 
la distancia de 3 / 5 millas y después sigue al Norte T¥ 
Oeste V 2 milla ; al fin de este rumbo entra en el arroyo por 
la banda del Oeste una cañada, que sale de la falda sep- 
tentrional de la sierra, y se dirige al Norte 43° Leste el 
espacio de 1 V 2 millas. 

Al Norte 14° Oeste de la boca de esta cañada y á dis 
tancia de 1 I 2 milla poco más, desagua en el arroyo otra 
más grande, que baja también de la falda septentrional 
de la misma sierra, y corre desde su origen hasta la hor- 
queta, al Norte 43° 30' Leste, la distancia de 2 4 / 5 millas. 
Sigue después el arroyo, al Norte 5 o 30' Leste, hasta su 
entrada en la laguna Merin por la latitud de 33° 36' 49". 

Estos son los elementos con que se puede construir el 
plano de la demarcación del Ohuy, excepto el saco que 
forma la laguna Merin en la garganta del arroyo de San 
Miguel, cuya noticia se reserva para cuando se trate del 
reconocimiento general que se hizo de dicha laguna y sus 
vertientes á solicitud de los portugueses. 

El arroyo del Chuy corre entre dos barrancos que for 
man un cauce estrecho y profundo, en el cual no se en- 
cuentra paso desde la barra hasta el paraje en que estu- 
vimos acampados. En esta distancia hay una isleta cu- 
bierta de sauces y otros árboles, que se crían también en 
las orillas del arroyo, y se extienden hasta el pantano que 
viene de la Palma sola. 

Por el verano no se percibe corriente alguna en las 



- 191 - 

aguas del Chuy, ui la hay en realidad, porque se ha pa- 
sado diferentes veces á pie enjuto por encima de la ha ira. 
Suele ésta romperse cuando soplan dos ó tr>s días segui- 
dos los vientos del Sueste, con los cuales crece torito el 
mar que entra en el arroyo y se ponen sus aguas salobres 
hasta una cierta distancia; pero luego que cosan los refe- 
ridos vientos se vuelve á descubrir la barra y queda sin 
comunicación alguna con el mar. 

No es de mas consideración que el Chuy el arroyo de 
San Miguel, pues todo el espacio que ocupa desde la unión 
de sus vertientes hasta la barra apenas llega á 8 millas. 
Sus márgenes están pobladas de varias especies de árbo- 
les y de unas plantas marinas llamadas aguapiés ó * ama 
lotes, que se extienden de una parte á otra, cerrando d? 
tal suerte el cauce del arroyo que es necesario irlas apar- 
tando ó rompiendo para bajar por él á la laguna de Merin. 

Entre el paso del Chuy y el de San Miguel hay un pe- 
queño albardón que divide aguas para los dos arroyos ; 
pero como este último recibe también las que vienen del 
pantano de la laguna de Difuntos y parte de las que ba 
jan de la sierra próxima, crece mucho más que el Chuy, 
luego que empiezan las aguas del invierno. En el verano 
se puede vadear por el paso de las Piedras, cuya situación 
queda ya indicada. El otro paso, que llaman de San Mi- 
guel, está en un recodo que hace el arroyo para el L:\ste 
á distancia de media milla del fuerte. En todo tiempo se 
mantiene á nado, por cuya razón hay allí una i anoa para 
el servicio de la tropa que guarnece dicho fuerte. La ca 
nada que corre entre éste y el paso se atraviesa < n verano 
por encima de unas piedras que hay en su cauce, y en el 
invierno se juntan sus aguas con las del arroyo y se pasa 
también en canoa. 

Como las crecientes del Chuy y San Miguel duran por 
lo común los meses de Junio, Julio y Agosto, se han for- 
mado varios pantanos en sus riberas, y asimismo en la 
costa oriental de la laguna Merin, cuyas aguas vuben en 
tonces á una altura considerable. Todo lo le-tante de 



— 192 — 

aquel terreno es dé buena calidad, pero en el día está sm 
cultivo y sólo sirve para la conservación de un poco de 
ganado vacuno perteneciente al fuerte de Santa Teresa, 
que encuentra allí execelentes pastos y agua en abun- 
dancia. 

En ambos arroyos se crían lisas, bagres y otros peces, 
á los cuales persiguen vorazmente las capivaras y i utras. 
También se crian en los bosques inmediatos á dichos arro 
vos y en los campos fronterizos varias especies de cu a 
drúpedos propios de este Continente, y un número pro- 
digioso de víboras, culebras y otros reptiles. 

ínterin que estuvimos en el Chuy reinaron los vientos 
del Nordeste y Sudeste; estos últimos son frescos y salu 
fiables, y los otros húmelos en tal grado que causan por 
lo común dolores ele cabeza. En los días de calma experi- 
mentamos mucho calor. 

ínterin que los Geógrafos andaban ocupados en levan- 
tar el plano de este terreno volvieron los dos Comisarios 
principales á tener sus conferencias sobre el re onoc'- 
miento de los terrenos pertenecientes á su división, y he 
chos los acuerdos necesarios dispusieron saliésemos dsl 
Chuy para el Tahin divididos en tres Partidas. La pri- 
mera se encargó al Teniente de Navio D: Diego Alvear y 
al' Coronel D. Francisco Juan Roscio,. los cuales debe i 
hacer su viaje por el albardón de Juana María, con el 
objeto de levantar el plano de la costa del mar, lagun i 
de la Manguera y lengua de tierra adyacente. El Capi- 
tán de Ingenieros D. Bernardo Lecoc y Bí Alejandro 
Elloy Portelly, que mandaban la segunda, fueron por el 
albardón de Silveira con orden de reconocer el pantano 
del Chuy y las vertientes que bajan á la lagaña de Merin 
por la banda del Leste, y los dos Comi •arios se dirigiéro i 
por el camino del medio, ó del Potrero. 

; La primera y segunda Partida, en que iban todos los 
facultativos españoles y portugueses, se pusieron en n;ar 
cha el día 13 de Abril y la dé- los Comisarios lo ejecutó al 
día siguiente. 



— 193 — 



PRIMERA PARTIDA 

Reconocimiento de la laguna Manguera de la costa del 
mar, desde el arroyo del Chuy hasta el de Bayeta, y de la 
lengua de tierra que media entre uno y otro, llamado 
Albardón de Juana Mana, hecho por la segunda Subdivi- 
sión española en concurrencia de la misma portuguesa. 

Día 13 db Abril de 1784. Vs N r ¿ ftCión ls, /»° 

Este día se levantó el campo y desde el mismo punto 
se formó la derrota, destacando al mismo tiempo un Fa- 
cultativo de cada nación para que reconociera la costa 
del mar y que todos los días se reuniesen al campamento 
de la Parada, cuyos reconocimientos pondremos aquí para 
mayor claridad. 

Derrota del camino. 

68. Pasamos el arroyo del Chuy y el terreno sigue de 1 - &N - 80 ° K - 
lomas bajas. 

21 2."N.50.°E. 

32. A los 25 por la derecha á media milla escasa una 3. a N.s8°E. 
isla de árboles que llaman Capón de Juan Pomes, y al 
Leste de éste otra media milla principio de un 1 añado que 
se comunica con lomas Sudueste de la languna iían^uera. 

24. Costeando el bañado anterior por la derecha, á 4 * N ' 29 ° E ' 
poca distancia, y al fin de la base hicimos alto, siendo 
éste el primer campamento, de donde se demarcó «4 cerro 
Carbonero al Sur 66° Oeste, dirección de este bañado 
Norte 27° Leste a perder de vista. 

Llegó la Partida de la costa del mar, cuya derrota es 
la siguiente : 

18. Salimos de la barra del Chuy y seguimos por la i* n.3o'/i°e. 
misma playa costeando por la izquierda la barranca, la 



— 194 - 

que fenece al fin de la base, y luego empiezan por la misma 
parte los médanos. 

2.» N. 40° e. 12 ) 

- „. i Playa de arena y médanos á la izquierda. 

3 ■ N. Si" E. 6J[ S J J x 

i.» n. 52» o. 62. Atravesamos los médanos y llegamos al primer 
campamento. 

De ambas derrotas resulta el rumbo común corregido 
Norte 71° 30' Leste, y la distancia directa 6' 48". Luego 
que anocheció se observó la latitud de 33° 39' 44" A. 

Día 14. 

Variación ii» Salida del l. er campamento inmediato al Capón 

30 JSE ' de Juan Gómez. 

Derrota del camino. 

i.*n. 26» e. 30. Costeando el referido bañarlo por la derecha á 
poca distancia y los médanos de la costa del mar á Leste 
como 2 1 J 3 millas. 

2. a n. $9» e. 39, Al fin de ésta el pantano del Chuy al Oeste, dis- 
tancia como 4 millas. 

3.» x. 28» e. 37 Al fi n p 0r j a derecha distancia de una milla se 
halla una isla montuosa que llaman Yerbatú, que está 
sobre el mismo pantano de la derecha, y el bañado del 
Chuy por la izquierda á 3 1 J 2 millas. 

4. a n. 2o° e. 143 ei pantano de la derecha á poca distancia, en el 
cual hay varias islas de árboles á trechos, y el pantano 
del Chuy algo más cerca. Hasta el fin de esta base hemos 
venido siempre por un albardón de lomas bajas, por sobre 
el cual sigue el camino carretero que va al Tohyn, y es el 
que llaman camino del medio. 

5.»n.85»e. 33 Entramos en el bañado de la derecha, el cual es 
el que costea las orillas de la laguna Manguera, á la que 
llegamos al fin de la base, cuyo punto es lo más Sur y 
Oeste de ella, en donde hicimos alto,, siendo este el se- 
gundo campamento, de donde se nota lo siguiente : 

Esta laguna, en todo lo que alcanza la vista, sigue la 



~1Q5 - 

dirección general por su medianía al Noite 30° Leste, y su 
ancho, según aparece de 2 1 ¡ 2 & 3 millas, formando sus 
orillas distintas puntas y ensenadas de poca considera- 
ción, y toda rodeada de pantano que es difícil arrimarse 
á ella, y se demarcó un árbol a su banda oriental al 
Sur 68° Leste, distancia muy cerca de dos millas. 

Derrota de la costa del mar. 

24. Da principio esta base al fin de la 3. a de ayer, y »•' n. ss* k. 
por ella continúa la playa seguida, y por la izquierda á 
trechos algunas barrancas de terreno firme cubierto de 
arena, y lo demás todos médanos. 

4« / I." K. 32° B. 

64 # I l 3.» N. 37° E. 

102. / Costa seguida ídem, como queda dicho. jt'N.si^K. 

29. I / 6. a N. 38° E. 

17. 1 \ «.• N. 33° E. 

29. Dejamos la playa y seguimos atravesando los mé- t.»n. 36 o o. 
danos, y al fin llegamos á la orilla de la laguna Manguera, 
donde hay un árbol sólo. 

16. Costeando la laguna por Ja derecha á poca dis- vs. 75» o 
tancia, cuya orilla es bastante pantanosa, y al fin llega- 
mos á un esteral que viene desde Yerbatú. 

23. Atravesamos el esteral, y á los 9 pantano bastante n a n.45%" c 
malo, que con dificultad se puede pasar con carruajes, y 
al fin de la base llegamos al segundo campamento. 

Rumbo corregido común de ambas derrotas : Norte 
44° 30' Leste ; distancia directa, 13' 23" ; latitud observada, 

33° 30' 13" A. 

Día 15. 

Salida del 2.° campamento en la cabeza del Sudueste '*" $£?** ** f ** 

de la laguna de la Manguera. 

Seguimos el mismo camino por donde vinieron los de 
la playa hasta árbol solo que se demarcó desde el campa- 



— 196 —• 

mentó, y de aquí da principio la derrota en la forma, 
siguiente : • 

Derrota del camino. 

i* n. 82° k. 19 t Por un albar'dón de lomas lajas, costeando por 'la: 
s.*n.40° e. 12 < izquierda y á muy poca distancia la laguna Manguera, 
3. a n. 3i° e. 38. ( cuya orilla forma bastantes ensenadas pequeñas, y el 
terreno intermedio pantanoso, y el de la derecha arenisco,' 
y á trechos algunos médanos, y al fin sobre la orilla de la 
laguna se hijo alto, siendo éste el tercer campamento, y 
se demarcó un punto en su costa occidental al Oeste, dis- 
tancia como 2 2 / 3 millas. 

Con motivo de ser esta derrota tan pequeña por causa 
del mal terreno, no han salido los facultativos encargados 
al reconocimiento de la costa del mar. 

Rumbo corregido de la derrota Norte 72 a 30' Leste j 
distancia directa, 1' 13". Latitud observada. 33° 30' 13" A. 

Día 16. 

Salida del 3. er campamento en la costa oriental 
de la laguna Manguera. 

Derrota del camino. 

a .• n. si» k. 56. Costeando la laguna por la izquierda á poca dis- 
tancia, y el terreno arenisco y cubierto de juncos, y por 
partes fofo que se sumen las ruedas, por cuya razón muy 

*-* n. i5°e. pesados para carruajes, y al fin de la base la orilla de la 
laguna hecha una punta para el Norueste en distancia de 
una milla escasa, y en esta rinconada hay una isla mon- 

s* n. 26° e. tuosa que llaman Capón de Rodrigo. 

10. Por la izquierda el dicho Capón á corta distancia, 
y por la derecha la punta de un médano que sigue hasta 
la costa del mar. 

12. Al fin de ésta llegamos á la orilla de la laguna y 
se demarcó la punta antecedente del Capón de Rodrigo al 
Oeste distancia de una milla. 



.—197— 

i i 28. Costeando la orilla de la laguna. *.»n. «r*. 

(15. Al fin llegamos á- una isla montuosa que está, á, la( 5.»m.m*k. 
8. misma orilla de la laguna, en donde hicimos alto, \ «•* n. u» r. 
siendo este el 4.° campamento, de donde se demarcó un 
punto en la costa occidental al Oeste, distancia cumo 
S A/ , millas. 

Derrota de la costa del mar. 

97! Salimos del 3. er campamento, y puestos en la i. a l.^K 
misma playa y punto de la 0. a base del día 14, seguimos 
la del margen por la misma playa á la lengua del agua, y 
los médanos continúan por la izquierda á pjca distancia, 
y á. trechos varias Hit-raciones de muy poca agua que sale 
de ellos. 

105. ídem en todo como la antecedente. 2.*n. s7»b. 

26. Dejamos la playa y seguimos atravesando méda- 3.»n.m*o. 
nos de arena movediza, y al íin llegamos al 4.° campa- 
mento. 

Rumbo corregido común de ambas derrotas : Norte 
47° 30' Leste; distancia directa, G 7 2". Latitud observada... 

33° 24' 55" A. 

Día 17. 

Salida del 4.° campamento en la cotta oriental 
de la laguna Manguera. 

Derrota del camino. 

38. La laguna por la izquierda á corta distancia, y el i.*n.«»r. 
'camino asimismo arenisco y fofo, como queda dicho, por 
cuya razón muy pesado. 

" 36. La costa de la laguna sigue cada vez apartándose 2»h. 3i»e_ 
más, y al fin de la base echa una punta para el Norueste; 
distancia poco más de media milla, y sobre ella tres islas 
montuosas. 

10. Llegamos á la parte del Nordeste de la última isla 3 * N - ,0 ° R 



— 1<98 — 

antecedente, en donde hicimos alto, siendo este el 5. p cam- 
pamento, de donde se demarcó otro punto en la costa oc- 
cidental al Oeste, distancia 3 1 j i millas. 

Con motivo del mal piso, que dio no poco que hacer 
para que rodase el carruaje, se hizo la derrota tan corta 
que no fué necesario saliesen los encargados al reconoci- 
miento de la costa del mar. 

Di a. 18. 

Este día no se caminó por dar descanso al ganado, que 
se hallaba bastante fatigado del mal camino ; y por varias 
operaciones del Acimuth del £ol se observó la variación de 
la auja de 13° 36' 10" Nordeste. 

Día 19. 



vwiacióni! 1 /; 1 Salida del 5.° campamento en la costa oriental 

de la laguna Manguera. 



Por el camino. 

i*n.29° e. 23. La orilla de la laguna por la izquierda á poca dis- 

tancia, la que echa una punta para el Norueste, que al fin 
de la base demoraba al Oeste distancia 2 / 3 millas, y en el 
saco que forma hay varias islas montuosas. 

•2» n. 27» e. 90. A los 10 tocamos por la izquierda una isla pequeña 

sobre la misma orilla, la que costeamos á poca distancia 
hasta los 42, que sigue la costa de la laguna al Norte como 
nna milla, y luego tuerce para el Leste hasta los 71, que 
llegamos á la misma orilla, y en la ensenada que ha for- 
mado varias islas, y el terreno del tránsito algo más firme, 
y al fin de la base llegamos á otra isla mayor de todas y 
bastante montuosa con algunas pahuas, en donde hicimos 
alto, siendo este el 6.° campamento, y la costa occidental 
de la laguna al Oeste distancia tres millas. 



mm 199 ^ 

Costa del mar. 

197. Salimos del 5.° campamento, y llegando á la 
Playa corre ésta desde el íin de la 2. a base del 1G al rumbo 
que se expresa al margen, y los médanos por la izquierda 
á poca distancia. 

40. Atravesando los médanos, y al íin llegamos al ü.° «■'*. 4«°o. 
campamento. 

Rumbo coregido de ambas derrotas : Norte 41° JiO' Les- 
te; distancia directa, 5' 40". Latitud observada 

33° 17' 31" A. 

Los días 20 y 21 no se caminó, porque el mal tiempo 
impidió la observación de latitud las noches del 19 y 20, 
y sólo se logró la del 21. 

Día 22. 

Salida del G.° campamento en la costa oriental 
de la laguna Manguera. 

Por el camino. 

79. La laguna por la izquierda á poca distancia, cuya *•" N - 30 ° E - 
orilla desde el principio de la base sigue cubierta de monte, 
que sólo por algunos claros que tiene á trechos se descubre 
el agua; y por la derecha á 1 1 J i millas sigue un pantano 
bastante intransitable, que sólo por algunas partes se le 
encuentra paso para el ganado, en cuyas orillas hay algu- 
nas palmas. 

21. Costeando el monte de la laguna por la izquierda 2 -* N - 27 * K - 
á poca distancia, y la orilla de ésía hace una vuelta para el 
Oeste de bastante profundidad, y al íin de la base hicimos 
alto, siendo este el 7.° campamento, de donde se demarcó 
un Punto en la costa occidental al Oeste, distancia 4 1 / 2 
millas, en el cual se halla la barra del arroyo Pastores que 
tiene su origen en el mismo pantano del Chuy, de cuyo 
arrovo se hablará más adelante. 



^200 — 
Costa del mar. 

i.» n. 84° e. 45. Continúa la Playa desde el fin de la 1. a base del 
día 19, al rumbo expresado en el margen, desde cuyo prin- 
cipio empieza un pantano, que sigue por la izquierda á más 
y menos de media milla, y el terreno intermedio arena mo- 
vediza y médanos muy bajos. 

2.» N.29°E. 45. 

s.» n. 24° e. 84. El pantano continúa por la izquierda cada vez más 
cerca, y en él algunas islas y palmas. 

4. a s.6i° o 76. Dejamos la Playa, y á los 8 entramos en el dicho 
pantano hasta los 19 que salimos de él, el que sólo por al- 
gunas partes se puede atravesar á caballo trabajosamente, 
y en invierno se hace muy difícil atravesarlo, y al fin lle- 
gamos al 7.° campamento. 

Rumbo corregido de ambas derrotas : Norte 42° Leste; 
distancia directa, 5' 3". Latitud observada... 33° 13' 45" A. 

Día 23. 



Variación i3V a « Salida del 7.° campamento en la costa oriental 

N. 



de la laguna Manguera. 



Por el camino. 



n. 3ov 2 e. 64. Costeando la orilla del monte por la izquierda 
hasta los 42, que llegamos á un claro en la misma orilla 
de la laguna, y el resto de la base la costeamos h poca dis- 
tancia, y al fin sigue la orilla al Norte 14° Oeste el espacio 
de tres millas, y luego tuerce para el Nordeste. El pantano 
de la derecha continúa por esta parte á igual distancia, 
como queda dicho. 

»N.i5Va B. 108. Terreno bajo y algo firme, y único camino para 
transitar por este paraje, cuyo terreno de ambas bandas 
es bastante pantanoso, y la orilla de la laguna cubierta 
de espeso bosque, la cual forma ensenada por el Oeste, y 
al fin de la base sedemarcó un punto en ella al Norte 65° 
Oeste, distancia poco más de una milla, de donde se sigue 



— 201 — 

al Sur 71° Oeste, y á 2 J 3 milla tuerce para el Sur hasta 
cortar la direccióu última de la base antecedente. 

24. Continúa el camino en los mismos términos, y al '•* *«*•* 
fin de la base a la orilla del monte de la laguna hicimos 
alto, siendo este el 8.° campamento, de donde se demarcó 
un punto en la costa occidental al Oeste, distancia de cua- 
tro millas. 

Costa del mar. 

63. Esta base da principio al fin de la 3.' de ayer y la »•' n.í3° e- 
costa sigue el rumbo del margen costeando el pantano re- 
ferido por la izquierda á más y menos de media milla. 

^íldementodo. . ji.-kwe. 

6'M ( 3. a N. 13 a E. 

85. Dejamos la Playa, y desde los 16 hasta los 32 por g 47 <> 
el pantano, y al fin llegamos al 8.° campamento. 

Rumbo corregido de ambas derrotas : Norte 35° Leste ; 
distancia directa, 9' 46". Latitud observada... 33° 5' 42" A. 

Día 24. 

Salida del 8.° campamento en la costa oriental 
de la laguna Manguera. 

Por el camino. 

108. Terreno arenisco y fofo, que cuesta bastante tra- i." N.iev» e. 
bajo para caminar por él con carruajes. A los 28 forma 
la laguna una ensenada para el Norueste de más de una 
milla. La costa de la laguna por esta parte es bastante 
pantanosa, cubierta de juncos, y á los 47 se .-igue al Nort ■> 
20° Oeste el espacio de dos millas, de donde tuerce para el 
Nordeste y Leste, y al fin de la base llegamos á su orilla, 
en cuyo punto pareciendo ser terreno firme se animó el 
ganado á beber, y dio en un terrible pantano que íué nece- 
sario sacar la mayor parte á lazo, y no obstante esto que- 
daron ocho reses enterrarlas en el fango, en cuya faena se 
empleó el resto del día, por cuya razón hicimos alto, siendo 



— 202 — 

este el 9.° campamento, de donde £e demarcó un punto en 
la costa occidental al Oeste, distancia cuatro millas. 

Rumbo corregido de la derrota : Norte 30° Leste ; dis- 
tancia directa, 5' 22". Latitud observada.... 33° 0' 59" A. 

Día 25. 

No se caminó porque lo más del día se empleó en sacar 
el ganado del pantano, ni se continuó tampoco la derrota 
de la costa. 

Día 26. 

Salida del 9.° campamento en la costa oriental 
de la laguna Manguera. 

Por el camino. 

i.» n.4«/s*b. 92. Por igual terreno, y la costa de la laguna á más 
y menos de media milla cubierta de monte, y pantanosa, y 
el pantano de la derecha continúa cada vez más grande, 
cuya orilla dista de la base como una milla. 

2.» n. io«/ a K. 122. A los 29 la costa de la laguna sobre la perpen- 
dicular á una milla, de donde sigue otra milla al Norueste 
y luego tuerce al Norte 5 o Leste por espacio de dos millas, 
en donde Lace recodo, y sigue al ¡>ur S0° Leste, y á la media 
milla tuerce al Sur, y á poco rato al Leste formando círcu- 
lo, de modo que á los 78 tocamos su orilla, y seguimos cos- 
teándola á poca distancia hasta el ím de la base, que acam- 
pamos, siendo este el 10 campamento, de donde se demarcó 
un punto en la costa occidental al Oeste, distancia tres 
millas. 

variación i3'/ s ° Costa del mar. 

Fija, 

i.'x.io'E. 85./ Se tomó del fin de la 3. a base del día 23, desde 
2. a n. i4° e. gQ l donde continúa la costa á los rumbos expresados al 
».» n. 17° e. 25. J margen, y el pantano de que se habló anteriormente 
4. a n. i4° e. 38. | sigue por la izquierda á la distancia referida cada vez 
¡5.» n. ii° e. 25.1 más espeso y más difícil de pasar, y en él á trechos 
6.» n. 4 o e. 49. | varias islas y alguuas palmas. 



- 203 - 

78. Dejamos la Playa, y desde los 33 basta los Ü6, an- 7.» 8. 85%° o 
cho del pantano, que se atravesó con harto trabajo de los 
animales, y al íin de la base llegamos al 10 campamento. 

Rumbo cirregido de ambas derrotas: Norte 21° 30' 

Leste; distancia directa, 10' 43". Latitud observada 

32° 50' 59" A. 

Día 27. 

Salida del 10 campamento en la costa oriental 
de la laguna Manguera. 

Por el camino. 

49. Seguimos costeando la laguna ) más y menos de i. a N. ivy>E. 
media milla, cuya orilla forma distintas vueltas, cubierta 
de juncos, y á trechos algunas islas de áspero bosque, y el 
pantano de la derecha cada vez más cerca cubierto de 
chircales, y otras ramazones, y asimismo en él varias is- 
las y algunas palmas. 

49. Al fin de ésta ya la laguna se confunde en un ■•• N - 3 '/»° o- 
inmenso pantano intransitable que se prolonga hacia el 
Norte á perder de vista, y se demarcó un Punto en la 
costa occidental al Sur 57° Oeste, distancia de cuatro mi- 
llas, bajo cuya dirección hay una isla bastante montuosa 
en la cual parece que acaba la laguna, pues desde ella 
todo lo que alcanza la vista hacia el Norte no i-e descubre 
agua alguna y sólo sí un gran pantano, que según informe 
de un* baqueano portugués llamado Francisco da Posa, 
que hace un año se halla destacado en la guardia del Arro- 
yo, las cabeceras de esta laguna se dilatan hasta el paraje 
que llaman Corral Alto. 

36. El monte de la izquierda va espesando cada vez s*n. u°o. 
más, y la laguna convertida en pantano inaccesible, y el 
pantano de la derecha continúa más y menos de. 2 / 3 de 
milla, y al fin de la base en la misma costa del monte á 
la orilla del pantano de la laguna hicimos alto, siendo 
este el 11 campamento. 



-_204 — 

Por causa del mal tiempo no se ha podido observar la 
latitud, ni menos han salido los de la Playa, y por lo 
caminado en esta derrota llegamos á. la latitud estimada 
de 32° 44' 16" Austral, siendo el rumbo corregido de la 
derrota Norte 10° Leste, distancia directa 6' 46". 

En este campamento se confrontaron los trabajos y 
diarios con los de los Portugueses hasta este punto, los 
que estando acordes se situaron en el Plano, según se 
demuestra en el que acompaña á este diario. 

Día 28. 

Salida del 11 campamento en la costa oriental y cabeza 
septentrional de la laguna Manguera. 

Por el camino. 

. a N. 5 i /so. 54 p or j a izquierda á poca distancia el cordón del 
monte de la laguna, y por la derecha el pantano anterior 
cada vez más cerca. 

2. a n. io° o. 139, El monte de la laguna cada vez más grueso, y 
sólo á trechos algunos claros por donde se descubre el 
pantano de ella, que no se distingue en él más que carda- 
les, españadas y juncos, y de cuando en cuando algunas 
islas de espeso bosque de varios tamaños y figura, y desde 
el fin de la base sigue el monte de la orilla al Norueste 
como dos millas. 

3.*n. 2° o. 81. El pantano de la derecha á más y menos ¿de una 
milla, y se extiende para el Leste como dos ; y al fin de la 
base, estando en el paraje que llaman Guardia del Albar 
don, donde los Portugueses tienen un pequeño destaca- 
mento para correr el campo, hicimos alto, en donde se 
formó el campamento general. 

Sigue la costa del mar. 

Puestos en el fin de la 6." base del día 26, conti- 
núa la costa á los rumbos del margen, y el pantano de 



— 205- — 

la izquierda á una milla. Al íin de esta 2. a base se atra- 
viesa un pequeño arroyo por donde en referido pantano 
desagua en el mar. 

114. A los 10 de esta 4. a base, otro regajo más pequeño 3. a n. 3» e. 
43. que el antecedente, y al íin se llega á la barra del *•' W. 6° e. 
arroyo de Bayeta, cuya latitud estimada es de '¿2 o '¿2/ 41". 
desde cuyo punto sigue el arroyo para aguas arriba al 
Oeste y á poco más de una milla tuerce para el Sur 65 
Oeste, cuyo rumbo corre el espacio de una milla, en donde 
queda reducido en una cañada pantanosa, la que torciendo 
para el Norte se confunde en el pantano que heñios citado 
de la izquierda, sin poderse distinguir *u cauce. 

128. Seguimos por la parte meridional del arroyo de ». a N. se 1 /* o. 
la Bayeta atravesando diferentes pantanos, y de todos es 
formado el que antes se citó de la izquierda, que conti 
nuando su dirección general hacia el Norte todo lo que 
alcanza la vista, á la parte oriental de él sigue un albar- 
dón bajo que llaman Rincón de Bayeta, y á su parte occi- 
dental otro que llaman Rincón de Gracia, y entre el Rin- 
cón de Bayeta y la costa del mar continúa para el Norte 
otro pantano, y al fin de la base llegamos al campamento 
general, en donde se observó la latitud... 32° 30' 40" A. 

Runibo corregido y común de ambas derrotas desde el 
11 campamento : Norte 6 o 3' Leste ; distancia direc- 
ta, 13' 37". 

Día 29. 

Concluido este reconocimiento, según se encargó á esta 
Partida, el Coronel Róselo con toda su comitiva y tropa 
de carretas pasó á reunirse con la del Comisario principal 
que se hallaban acampados en el Tayn, verificando su 
tránsito por una calzada que tienen constituida les Por- 
tugueses sobre el pantano ó estero, que dando piincipio 
en la cabeza septentrional de la laguna Manguera continúa 
casi al Norte hasta las proximidades del Río grande, y 
aunque en él hay varios pasos para atravesarlo son bas- 



— 206 — 

tantes dificultosos, que es menester mucha práctica para 
transitar por ellos. 

Al mismo tiempo por nuestra parte se depachó al Al- 
férez de Fragata D. Joaquín Vicente Barela con carta 
para el Sr. D. Josef Barela, primer Comisario, dándole 
parte del trabajo hecho y nuestra llegada á este paraje 
concluido el reconocimiento que se nos encargó, y cómo 
determinábamos formar aquí el campamento de Imber- 
nada. 

Nota. — Antes de tratar del reconocimiento que se hizo 
del arroyo de Bayeta y sus inmediaciones expresaremos las 
derrotas y reconocimientos que ejecutaron al mismo tiem- 
po desde el arroyo del Chuy hasta el Tayn la 2. a Subdivi- 
sión y la de los Comisarios principales. 



Variación 13 1 ° 
iNE. 



SEGUNDA PARTIDA 
POR EL ALBARDON DE SILVEIRA 

Día 13 de Abril de 1784. 

Salida del campamento general en el Paso del Chuy. 

Nos pusimos en marcha sin llevar derrota por estar 
bastante determinado este terreno hasta muy cerca de la 
Palma sola, y nos situamos sobre una loma de alguna ele- 
vación por la dirección al Cerro Carbonero del Sur 39° 
Oeste. La Palma sola Norte 80° Leste, y el marco de pie 
dra que se puso inmediato á ella al Sur 3 o Leste; por 
cuyos cruzamentos y la latitud observada que fué d ; 
33° 34' 57", resulta el rumbo corregido desde el punto de 
salida Norte 24° Leste; distancia directa 8' 2", en cuyo 
punto hicimos noche, siendo éste el primer campamento 
de donde se dirigió la visual á un cerrito que demoraba 
al Norte 33 Leste. 



- 207 — 



Día 14. 



Salida del l. er campamento cerca de la Palma sola. 

13. j Seguimos por diferentes lomas de terreno bajo, y) l* ».«•/•• O 

18. f al fin como á 1 l /¿ niillas al Oeste se halla un pantana 2.*n.3o»o. 
que dicen sigue hasta ribera oriental de la laguna de Me- 

rin, y que continúa costeándola por esta parte, en el cual 
se marcó una isla de muy pocos árboles al Norte :)0° Oes 
te, y el Cerro Carbonero al Sur 31° Oeste. 

29. Continuamos por el albarfón de Silveira, cuyo le- 3. a N.46°E. 
rreno es de lomas bajas y tendidas, y sus vertientes de la 
derecha van al pantano del arroyo del Chuy, y las de la 
izquierda á el de la laguna Merin, y al fin de la ba«e se 
demarcó y cruzó la isla anterior al Norte 52° Oeste. 

19. { Por igual camino, y el pantano del Chuy á más y) *••».»• B. 
41. ( menos de media milla, y el de la laguna como á dos, y' 5.»n.4o°e. 
al fin se demarcó y cruzó el cerrito antesior al Sur 40 :| 

Leste. 

36. ( ídem, y el pantano del Chuy cada vez más cerca, } 6. a n. 22 o e. 
64. v de modo que al fin llegamos á su orilla, y habiendo' 7.»n. ío°e 
hecho varias tentativas para atravesarlo en diferentes par- 
tes no fué posible, y mirando con bastante atención toda 
su extensión, no se descubre en él cauce de arro , o, ni eos t 
que se le parezca, y solo sí muchos cardales, y chirca y á 
trechos tales cuales árboles solos y muy pequeños. 

18. Dejamos la empresa de atravesar el pantano, y al 8 - a N - 38 ° °- 
fin llegamos á la medianía del albardón, en cuyo paraje 
por ser el terreno casi llano han formado las lluvias una 
laguna bastante pequeña, y aunque de poca agua y panta 
nosa, por ser la única que en todo el día se bailó hicimos 
alto, siendo este el segundo campamento. 

Rumbo corregido de la derrota Norte -Í0° Le<te ; distan- 
cia directa, 10' G". Latitud observada 33° 26' 43" A. 



— 208 - 

Día 15. 

Este día no se pudo continuar la marcha por haber 
amanecido lloviendo, y habiendo cesado al medio día sali- 
mos de tarde á reconocer estas inmediaciones, midiendo 
solamente una base de 51' de tiempo al Norte 49° Oeste, 
de los cuales á los 46 entramos en el pantano que costea 
la laguna Merín, y al fin de la base no pudiendo seguir 
más, por ser intransitable, nos subimos á una palma de 
alguna elevación, de la cual rio .se descubra más que pan- 
tano, que se conoce serlo por la práctica que tenemos, por 
hallarse el terreno cubierto de chirca, sarandis, espadañas 
y caraguatás, y entre una y otra especie mucha niasiega, 
y algunas palmas de las que llaman Yatay. La dirección 
de este pantano es casi del Sur 30° Oeste al Norte 30° Leste 
á perder de vista por ambas partes. También se descubre 
la laguna Merin al Oeste, distancia de 3 millas, y según 
parece hasta su orilla llega el referido pantano, y no obs- 
tante esto dicen algunos baquianos Portugueses que por 
la costa de la laguna sigue un terreno alto y. seco, que con 
facilidad se puede costear. Y no notándose otra cosa de 
particular nos retiramos al campamento. 

Día 16. 

Salida del 2.° campamento sol>re el albardón de Silveira. 

i. a n. 55° e. io./ Continuamos por el referido albardón de lomas ba- 
2. a n. 27° e. 69.^ j as< y e i pantano del Chuy bien cerca por la derecha, 
3. a n.i7°e. 52 . j y el de la laguna como á 2 millas, los (me cada vez se 
4. a n. 3oy 2 °E. 35 r | van aproximando más, de modo que al tin de la. 
cuarta base sólo tiene de anchón el albardón una milla, y 
en los referidos pantanos se descubren algunas islas mon- 
tuosas y algunas palmas. 
5. a n. 9Va° o i3i # Dejamos el albardón, y luego entramos en el pan- 
tano de la laguna, y seguimos costeando por la izquierda 



— 209 — 

una cañada que nos pareció ser cabecera del arroyo del 
Rey, y caminando así siempre por el pantano hasta el ün 
de la base, que no pudiendo continuar por él nos fué pre- 
ciso volver atrás, habiéndose desvanecido la cañada á los 
quince minutos de tiempo. 

23. Por el pantano referido sin ver en él cosa notable, G " N - - fi * E - 
y al fin de la base, viendo era imposible entrar más aden- 
tro, nos pusimos al 

98. A los CO logramos salir al terreno íirme ron harto 7 " s - 15 ' E - 
trabajo de los animales, por ser el pantano demasiado 
malo, y al fin de la lase sobre la medianía del albardón se 
halla otra laguna muy pequeña, que no fué poca fortuna 
encontrarla en donde hicimos alto, siendo este el 3.° cam 
pamento. 

Rumbo corregido de la derrota Norte -12° 30' Leste : dis- 
tancia directa, 10' 14". Latitud observada. 33° 18' 51" A. 

Día 17. 

Salida del 3. er campamento sobre el albardón de Silveira. 

18. Continuamos por el referido albardón, el cual desde L ' v - 18 ° K - 
este punto es el terreno tan sumamente llano que casi ¿(j-v^-ueió» iW 
se le conoce pendiente alguna, por cuya razón se hallan 
sobre él varias lagunas procedentes de las lluvias del in- 
vierno. 

17 i ,' 2.* N. 43° E. 

i ítem en todo, y el pantano de la derecha se va\-. N 20 „ E 
_~ apartando cada vez más del camino, hasta que al fin\ , . „ .... _ 
\ de la 5. a base enteramente se pierde de vista. / , v ,, E 

52 \ Camino ídem, y el pantano de la izquierda siempre] e R n. 47 o e. 
48 ■ ha continuado casi á- igual distancia del camino, y al> 7. a s.»%°B. 
10 > fin llegamos á una laguna pequeña muy cerca de él,) 8. a s. 79" o. 
en donde por ser tarde hicimos alto, siendo éste el 4.° 
campamento. 

Rumbo corregido de la derrota Norte 39° Les'e : distan- 
cia ídem, 12' 47". Latitud observada 33° 8* ."0" A. 



— 210 -. 

Día 18. 

Salida del 4.° campamento en una laguna pequeña 
cerca del pantano de la de Merln. 

i. a s. 80° e. 15. Costeando otra laguna bastante pantanosa por te- 
rreno cubierto de agua. 
2. a N.46';VE. 5i La. laguna continúa para la izquierda, y Iue:,o en- 
tramos en el referido albardón cuyo terreno asimismo 
llano, como queda dicho, y en él continuadas lagunas. 
s.»n,25°e. 98 Continuamos por el albardón, y el pantano de la 
izquierda á más y menos de una milla, y en él varias islas 
de espeso bosque, y á trechos algunas palmas. A los 68 se 
demarcó en él una isla más notable al Norte 45° Oeste, á 
quien llaman Puerto de Silveira ; asimismo se demarcó 
otra isla á la derecha al Sur 68° Leste, por cuya punta me- 
ridional corre un pequeño arroyo que llaman Pedro Mar- 
tínez, el que desagua en la laguna Manguera. A los 80 se 
cruzó esta isla al Sur 52° Leste, y al fin de la base la del 
Puerto de Silveira al Norte 71° Oeste. 
4. a n. 4i i / a ° e. 35 Al fin de esta base se demarcó otra isla que está 
sobre el camino que llaman del medio al Norte 65° Leste, 
distancia como 2 millas. A esta isla llaman Pedro Texeira. 
5. a n. io° e. 20. í Siempre por el referido albardón, y el pantano de 
6. a N.3i°E. 26.< la izquierda se perdió de vista al fin de la (5. a base, y 
7. a n. i5V 2 ° b. 45. ( al fin de la 7. a llegamos á otra laguna pequeña donde 
acampamos, siendo este el 5.° campamento. 

Rumbo corregido de la derrota Norte 45° 30' Leste; dis 
tancia directa, 13' 52". Latitud observada. 32° 59' 7" A. 

Día 19. 

Salida del 5.° campamento sobre el albardón de Süreira. 

i. a N.39°E. iQ Continúa el albardón en los mismos términos que 
queda expresado, y al fin de la base llegamos al punto 



— 211 — 

donde este albardón pierde su nombre por unirse con el 
camino que llaman del medio. 

56. Seguimos por el camino del medio, cuyo terreno, ^n.*"». 
aunque bajo, no deja de tener su poca pendiente á. derecha 
■é izquierda, repartiendo aguas á las lagunas de Merin y 
Manguera. A los 18 se halla una pequeña loma que llaman 
Puerto Viejo, y al fin de la base se nota lo siguiente : 

El terreno de la izquierda sigue casi llano, por cuya 
razón es muy pantanoso con tembladerales, y el de la de- 
recha un tanto cuanto alto de lomas muy tendidas y por 
consiguiente terreno duro, pero con diferentes cañadas 
pantanosas que vierten sus aguas en la ladera Manguera, 
la que no obstante estar bien cerca no se ha podido dis- 
tinguir á. causa de un cordón de monte que la costea por 
su ribera occidental, y se demarcó un punto en él al Leste 
distancia poco más de 3 millas, y la laguna de Merin al 
Oeste poco menos de 3. 

59. Continuamos el referido camino, y la laguna Me- 3 - a N 17 ° K ~ 
rin cada vez más cerca, y al fin de la base se halla una loma 
baja que llaman de las Pementeiras. 

87. A los 60 llegamos á otra pequeña lo i a don le hub » 4 " N - 3l /*° E - 
nn Puerto de Portugueses que llaman asimismo de las Pe 
menteiras, y al ñn de la base sobre la perpendicular la la- 
guna Merin á distancia de 1 V, millas. 

23. Empezó á llover fuertemente, por cuya razón de- 5 •" N - * 4 ° °- 
jamos el camino, y nos dirigimos á una isla de árboles que 
está en la orilla de la laguna Manguera á donde llegamos 
al fin de la base, y se acampó, siendo este el 6.° campa- vanacióni3 , /» < « 
mentó, desde cuyo punto sigue esta orilla al Sur 19° Oeste 
por espacio de 6 á 7 millas, formando varias ensenadas 
cortas, desnuda de monte. y pantanosa, con sólo tales cua- 
les islas de árboles. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 23° Leste ; dis- 
tancia directa, 12' 47". 

Se malogró la observación de latitud por causa de la 
lluvia, y según se deduce de la derrota se halla este punto 
en la de 32° -íl' 11" Austral. 



— 212 — 

Día 20. 

Salida del C.° campamento en la margen oriental 
de la laguna Merin. 

a.»N. 6»/s°e. 280. Seguimos la misma orilla de la laguna, la que es- 
toda playa de arena aplacerada, y al fin de la base llega- 
mos á la ribera meridional del arroyo Tayn, en cuyo trán- 
sito se nota lo siguiente : 

A los 22 empiezan unos médanos de arena que se cos- 
tearon por la derecha á poca distancia, y en ellos varia* 
islas de árboles de distintas clases. A los 95, una cañada 
pantanosa por la cual.se entra al paraje que llaman Corral 
Alto. A los 220, una isla bastante montuosa sobre los mé- 
danos que llaman de la Confidencia; los uédaaos referidos 
siguen hasta el mismo arroyo Tahin, y por la parte orien- 
tal de ellos hay un pantano angosto que lo costea, que sólo 
por tal cual parte se puede atravesar con bastante dificul- 
tad ; pero el paso común y más corriente es el citado arriba 
del Corral Alto. En el punto de nuestra llegada encontra- 
mos la Partida del Comisario principal, formado el cam- 
pamento, que había llegado ayer, y el Comisario Portu- 
gués formó el suyo á la parte septentrional del arroyo. 

Eumbo corregido de esta derrota : Norte 20° Leste ; dis- 
tancia directa, 14 millas, y por el promeflio de varias ob- 
servaciones entre las nuestras y las de los Portugueses, 
latitud 32° 33' 59" A. 

DEBEOTA 

que formó la partida del comisario principal desde el. 
arroyo del chuy hasta el tayn por el camino del medio. 

Día 14 de Abril de 1784. 

Descampafos en el Paso del Chuy, y pasando el arroyo- 
seguimos el camino general hasta la isla Yerbatú, qu& 



— 213 — 

arriba quedó citada, en donde hicimos alto, siendo esté el 
primer campamento, en donde se observó la latitud 33° \ 
55' 52", y se caminó la distancia directa 13 1 / i millas al 
rumbo del Norte (52° 30' Leste corregido. 

Día 15. 

Salida del primer campamento de la isla Yeroatú. 

202. Nos pusimos en marcha, y seguimos por el ca- i.*n. u»e. 
mino del medio. A los 133 por la derecha sobre la perpen- 
dicular como 1 V, millas se halla la cabeza del Surlues^e 
•de la laguna Manguera, y el resto de la base costeamos 
por esta parte el pantano que la rodea por su orilla occi- 
dental, y al fin de la base llegamos á otra isla bastante 
montuosa á quien llaman Corral grande, en la cual ob- 
servaron los Portugueses la latitud cuando hicieron su 
usaje del Río grande al Chuy y fué de 33° 26' 40", de cuyo 
punto dista la laguna Manguera 2 millas al Leste. 

191. Seguimos el referido camino, y el pantano de la *•* N - 27 ° E - 
derecha continúa á. más y menos de una milla, y al fin de 
la base llegamos al paraje que llaman los Médanos, en 
donde hicimos alto, siendo este el 2.° campamento, de cuyo 
punto dista la laguna Manguera 2 x / 2 millas al Leste. 

Rumbo corregido de la derrota : Norte 32° Leste ; dis- 
tancia directa, 19' 29". Latitud observada. 33° 19' 19" A. 

Día 16. 

Salida del 2.° campamento soore el camino del medio 
en el sitio que llaman los Médanos. 

247. Continuamos el mismo camino, y el pantano de 2í-8iVa°E. 
la derecha á más y menos de 1 1 J 2 millas. A los 205 se 
halla el arroyo Pastoreo, el que desde este punto sigue 
al Sur 78° Oeste el espacio de una milla de donde tuerce 
para el Sur formando círculo para el Sudueste, y luego 



— 214 — 

toma la dirección del Sur 33 Oeste, y á las 3 millas de- 
genera en pantano que sigue esta misma dirección á per- 
der de vista, teniendo de ancho por esta parte de 1 á 2 
millas, y éste es el mismo que da origen al Chuy. En el 
referido punto de la base se pasa el arroyo que en el día 
tenía 4 pies de agua, y desde aquí corre al Sur 52° Leste, 
y á poco menos de una milla tuerce formando círculo para. 
el Sur, y sigue al Sur 18° Leste, y á 1 T / a millas hace re- 
codo, y tuerce para el Norte, y á poco rato da vuelta para 
el Nordeste y Leste formando grandes vueltas rodeado de- 
pantano, y bajo la "dirección de el Sur (33° 30' Leste vierte 
sus aguas en la laguna Manguera, cuya barra se halla a 
las 3 millas del paso, y al fin de la base llegamos á otro» 
pequeño arroyo llamado Josef da Costa Luis, en donde 
hicimos alto, siendo este el tercer campamento, de cuyo 
punto sigue este arroyo al Sur 67° Leste, y á 2 millas se 
confunde en el referido pantano de la derecha, corriendo 
su cauce por la parte septentrional de una isla bastante 
montuosa que se halla á 1 1 J 2 millas del campamento, y 
como una milla al Norte de ésta hay otra más pequeña. 
Rumbo corregido de la derrota: Norte 35° Leste; dis- 
tancia directa, 12' 17". Latitud observada. 33° 9' 23" A. 

Día 17. 

•variación ísw» ¡Salida del tercer campamento en el arroyo 

de Josef da Costa Luis. 

n. 24» e. 164. Continuamos siempre el referido camino, y el 
pantano de la laguna Manguera por la derecha á más y 
menos de una milla. A los 73 atravesamos una cañada 
que tiene su origen á la izquierda, y corriendo casi sobre 
la perpendicular se confunde en el referido pantano, y al 
fin llegamos á otro arroyo pequeño llamado la Texeira, 
en donde hicimos alto, siendo este el 4.° campamento, de- 
cuyo punto corre casi al Lesueste y á poco rato se con- 



- 215 — 

funde eu el mencionado pantano. Y la laguna Manguera 
al Leste como 3 millas. 

Rumbo corregido de la derrota : Norte 87° 30' Leste ; 
distancia directa, 8' 17". Latitud observada... 33° 2' 45" A. 

Día 18. 
Salida del 4.° campamento del arroyo Texeira. 

61. Por el referido camino, y á poco trecho se perdió i*n. 25°e. 
la laguna Manguera de vista, y el terreno del camino es 
casi llano, por cuya razón se hallan en él algunas lagunas 
pequeñas. 

370. A los 56 de esta base, punto donde este camino 2.»n. 5°e. 
¡?e une con el albardón de Silveira. A los 113 se descubre 
la laguna Merin, la que es bastante grande, formando 
horizonte al Oeste. A los 158 se halla la loma de las Pe- 
menteiras, de quien ya liemos hablado, y sobre ella lo» 
Portugueses en su viaje al Chuy observaron la latitud 
32° 52' 26", la cual dista de la laguna Merin como una 
milla en este paralelo. A los 225 llegamos á la Playa de 
esta laguna, la que continuamos el resto de la base, y al 
ñn llegamos á la entrada del Corral Alto, y en la misma 
Playa de la laguna hicimos alto, siendo este el 5.° cam- 
pamento. 

Rumbo corregido de la derrota : Norte 20° 30' Leste ; 
distancia directa, 20' 48". Latitud observada. 32° 42' 30* A. 

Día 19. 

Salida del 5.° campamento en la Playa de la laguna Merin 
y entrada del Corral Alto. 

181. Continuamos la misma Playa, y al fin de la base N - 61/2 ° E - 
llegamos á la costa meridional del arroyo Tayn, en donde 



— 216 — 

se formó el campamento general, y los Portugueses pasa- 
ron el arroyo, y formaron el suyo de la otra parte. 

Kunibo corregido de esta derrota : Norte 20° Leste ; 
distancia directa, 9 ; 2". 

Durante la estada en el Tayn se hicieron varias ob- 
servaciones de latitud y longitud, y tomando de todas un 
promedio entre las nuestras y las de los Portugueses re- 
sulta la situación de este campo en la forma siguiente: 

Latitud austral 32 J 33' 59" 

Longitud del meridiano de la isla 

campamentol del Fierro 325° 32' 30" 

deiTayor..^ Variación por el promedio de va- 
rias Acimuthdes y amplitudes 

osiduas del sol 12 J 42/ N.E. 

En este intermedio se midió una base desde el campa- 
mento de 008 tuezas al Norte 27° Oeste corregido, y al fin 
de ella se baila la barra del arroyo que desagua en la 
laguna de Merin, de cuyo triángulo se dedujo su si ua- 
¿jión, y es : 
Barra del Tn-^ Latitud deducida de la operación. 32° 33 ; 25" 

yor f Longitud ídem 325° 32' 15" 

Desde la misma barra demora el campamento Poi tu- 
gues al Norte 09° Leste corregido. 

Nota. — En este campamento se construyeron ranchos 
de paja para alojamiento de los individuos de la Partida, 
y poner á cubierto los víveres y demás pertrechos del Pey 
con el fin de pasar aquí la invernada, y lo mismo hicieron 
los Portugueses en su campamento. 

Luego dispusieron los dos Comisarios principales reco- 
nocer este terreno desde la orilla de la laguna de Merin 
hasta la costa del mar con el arroyo Tayn inclusive. 

Día 22 salieron los Ingenieros de ambns Naciones á 
reconocer el terreno que bañan las aguas del Tayn, pan 
proceder después á las operaciones relativas á la demarca- 
ción que debía hacerse por el cauce de este arroyo, y orillas 
de la laguna Manguera, y línea recta hasta el mar. A los 
primeros pasos hallaron los Ingenieros un bosque tan es- 



— 217 — 

peso por una y otra margen, que les pareció imposible 
formar alguna idea del curso ó dirección del arroyo por 
esta parte sin el auxilio de canoas, por lo cual siguieron 
hasta el paraje en que termina aquel bosque, y desde allí 
fueron costeando el arroyo por espacio de una legua, á 
cuya distancia encontraron un pantano tan profundo y de 
tanta extensión que no pudieron atravesar. 

El día siguiente se hicieron varias tentativas para pe- 
netrar por otro lado hasta el origen del Tayn, y no ha- 
biéndose podido conseguir esto resolvieron los Comisarios 
que se levantase el Plano del pantano ó bañado que se 
extiende desde las cavernas septentrionales de la laguna 
de la Manguera hacia la parte del Norte, á cuya operación 
se debía dar principio el día 26, sirviéndose para esto de 
la Plancheta, y de una pulgada francesa por milla, como 
se había practicado en el Chuy. Efectivamente, se dio prin- 
cipio á este trabajo el referido día 26, levantando el plano 
del Tayn y del terreno adyacente, el que continuaron por 
su parte los Ingenieros hasta el día 4 de Junio inclusive, 
y entre tanto se hicieron por los Geógrafos dos reconoci- 
mientos, de que daremos noticia por el orden siguiente. 



Día 21 de Mayo de 1784. 

Reconocimiento que se hizo en el aldardón de Juana María 
entre los paralelos de 32 n 40' y 32° 51' de latitud, incluso 

el arroyo Bayeta. 

» 

Se dio principio el trabajo con la Plancheta para situar 
desde este campamento á la Guardia vieja la dirección y 
figura del bosque que está en la orilla oriental del pan- 
tano grande que da principio en las cabeceras septentrio- 
nales de la laguna Manguera; situar el pantano de la 
costa del mar y evaminar la dirección de éste, lo cual no 
se concluyó hasta el 28, en que se atravesó desde la Guar- 



— 218 «. 

dia vieja á la Playa, y costeándola regresamos al campa- 
mento, euya noticia de ambas partes es como se .signe : 

Desde este campamento da principio una arboleda por 
las orillas orientales del pantano grande, y siguiendo su 
dirección entre el Sur y Sur 1 J i al Sudueste va engrosando 
el bosque de conformidad que á las 2 millas se hace del 
todo impenetrable, impidiendo reconocer su mayor an- 
chura y por consiguiente el dicho pantano grande. Desde 
este paraje siguiendo para el Sur está ocupado el espacio 
de 2 millas por varios potreros, entre los cuales 5 de ellos 
son los más notables por la extensión que tienen dentro y 
la particularidad de lo estrecho de sus bocas; el último es 
el mayor de ellos y tiene 2 J 3 de milla de Norueste á Sueste; 
desde aquí continúa el bosque de arboleda, aunque dismi- 
nuyendo su anchura, pues á las 2 1 ¡ a millas hace una se- 
paración por la que se descubre el pantano grande exten- 
dido hasta otro cordón de árboles que dista para el Oeste 
i 2 /, millas tendido á la vista en la misma dirección que 
el de la parte oriental. 

Desde este punto sigue la orilla del pantano la dicha 
dirección entre el Sur y Sur */ 4 al Sudueste, sin mayor 
particularidad hasta los 32° 51/ de latitud en que está 1 1 
Guardia vieja, y fué el reconocimiento, pues aunque toda 
ella está sembrada de árboles hace no obstante de trecho 
á trecho varios claros, por los que se vé la extensión del 
pantano grande, y el cordón dicho de arboleda al Oeste á 
la misma distancia de 4 7 2 á 5 millas, el cual según al pa- 
recer da principio por los 32° 44' de latitud, no pudién- 
dose hacer desde esta parte la determinación con exacti- 
tud por la distancia que media, y al embarazo de otras 
nuevas porciones de árboles que rodean aquellos parajes, 
las cuales parecen ya corresponden á las que guarnecen 
las orillas occidentales de la Manguera. 

Quatro millas antes de llegar á la Guardia vieja se 
avista la laguna Manguera al Sudueste, dis ante como dos 
millas, cuyas aguas divididas desde este punto en dos bra- 
zos toma el uno la dirección del Norte */ 4 a * Nordeste y 



— 219 — 

sigue hasta los 46 */* minutos de latitud, distante de este 
cauíiuo una y 1 / í millas, en que se confunde por la espe- 
sura del pantano; el otro más corto tira para el Este y 
concduye en 48' de latitud, distante de esta orilla oriental 
del pantano como una milla escasa. 

La mayor anchura de la lengua de tierra es por esta 
parte del campamento, pues hay desde el pantano grande 
á la orilla occidental del pantano de la costa del mar una 
y media millas y es efectivamente el albardón, y de aquí 
á la playa como 2 millas. Para el Sur sigue después angos- 
tando esta loma de tierra comprendida entre los dos pan- 
tanos, de conformidad que por las inmediaciones de la 
Guardia vieja es su anchura de s / 4 milla, y el total hasta 
la Playa 2 2 / 3 . 

Su terreno es arenisco, y por esta causa escaso de 
aguas á excepción del invierno, que la que llueve se con 
serva en los bajos ó pozas pantanosas, y los pastos secos 
y de poca substancia. 

En el pantano de la parte de mar hay varios capones 
de árboles, entre ellos los más poblados son los de la parte 
occidental, y todos impenetrables por su espesor y suelo 
pantanoso. 

La costa del mar es toda seguida entre el Norte I o Leste 
y 5 o Leste; tiene médanos, pero bajos y tendidos, de los 
cuales filtra al mar algunos sangraderos de buena agua; 
entre ellos el más notable es el conocido con el nombre de 
Arroyo de Bayeta, y todos procedidos de pantano, que 
baña los médanos por la parte del Oeste, el cual en toda 
manera ofrece mal paraje y á distancias largas, pues en 
esta de siete leguas sólo se puede verificar por la Guardia 
vieja y arroyo de Bayeta; la dirección de este arroyo y el 
terreno por donde corre es como sigue : 

Arroyo Bayeta. Va ^ ción 13 ° 

26. Desde el campamento de la 2.* partida siguiendo ' ■" s - W 1 
el rumbo del margen se atraviesa el albardón de Juana 



— 220 — 

María, y al fin de él se llega á la orilla occidental del pan- 
tano, que se citó en la derrota de este albardón, que está 
entre él y la costa del mar, de cuyo punto sigue la orilla 
del pantano al Norte á perder de vista, y por consiguiente 
el albardón basta unirse con el de Silveira. 
2. a n. 49° e. 9 í g e continúa atravesando el referido pantano, y por 
3. a n. 7i° e. 15J i a izquierda se ven algunas islas separadas, que están 
proyectadas de Norte á Sur, y al fin de la 3. a base se llega 
á otro pequeño albardón, que llaman Rincón de Gracia, 
el que también sigue su dirección al Norte hasta unirse 
con el de Juana María y el de Silveira, y se demarcó una 
isla montuosa que llaman Capón de Acosta, al Norte 
50° 30' Oeste. 
4. a s. 30V2 e. 2G. Por esta base se atraviesa el referido Rincón, y al 
fin de ella se llega á una vertiente del Arroyo Bayeta, la 
que desde este punto sigue al Norte, y á una milla se des- 
vanece en el pantano, que signe este mismo rumbo á per- 
der de vista, y luego el arroyo sigue para aguas abajo al 
Sur 20° Leste formando una vuelta corta para el Oeste, y 
á poco más de media milla se le une otra vertiente, que 
parece ser la principal, y trae su dirección del Sur 49° 
Oeste, distancia, como 2 millas, corriendo por terreno pan- 
tanoso. El origen de esta vertiente se baila en una isla de 
las que hay á la orilla oriental del albardón de Juana Ma- 
ría por el paralelo de 32° 34' de latitud, sobre cuya ver- 
tiente fenece el Rincón de Gracia. 

Desde la referida horqueta sigue el arroyo por un solo 
cauce al Norte 61° Leste hasta mezclar sus aguas en el 
mar, formando varias vueltas, y algunas ensenadas para 
el Sur. 
5. a n. 79" e. 47 El terreno de la parte del Sur del arroyo es tan 
sumamente pantanoso que por ninguna parte se puede 
transitar, por cuya razón con el rumbo del margen se corta 
el arroyo y se entra en el albardón que llaman Rincón de 
Bayeta, el que, como los antecedentes, sigue la dirección 
del Norte hasta unirse con el de Juana María. A los 32 
entramos en el pantano, que costea la playa del mar 



- 221 — 

por la parte occidental de los médanos, y al íin de la base 
se llega á la barra del arroyo de líayeta, que se halla 
por la latitud de 32° 32' 39". ltumbo directo desde el cam- 
pamento de la 2. a : Sur 68° Leste ; la distancia directa 
de 5' 13". 

Nota. — ínterin se practicaba este reconocimiento se 
hizo el del Arroyo Tayn por su cauce, embarcándose en 
una canoa bastante pequeña y propia para el asiento sola- 
mente del Geógrafo español y dos Portugueses reinadores 
de la Guardia del Tayn, el cual es como sigue : 



Día 24 de Mayo de 1784. variación | is> 



Arroyo Tayn. 

3( Embarcados en la canoa dimos principio á la de- Yi. a s. 88V2E. 

l.| rrota en la misma barra del arroyo, y siguiendo á los> 2. a s. 31 o e. 

l.( rumbos del margen por su cauce, cuyo ancho es de) 3. a n. 63 e. 
5 á 7 tuezas, y sus orillas están bordadas de ramería hasta 
el fin de la 3. a base que en la costa de la izquierda están 
los ranchos de una Guardia de Portugueses y enfrente de 
ella en la costa de la derecha un morro bastante alto cu- 
bierto de arboleda. 

3.1 Contiene el arroyo en los mismos términos, y el) 4* N. 25° o. 

2.< terreno de las orillas alto y montuoso, y al fin de la> 5. a N.8i°E. 

3.( 6. a base está cerrado su cauce con multitud de agua) e*8. 22 o e. 
pies ó camalotes tan espeso que no fué posible seguir con 
la canoa adelante, durante los cuales continúa el arroyo 
al Sur 22° 30' Oeste, tres minutos de tiempo, y luego al 
Sur G0° 30' Leste, un minuto de tiempo, y aquí acaban los 
camalotes, y para poder seguir su cauce fué preciso arras- 
trar la canoa por tierra. 

3. Por esta base se arrastró la canoa por tierra, y al 7 - aN - 78 ° E - 
que de ella se echó al arroyo pasados los camalotes, de cuyo 
punto sigue el arroyo aguas abajo al Sur 41° 40 ; Oeste 



- 222 — 

hasta cortar la última dirección antecedente, todo cerrado 
de camalotes. 

8.»S. 44V 2 J!. 3. 

». a N. 12" 2 °0. 3. 

ION. 81° E. 5 # 

11. s. 2572 o o. 4. Fenece el monte de la izquierda. 

12. s. 38° e. 3. Fenece el monte de la derecha. 

13. N. 17° e. 5, 

14. S. 65° E. 4 # 

15. S. 75V2 # O. 4. 

16. S. 13y 2 ° O. 3. 

17. s. 29* e. 7. Cañada á la izquierda, que viene del Nordeste. 

18. s. 15V 2 * o. 4, Juncos y espadañas en la costa de la derecha. 
i9° n. 4i° e. 3. ídem, y a la izquierda cañada que sigue al Nor- 
deste. 
20. s. i8° e. g. Cada vez más angosto y cerrado de camalotes. 

21. n. 86V 2 °e. q Al fin de ésta, cañada á la izquierda, que trae la 
dirección del Norte 70° Leste. En este punto se cierra to- 
talmente el arroyo de camalotes, y continúa así á perder 
de vista, que por más que se reconoció no se le pudo hallar 
cauce limpio para poderlo navegar, y sólo sí más espesos 
los camalotes, que según parece degenera en pantano, por 
cuya razón se dejó la empresa de la canoa, la que ^e remi- 
tió á la Guardia,y el reconocimiento se continuó por tierra 
del modo que se dirá más abajo. 

variación 12 o Rumbo corregido desde el campamento general basta 
el punto á- que llegó la canoa : Sur 46° 30' Leste ; distancia 
directa, 1' 20". 
22. s. 49° o. 15 Seguimos por tierra costeando el arroyo por la iz- 
quierda, el que forma menudas vueltas, y el terreno de am- 
bas bandas cubierto de espadañas y maciega. A los 5 una 
cañada que le entra de otra parte que trae la dilección del 
Leste, bajo cuya dirección una isla pequeña en el pantano. 
A los 10 horqueta de un regajo que le entra de esta parte, 
desde la cual sigue el rumbo principal del arroyo al Leste 
formando algunas vueltas y ensenadas para el Sur, y á 
poco más de una milla toma la del Norte 27° Leste hasta 



— 223 — 

una isla que se alcanza a ver del pantano, y el resto de la 
base seguimos costeando por la izquierda el referido re- 
gajo, que corre por terreno tan pantanoso que no lia sido 
posible atravesarlo por ningún lado, y al fin <:e la base 
llegamos á la horqueta de otro segundo regajo, que tam- 
poco pudimos pasar, y el primero sigue al Sur i0° Oeste 
el espacio de un tercio de milla, y de aquí torciendo para 
el Sur, Sueste y Leste hasta confundirse en el dicho 
pantano. 

9. Por no hallar paso en segundo regajo seguimos eos- 23. n. 87 o o. 
teándolo por la izquierda á poca distancia por terreno su- 
mamente bajo y pantanoso, y al lin de la base una cañada 
pequeña de mal paso que tiene su origen á. la derecha en 

un médano montuoso, que está cerca de la Playa de la la- 
guna Merin. 

10. Pasamos esta cañada, y seguimos costeando por la 24. 8 - »*' O. 
izquierda el dicho regajo, y al tin de la base subimos á 

un médano bien alto, en el cual por su parte meridional 
se halla el origen y manantial de él, distante de la orilla 
de la laguna Merin de 50" á 60 toezas, y todo lo que alcanza 
la vista desde el Sueste por el Leste al Nordeste un in- 
menso pantano sin conocerse en él objeto demarcable, y 
hasta este punto hemos hecho el rumbo corregido desde 
la barrera del Tayn Sur 9 o 30' Oeste ; la distancia directa 
1/ 38", de donde nos retiramos al campamento general ha- 
ciendo el rumbo corregido del Norte 23° Leste, y tarda- 
mos veinticinco minutos de tiempo, por cuyo rumbo se 
costean por la derecha los médanos, que son bien altos, y 
los más cubiertos de monte. 

Día 2 de Junio de 1784. 

Nota. — Concluidos estos dos últimos reconocimientos 
de los arroyos Tayn y Bayeta, y los Ingenieros aún perma- 
necían en el que se les encargó del terreno intermedio con 
la Plancheta; determinaron los Comisarios principales que 
los Geógrafos de ambas naciones fuesen en el ínterin á 
reconocer las cabeceras septentrionales de la laguna Man- 



— 224 — 

güera por no poder llegar á ella los Ingenieros, para cuyo 
efecto se puso la canoa que había servido al reconocimiento 
del arroyo del Tayn dentro de una carreta, y habiendo 
salido del campamento general en la mañana de este día, 
seguimos por el camino carretero que va por la costa orien- 
tal de la laguna Merin hasta el Corral alto, y de allí atra- 
vesando el albardón que hay entre las dos lagunas llegamos 
a la orilla ocidental de la Manguera é hicimos noche en 
una isla de monte sobre la misma barranca que conocere- 
mos en adelante por isla de las Carretas, en donde se ob- 
servó la latitud 32° 50' 20". Rumbo corregido desde el cam- 
pamento general : Sur 11° Oeste; distancia vliecta, 16' 10". 
La primera diligencia que se hizo luego que llegamos 
á esta isla fué la de echar la canoa al agua á la cincha de 
dos caballos, y al día siguiente nos embarcamos en ella y se 
halló que por su pequenez no podía resistir la marejada que 
había en la laguna, ni conducir la taja de los instrunie.itos, 
por cuya razón nos volvimos á la isla de las Carretas y el 
día 4 por la mañana regresamos al Tayn, y dispusieron los 
Comisarios principales hacer venir del Río grande otra 
canoa algo más capaz y de mejor construcción que la an- 
tecedente, la que llegó á este arroyo en breves uías. 

Día 14. 

Se nos entregó este mismo día esta segunda canoa con 
orden de practicar en ella el expresado reconocimiento, á 
cuyo efecto se metió entrei la carreta y nos pusimos en 
marcha por la mañana, y dirigiéndonos por el mismo ca- 
mino que habíamos seguido el día 2 acampamos esta no- 
che en la isla de las Carretas. 

Día 15. 

variación is¡y 2 ° Calida de la isla de las Carretas á reconocer las calecerás 
septentrionales de la laguna Manguera. 

i. a n. 67 y 2 ° e. 26. Se echó la canoa al agua lo mismo que la primera, 
arrastrándola por tierra hasta los doce minutos de tiempo, 



— 225 — 

que estando á. flote nos embarcamos en ella, y por entre 
juncos muy espesos empezamos á navegar basta el tin de 
la base que llegamos á> una punta en la misma costa, y 
saltando en tierra se reconoció ser una isla de poca exten- 
sión rodeada por la parte del Este, Sueste y Nordeste de 
juncos muy espesos que están á la lengua del agua, y es 
cortada de la tierra tirme jior la parte del Suilueste, Oeste 
y Norueste de un inmenso pantano, que sigue siempre cos- 
teando la orilla occidental de la laguna, y el término de 
ésta es un cordón de árboles sobre ana barranca tajada 
que desde la isla de las Carretas sigue casi al Norte á per- 
der de vista. 

19. ( Seguimos por un canal limpio de 3 á 5 pies de 2 - * N fi0 ° E - 
14. f agua, y á derecha é izquierda todo lo que alcanza la 3 - R E - 

vista un inmenso juncal, y al fin de la 3. a base salimos á 
la laguna libre de todo embarazo, desde donde se descubre 
su extensión que es en bastante distancia de Norte á» Sur, 
y se demarcó lo siguiente : 

Isla de las Carretas al Oeste ; dirección á otra isla pri- 
mera sobre la misma barranca, Norte 09° Oeste; ídem á 
otra segunda, Norte 55° Oeste; ídem á una Palma sola en 
la costa oriental. Norte 55° Leste; ídem á dos puntas de 
juncos, la una por la otra, que hay sobre la costa occiden- 
tal. Norte 10° Oeste. 

20. Seguimos por fondo de 4 hasta 8 pies de agua, y al 4 - R N - 35 ° E - 
fin de la base llegamos á la medianía de la laguna, desde 
donde se demarcó lo siguiente : 

Cruzamiento á la punta más meridional de los juncos 
antecedentes, Sur 51° 30' Oeste; ídem á la más septentrio- 
nal, Norte 58° 30' Oeste ; y entre las dos forman los juncos 
un saco ó ensenada para el Oeste, y en la punta 'más meri- 
dional hay varios canalizos navegables, no obstante qu<> 
por los juncos se hallan de 3, 4 y 5 pies de agua. Desde la 
segunda punta referida sigue la orilla de ellos al Oeste y 
Norueste formando ensenada por dicha parte, y luego 
tuerce para el Norte formando círculo. La costa oriental 
de la laguna también está, seguida de juncos muy espesos. 

15 



— 226 — 

cuyas puntas por estar secas desde lejos parece playa de 
arena. 
5. a n. 58. Seguimos al parecer por la medianía de la laguna 
por fondo de 6, 7 y 8 pies de agua. Los juncos de la dere- 
cha continúan seguidos por esta parte á una milla, y los 
de la izquierda forman ensenada para el Norueste como 
de 2; y al tin llegamos á otra punta de juncos y espada- 
ñas muy espesas que sigue al Oeste, y á poco rato tuerce 
formando círculo para el Sudueste y Sur y va á formar 
la ensenada anterior, y arrastrando la canoa por sobre los 
juncos saltamos á tierra, y nos hallamos en otra isla qu. 1 
es también separada -de la tierra tirnie por el \ antaño qu. 4 
antes se citó. Esta isla es bastante pequeña y montuosa, 
la que será conocida en adelante con el nombre de isla de 
la Observación, en donde por ser tarde hicimos alto para 
pasar la noche, y se demarcó lo siguiente : 

Isla de las Carretas, Sur 44° Oeste; cruzamiento a la 
primera isla de la barranca, Sur 49° Oeste ; ídem á la 
Palma sola en la costa oriental, Sur 21° Leste ; dirección 
á un árbol solo en dicha costa, Sur 39° Leste, y una punta 
de juncos al Norte de éste, al Leste; distancia 2 / 3 de milla. 

Latitud observada en esta isla 32° 47' 27" A. 

Rumbo corregido desde la isla de las Carretas : Norte 
56° Leste; distancia directa, 5 r 14". 

Día 16. 

Halida de Ja isla de la Obser ración. 

*•■ E - 6. Arrastrando la canoa por entre juncos y espadañas 

hasta el fin de la base, que nos hallamos desembarazados. 
2. a n. io° e. n. Doblamos la isla y seguimos por la laguna, cuya 

variación 12V.. orilla de la izquierda forma ensenada para el Oeste de me- 
dia milla, y la de la derecha para el Leste como una, y al 
fin de la liase llegamos donde la laguna ya no tiene a-}ua, 
solo sí un inmenso pantano á perder de vista, por el cual 
varios canalizos, y el mayor de todos, que nos pareció de 
bastante fondo, seguimos por él al Norte -0 o Oeste y Ñor- 



— 227 — 

te; y á una milla se cierra de eamalotes y espadañas, jun 
eos gruesos y cardales, imposible de transitar. 

G. Continuamos por 5 y G pies de agua, costeando por 3 «* K - 

la izquierda la orilla del pantano anterior, y la costa orien- 
tal de la laguna al Leste como 2 / 3 de milla, y al fin de la 
base nos hallamos en otro canal mayor que el antecedente. 
4: i Entramos por este canal, el que es bastante hondo) *. a HT. io° e. 

5. < y limpio, y cada vez va angostando más y cubriéndose í» n. to°o 

6. ( de pantano ; de modo que al íin de la G. a base llegamos) c.» H. 20 o o. 
á la espesura del fango, donde las canoas no pudieron ir 

más adelante, porque sucede aquí lo que se dijo en el canal 
antecedente, y éste sigue al Norte poco más de una milla, 
á cuya distancia se confunde con el pantano, que continúa 
esta dirección á perder de vista; y en una isla pequ 'ña 
de terreno sólido que está en la costa de la derecha salta- 
mos en tierra, y por ser baja que no se d escubre cosa al- 
guna nos subimos á un solo árbol que en ella hay, de donds 
se nota 'lo siguiente : 

Esta isla está rodeada de pantano por todas partes, el 
cual desde el Norte al Nornorueste se pierde de vista sin 
notarse en él objeto alguno remarcable más que algunos 
arbolitos nial repartidos, y por consiguiente tampoco s^ 
descubre que al Norte de este paralelo haya alguna otra 
laguna, y se demarcó la isla de la Observación al Sur 
25° Oeste ; cruzamiento el árbol solo de la costa oriental, 
Sur 9 a Leste; y no notándose ninguna otra cosa de par- 
ticular, quedando bien determinada y reconocida la cabe 
cera septentrional de la laguna Manguera, nos retiíamos, 
y por ser tarde sólo pudimos alcanzar la isla de la Obser- 
vación, en donde hicimos noche. 

Día 17. 

Segunda salida de la isla de la Observación. 

22. Atravesamos la laguna, y al fin de la base Tega- 1 a s. 50'/»' tf. 
mos á la orilla de los juncos que costean la ribera oriental, 
y en esta travesía se notaron hasta 10 pies de fondo. 



- 228 .- 

2- a s. 11. Orilleando los juncos por fondo de (> y 7 pies d* 
agua y la costa por la izquierda á un tercio de milla hasta 
el fin de la base que estábamos Leste Oeste con el árbol 
solo distante de él 50 á (JO toesas, y éste se halla á la mis- 
ma lengua del agua. 
3. a s. 7 o o. 12 / Siempre orilleando los juncos, y la costa firme for- 
4. a s.i3y 2 E 9 \ m a ensenada para el Leste de un tercio de n illa, y al 
5. a s. ¡7 o o. 7J fi n de la 5. a base estábamos Leste Oeste con la palma 
6. a s. io° o. 22. ( sola, distancia como 60 toesas, la que también se halla 
á la lengua de agua, y desde este punto sigue la costa 
al Sur 15° Leste en repetidas vueltas, y al fin de la 6. a base 
se demarcó la isla de las Carretas, al Oeste. 

7. a s. 46«/2 n o. 38. Los juncos forman ensenada para el £ur, y segui- 
mos por fondo de 6, 7 y 8 pies de agua. A los 19 medianía 
de una isla de juncos por la derecha que se proyecta de 
Norte á Sur en distancia de 3 ¡ 4 milla, y la pasamos ras- 
cando su cabeza meridional, y al fin de la base llegamos á 
una punta de juncos que sale de la costa oriental, cuya 
orilla sigue al Sur 52° Leste por espacio de 1 x / 2 millas y 
luego tuerce para el Leste, Nordeste y Norte formando 
círculo hasta unirse con la dirección que se citó en la 5. a 
base. Esta punta de juncos se cruza con otra igual que 
sale de la costa occidental, de modo que de cualquiera 
parte que *e mire parece que la laguna cierra i n este punto,, 
dividiéndose en dos ; pero luego que doblamos la punta 
oriental, no tan solamente no cierra, sino que entre las 
dos puntas referidas hay un canal muy limpio de 6 y 7 pies 
de agua y como media milla de ancho, y luego continúa 
la laguna para el Sur á perder de vista. 

8. a s. i27 2 ° o. 12. Seguimos un canal angosto de juncos, y en él 
pies de agua, sin poder determinar las orillas de la laguna 
por la espesura de los juncos, y aunque al fin de la base 
es el canal de ellos más ancho, como tienen una altura 
considerable no permiten ver las orillas. 

s a N- 89»/ 2 ° o io. Dejamos el canal que sigue por el Sur, y continua- 
mos por entre juncos bien espesos, y al lin de la base nos 
hallamos en tierra firme, y saltando en ella reconocimos 



- 229 — 

«er una isla pequeña, que está arrimada á la costa occi- 
dental, separada de ella por el pantano antes referido en 
la primera y segunda isla, y por ser bastante baja nos 
subimos á un árbol de donde solamente Re demarcó !a isla 
de las Carretas al Norte 47° Oeste, distancia i orno 3 millas. 
La laguna continúa al Sur íi perder de vista orilleada 
toda ella de juncos, sin notarse otra cosa parfbular, por 
cuyo motivo nos retiramos á la isla de las Canvtas. 

Resulta de lo «pie liemos reconocido en la laguna que 
toda ella cata, rodeada de juncos espesos y altos, los cuales 
tienen sus extremos superiores secos ¡y de tal color rué de 
cualquier parte que se mire parece playa de arena ; pero 
no tan solamente no lo es, sino que estos juncos salen 
hasta muy cerca de la medianía de la laguna, y entre ellos 
hay 3, 4 y 5 pies de agua, distando de la orilla más y menos 
de una milla, por cuya razón es probable que los dos cor- 
dones de monte que costean las orillas de la laguna deban 
ser el término de ella por trafilarse éstos sobre barranca, 
desde la cual para la laguna terreno bajo y pantanoso, 
que manifiesta cubrirse de agua en las decientes. 

Día 18. 

Se metió la canoa en la carreta, y por el mismo camino 
del día 14 nos retiramos al campamento general, concluido 
este reconocimiento. 

Día 8 de Julio de 1784. 

Reconocimiento de la cabecera septentrional 

de la laguna Piñeiro y el terreno por ( u paralelo hasta 

la costa de la laguna Merin. 

Este día á las nueve y media de la mañana estando en 
el paraje que llaman la Capilla distante de la barra del 
Tayn como una legua por la misma costa de la laguna Me 
rin, y sobre la barranca situamos la plancheta cruzando- 



— 230 — 

nos can varios puntos bien conocidos y colocados ya en el 
Plano en donde están sus bases ó distancias, y se marca- 
ron otros objetos asimismo conocidos, y de este modo por 
medio de varios cruzamientos situándonos en diversas ¡ar- 
tes, 'caminando siempre hacia el Nordeste con corta dife- 
rencia, llegamos á las tres de la tarde á la cabecera sep- 
tentrional de la referida laguna Piñeiro, la que reconocida 
con bastante exactitud, como también todo el terreno desd¿ 
la cogta de la laguna Merin hasta ésta de Piñeiro, que 
los naturales llaman laguna de tierra, la que está á la 
falda de un montecito pequeño con este mismo nombre, 
que la separa de la de Piñeiro en distancia de 200 á 300 
toesas ; pero por su parte meridional y septentrional se 
comunican las dos por medio de pantanos que circulan el 
dicho montecito, y dicen estos patricios que las dos lagu- 
nas siempre conservan mucho fondo aun en verano, pero 
que en invierno cuando es abundante de lluvias se forma 
todo una laguna muy grande, descubriéndose infinitas is- 
litas por los muchos altos y albardones que hay por esta 
parte, que aunque pequeños nunca los cubre el agua. 

Concluido este reconocimiento nos retiramos al campa- 
mento. El terreno desde la Capilla basta la laguna Piñeiro 
(que siempre será muy cerca de 3 leguas) es todo tierra 
quebrada y pantanosa, por cuya razón infinitas (añadas 
á distintas direcciones. Por otras partes forma albardones 
pequeños rodeados de pantano de más ó menos agua y 
bastante mal camino. Asimismo hay varios ranchos de 
labranza y otros solo para conservar ganado, y todos per- 
tenecen al vecindario de la villa del Río grande de San 
Pedro. 

Día 9. 

Salimos este día á las diez de la mañana, y se empleó 
todo él en configurar en el Plano la costa de la laguna 
Merin, desde la Capilla hasta como 1 1 / 2 leguas más al 
Norte, en donde se halla una isla de monte que está en la 



— 231 — 

misma orilla, por faltar esto retraso tibí costa para con- 
cluir el Plano hasta el paralelo de lo más septentrional de 
la laguna Piñeiro, y concluido en el día este reconoci- 
miento nos retiramos al campamento. 

Resulta de este reconocimiento que la costa di' la la- 
guna Merin por esta parte la forma una barranca tajada 
á pique hacia la laguna, (pie aunque en el día dista del 
agua más y menos de 200 toesas, se conoce muy bien que 
las crecientes llegan á la misma barranca, y como es tierra 
arenisca la va escarpando. Esta barranca en toda la ex- 
tensión que hemos visto está partida por tres partes á ma- 
nera de arroyo, y no obstante que tiene alguna agua no 
se reconoce corriente, y se manifiesta ¡-er procedida de los 
pantanos (pie hay sobre el terreno, que como tiene poca 
pendiente se conserva el agua casi todo el año en ellas, las 
que son de tan corta extensión que no merecen citarlas. 

Por el reconocimiento que hicieron los Ingenieros con v " r ^ ción 12 W 
la plancheta desde el dia 20 de Abril hasta 4 de Junio, am- 
bos inclusive, hasta el paralelo de 32° 20' que comprende 
los terrenos necesarios para practicar la demarcación del 
Tayn, resultan los elementos siguientes : 

54. Siguiendo este rumbo desde la barra del Tayn se N « s4 ° - 
va por la costa de la laguna Merin llevando por la derecha 
una barranca no muy alta, y sobre ella algunos médanos, 
los más cubiertos de monte, y á la parte oriental de ellos 
continúa el pantano de Tayn. A los 41 se halla á la dere- 
cha un pequeño albardón que lleva su dirección del Sur 66° 
Este, del cual luego hablaremos, y al fin de esta base se 
llega á una loma pequeña que llaman la Capilla, cuyo 
nombre tomó en tiempo que los españoles poseyeron este 
terreno, en donde tenían una capilla, y en el día sólo hay 
algunos ranchos de portugueses á su parte oriental en la 
boca de un potrero que llaman Rincón de Antón Martínez, 
cuyo Rincón es de figura oval, proyectado de Leste Oeste, 
cuyo extremo oriental dista de la Capilla 1 f/ 4 milla, y sin 
entrada ó boca que es bien angosta como 2 / 3 milla al 
Norte 70° Leste de la referida capilla. Está todo rodeado 



— 232 — 

de un inmenso pantano intransitable por todas partes, en 
cuyo extremo septentrional hoy una isla que llaman de 
Rodríguez, que se demarcó desde el fin de la base al Norte 
31° 30' Leste. Y otra isla llamada de Suares, que está en 
la orilla oriental de dicho pantano, se demarcó también 
al Sur 89- 90' Leste. 

n. 22V2 n e. 43. Siguiendo desde la Capilla por este rumbo se va 
por terreno llano y bañado de agua, que desagua en el 
] tantano antecedente, el cual se costea por la derecha á 
poca distancia, y al fin de la base se releva la isla de Ro- 
dríguez al Sur 43° 30' Leste, y la de Simón Suares al Sur 
30° 30' Leste. 

n. 5iV2°E. 44_ p or este rumbo sigue el camino llano y seco bastí 
los 23 que se llega á otro bañado con algunas cañadas pan- 
tanosas, en las cuales varias islas pequeñas, y todas des- 
aguan en la laguna Piñeiro que dista de este punto 1 Vi 
millas al Leste, y por la izquierda continúa el l;añ :do que 
desagua en la laguna pequeña que llaman de Terra, y el 
resto de la base camino bastante pesado por ser todo él 
bañado, y al fin se halla una loma no muy alta cubierta 
de monte, rodeada de pantano, distante de la laguna Pi- 
ñeiro como un cuarto de milla al Oeste, y de la de tierra 
igual distancia al Sueste. Esta laguna es bastante p? 
queña, y se proyecta de Norte á Sur en distancia de 3 / 4 
milla, y de ancho por donde más \/ 3 , y entre ésta y la de 
Piñeiro un inmenso pantano por el cual se comuni an la* 
dos, como ya queda dicho. Hesde este punto de la base 
bajo la dirección de el Norte 5° 30' Leste se lia^a un ran- 
cho que llaman Casa de Terra, á la margen oriental de la 
laguna de este nombre. 

n.26V 2 °e. iq p 01 , es t e nim bo se sigue el refeiido pantano por 
entre las dos lagunas, y al fin se llega á lo más septentrio- 
nal de la de Piñeiro, de donde se nota lo siguiente : Esta 
laguna sigue en dirección general por su libera occidental 
al Sur I o 30' Leste á perder de vista, su ancho más y me- 
nos de una milla formando un poco de ensenada para el 
Leste. Desde lo mas septentrional de ella por su parte 



- 233 - 

oriental sigue el camino carretero que va á la Villa «leí 
Río grande con el nombre de albardón de Silveira, cuya 
dirección es de Norte 13° Leste por bastante distancia, y 
éste es el mismo que va por la parte oriental de la laguna 
Manguera. Desde este punto de la base bajo la dirección variación i2y a ° 
del Norte 09° Oeste se baila la Casa de Terra enfilada por 
lo más septentrional de la laguna de este nombre. Be baila 
también al Norte 11° Leste distancia como 2 millas la me- 
dianía de una isla proyectada de Norte á Sur, cuya mayor 
extensión es de media milla, a quien llaman Capón de Sil- 
veira, y está en la costa oriental de otra laguna bastante 
grande que llaman de Cayuva, la que por su parte meri- 
dional tiene otro pantano que se comunica con ba> de Terra, 
distando la una de la otra una milla. Se halla asimismo 
otra isla que llaman Capón de Marcelo al Norte 50° Leste, 
distancia poco más de 3 millas. Desde aquí volviendo al 
79 Capón de Rodrigo y siguiendo el rumbo del margen N fi7 ° ° 
se entra en un terreno pantanoso con algunos manchones 
de suelo duro. A los 54 se halla una isla en la cual está 
el origen de una cañada pantanosa que llaman arroyo 
Cortume, el que por este rumbo se costea por la derecha 
á poca distancia, y por la banda del Norte se < ntran otras 
varias cañadas pequeñas, y al fin del rumbo vierten sus 
aguas en la laguna Merin, desde cuyo punto coi re la costa 
al Sur 35° Leste basta la Capilla formando un suave ser- 
penteo y algunas pequeñas vueltas para el Leste. La orilla 
es playa de arena y barranca, la que está quebrada por 
varias partes, por cuyas bendiduras se derrama el pantano 
antecedente. 

19. Desde la Capilla siguiendo este rumbo se costea 8 - 20 * A»° E> 
por la derecha los médanos de la laguna Merin y por la 
izquierda el pantano del Rincón de Antón Martínez, y al 
fin se llega á la entrada del albardón que se citó al piin- 
cipio, de cuyo punto sale una pierna al Sur 32° W Leste, 
que llaman Rincón del Tigre, y á 2 x / 2 millas tuerce al 
Sur 65 c 30 7 Leste cada vez más angosto, y á una milla fe- 
nece, todo rodeado de pantano, cuyo punto del fondo está 



- 231 — 

al Norte 25° Oeste, distancia un tercio de milla de la isla 
que en el reconocimiento del Tayn se citó en la base 22, 
de cuya isla sigue el Tayn aguas arriba al parecer al Norte 
52° Leste siempre por pantano, y á la distancia de 3 / 4 de 
milla tuerce al Norte 25° Oeste hasta una laguna pequeña 
en que se halla su origen. 

s. 67Vj° h. 28. Continúa este rumbo por el referido albardón, por 
el cual va un camino carretero que llaman de la Guardia 
del albardón, y se costea por la derecha el pantano del 
Tayn y por la izquierda el de Rodríguez, y al fin se halla 
una angostura donde casi se juntan los dos, en cuyo punto 
da principio por la derecha una línea de monte que llaman 
el Cordón, el que se proyecta al Norte 62° Leste en bas- 
tante distancia, y bajo la dirección de el Sur 53° 30' Leste 
está la lagunita que da origen al Tayn. 
n. 5oy 2 ° e 15 Pasada la angostura de los dos pantanos y á la 

media distancia de la base m halla la más meridional del 
pantano de Rodríguez, de cuyo punto sigue su orilla orien- 
tal al Norte, bajo de cuya dirección está el Capón de Si- 
món Suares. 

n. i7V2° i r . 26. Se costea por la derecha el pantano del Tayn y 
por la izquierda sigue un albardón al Norte, que llaman 
Rincón de Simón Suares, que da principio como una milla 
á la parte meridional de la isla de Terra, y al fin del rumbo 
se halla lo más Sur y Oeste de la laguna de Piñeiro. 

s. 667 2 ° r. io Por este punto se descabeza lo más meridional de 
la laguna Piñeiro, y el terreno de la derecha pantanoso 
lo muy bastante para no poderse transitar. 
N - 45 F - 8. Descabezando la laguna ídem en todo, y al fin del 
rumbo se halla otro albardón que sigue la costa oriental 
de dicha laguna con el nombre de Rincón de Piñeiro, el 
cual se une con el albardón de Silveira al Norte de dicha 
laguna. 
N,59 ° E - 31. Se atraviesa el dicho Rincón de Piñeiro costeando 

siempre por la derecha el pantano grande del Tayn. A los 
22 se halla, el cordón de monte que antes se citó, de cuyo 
punto sigue al Sur 20° Oeste hasta cortar la dirección an- 



— 235 - 

terior, y el resto del nimbo se atraviesa un nial paso que 
llaman la Estiva, por el cual se comunican todos estos i an 
taños. Llaman Estiva por estar compuesto de varios tron- 
cos atravesados y terraplenados para que puedan pasar ga- 
nados y carretas, aunque con algún trabajo, y para esto es 
necesario cada vez que se ofrezca pasar por aquí componer 
de antemano este paso, porque con las crecientes reí invier- 
no se descompone. Todo lo demás del terreno á derecha é 
izquierda un terrible pantano que por ninguna parte se 
puede atravesar, y al lin del rumbo se halla el campamento 
general de la segunda Subdivisión española, el cual, >egún 
se dijo antes, está en la latitud austral de 32° 30' 40", y 
resulta del Plano dista este campamento de la baira del 
Tayn (> 1 J 3 millas en línea al Norte 02° 30' Leste corregido. 

Estos son los materiales que resultan del Plano que le- 
vantaron á plancheta los Ingenieros, por los cuales se po- 
drá, en todo tiempo construir otro igual al original con 
muy poca diferencia, la cual siempre será despreciable ; y 
habiéndose todo concluido á mediados de Septiembre, se 
entregaron á los Comisarios, y se procedió desde luego á la 
demarcación de aquel terreno colocando cuatro marcos se- 
mejantes en todo á los del Chuy desde la barra del Tayn has- 
ta la costa del mar, cuya situación es en la forma siguiente: 

Se .colocó el primer marco el día 23 de Septiembre de 84 
en el fondo del Hincón del Tigre por la latitud austral 
32° 34' 46", distancia del campamento general 2 x / 4 millas 
al Sur 08° Leste. 

El segundo se colocó el día 25 sobre el morro que lla- 
man de la Guardia del Tayn, y es el primero que se halla 
desde su barra en la orilla meridional, desde el cual de- 
mora el campamento general al Sur G° Leste. 

El tercero se colocó el día 2 de Octubre sobre el albar- 
dón de Juana María, como media milla escasa al Norte del 
paraje que llaman Marzal de Sima, 100 toesas al Oriente 
del pantano de la laguna Manguera por la latitud 32° 54' 
austral, distante del campamento general algo más de 20 
millas al Sur 3 o 30' Leste. 



— 236 - 

En este mismo día se colocó el cuarto marco sobre los 
médanos de la costa del mar, 20 toesas distante de los que 
están en la playa ú orilla y en la latitud de 33° austral. 
Todos estos marcos llevan las inscripciones : por el fíente 
que mira al Norte, R. F. 1784, y por las del Sur, Terreno 
nntral até Chuy. 

No pudiéndose continuar la demarcación de límites 
principiada en el arroyo del Chuy, á 24 de Febiero de este 
mismo año, á causa de la duda suscitada por el primer 
Comisario de S. M. F., el Brigadier y Cobernador de la 
Villa del Río Grande de San Pedro D. Sebastián Xabrer 
da Veiga Cabral da Camasa, sobre la inteligencia que se 
debe dar á los artículos 3.° y 4.° del Tratado preliminar 
de 1.° de Octubre de 1777, fué indispensable íeconocer y le- 
vantar el plano de los terrenos que abraza dicha duda para 
dar á las dos Cortes una idea substancial de ellos, y que 
pudieran en consecuencia decidir este punto con acierto, 
como se previene en el artículo 15 del mi>nio Tratado. 

Las comarcas y territorios que en virtud de esto se 
debían reconocer levantando su plano corográfico se hallan 
comprendidas entre las vertientes de la laguna Merin por 
su costa occidental, el arroyo Piratiny, que entra en el 
sangradero de ella al Norte, y el de San Luis, al Sur. 

Tomada esta deliberación con arreglo al citado artículo 
del Tratado fueron encargados de practicar este leconoci- 
miento los Comisarios de las segundas Partidas, el Coro- 
nel de Ingenieros D. Francisco Juan Rosio con los Oficia- 
les de S. M. F., y el Teniente de Navio de la Real Armada 
D. Diego de Albear con los Oficiales de S. M. C, los cuales 
Se transfirieron todos desde 1.° de Noviembre á la Villa del 
Río Grande de San Pedro, desde cuyo puerto se debía salir 
á tan considerable obra. 

Para la mayor facilidad y prontitud, siendo las ver- 
tientes de la laguna en gran parte navegables, se manda- 
ron disponer seis canoas, que fueron las únicas embarca- 
ciones que se juzgaron aptas al efecto. Pos de ellas de cu- 
bierta y capaces de recibir los víveres, las cajas de los 



237 - 

instrumentos de Astronomía y Planimetría y los equipajes 
de toda la comitiva reducidos á lo más indispensable y 
las otras cuatro mucho menores, pero muy liberas y fáciles 
de manejar, que calaban poca agua y eran bastante pro- 
pias para practicar todo género de opera, iones ; todas ellas 
se proveyeron de carrozas de loua y toldos de lienzo brin, 
único reparo de (pie eran susceptibles contra los ardientes 
soles de la estación y frecuentes lluvias del clima. Cada 
una fué tripulada con cuatro marineros y un patrón, y 
además de los remos y botavaras de su servicio llevaron 
sus velas nuevas del mismo lienzo brin. Tero antes de tra- 
tar de nuestro viaje daremos una breve noticia de los te- 
rrenos que median entre el arroyo Tayn y la Villa del Kío 
Grande de San Pedro, las cuales fueron extraídas de un 
plano que nos prestaron los porugueses, y son en la forma 
siguiente : 

Desde el arroyo Tayn sigue un albardón de terreno 
bajo y casi llano al Norte 10 a Leste 11 millas, íepartiendo 
aguas por el Occidente á la laguna Merin y por el Oriente 
al pantano grande que sale de las cabeceras septentrio- 
nales de la laguna Manguera, el que costea dicho albarlón, 
y en el referido pantano se. hallan las lagunas de Piñeico 
y de Terra ya expresadas, y además otra mayor de todas 
llamada de Cavuvá, de quien hablaremos inmeliatamente. 
advirtiendo que así el rumbo expresado aquí como los que 
se nombraren en adelante hasta la Villa de San Pedro son 
corregidos con 12° 30' de variación Nordeste. 

A las 3 7 2 billas sobre el referido albarlón ge halla la 
Capilla ya enunciada, la que dista de la orilla de la laguna 
Merin un cuarto de milla. Luego, más adelante, á las 3 3 / 4 
millas, da principio por la derecha la cabeza meridional 
de la laguna Cavuvá, que por esta parte tiene de ancho 
como 3 millas, y al fin del rumbo hay una loma de alguna 
elevación, que llaman el Cerrito, que dista de la laguna 
Cavuvá como media legua, sobre el cual observaron la la- 
titud de 32° 21' 55". 

Continúa luego el albardón al Norte 10° Leste 12 millas, 



- 238 — 

costeando siempre la orilla occidental de la laguna Ca- 
yuvá hasta las 3 millas, que sobre la perpendicular se halla 
su cabecera septentrional, de donde ¡-agüe la orilla oriental 
al Sur formando una ondulación de poca considei ación. 
A (i millas desde el Cerrito se encuentra una estancia que 
llaman de Sousa, de cuyo punto ¡•■ale una pierna de albar 
dón que sigue al Sur del mundo costeando las lagunas 
Cayuvá y Fiñeiro por su parte oriental. Por la banda del 
Oeste de esta estancia sigue un pequeño regajo ] antanoso, 
que llaman arroyo Sarandy, el que corre en vueltas del 
Sndueste hasta verter sus aguas en la laguna Merin, y al 
íin de las 12 millas se halla una estancia que llaman de los 
Palmares, cuyo nombre es dimanado por hallarse este 
campo cubierto de una clase de palmas de poca elevación, 
y el fruto que dan le llaman butiá. 

Desde esta estancia continúa el albardón referido al 
Norte 28° Leste, y á poco menos de 6 millas se encuentra 
otra estancia que llaman del Paulista, en la que observa- 
ron la latitud austral de 32° 8' 12", y en el intermedio de 
estos dos puntos por la derecha del rumbo se hallan las 
estancias de Manuel de los Santos y de Mitis, distante la 
una de la otra como 2 millas. 

Desde la estancia del Paulista hasta la Villa del Río 
Grande se desvanece el mencionado albardón, por conti- 
nuar el camino casi llano con varias cañadas á distintas 
direcciones, y siguiendo el rumbo fiel Norte 63° Leste y á 
distancia de 3 y 4 \/ 4 millas se pasan dos vertientes qui 
vienen del Sueste, las que á poco menos de una mii'a sobie 
la perpendicular del rumbo por la izquierda se unen y 
forman un pepieño arroyo que liaran de Pao, ( n cuya 1 or- 
qneta se halla la estancia del Coronel del Río Grande don 
Rafael Pintos Bandeiras, con muy hueros edificios. Las 
puntas de estas dos vertientes están á una milla por la 
derecha en un pantano que lleva la dirección del Sur 30 1 
Oeste hasta unirse con el que costea la laguna de Piñeiro 
por su parte oriental. Luido y formado el arroyo de Pao 
corre por terreno bajo y pantanoso al Norueste el espacio 



— 239 — 

de 1 74 millas? f luego sigue la dirección de el Norte 15° 
Leste por igual terreno, y a las 4 millas se halla su liaría, 
por la cual vierte sus aguas en el fondo de una ensenada 
que forma la costa occidental del Río grande, de quien 
luego hablaremos. 

Siguiendo el expresado rumbo á las 8 millas desde la 
estancia del Paulista se halla el Fuerte que llaman del 
Arroyo en donde observaron la latitud aus ral de 32P 4' 50'. 
Este Fuerte es llamado así por estar situado a, la orilla 
oriental de otro arroyo de mayor consideración de todos 
los que hemos hablado, el cual tiene su origen al Sur poro 
menos de media milla en el pantano del saco de la Man- 
guera, y luego sigue el rumbo geneial de el Norte 15° Oeste 
hasta la referida ensenada, donde vierte sus aguas. 

Por medio de este arroyo queda formada una isla, que 
se proyecta del Lesnordeste á Oessudueste en distancia de 
7 millas, teniendo de ancho por donde más solamente 2, 
cuya cabecera oriental es la más angosta, sobre la cual 
está fundada la villa de Pan Pedro, discante del men- 
cionado Fuerte G millas al Norte 62° Leste, y la costa del 
Norte de la referida isla está toda poblada de estancias 
v chácaras de la villa. 



Costa del mar desde el arroyo de Bayeta 
hasta el Río grande. 

Desde la costa del arroyo Bayeta para el Norte sigue 
terreno dividido en tres ramales de pantano con otros 
tantos albardones de terreno bajo y de poca eleva 'ion, y 
terminan en el saco de la Manguera y costa occidental del 
Río grande, llevando todos la dirección de la costa al 
mar, y ésta continúa desde la barra de Bayeta :|1 Nort 1 
23° Leste el espacio de 14 millas, todos de arena limpia, 
y á trechos algunos médanos distantes d? la lengua del 
agua como una milla, y á las 8' 1 /, millas de esta direc- 
ción se halla un pequeño arroyo que llaman de Marisco, 



— 240 - 

por donde desagua el pantano, que costea la villa á 1 1 J 2 
millas. 

Después toma la costa la dirección del Norte 42° L?ste 
hasta la punta occidental de la boca del Río grande, que 
se halla por el paralelo de 32° 9' 12" de latitud austral, y 
en el mismo paralelo está la punta oriental de dicho río, 
que llaman Punta de San Pedro, distante de la antece- 
dente 1 V/ 2 millas, y entre las dos hay un banco de arena 
con su canal por la mediana que sólo tiene 1 1 J 2 brazas 
de agua por donde más, y ésta es á la que vulgarmente 
llaman barra del Río grande, bastante peligrosa, y que se 
necesita mucha práctica para entrar por ella, pues si por 
casualidad al entrar ó salir sea el viento algo escaso, ó que 
por desgracia se padezca algún error de modo que pierda 
el referido canal de 1 1 J 2 brazas de agua (que es bastante 
angosto), infaliblemente si cae en el banco de la derecha 
ó el de la izquierda es irremediable el naufragio y ha- 
cerse pedazos las embarcaciones. 

Desde esta punta de San Pedro continúa la costa del 
mar la misma dirección del Norte 42° Leste l'asta el para- 
lelo de 31° 48', y á las 24 millas se halla otro pequeño arro- 
yo por donde desagua un pantano intransitable que sigue 
igual con la costa á distancia de 1 á> 1 1 /¡¡ millas, el cual 
da principio muy cerca de dicha punta de San Pedro, 
donde también hay otro pequeño regajo. 

Río grande de Sun Pedro. 

Desde la referida punta occidental en la boca de este 
río sigue la costa de esta parte al Norte 10 a Oeste for- 
mando ensenada casi de una milla para el Oeste, y en ella 
á 1 y 2 V 2 millas desaguan dos pequeños arroyos de mucho 
pantano en sus orillas, desde los cuales continúan dos 
ramales de pantano hasta el arroyo Bayeta. A las 6 a ./ 2 
millas desde la referida punta se halla la boca de un saco 
bastante grande, que llaman de la Manguera, el que hace 
la tígura de una bolsa, que se proyecta al Sudueste en dis- 



— 241 — 

taneia de 7 millas; en cuyo fondo hay dos pequeños rega- 
jos, en donde termina el tercer ramal de pantano, que se 
dijo en el arroyo de Bayeta. La boca de este saco es an- 
gosta, que sólo tiene un cuarto de milla, á cuya punta 
meridional llaman el Puntal. La costa septentrional de 
este saco es rara y con algunos médanos, y lo interior de 
él fango y pantano intransitable, Plumamente, bajo de 
la misma dirección, á una milla de la punta del Puntal, 
se halla la villa de San Pedro, de la cual hablaremos más 
abajo. 

La costa oriental de este río desde la punta de San Pe- 
dro sigue con corta diferencia al Norte del Mundo for- 
mando varias puntas salientes, y entre ellas algunas en- 
senadas y arroyos pequeños hasta la población de San 
Josef del Norte, cuyo pueblito se halla á las 4 millas d> 
la villa de San Pedro al Norte 32° Leste, y entre las dos 
costas sigue el cauce del río, cuya canal con 4, C y S bra- 
zas de agua siempre va arrimada á la costa occidental 
hasta la baria, en cuyo intermedio la costa oriental echa 
bastantes restingas ó bajíos de arenas para hacia la ca- 
nal que no permite se arrime embarcación alguna, que 
luego varan y se hacen pedazos con la mareta que viene 
de fuera. 

Villa del Río grande. 

La villa de San Pedro se ha situado en la latitud as- 
tronómica de 32° 1' 40" meridional, y en la longitud de 
32G° V 52" deducida de la que se observó en el Tayn, de 
quien dista poco más de 13 7 2 leguas al Norte 37° 30' 
Leste. Se halla en la cabecera oriental de una isla que se 
proyecta de Lesnordeste á Oessudueste en distancia de 
7 millas, como se dijo antes. 

El piso de la isla es de arena movediza que los vientos 
jamás la dejan tomar consistencia; con no poco ti abajo 
se conserva suficientemente el frente principal de la po- 
blación, que es el que mira al Norte, que corre casi 

16 



— 242 — 

Lesteoeste orillando la playa, y su extensión es como de 
una milla. 

Muy inmediato á la población, por la parte del Norte, 
está la orilla de la laguna con playa de arena, que corre 
casi al Oeste 1 J i al Suduesté, y á las referidas 7 millas 
tuerce para el Norueste y luego al Nornordeste, formando 
una grande ensenada en la que hay varias islas, de quien 
luego hablaremos. Es cercada en partes de pantano y en 
otras de médanos. 

AI fin de la villa por la parte oriental está el Hospital 
en un pequeño alto al pie del Fuerte y la Casa de armas. 
En el centro de su calle principal se vé la Iglesia de San 
Pedro, bien edificada de cal y canto ; los demás edificios 
de la villa son todos bajos y de un solo piso, los más an- 
tiguos con techo de paja, y todos de poca duración ; pero 
los que en el día se fabrican son de más consistencia y 
techados de teja. 

El agua que se usa es de cacimbas hechas en la misma 
arena con una,, dos ó más pipas ó toneles desfondados 
unos sobre otros. Alguna de ésta no se puede beber por 
salobre. 

Los vientos más reinantes son del Nordeste y Suduesté 
bastantemente fuertes, y por eso preservativos de enfer- 
medades á causa de las muchas humedades de los vecinos 
pantanos, y la calidad del terreno arenisco. El viento Nor- 
deste principia fresco y va creciendo más y más hasta 
que revuelve toda la atmósfera, y fenece en turbonadas y 
lluvias, y luego rodando por el Norueste viene á fijarse 
en el Oeste y Suduesté, el cual Jlaman Mimián, porque 
pasa por el país de los indios de este nombre, y luego 
aclara y limpia el tiempo, principiando con bastante for- 
taleza y va poco á, poco aflosando hasta quedarse entera- 
mente calma. Es bastante frío y seco y suele durar mu- 
chos días, de suerte que en invierno llega á bajar el ter- 
mómetro de Farieneth á 44°. Para pasar al Nordeste sigue 
por el Sur y Sueste, y en el verano la mayor calor que se 
observó fué de 87° en' el mismo termómetro. 



- 243 - 

En las pequeñas quintas de esta villa apenas se consi- 
gue alguna hortaliza para el diario, y en las circunveci- 
nas sólo hay abundancia de durasnos, sandías, melones y 
algunas uvas. La cosecha de trigo produce de 10 hasia :!5. 

Los ramos de comercio (mejor se diría de contrabando) 
son caballada, mulada, cueros de vaca y toro, y carnes de 
éstos charqueadas, que con motivo de tener la campaña 
cerca hacen varias entradas á cambio de tabaco brasil, y 
hacienda seca que viene del Kío (leneiro. 



Salida del puerto de la villa del Río grande de San Redro. 

Dispuesto todo en la mejor forma con los dicaces au 
xilios del Gobernador, se embarcaron todas las persona < 
destinadas al reconocimiento en el muelle mismo de dicha 
villa, y á favor de un Sueste favorable y fresco dieron las 
velas la tarde del día 10 de Noviembre de 1784. 

Desde el instante mismo se siguió una derrota formal 
y circunstanciada con toda cuanta exactitud fué posible, 
para cuyo efecto se destinó una de las canoas ligeras que 
no cuidaban de otra cosa ; en ella se puso una excelente 
aguja de Piephinh de 10 pulgadas de radio, dividida en 
octavas y montada sobre esferas, que conservaban muy 
bien la horizontal en medio de los movimientos y balances 
de la canoa, la que sirvió para notar los diferentes rumbos 
que hacía, siguiendo siempre el cauce de los ríos, y para 
demarcar y situar por medio de repetidas intersecciones 
no sólo los objetos notables de sus riveras, sino también 
de toda la campaña á la vista. 

Las distancias se medirán con toda precisión usando de 
una corredera graduada en toesas, según la célebre dim >n 
sión del meridiano terrestre, y aunque para esto se em- 
pleaba una ampoyeta, ó medio minuto de aiena, ^e tenía 
cuidado de examinarlo frecuentemente con el reloj de se- 
gundos de Graham, perteneciente á la 4. a colección de 
instrumentos. Corregíanse asimismo dichas distancia^ ni- 



— 244 ~ 

vegadas del efecto de las corrientes, ya fuesen favorables 
ó contrarias, para lo cual siempre que se advertía 6 sospe- 
chaba alteración en las aguas se medía su velocidad por 
medio de la misma corredera, dando fondo al resón en 
aquellos parajes más convenientes. Tampoco se desaten- 
dieron los fondos, averiguando su diversa profundidad 
con un escandallo de suficiente peso, cuya sondaleza es- 
taba dividida en pies de Castilla. 

Con toda esta prolijidad se entabló el reconocimiento 
de los terrenos, ríos y lagunas á que fueron destinados, 
romo se ha dicho, los Comisarios de las segundas Partidas, 
y de este modo se fueron acopiando los elementos ó mate- 
riales para construir el plano, teniendo la debida aten- 
ción al principal fundamento de las observaciones astro 
nómicas, las cuales se tuvo gran esmero de repetir según 
la proporción que ofrecía el tiempo, para que sirviese de 
corrección general á los resultados de aquella estima. 
Todo el trabajo diario se anotaba sobre la marcha en un 
cuaderno portátil, al estilo de los navios de guerra, y á 
la noche se trazaba sobre un papel dividido en cuadrícu- 
las á razón de una pulgada francesa por milla, cuya es- 
cala se graduó suficiente para expresar todas las circuns- 
tancias esenciales y propias de la configuración de los 
terrenos. De todos estos papeles reducidos á otra escala, 
menor de media pulgada por legua, se formó el Plano 
general, corregido ya según las observaciones. 

Para mayor conformidad de los trabajos y que todas 
estas operaciones mereciesen la aprobación de los dos pri- 
meros Comisarios, por cuya disposición se había proce- 
dido á ellas, y que á consecuencia tuviese la debida acep- 
tación de las dos Cortes, asistía diariamente al trabajo 
alternando con sus compañeros un Oficial facultativo é 
inteligente de la nación portuguesa, pues la canoa desti- 
nada á este objeto era la del Comisario español, en la 
cual iban también los dos geógrafos D. Joaquín Cundí» 
y D. Andrés Oyarbide, haciéndose las derrotas en la 
forma siguiente. 



— 245 — 
Día 10 de Noviembre de 1784. Vhrueión isr 

116. Embarcados en las canoas que se habían fletado '■' X.u«a 
para nuestro servicio salimos del muelle del Río grande 
haciendo el rumbo del margen, y al ñn de la base teníamos 
por la izquierda la punta septentrional de la isla del 
Padre, y por la derecha la punta de Mandaina, las cuales 
corren del Leste l / l 4 al Nordeste al Oeste l / 4 al Sndueste, 
á una distancia que no se puede medir. 

40. Con este rumbo llegamos á media milla de la - K N - 34 ° ° 
punta más Norte de una isleta que se descubría por la 
izquierda, llamada de Mosquitos, y se marcó desde allí la 
punta de Barbosa en la costa le la derecha, al Norte, 
á distancia de 3 millas. 

60. Al fin de lá base estábamos como media milla de »*>*.«V« 
la punta de Toreretama, en la costa de la izquierda, en 
cuyo paraje vimos fondeadas las canoas pequeñas de los 
portugueses con indicios de que aguardaban la grande, 
que tropezó en un banco de arena poco tiempo después de 
haber salido. 

Demoraba la punta Barbosa al Norte 45° Leste y se 
observó que desde dicha punta sigue la costa al Norte 
50° Leste, formando algunas ensenadas en distancia como 
de una legua. 

71. Andada esta distancia descubrimos por la iz- *■" N *°° °- 
quierda una boca ó abra entre la cual y la punta de To- 
reretama forma la costa ensenada para el Oeste, y se 
marcó una isla pequeña llamada de los Patos al Norte 
27° 30' Leste, á distancia de 3 millas. 

91. Seguimos á poca distancia la costa de la izquier- * 1 n*4 o ql. 
da, en la cual hay algunas ensenadas, y al fin de la base 
llegamos á la barra septentrional del sangradero de Me- 
rin, ó Río de San Gonzalo, y allí acampamos. 

En esta derrota se reconoció que el canal del Río gran- 
de está recostado sobre la costa del Leste ; nosotros le 
fuimos orilleando por la banda opuesta, y la sonda dio de 



— 246 — 

3 á 8 pies de agua, fondo de arena, excepto al fin de la 
base 2. a que se encontraron 18 pies, porque en este paraje 
hace el canal un recodo para el Oeste. 

Latitud llegada por la estima 31° 15'28" A. 

Rumbo corregido de la derrota Norte, ¿I o Oeste. 

Distancia directa, 17' 32". 



Día 11 de Noviembre. 

i«k. 86" o. 3g. 4 s í en es ta base como en las siguiente-; ravegamos 
por el sangradero de Merin aguas arriba, cuyo fondo se 
habló de 18 á 22 pies de agua, y su ancho de ( rula á orilla 
de 200 á 250 toesas. 
2. a n. 7í° o. 39 Llegamos á la boca del arroyo de Pelotas, que des- 
agua en el sangradero de la costa de la derecha. 
s.» s. 73° o. 32. a los 9 se encuentra un rancho sobre la derecha, 
en cuyo paraje está el paso que llaman del Negro, en 
donde el arroyo se angosta formando garganta como de 
30 á 40 toesas. 
«.• s. 60»/o° o. 48. \ los 8 principian dos islas que acaban á los 27 
y están separadas por un canal angosto, pero navegable 
para canoas pequeñas. Al fin de la base entra en el san- 
gradero por la derecha el arroyo de Ignacio Antonio. 

5.* S. 17" o. 4.Q. 

6. a s. 64° o. 29. A los 10 sé encuentra á la derecha la boca del 

arroyo de Moreira. 
7. a s. 5%° o 16. 

8.*S.23°E. 38. 

s*s.38°o. 17 \ los 5, boca del arroyo del Padre por la derecha. 
*a» 8. 22° e. 14. Al fin de la base hace el sangradero un recodo 
pequeño en la costa de la izquierda, donde acampamos. 

Sobre las dos orillas del sangradero hay muchos y 
grandes bosques, y algunas playas de arena que mani 
fiestan la altura que sube la agua en las crecientes del 
invierno. 

Latitud llegada por la estima 31° :0' ÍQ" A. 



247 — 

Rumbo Corregido áe ta derrota Sur, (i2 ü ;>0' Oeste. 
Distancia directa, 11' W. 

DÍA 12 DE NOVIEMBRE. 

74. Seguimos por el sangradero de Merin aguas arri i a s. 4<;°e. 
ba ; la costa de la izquierda desnuda de árboles y con mu- 
cha maciega, y al tin de la base llegamos en la misma 
costa a. la boca de un arroyo que llaman del Pesquero, el 
cual tiene su origen en un pantano, y corre por espacio de 
milla y media al Norte 43° Oeste. 

51 2." K. 7V' 9 ° E. 

35 La costa^ de la izquierda poblada de árboles á »•' 8 - 19 Vt° o. 
trechos. 

20. ídem, y al fin de la base boca del arroyo de Pa *•* s. 5i°o. 
bón por la derecha. 

20. Entramos por este arroyo, que tiene las orillas :> * N - 86 ° o. 
montuosas, un cauce de 15 á 20 toesas de ancho y de 7 á 
10 pies de fondo, y al tin de la base acampamos en un 
recodo que forma á la derecha. 

Latitud llegada por la estima 31° 57' ¿3" A. v «jj*ción 12 6 

Rumbo corregido de la derrota Sur, 9 o Oeste. 

Distancia directa, 1' 18". 

En este arroyo se nos incorporaron los portugueses, ■ 
y por causa del mal tiempo nos detuvimos allí hasta el 
día 14 inclusive, en cuyo intermedio se reconoció lo si- 
guiente : 

El arroyo de Pabón es bastante pequeño y de muy poco 
caudal de agua. Sigue desde la barra al Norte 86° Oeste 
por espacio de 2 millas, hasta cuyo punto se puede nave 
gar en canoas. A poco más de la mitad de esta distancia 
tiene un canal en la costa del Sur que se comunica con el 
sangradero de Merin, formando una isla de una milla de 
largo en terreno bajo y pantanoso. 

Desde el fin del expresado rumbo tira el arroyo al 
Norte como media milla y luego sigue en rumbo general 
dando no pocas vueltas al Norte 58° Oeste de 6 á 7 millas. 



— 248 - 

en cuya distancia no es más que una cañada pantanosa 
que se reconoce por los árboles que hay en sus orillas, y 
se pierde por fin en un pantano que forman las vertientes 
de una serranía llamada de los Tapes, que se descubre tie- 
rra adentro y se proyecta casi de Nordeste á Sudueste. 
Esta serranía dista algo menos de 4 leguas del paraje en 
que estuvimos acampados, y desde allí se marcó su punta 
oriental al Norte 14° Oeste y la punta occidental al Norte 
56° Oeste. 

Día 15 de Noviembre. 

i. a s.86°E. 20. Salimos por la 5. a base del día 12 al sangradero 
de Merin. 

2. a s.i7° o. 16. Seguimos por el sangradero aguas arriba, y á los 
11 llegamos á unos ranchos en la costa de la izquierda, 
donde hay una guardia portuguesa que por lo coman se 
compone de un cabo y cuatro ó cinco soldados. Al pie de 
esta guardia está el paso que llaman de Veca, que es el 
principal del sangradero, y tiene de 1H0 á 160 toesas de 
ancho, y á la parte opuesta y fin de la base el canal que 
sale del arroyo Pabón y forma la isla de que se habló el 
día 12, 

3. a s. ii° e, 45. Al principio de este rumbo se encuentra en el 
sangradero una isla pequeña que corre al Norte un '/ 4 
al Norueste, al Sur 1 / i al Sueste, formando con la costa 
de la derecha una canal angosta y de poco fondo relativa- 
mente al cauce principal, que tiene de 25 á 27 pies de 
agua. Al fin de la base llegamos á la punta septentrional 
del arroyo Piratiny, viendo á uno y otro lado los grandes 
bosques del sangradero que empiezan un poco al Sur del 
paso de Veca. 

4. a s. 22° o. 4. Doblando la punta septentrional del Piratiny que 
entra en el sangradero por la derecha, y al fin de la base 
llegamos á la barra, cuyo fondo es de 5 pies en algunas 
partes y en otras de 9. 

v n. 7i° o 50. Subimos aguas arriba por el Piratiny, que es 



— 249 — 

bastante ancho y tiene las orillas montuosas y el misino 
fondo que en la barra. A los 16 empieza una isla po..- la 
derecha que acaba á los 24), y desde aquí se va estrecha ndo 
el cauce del arroyo. 

g « " S. 54* o. 

14. A los 7 una boca pequeña, sobre la derecha. 7 » n 57° o. 

14. Vuelve á ensancharse el cauce del arroyo, y al tin s " N - 8t ° °- 
de la base otra boca á la derecha, que según dicen se co 
nmnica con la anterior, formando una isla de corta ex- 
tensión con un canal angosto y de muy poca agua. 

En la costa del Sur hay una ensenadita á quien dan 
el nombre de Puerto de San Gonzalo, y cerca de éste la 
estancia ó charqueada antigua de Juan Cardozo, en cuyos 
ranchos acampamos. 

Desde aquí salimos á reconocer el campo, y habiendo 
caminado una legua al Sur 8 o Oeste encontramos una la 
guna que tiene más de 2 millas de largo, y se proyecta de 
Leste á Oeste con poca diferencia. Por la parte del Oeste 
es muy angosta y por la del Leste tiene una milla de an- 
cho, y está bien cerca del sangradero de Merin ; todo el 
terreno adyacente es bajo y algo pantanoso por el in 
vierno. 

Nos detuvimos en este campamento hasta el día 21 de 
Noviembre inclusive, en cuyo tiempo se hi'ieron varias ob Vn ^g c ión 12 ° 
servaciones, y se reconoció una parte del Piratiny con la 
derrota siguiente. 

34. Por terreno llano y cerca de la barranca del Sur '•' >^°. 
del Piratiny. A los 5 se encuentra el sitio en que estuvo 
el Fuerte de San Gonzalo, desde el cual va formando el 
arroyo un saco para el Nordeste que acaba en un codillo 
á que llegamos al fin de la base. 

43. A los 21 llegamos á otro codillo del arroyo, entre 2 " s - 83I/2 ° °- 
el cual y el antecedente forma un potrero ó sai o para el 
Nordeste, de una milla escasa. A los 31 pasamos una ca- 
ñada que viene de la izquierda, y al fin de la base otra 
más grande que viene de la misma parte y desagua en el 
arroyo como á ¡ / 3 de milla del paraje en que nos halla 



— 250 — 

banios. Entre estas dos cañadas forma el arroyo un saco 
para el Norte más pequeño que el anterior, y en la me- 
dianía de este saco hay un rancho que sirve de puerto á 
la charqueada de Juan Cardozo. ; 

3. a n. 55V2 o. 59. Seguimos por terreno bajo con alguna masiega, 
y á los 47 llegamos á un rancho que llaman el Puerto de 
Pedrozo, al cual se acerca mucho el arroyo, formando 
antes un arco hacia la parte del Nordeste, que tiene como 
media milla de profundidad. A los 55 pasamos una ca- 
ñada que viene de la izquierda y entra en el arroyo á muy 
corta distancia de la línea del rumbo. 
4.* n. 731/2° o. 45. Costeando el arroyo por la derecha á 1 / 3 de milla 
poco más ó menos. A los 18 se encuentra el rancho de la 
estancia de Vicente Monis, y á los 39 un codillo del arroyo 
donde hay otro rancho que llaman el Puerto de Francisco 
Rodríguez. 
5.»2ff.5í»" o. 41. A poca distancia del arroyo, que sigue dando 

muchas vueltas. 
6. a n. 82" o. 55. ídem, y al fin de la base se marcó un codillo que 
forma el arroyo al Norte 16° Oeste, en distancia de una 
milla, desde cuyo paraje va corriendo aguas arriba hacia 
la parte del Sudueste. 
7*8.79-0. 45. A los 20 tocamos en la costa del arroyo y la fui- 
mos siguiendo por la derecha á poca distancia hasta el fin 
de la liase, que llegamos á los ranchos de la estancia de 
Francisco Correa Pinto, donde acampamos. 

Latitud llegada por la estima 31° S2 7 30" 

Rumbo corregido de la derrota Norte, 62°. 

Distancia directa, 14' 56". 

Se demarcó el Cerro Pelado al Norte 30° Oeste, y la 
estancia del Capitán Ferreira que está en la costa del Sur 
del arroyo al Oeste á distancia de una milla larga. 

Se dio principio á la derrota anterior en la charqueada 
de Juan Cardozo, y al mismo tiempo subió una canoa 
aguas arriba por el Piratiny, y no pudo pasar de la es 
tancia del D. Francisco Correa Pinto, porque desde allí 
para adelante es el cauce estrecho y pedregoso, y está 



— 251 - 

embarazado con muchos troncos de árboles que han tiaído 
allí las avenidas del invierno. En la distancia que llegó 
la canoa forma el Piratiny algunas islas de corta exten 
sión, tiene las orillas altas, barrancosas y < ubiertas de ai- 
boles, v recibe las aguas de algunos arroyuelos que vienen 
de la parte del Norte, siendo el principal uno que llaman 
de las Piedras, que según manifiesta el plano está, al Norte 
20° Oeste del íin de la base á distancia como de una milla. 

Frente al puerto de Francisco Rodríguez está el paso 
principal del Piratiny, que por ser el más trillado se llama 
Paso Viejo. Suele tener por el verano de 3 á 4 pies de 
agua ; pero como el arroyo es tan angosto, con un solo día 
de lluvia ya se pone á nado. 

La estancia más antigua de las que hay en la margen 
del Sur de Piratiny es la charque da de Juan Cardozo, 
que se estableció allí en 1780 con permiso del Coronel 
D. Rafael Pinto Bandeiras, Comandante de la frontera 
del Río grande por B. M. F. A dicha estancia siguió la 
de Francisco Correa Pinto, que se estableció en 1783, y 
sucesivamente se establecieron la de Vicente Moni-; y otras 
varias, de que se hablará en el discurso de este Diario. 

Practicados estos reconocimientos i egresaron los geó- 
grafos al campamento de la charqueada de .Juan Cardozo, 
ó puerto de San Gonzalo. 

Día 20 de Noviembre de 1784. 

Sobre las ruinas del Fuerte de San Gonzalo en la mar- 
gen meridional del Tiratiny y á 210 toesas del rancho 
principal de la Charqueada de Juan Cardozo. 

Por la emersión del priiner satélite de Júpiter obser- variación i2°n 
vada á 8h 37' 29", tiempo verdadero, resulta la diferencia 
de meridianos entre Greenwich y el Fuerte de San Gon- 
zalo á Occidente 3h 30' 11", y en grados del Ecuador 
52° 32' 45". 

Por el promedio de varias observaciones de latitud he 
chas en el mismo paraje por distintas alturas meridianas 



— 252 — 

de algunas estrellas al Norte y al Sur, resulta la latitud 
verdadera del Fuerte de San Gonzalo 81° 59' 40,5" A. 

Asimismo, por varias observaciones hechas con el teo- 
dolito de la cuarta colección, resulta la variación de la 
aguja U° 40' N.E. 

DÍA 22 DE NoVIEMBKE. 

Se levantó el campo y bajamos por el Piratiny hasta 
su barra, desde la cual se dio principio á la derrota si 
guíente : 
i.» s. 3 o js. 21. Seguimos el Sangradero aguas arriba, por fondo 
de 18 á 30 pies. 

».« S. 71» E. 19. 

3. a s. 2i* o. 26. ídem, y al fin de la base llegamos á un punto en 
la costa de la izquierda, que llaman de Lazcano, donde 
hay una guardia, como la de Yeca, y allí acampamos. 

Tiene el Sangradero por esta parte bastante anchura 
J algunos claros en las orillas, por los cuales se descubre 
que el terreno adyacente es muy pantanoso. 

Rumbo corregido de esta derrota desde el campamento 
de San Gonzalo: Sur 42° Leste; distancia directa, 5' 6*. 
Latitud observada en el paso de Lazcano, 32° 3' 44' A. 

Día 23 de Noviembre. 

i. a s. G5° o. 18. Continúa el Sangradero con las mismas circuns- 
tancias que se notaron en la derrota de ayer, y al fin de 
la base llegamos por la izquierda á la boca de un airo 
yuelo. 
*.»s.3°o. 23. Creció el fondo hasta 2G pies. 

3 a N.65°0. 15. 

*.* 8. 78»0. 19. Al fin de la base una boca á la izquierda que si 
gue casi al Sur. 

.<•>.» n 77° o. 21. Descubrimos por un claro que había en la costa 
de la derecha la laguna que se reconoció desde la Char- 
queada á. una milla escasa de distancia. 

f s. 45° o. 22. 



— 253 — 

21. A los 15 boca á la izquierda que corre como al 7.*b.bpis. 

Nornordeste, y se comunica con la citada en la 4. a base, 

formando una isla de l / 3 de milla de ancho. 

1G. Aumentó el fondo á. 39 pies. 8 -' s - 20 * °- 

25. Al tín de la base una boca sobre la izquierda que fl n s.85*o. 

se dirige al Sur Sudueste, y habiendo sondeado en ella se 

encontró una posa de 72 pies de agua. 

13_ 10. S. 55° O 

13. Al fin de la base otra boca por la izquierda que "-8 i«° o. 
sigue al Leste, y forma con la anterior una isla de muy 
poca anchura. Esta isla y la antecedente tiene un canal 
por el Leste que aunque estrecho es navegable para canoas 
pequeñas. * 

34. Bajó el fondo á 17 pies. w. 8.56*0. 

23. A los 15 una isla en la garganta meridional del 13. s. u°o. 
Sangradero, cuya canal del Leste corre hacia la parte del 
Sur y tiene en su boca 18 pies de agua. Nosotros seguimos 
al canal del Oeste, y al fin de la base llegamos á la baria 
del mismo Sangradero, y acampamos en ana punta que 
forma allí la costa del Oeste, la cual toma después la di- 
rección del Sur S0° Oeste haciendo algunas ensenadas 
para ei Norte. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 02° Oeste ; dis- 
tancia directa, 11V 50". Latitud observada de la barra me- 
ridional del Sangradero 32° 8' 57" A. 

Día 24 de Noviembre. 

Nos mantuvimos acampados por causa del mal tiempo. 

Día 25 de Noviembre. 

41. Salimos del Sangradero costeando por la izquier- i.»s.5°0. 
da la isla que está en la misma boca, y habiéndola reba- 
sado á los 10 teníamos á distancia como de una milla la 
costa del Leste de la laguna Merin, y dos islotes pequeños 
y montuosos que hay cerca de ella. Al fin de la base era 



- 254 - 

el viento fresco y contrario para las canoas, por cuya 
razón permanecimos fondeados alli hasta el día 16 por la 
mañana, que más suave el tiempo nos permitió continuar 
la derrota en los términos siguientes : 
2.»s. ii° o. 143, a corta distancia de la playa del Leste de la 
laguna Merin en que hay varios manchones de juncos 
bastante altos y espesos, y al íin de la base una punta re- 
donda desde la cual tira la costa algún tanto para el 
Sueste. 

3 a s. i7y 2 °B. 36/ ídem, y al fin de la base se marcó una punta en 
la costa del Oeste al Sur 33° Oeste, y otra que pare ía 
más al Leste al Sur 11° Oeste. 
4. a s. 45° e. 96. Costeando siempre la orilla del Leste á muy corta 
distancia ; al fin de la base un rancho en la costa ; algo 
más adentro la estancia que llaman del Sauce, y las do-; 
puntas que se marcaron en la base anterior demoraban ;;1 
Oeste enfilada una .por otra. 
5.*s.35»e. 60. Por la misma costa, 

6. a s.22%°E. 151, En esta distancia forma la costa una ensenada 
para el Leste como de una milla, contada sobre la perpe i- 
dicular del rumbo. A los 8 estábamos enfrente del arro 
yuelo de Cortume, y al fin de la base llegamos al Tayn, 
donde entraron las canoas. 

Rumbo corregido de esta derrota desde la barra meri 
dional del Sangradero, Sur -í° 3< Este; distancia diré - 
ta, 24' 30". 

Nos. detuvimos en el Tayn hasta el día 5 de Diciembre 
inclusive, en cuyo tiempo se pusieron en limpio los traba 
jos anteriores, y se previno todo lo necesario para cont 
nuar el reconocimiento de la laguna Merin y sus vertiente. 

Variación 12" T)f A 6 DE DICIEMBRE. 

i. a s.9° o 370. Seguimos por 5, 7 y 10 pies de agua á menos de 
una milla de la costa oriental de la laguna. 
2. a s. 24V a °o. 39. 



3. a S. 34° O. 



39. ) 

> Algo más distante de la costa de la laguna. 



— 255 — 

32. Nos echamos para afuera porque la costa formaba l ' ? S5 ° ° 
un saco grande para el Sur, y al lin de la base se marcó 
en ella la boca de un arroyuelo cerrado de sarandis al 
Sur 8 o Oeste á distancia como de 3 millas. 

10. Arribamos por haberse escaseado el viento. 5.*8. M»/,«0 

103. Volvió á. largarse el viento, y á los 00 teníamos 8.* 8. 67»/,» o. 
la boca de otro arroyuelo, cerrado también de sarandis. 
sobre la perpendicular del rumbo á distancia de 1 l / < mi- 
llas. Al fin de la base llegamos á la playa, y fué preciso 
saltar en tierra para bacer noche, por ser el viento dema- 
siado fresco para las canoas. 

Día 7 de Diciembre. 

44. A menos de un cuarto de milla de la costa, y al 7 -*n. 43°o. 
fin de la base llegamos á la barra del arroyo que llaman 
del Rey, en el cual entraron las canoas, y allí acampamos. 

Rumbo corregido desde el Tayn : Sur 41° 30' Oste : dis- 
tancia directa, 25' 2". 

Nota 1. a — Para mayor claridad de este Diario llamare- 
mos primer campamento al del arroyo del Rey, y todos 
los demás se expresarán con sus correspondientes números. . 

Nota 2. a — Nos detuvimos aquí hasta el día 13 inclusive 
con el fin de reconocer el terreno inmediato, y habiéndolo 
encontrando en muchas partes cubierto de maciega y tem- 
bladerales, sólo ve hizo una derrota por la costa del arroyo 
en la forma siguiente : 

51. El arroyo á la derecha, y el terreno bajo y pan- ' a s • 24 ° °- 
tanoso. A los 20 tocamos un codillo del ¡arroyo, desde el 
cual signe al Sudueste poco más de una milla, y luego 
vuelve para el Sur, de modo que al fin de la base le tenía- 
mos como á media milla. 

53. Costeando el arroyo por la misma parte, y al fin 2& s-2o°e. 
de la base estábamos á distancia de una milla de la gar 
ganta septentrional de una laguna cuyas aguas recibe el. 
arroyo. Esta laguna se proyecta de Norte á Sur, en cuyo 
sentido tiene 2 */„ millas de extensión, v una de Leste. 



— 256 — 

Oeste. Sus orillas son muy pantanosas ; su fondo está cu- 
bierto de juncos y canialotes, y en su extremo del Sur 
empieza una arboleda que se dirige al mismo rumbo por 
espacio de 3 ó 4 millas atravesando un gran pantano, de 
donde sale el arroyo. 

Una de las canoas pequeñas subió aguas arriba hasta 
la garganta del Norte de la expresada laguna, de la cual 
no pudo pasar por más esfuerzos que se hicieron ; hasta 
allí tiene el arroyo muy buen cauce y bastante fondo, 
excepto en la barra en que sólo se encontraron de 2 á 3 
pies de agua. 

Día 13 de Diciembre, en la barra del arroyo del Rey 
se observó la latitud verdadera de 32° 52' 25" A. 

Variación 12° DÍA 14 DE DICIEMBRE. 

JSE. 

Salida del primer campamento en el arroyo del Rey. 

1. a n. 55" o. 136. Siguiendo la costa del Leste de la laguna Merin, 
cuya playa es de arena con algunas islas de árboles á 
trechos. 

2 a n. 4° o. 38. Hace la costa una pequeña ensenada para el Oeste, 
y al fin de la base llegamos á la punta de Latinos, donde 
hay un estrecho formado por una isla que se dirige de Su- 
dueste á Nordeste á distancia de una milla. La entrada 
en el estrecho es por la banda del Norte en un islote que 
está muy cerca de la boca. 

o. a s. 77° o, 8. Entramos por el estrecho, y al fin de la base acain 
pamos en la costa firme, siendo este el 2.° campamento. 

Rumbo corregido de la derrota, Norte 35° Oeste ; dis- 
tancia directa, 8' 16". Latitud observada, 32° 15' 13" A. 

Poco tiempo después que acampamos salieron los fa- 
cultativos en una canoa pequeña á dar vuelta á la isla y 
formaron la derrota siguiente : 
i. a n. 77" e.; g. Salimos á la parte del Leste del estrecho, y fin de 
la 2. a base antecedente. 

2. a n. 7 j f, 15 Costeando la isla por la izquierda, y al fin de la 



- 257 — 

base llegamos á la punta del Nordeste, de la cual sale un 
banco de arena que se*extiende hasta uu islote cubierto 
de juncos y sarandis, que está cerca de la misma punta. 

7. Atravesando el banco de arena, (pie sólo tiene dos » a <>• 
pies de agua. 

1*4. Siguiendo la isla por la izquierda, y al lin de la*' B. *i°0. 
base franqueamos la boca del Oeste del estrecho. 

12. Entramos por el canal, (pie es bastante angosto, s/n.st'k. 
y :il íin de la base llegamos al campamento. 

La isla tiene algunas playas de arena y varios junca- 
les, con agua suficiente para las canoas. 

Este mismo día á S h 29' 12" tiempo verdadero, oculta- 
ción de Venus por la Luna, la que cortó un pequeño seg- 
mento del limbo obscuro de la Luna; estaría eclipsada 
como 36'. 

Día 15 de Diciembre. 

Salida del 2.° campamento en el estrecho de los Latinos. 

73. Muy cerca de la playa, de la cual salen varios man- i a s. 37° o. 
chones de juncos en que hay de 3 á 5 pies de agua; al fin 
de la base empieza la costa a formar un saco para el Sur, 
cuyo fondo se marcó al Sur 13° Oeste, y la punta del Sur 
del Yaguaron en la costa del Oeste al Norte 57° 30' Oeste. 

93. Atravesamos el saco, y á los 57 llegamos á la 2. a n. 89° o. 
punta más Norte de él, y se cruzó el objeto marcado an- 
teriormente en su fondo al Sur 57° Leste, y al lin de la 
base la punta Sur del Yaguaron al Norte 20° Oeste. 

6. Desde los 57 de la base anterior hasta el íin de ésta 3 ' N ' so ° E « 
navegamos por entre unos juncales muy espesos en que 
había desde 4 hasta 7 pies de agua. 

27. Juncos claros, y al íin de la base un punto en la 4 * s ' 62 °°- 
costa al Leste como á 2 millas. 

12. ídem, y la costa algo más lejos. 5. a s. 39° o. 

101. Orilleando el juncal y la costa por la izquierda tí - a 8 6y 2 o. 
á 2 Va millas. Al fin de la base se marcó la isla más orien- 
tal del Tacuary sobre la costa del Oeste al Sur 44° 30' 
Oeste, á distancia como de 4 millas. 



— 258 — 

-.* s. 43° p. 85. Atravesando el juncal, y # al fin de la base llega 
mos á la costa, desde la cual sé cruzó la isla de Tacuary 
al Norte 84° Oeste. 

Con esto se dio fin al trabajo, y habiendo saltado en 
tierra se armaron las tiendas y acampamos, siendo este 
el tercer campamento. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 41° 30 ; Oeste ; 
distancia directa, 13' 42". Latitud observada, 32° 55' 30" A. 

Día 16 de Diciembre. 

Salida del tercer campamento en la costa Leste 
de la Laguna. 

\.' s. 6 o o. 130. A la mitad de esta distancia forma la costa en- 
senada para el Leste de una milla contada sobre la per- 
pendicular del rumbo. Al fin de la base tocamos en la 
playa que es toda de arena y juncos, y se marcó un pun- 
to A, situado en el fondo de una grande ensenada al Sur 
22° Oeste. 

2. a s. 28° o 70. Cerca de la costa y entre juncos, y al fin de la 
base se marcó un puuto 1>, en la misma ensenada al Sur 
53° Oeste. 
3 - a o- 100. Atravesamos la referida ensenada, y al fin de la 
base llegamos á sn punta occidental, que es muy delgada 
y está cubierta de arena y juncos. Desde allí se cruzó el 
punto A al Sur 40° Leste, y el punto P> al Sur 15° Oeste, 
debiéndose advertir que así uno como otro están en la 
misma orilla de la ensenada. 

' i Cerca de la costa. 

S. i9'/ 2 ° o. 20. Al fin de la base llegaron las canoas á la playa, 
y allí acampamos. Teñíamos entonces á la vista una en 
senada bastante profunda en cuya orilla se marcó un 
punto C al Sur 19° Ueste, y otro l> ai Sin- 27° .30' Oeste! 
Rumbo corregido de esta derrota : Sur ' 0" Oeste; dis 
tancia directa, 11' 25". Latitud observada, 33° 4' 47" A. 



4. a S. fi0° O 
5 * S. 35° O 



— 259 — 
Día 17 de Diciembre). v " iaci " n ;¿ ' 

N K. 

Salida del 4.° campamento en la oosta del Leste 
de la Laguna. 

r>4. Hacia !¡i punta del Oeste de la ensenada en que i.*S. 50°O. 

se marearon los puntos O y D, y ;il fin de la base se cruzó 
el 1.° al Sur 11° Leste y el 2.° ;il Sur 1(¡° :?()' Oeste. 

22. A los 11 llegamos á dicha punta, de cuyo extremo 2. a N.7o"./>o. 
sale un juncal que se dirige por espacio de 250 toesas al 
Norte y Nornorueste. 

195. Franqueada ya la referida punta seguimos muy s.*s. 5.°o. 
cerca de la costa, que tiene una playa limpia y está po- 
blada de monte basta la mitad de la base. A los 142 entra 
en la laguna un arroyado cuya boca está cerrada de ca- 
malotes, y otro igual á los 185. 

154. Cerra siempre de la costa, y al íin de la base sal- 4. a s.2i°E. 
tamos en tierra y acampamos, demorando el cerro del Car 
bonero en la sierra de San Miguel al Sur 4° Oeste. 

Rumbo corregido de esta derrota: Sur !<>" Oeste; dis- 
tancia directa, 17' 58"; latitud observada, 33" 22' 5" A. 

Este mismo día hicieron dos Facultativos la marcha 
por tierra y formaron la derrota siguiente. 

54. Nos dirigimos desde el campamento por la orilla i B «-i3°o. 
de la laguna basta el íin de la base, (pie llegamos á la 
barra de un arroyo que llaman de los Ahogados, por ha- 
berse encontrado allí algunos cadáveres. 

31. El arroyo á la derecha á corta distancia, y todo 2. a s. lá" i<:. 
el terreno inmediato muy pantanoso. 

50. Costeando como antes el arroyo, que da no pocas 3 * ft 
vueltas en esta base. 

18. Al fin de la base se pierde el arroyo en un pan- 4 a s *" E - 
taño, que según nos pareció sigue (4 mismo rumbo 4 á 5 
millas, en cuya distancia no se encuentra paso para salir 
al otro lado. Por esta razón tuvimos que volver á la ba- 
rra, y habiendo atravesado por allí el arroyo marchamos 



— 260 — 

en toda diligencia á incorporarnos con la Partida, que 
ya estaba acampada. 

1 ! i \ 18 de Diciembre 

Salida del 5.° campamento en la costa oriental 
de la Laguna. 

i.» s.82Va° e. 103. Playa de arena, y la costa muy cerca por la iz- 
quierda. A los 43 teníamos al Leste la boca de un arro- 
yuelo cerrado de camarotes y sarandis, que sigue la misma 
dirección de la costa, formando una isla muy pequeña ha- 
cia la orilla. A los 79 otra boca igual en la costa. 
2. a 8. ;%» e. 65. Nos desviamos algún tanto de la costa, y á los 9 
una boca al Leste, que al parecer se comunica con la úl- 
tima de las que se citaron anteriormente. 
3.» s. 65Va" o. 70. Dejamos la costa, que sigue al Sur formando una 
ensenada bastante grande, de la cual se hizo reconoci- 
miento aparte, como luego se dirá. A los 53 estábamos á 
media milla larga de la punta del Oeste de dicha ensena- 
da, en la cual se descubrían varios sacos, y al fin de la 
base llegamos á la barra del arroyo de Pan Luis, que tieue 
9 pies de agua en fondo de arena. 
4. a s. i2° o. 21. Siguiendo el arroyo, cuyo cauce es bastante an- 
cho, en fondo hasta 12 pies, la orilla del Oeste barrancosa 
y cubierta de monte, y poco menos la del Leste, y al fin 
de la base llegamos á una playa de arena que hay en la 
costa del Leste, y allí acampamos. 

Rumbo corregido de esta derrota: Sur 19° 30' Oeste; 
distancia directa, 10' 34". 

Variación 12° DÍA 19 DE DICIEMBRE. 

Salida del 0.° rain panículo en el arroyo de San Luis 

á reconocer la ensenada que se citó en la tercera base 

de la derrota de ayer. 

i. a n. 771/0" e. 25. Dimos principio á esta derrota en la barra de San 
Luis, y habieDdo atravesado la laguna de San Miguel lie- 



— 2G1 - 

gamos al fin de la base como á l / a de milla de la punta 
del Oeste de dicha ensenada, que no se distinguió muy 
bien por estar cubierta de junco. 

10. Costeando la referida punta por la derecha á la 2 -* 6 - 7 *° E - 
misma distancia. 

7. Sigue la punta una pequeña ensenada, cuyo fondo s. a s «°e. 
teníanlo* al fin de la base á distancia de una imilla sobre 
la perpendicular del rumbo. 

38. Llegamos a la costa del Leste de La ensenada, y 4 * s biv/e 
desde tierra se observó lo siguiente : 

Entre la punta del Oeste citada, la primeva base y otra 
que estaba - de milla aJ Sur 75' Oeste del paraje en que 
nos hallábamos, forma la costa ma ensenada por el Su- 
dueste de muy poca profundidad. Desde la última de estas 
dos puntas sigue la costa <ie un ¡saco al Sur 7 0° Oeste una 
milla larga, y luego va torciendo en figura circular ¡ara 
el Sueste, Leste y Nordeste hasta el paraje "ii que estába- 
mos. Hecho esto regresamos al campamento del arroyo 

de Sun Luis. 

DÍA '22 DE I >ICIEMBRE. 

Salida <¡<¡ £h° campamento en el arroyo de son Luis 
á reconocer la laguna del mismo nombre* 

7. Puestos en la medianía del arroyo seguimos al s 57 ° u - 
rumbo del margen, y á los 1 teníamos por la izquierda la 
boca de una cañada que viene del Sursudoeste, tan cu- 
bierta de sarandis (pie no se pudo transitar por ella. 

Al fin de la base llegamos ñ la boca de Ja Laguna, <uya 
anchura nos pareció de 150 á 200 toesas. 

Esta laguna se reconoció costeando alrededor sus ori 
lias, que están llenas de fango y camalotes. La oriental 
corre desde la boca al Sursueste 1 l / a milla, tuerce des- 
pués para el Oeste por espacio de una milla y sigue luego 
en rumbo general al Norte 5.° Leste hasta la boca, for- 
mando por este lado una corta ensenada fiara el Oeste. 



- 262 — 

En la cabeza del Sueste de dicha laguna entra un 
arroyo cerrado de camalotes, que por no ser navegable se 
reconoció por tierra del modo siguiente : 

i.» s. i2° k. 46. Esta base da principio en la cabeza del Sueste de 
la laguna, y á la parte del Leste de la boca del arroyo 
que se fué costeando muy de cerca por la derecha y por 
terreno bajo y cubierto de niasiega. 

2.» s. 22° o. 73. Yj\ arroyo va dando muchas vueltas sin alejarse 
de la línea del rumbo, y al íin de la base un pantano in- 
transitable en que tiene su origen «orno una milla al Sur 
del paraje adonde llegamos. 

Nota. — Hasta el día 26 anduvieron los Geógrafos por 
aquel terreno y no habiendo encontrado mas que pantanos 
y malezas regresaron al 6.° campamento de San Luis. 

1>ía 27 de Diciembre. 

Salida del 6.° campamento á reconocer el arroyo 
de San Luis. 

i. a s. si 1 , y o. 22. Subimos en una canoa pequeña por el arroyo que 
da diferentes vueltas en el corto espacio de esta base, de- 
biéndose advertir que el rumbo del margen es el general 
de todas ellas. El cauce es bastante ancho ; el fondo hasta 
19 pies, y ambas orillas están pobladas de ramazón. 

2. a s. 26° o. 30 \ 

3. a s.8(P o. i4 í Idem j y el fondo de 15 á 18 pies. 

i. a n. 25«/2°o. lo xi lin de la base teníamos por la izquierda la boca 
de un arroyo cubierto <le sarandis que llaman del Palmar, 
cuyo origen esta al Sur 14° Oeste á< distancia de 9 millas, 
y viene serpenteando por aquel terreno que es muy bajo 
y pantanoso. 
5. a n. 55° o. 7. \\ |j u c ] e i a Dage una boca á la derecha cerrada de 

camalotes. 
6. a s. ó'.)°o. 26. A los 7 boca pequeña y cerrada por la izquierda, 
y al fin de la base llegamos á un claro de la orilla meri 



- 263 — 

dioiial y acampamos .sobre la barranca, demorando el ce- 
rro del Carbonero al Sur 35° 30' Leíste. 

Rumbo corregido de esta derrota; Sur TI" Oeste; dis 
laucia directa, 4' 3a". Latitud observada, 33° ¡3' 27" A. 

DÍA 28 DE Dicusmbbe, 

sal ¡tía del T.° campamento en el arroyo de San Luí*. 

Se despacha una canoa con Los instrumentos para ob- 
servar la latitud en el paraje á que pudiese llegar, y los 
Geógrafos continuaron el reconocimiento por tierra en los 
términos siguientes. 

78. Costeando el arroyo por La derecha, y por terreno í's.as'/aO. 
llano cubierto de oíasiega y algo pantanoso. A los í) se 
encuentra mi codillo en que desagua una cañada que viene 
del Sur, desde cuyo paraje sigue el arroyo al Sur 50' 
Oeste más de una milla, y tuerce Luego al Sur LO? Oeste. 
A los 56 otro codillo á 1 / 4 de milla, en el cual entra una 
cañada que viene del Sur, como la anterior, y desde allí 
tira el arroyo al Norte 50° Oeste y vuelve después para el 
Sur hasta otro codillo que teníamos como á un tercio de 
.milla al fin de la base. 

49. El arroyo cerca, y al tin de la base una cañada 2 - as - 5T< '-°° 
que entra en él, y tiene su origen al Sur 34° Oeste á dis 
tancia de 4 millas. 

34. Sigue el arroyo al Norte 78° Oeste como 2 millas, 3. a s. sawo. 
j luego se va inclinando poco á poco hacia la línea del 
rumbo, de modo (pie al íin de la liase estábamos en una 
barranca meridional. 

Poco tiempo después apareció allí la canoa de los ins- 
trumentos, por cuya gente supimos que ;•! cauce del arroyo 
era más estrecho, que estalla cerrado de camaíotes y que 
les había costado un sumo trabajo llegar hasta aquel pa- 
raje. Y viendo que la canoa no podía pasar adelante por- 
que ya se encontraban árboles caídos en el arroyo, se 
echaron los instrumentos en tierra y acampamos. 



1.» 8. 24y 2 * 0. 


27. 


2.» 8. 63%° 0. 


35. 


3. a 8. 23Va" 0. 


15. 


4. a S. 67V 2 ° 0. 


49. 


5 a 8. 28° 0. 


22. 


6. a S. 8 o E. 


43. 



1. a N. 9 o 0. 


19. 


2. a N. 71 e O. 


49. 


3. a S. 87V 2 ' 0. 


66. 


4.* N. 58V** 0. 


63. 


5.» 8. 20 1 /, 0. 


40. 


«." N. 81° 0. 


41. 



- 264 - 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 65° 30' Oeste ; 
distancia directa, 8' 10". Latitud observada, 33° 36' 46" A. 
Nota. — Por no poder caminar las canoas más adelante 
intentamos seguir hasta sus vertientes por la banda del 
Sur en que nos hallábamos, cuya idea no tuvo efecto, por- 
que tropezamos desde luego con un pantano que se ex- 
tiende por todo aquel terreno á muy larga distancia. Fue 
ron inútiles cuantas tentativas se hicieron para vencer 
esta dificultad, y al fin nos vimos precisados á regresar 
al 6.° campamento sin haber determinado el origen de di 
cho arroyo. 

Los Facultativos portugueses, que emprendieron el re 
conocimiento del mismo arroyo por la banda del Norte, 
le costearon á más distancia (pie nosotros, y habiéndonos 
comunicado mi trabajo se formó sobre él la derrota si 
guiente, que empieza al lado opuesto del paraje en (pie 
acampamos el día 28 : 

Sigue el arroyo por la izquierda á muy corta 
distancia, y al fin de esta derrota se encuentra 
un pantano de muchas leguas de extensión, que 
obligó á los portugueses á retirarse á su campa- 
mento. Queda, pues, por una y otra parte indeter- 
minada la situación de las vertientes de este 
arroyo. 

Una cañada que entra en el arroyo de San Luis frente 
del Palmar, y cuya boca se citó en la 5. a base de la de- 
rrota de agua del día 27, fué reconocida igualmente por 
los P^acultativos portugueses y se transfirió á nuestro 
Plano bajo las direcciones siguientes : 

Empieza esta derrota en la boca de diclia ca- 
ñada, y sigue cerca de su orilla septentrional 
hasta que se pierde en un pantano, que según pa- 
rece es el mismo que sale de la costa del arroyo 
de San Luis. 



- 265 - 



DÍA 5 DE ENERO DE 17S5. Variación 12° 

SE. 



En el 6.° campamento del arroyo de San Luis. 

Latitud observada, 33° Z2/ 11". 

A 8 h 47' 49" tiempo verdadero, emersión del primer sa 
télite de Júpiter. 

Tiempo claro y sereno, resulta la diferencia de meri 
dianos entre Greenwich y este campamento de 3h 33' 16". 
Y en grados del Ecuador, 59° 19' Oeste. 

Nota. — La dificultad de hacer los reconocimientos an 
teriores en un terreno tan pantanoso, la precisión de po- 
ner en limpio nuestros trabajos y la lentitud con que los 
portugueses procedieron en los suyos, nos obligaron á per- 
manecer en el arroyo de San Luis hasta el 21 de Enero 
inclusive. 

Día 22 de Enero. 

Salida del t>.° campamento en el arroyo de San Luis. 

21. Salimos fuera de la barra. i.»N.iay,"E 

01. Siguiendo por la izquierda la costa occidental de -' 'n.abv/o. 
la laguna Merin, que forma una ensenada de 2 / a de milla 
sobre la perpendicular del rumbo, y al fin de la base lie 
gamos á la barra del arroyo que llaman di' Pelotas, de 
cuyo punto demoraba el cerro Carbonero ;il Sur 17° 30' 
Leste. 

7. Entramos por el arroyo, que es bastante angosto, s. B N. 8**/ 2 ° o. 
y tiene en la barra de 3 á> ~> pies de fondo, y mar adentro 
hasta 10, y al fin de la base acampamos en la orilla meri 
dional, demorando el cerro del Carbonero al Sur 15° Leste. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 24" 30' Oeste : 
distancia directa, t' 20". Latitud observada, 33° 27' 59" A. 



— 266 - 

Día 23 de Enero. 
Reconocimiento del arroyo de las Pelotas por tierra. 

i:*s.39y a °o. 14. Costeando el arroyo por la derecha á poca dis 
tancia, y al lin de la base un codillo bastante grande. 

2. a N.sevv 1 o. iig. Sigue el arroyo cubierto de ramazón y dando mu 
chas yueltas por terreno llano y algo pantanoso. A los 21 
llegamos á un codillo desde el cual se marcó el cerro Car 
bonero al Sur 19° 30' Leste. Entre este codillo y el anterior 
forma id arroyo un arco que tiene como ? /s d@ snilla de 
p rotundidad. 

3 a s. 75 1 , 2 ° o. ,->S. Cerca del arroyo en algunas partes y en otras á 
más distancia. Al tinal de la base le teníamos como á 2 / 3 
de milla sobre la perpendicular del rumbo. 

4. a s. 8W 2 ° o. 26. Al tinal de la base nos acercamos al arroyo, que se 
reduce por aquella parte á una cañada angosta y llena de 
brosa, cuyo origen está en un gran pantano, que según 
dijeron los prácticos se comunica con el de San Luis, y 
no habiendo podido pasar adelante nos retiramos al cam- 
pamento. 

Una canoa pequeña que subió al mismo tiempo por el 
arroyo sólo pudo llegar hasta el codillo que se citó en la 
2. a base. Desde allí para adelante es el cauce muy estrecho 
y está cegado de camalotes. 

Día 21 de Enero. 

Salida del 9.° campamento en el arroyo de las Pelotas. 

i.*N.29.V2'0. io. Luego que nos hallamos fuera de la barra, y al 
tin de la 2. a base del día L'2, seguimos al rumbo del margen 
costeando por la izquierda muy de cerca la orilla occiden 
tal de la laguna Merin. 
2.*N.J/ a °E. 102. A los 27, boca de una cañada que entra en la 
laguna. A los 75 estábamos á pocos pasos de la playa, y 



— 267 - 

la fuimos siguiendo porque había bastante fondo para las 
canoas, y al ti 11 de la base Llegamos a una punta cubierta 
de juncos, (pie se extiende para el Nornordeste más de 
media milla, y se demarcó el cerro del Carbonero al Sur 
12° Leste. 

57. Doblamos la referida punta, desde la cual sigue s. A N.69i' 2 ° o. 
la costa al Sur 30° Oeste 1 }/ 2 milla tuerce luego para el ' 
Norte 32° Oeste por espacio de 1 '/., milla ¡J desde allí al 
Norte con corta diferencia hasta el tin de hi base, que lle- 
garon las canoas á la playa, y allí acampamos. 

• Rumbo corregido de esta derrota : Norte 11° SO! Oeste; 
distancia, 8' 26". Latitud observada, ."3" Ib' i:>" A. 

Nota. — En este paraje se mató un cuadrúpedo que los 
españoles llaman León, cuyo nombre conservó después el 
10 campamento. 

DÍA 26 DE ENERO. Variación 12" 

Salida del 11) campamemo ufí la cunta occidental 
de la laguna Merin. 

85. Por la misma playa de la laguna, en la cual se i. a N.2ov 2 °E. 
encuentran varios manchones de juncos, y al tin de la 
base llegamos á una punta cubierta de monte. 

19. ídem, y al lin de la base llegamos á otra punta -'. a N.4c°o. 
montuosa entre la cual y la anterior forma la costa una 
pequeña ensenada para el Oeste. 

22. Muy cerca de la costa, que al lin de la base sigue s.*s. w°0. 
al Sueste como una milla, y luego tuerce para el Oeste. 

• 54. La costa se va acercando poco á poco á la línea 4.*N.w/¿ o. 
del rumbo, de modo que al fin de la base llegamos á la 

boca de un arroyo tan pequeño que no pudieron entrar en 
él las canoas. El fondo de este arroyo es de arena de color 
de oro, su cauce limpio y con un pie de agua, y su direc- 
ción al Sur f0° Oeste 1 V 2 millas, en cuyo espacio están 
sus riberas cubiertas de sauces y otros árboles. 

51. Cerca de la playa hasta los Ü, desde cuyo punto ^ a Ni2> /2 °o. 



— 268 — 

tira al Norte 45° Oeste alejándose de la base. Al fin de 
ésta la teníamos como á 1 1 / i millas sobre la p:rpendicular 
del rumbo y sigue luego formando una ensenada, en la 
cual se marcó la parte más profunda al .Norte 25° Oeste. 

6.» n.55Vs°e. 43. Llegamos á la punta nías Norte de esta ensenada, 
de donde se cruzó su fondo al Norte 84° Oeste. 

7. a n. w/f-ó. 52. Cerca de la costa, que forma una pequeña ense 
nada, y al fin de la base llegamos á la barra del arroyo 
Cebollaty, cuyo fondo es de 7 pies y su anchura, de 2 / 3 de 
milla. Hay allí una isla recostada sobre la costa del Norte 
que se proyecta casi del Lesnordeste al Oessudoeste á dis 
tancia de media milla, dejando por la misma parte un 
canal angosto que se dirige al Norte 5 o Leste. 
8.»s.8i«o. 42. Entramos por el arroyo y á los 11 teníamos por 
la derecha el canal del Norte, (pie forma la isla citada 
anteriormente. A los IX una isleta de arena por la iz- 
quierda cubierta de sarandis. A los 29 boca de un saco al 
Sursueste, que según dicen tiene de largo de 1 á 1 L / 2 mi- 
llas, y al fin de la liase saltamos en tierra en la orilla 
meridional y acampamos. 

Hasta aquí es el arroyo bastante ancho, tiene 11 pies 
de agua, no se le conoce corriente alguna, sus riberas pa- 
recen pantanosas y están cubiertas de ramazón, juncos 
y sarandis. 

Eumbo corregido de esta derrota : Norte 13° Oeste ; 
distancia directa, 10' W , y por el promedio de dos obser- 
vaciones hechas en el mismo paraje, la una este mismo 
día y la otra al día siguiente, que nos detuvimos allí, re 
sulta la latitud verdadera del 11 campamento cerca de la 
barra del Cebollaty de 33° 9' 51* A. 

Día 28 de Enero. 

Salida del 11 campamento cerca de la barra del CeboUaty. 

i. a s. 7o*o 14. Seguimos el arroyo aguas arriba por fondo de á 
14 pies. A los 6 principia una isla por la derecha, que 



- 269 - 

ataba al fin de la base y forma con la costa del Norte un 
canal muy angosto, pero navegable [tara canoas pequeñas. 

4:9. Por fondo de 10 a 12 pies. A los un saco pe- s^.m-u. 
queño á la izquierda. A los 19 una boca, también á la iz 
quierda, que sigue al Sur 23° Leste por espacio de 1 7 4 mi 
lias, á cuyo nimbo se ven dentro de ella algunas islas. 
A los 26, 35 y 13 otras bocas pequeñas por la misma parte, 
y al íin de la base una bastante grande que se dirige al 
Sur 28° Leste á distancia de una milla, y luego tuerce 
para el Leste á encontrar la primera boca, dejando for- 
mada una isla que está subdividida en cuatro por canales 
muy estrechos. 

17. Por igual fondo, y las orillas del arroyo muy po- «-'n.^VO 
bladas de árboles. A los 5 boca de un saco pequeño por la 
izquierda. A los 8 dejamos por la misma parte el tronco 
principal del Cebollaty, que corre al Sur como una milla, 
y luego tuerce al Norueste, dando diferentes vueltas, y 
entramos por el arroyo que llaman el Parado (conocido en 
otro tiempo con el nombre de Taguary), que es bastante 
caudaloso y tieue las orillas escarpadas y cubiertas de 
monte. A los 11 una boca á la izquierda y al fin de la base 
otra mayor á la derecba. 

28. Continuamos por el Parado, y por fondo de 9 *•* s. TdVjO-o. 
hasta 12 pies. Su ancho por esta parte es como de 100 toe- 
sas, \ en la costa de la derecha se vén algunos claros, 
aunque pequeños, entre los bosques y matorrales que la 
cubren. A los 25 una boca pequeña por la izquierda. 

11. ídem. :./ s. .i'Vs" o. 

10. Al fin de la base boca pequeña por la izquierda. ,; - ft 8 - (;21 /*° E - 

9. 7. a S. 06" s. 

24. Dejamos por la derecha el Parado, que viene del s. ! s. t°e. 
Norueste, y seguimos por un canal angosto y de bastante 
agua que se llama arroyo del Catalán, porque habitó en 
sus orillas un español de este nombre, que se empleaba en 
bacer faenas de cueros. A los 10 hallamos sobre la costa 
de la derecba un rancho caído que fué del mencionado ca- 
talán, y como á 100 mesas de la barranca vestigios de 



- 970 - 

otros ranchos y de un corral para encerrar ganado, y al 
fin de la base llegamos al tronco principal del Cebollaty, 
en cuya base hay una isleta desde la cual torre el arroyo 
aguas abajo al Norte 02° Leste como 1 V 2 millas, y luego 
tuerce al Norte 8 o Oeste á buscar el último punto que se 
citó en la 3. a base. 

c* s. 4i° o. 12. Aguas arriba por el Cebollaty, que tiene de 9 á 12 
pies de fondo y de 80 á 100 toesas de ancho. A los 1 boca 
de un saco por la izquierda que sigue al Sueste 1 / 3 de milla 
y luego al Sur y Soroeste 2 / 3 de milla, á cuya distancia 
acaba. 

ios. 7'/° o. ig # a i os 12 boca á la derecha, y al fin de la base lle- 
gamos al paso de la Cruz, en cuya orilla septentrional nos 
detuvimos dos días esperando que se reunieran las canoas. 
Rumbo corregido de esta derrota: Sur 62° Oeste; dis- 
tancia directa, T 13". Latitud observada, 33° 13' 26" A. 

Variación 12° D Í A 31 DB ^NERO. 

NE. 

Salida del 12 campamento y paso de la Cruz 
en el Cebollaty. 

'■■" s 19 '/2° R - 25. Seguimos aguas arriba por el Cebollaty, que con- 
s- rva el cauce limpio, y con el mismo fondo y las orillas 
barrancosas y cubiertas de monte. A los 1) una boca pe- 
queña á la izquierda, que sigue al Leste, y al fin de la base 
llegamos por la derecha á la medianía de una ensenada 
que está gubdividida en tres de igual fondo y anchura. 

2¡* s.' 7V2 E. \2. Al fin de la base boca pequeña por la izquierda. 
o >a s.47°o 21. A los 8 boca por la izquierda, y á los 18 otra por 
la derecha. 

4. a i-, s//' e. ii Algo más angosto el cauce del arroyo y 6 pies de 
agua. 

:, » n .f)4°o. 19 ^ j 08 (3 boca pequeña á la izquierda, y á los 10 
una isleta. 
t¡ ' s ji 1 ,' o. 13 a \ os i D oca de un saco á. la derecha que sigue al 
Norueste á. corta distancia, y al fin de la base llegamos 



— 271 — 

al puerto que llaman del VaUíy, y acampamos en la banda 
del Norte sobre la misma barranca de la costa. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur :\Z° 30' Oeste; 
distaücia directa, & 30*. Latitud observada; !3° 16 _l,.v A. 

Día 1.° DB Fkkreiío. 

Salida del puerto de Y ala y por tierra á reconocer 
el terreno inmediato. 

14. Costeando por la izquierda el monte que hay sobre l -* s W>- 
Ja barranca, él ctiál tuerce para el Oeste al fin de la base, 
señalando la dirección del arroyo Olimar, que entra en el 
Cebollaty por aquella parte. 

4(¡. Sigue el monte por la izquierda muy ancho y es 2 a ».64»/a 0. 
peso hasta el fin de la base, que llegamos a una barranca 
limpia de (J á 7 toesas de alto, por la cual corre el Olimar 
dando tantas vueltas y tan cubierto de árboles que á po- 
icos pasos de allí se pierde de vista el cauce. 

60. Por la misma orilla del monte. A los 18 boca de s."n.7o%°o 
un potrero que se dirige al Sur como 1 V 2 millas. A los 
I", boca «le otro potrero que se extiende cerca de 2 millas 
al Sur 10° Oeste, y al fin de la base un claro en la ba- 
rranca del Olimar, desde cuyo paraje corre al Oeste y 
( tessudoeste dando muchas vueltas hasta la horqueta de un 
gajo que desagua en él por la ribera Septentrional, el (pie 
viene del Oeste, como se verá después cuando se trate del 
reconocimiento que se hizo del Olimar. 

35. Bajamos la barranca,, y costeando por la izquierda ••* N 85»/a°o 
el referido gajo llegamos al fin de la base á la horqueta 
que hace en él mía pequeña vertiente que viene del Nor- 
ueste Y 4 al Oeste. 

31. Seguimos dicha vertiente por la izquierda hasta ■ r,a N 5T " 
una gran arboleda situada á la luida de un albardón que 
corre del Norte 80° Leste al Sur 80° Oeste, repartiendo 
aguas por el Sur al Olimar y por el Norte á la cañada 
del Saran'di (pie entra en el Parado. Este albardón es lim 



— 272 - 

pió \ de buen terreno, excepto en las orillas, que hay al- 
guna inaciega. 

Desde este último punto se marcó la arboleda más dis- 
tante del Olimar al Sur 5 o Oeste como á 3 millas, y otra 
en el gajo de que se habló anteriormente al Sur 75° Oeste 
á 2 1 / a millas, y no ofreciendo el terreno proporción para 
continuar este reconocimiento nos retiramos al puerto del 
Yatay. 

Día 3 de Febrero. 

Salida del 13 campamento y puerto del Yatay. 

t.» s. 7»/^ k. 22. Aguas arriba por el Cebollaty, y al fin de la base 
boca de un saco pequeño en la costa de la izquierda. 

2. a s 330 o. 14. Las orillas del arroyo cubiertas de árboles y su 
anchura de 15 á 20 toesas. A los 9 llegamos por la derecha 
á la boca del arroyo Olimar, que tiene 7 pies de agua, y 
sigue desde allí al Oeste por espacio de 1 V 2 millas, tuerce 
después para el Norueste á menos distancia que la anterior 
y luego tira al Norte hasta el fin de la 2. a base del día l. c 
3. a s. &• o. 18. A los 9 una ensenada pequeña á la derecha, y al 
fin de la base una isla por la izquierda que tiene de largo 
poco más de 1 / a de milla. 

1." 8. 69«/ 2 ° o. 12. 

5. a s. le o. ;»(;, Cada vez más angosto el arroyo, y á los 19 una 
boca pequeña a la derecha. 

tí s N.76°o, 12. Al fin de la base boca de una cañada en la costa 
del Norte, y muy cerca de ella un puerto que llaman de 
las Tunas, donde acampamos. En este paraje se encontra- 
ron algunos ranchos caídos y señales recientes de haber 
andado gente por allí. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 38° Oeste; dis 
tancia directa 4J 35". Latitud observada en el 14 campa- 
mento y puerto de las Tunas, deducida de la que se ob- 
servó este día y el día 5, 33° 20' 5" A. 

Nota. — Habiéndose reconocido que las canoas grandes 



— 273 — 

no podían seguir adelante se determinó dejarlas en el 
puerto de las Tunas y establecer allí nuestro Cuartel ge- 
neral, para cuya diligencia y otras (pie se practicaron 
entonces nos detuvimos en dicho puerto por espacio de 
tres días. 

Día 7 de Febkeku. 

Salida del 14 campamento y puerto de las Tunas. 

10. Por el arrollo Oebollaty en una canoa pequeña. i- a & i9y 2 °o. 
4. Al fin de la base una boca sobre la izquierda. 2 - a 8 - 41 '/a" e. 

10. Algunos árboles caídos dentro del arroyo. 3. a s. :¡7y 2 ° o. 

10. Al principio de esta base boca pequeña á la iz- 4 -' 1 N- «8y a °o. 
quierda. 

21. A los 13 la boca á la derecha. La anchura del «••8.78»/»° o. 
arroyo por esta parte es de 10 toesas y algo menos con 
poco fondo y muchos árboles atravesados en medio del 
cauce. 

8. ) 6. a S. 40V 2 ° E 

„ [ ídem. 

9. ) 7. a S. 2V/P o. 

11. A los G una boca por la izquierda. •"'•" s "S" e. 
16. / En cada una de estas bases da el arroyo muchas 9 - a '• ,í2 ° °- 

5. I vueltas, estrechándose más y más el cauce, que 10 - s.277a° o. 
5. \ sigue entre dos barrancas bastante altas y cubier- ii.N.83y 2 °K. 
7. f tas de ramazón, y al fin de la derrota llegamos á 12 - 8. &l¿ e. 
7. \ un claro en la costa del Norte, y allí acampamos. 1:; - s - Si 'V o. 
Rumbo corregido de esta derrota : Sur 4G° Oeste ; dis- 
tancia directa, V 24". Latitud observada, 33° 23' 1" A. 

DÍA 8 de Febulko. 

Salida del campamento 15 en la costa del Xorte 

del Cebollat!/. 

18, Aguas arriba por el Cebollaty, en cuyo cauce hay i 8 s. i;°e. 
algunos troncos de árboles atravesados en la corriente y 
varias isletas con canales muy pequeños. 

18 



- 274 - 

2. a s. 2772° o 29. El arroyo da muchas vueltas y tiene de ancho de 
G á- 7 toesas. A las 4, 12 y 18, bocas pequeñas por la iz 
quierda. 
s.» N. 65V 2 ° o. 8. ídem. 
4. a s. 46° o. 28. Más estrecho el cauce y más repetidas las vueltas, 
y al fin de la base acampamos sobre la barranca del Norte. 
Rumbo corregido de esta derrota : Sur 38° Oeste ; dis- 
tancia directa, 3' 2". Latitud observada, 33° 25' 25" A. 

Variación ob- DÍA 9 DE FEBRERO. 

servada 12" NE. 

Salida del campamento 16 en la costa septentrional 
del CrooUaty. 

Nota. — Antes de ponernos en marcha medió un eclipse 
de Sol, cuyo principio fué, aunque dudoso, á 6h de la ma- 
ñana 20' y el fin á 8h 29' 5", debiendo advertirse que esta 
observación del fin del eclipse se hizo con el Acromático 
pequeño tubo n. ü 1.°, y para las demás que se hicieron en 
el intermedio del principio y el fin del eclipse se usó del 
anteojo del cuarto de círculo a causa de los hilos, para lo 
cual se niveló y aplomó con toda exactitud. El tiempo es- 
tuvo claro y sereno y la atmósfera limpia. Esta observa- 
ción y las demás de esta clase véanse en el Cuaderno se- 
parado que trata de eUas. 

Variación magnética en este mismo campamento por 
el Azimuth y alturas correspondientes, 12° N.E. 
i. B s. 8 o e. 37. Hecha la observación del eclipse de Sol seguimos 

aguas arriba por el Cebollaty, en el cual se encuentran 
bancos de arena, árboles atravesados y una corriente muy 
rápida. A los 8 llegamos por la izquierda á la boca de un 
gajo que tiene bastante agua, el cauce limpio y las orillas 
altas y cubiertas de ramazón. Este gajo corre aguas arriba 
al Sur 57° Leste como 1 1 / a millas y tuerce luego para el 
Sudueste. A los 30 otra boca, también á la izquierda, por 
la cual entra en el Cebollaty un pequeño gajo que se dirige 



— 275 — 

¿ti mismo rumbo que el anterior y luego tira al Sur 00 u 
Oeste hasta una lagunita, donde acaba. 

25. Al fin de esta base una boca por la derecha y bas- 2. a s. 85«/ a <> e. 
t a nte grande, cerrada de camalotes en el fondo. 

12. Muchas vueltas en el arroyo. a.» 8. 47%* o. 

7. ídem, y al tin de la base llegamos por la derecha 4 * N - i«V¿°o> 
a la medianía de una ensenada que tiene como V* d e milla 
de ancho y algo menos de profundidad. 

14. A los 5 boca de una cañada por la derecha que 5.* s. 46>/ 2 °o. 
viene como del Norueste, y á los 11 otra por la izquierda 
muy angosta y cerrada que viene del Sur '21° Leste. 

5. Al tin de la base acampamos sobre la costa del cAN.sWtfA 
Norte. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 01° Oeste; dis- 
tancia directa, 3' 19". Latitud observada, :53 o Ti' 5» A. 

Nota. — El día 10 no se trabajó por el mal tiempo. 

Día 11 i>e Febrero. 

Salida del campamento 17 en la costa del Norte 
del Cebollaty. 

9. Es ya tan angosto el arroyo que en algunas partes i a s. 28*o. 
se cruzan los árboles de una banda á otra. 

4. \ 2. a N. 85" O. 

22. > ídem. 3 a s. 2° o. 

16. J 4. a S. 53* o. 

20. A los 6 y 16 bocas pequeñas por la izquierda ce- s a s. 5°e. 
rradas de ramazón, y al tin de la base una catarata de 
6 pies de altura, por la cual se precipita el arroyo. Hasta 
aquí pudimos llegar con las canoas, y no siendo ya posible 
pasar adelante nos retiramos al campamento 17. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 27° 30' Oeste ; 
distancia directa, 3' 15". Latitud de la catarata por estos 
elementos, 33° 29' 55" A. 

Hecho esto se trató de continuar el reconocimiento del 
O bolla ty por tierra, á cuyo efecto se despacharon las ca- 



— 276 — 

noas ai puerto de las Tunas, en que tomamos el Cuartel 
general, y se aprontó en el espacio de dos días todo lo ne- 
cesario paro dar principio á dicha obra. 

Día 14 de Febrero. 

Salida por tierra del 17 campamento en la costa 
del Norte del Cebollaty. 

i. a s. 3872° o. 26. Costeando el Cebollaty por la izquierda y por te- 
rreno bajo y anegadizo en tiempo de lluvias. 

2. a x. 64»/ 2 ° o. 59. por terreno cubierto de agua. A los 32 atravesa- 
mos un pantano que viene del Norte 20° Oeste, y otro igual 
al fin de la base. 

3. a s. 791/2° o. 27. Mal camino, y al fin de la base llegamos á un 
arroyo angosto, pero con bastante agua, llamado de los 
Corrales, que viene del Norte 57° Oeste, y sigue al rumbo 
opuesto dando muchas vueltas hasta el Cebollaty, en el 
cual desagua un poco más arriba del salto ó catarata que 
se reconoció con las canoas. 

4-* s. 6iv 2 ° o. 55. Pasando el arroyo de los Corrales empieza un al- 
bardón que viene del Norueste, por el cual llegamos á una 
cañada profunda y pantanosa que se encuentra al fin de 
esta base. Tiene su origen dicha ranada al Norte 70° Oeste 
á distancia de 3 á 1 millas, y corre sin variar de dirección 
hasta la margen del Cebollaty, á cuyo tronco van á parar 
todas las aguas de este lado. 

Desde el fin de la misma base se marcó al Sur 7 o 30' 
Oeste un cerro A, que es el primero y más septentrional 
de una serranía tendida de Norte á Sur que llaman de las 
Averías, por varias muertes y otras desgracias que han 
sucedido en ella. 
5.* s. 39*0. 5(5, Atravesando un albardón como el anterior. 
6. a s. 28° o. oq p or e j m i smo albardón, y al fin de la base llega- 
mos á una cañada pantanosa' que corre del Oeste para el 
Leste por terreno bajo hasta la costa del Norte del Ce- 
bollaty. 



— 277 - 

20. Mal camino, cubierto de agua y con algunos pan- ''siwo. 
taños, y al fin de la base una cañada que viene del Oeste. 

11J>. Sigue el mal camino hasta los 11), que habiendo s.* s. 6%» o. 
pasado otra cañada pantanosa entramos en un terreno 
limpio en que tiene principio la Sierra de las Averías, y 
al lin de la base llegamos al paso del mismo nombre en la 
-costa del Norte del Cebollaty, en cuyo para je acampamos 
demorando el cerro A al Norte 51° 30' Leste. 

i 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 50° 30' Leste; 
distancia directa, 15' 4". Latitud observada, 33° 37' 2" A. 

Nota. — Esta latitud fué tomada de los portugueses. 

En este campamento, que fué el 18, se acordó que dos 
Facultativos, uno de cada nación, fuesen á reconocer la 
serranía y arroyo de la India muerta ; que el resto de la 
Partida siguiese por el Alférez, y que la estancia de Llo- 
rens, situada en la margen de este último arroyo, fuese el 
punto de reunión. Seguiremos ahora la derrota que hizo 
la primera Partida, y trataremos luego de la que hizo la 
segunda. 

DÍA 17 DE FEBRERO. Variación i:r° 

KE. 

Salida del 18 campamento en el Paso de las Averías 
del Cebollaty. 

6. Atravesamos el Cebollaty por el Paso de las Ave- i R s. 29°e. 
rías, que está siempre á nado y trae bastante corriente. 

19. Costeando el Cebollaty por la derecha, y al íin de z a s. 71*0. 
la base tocamos un codillo, por el cual entra una cañada 
de muy corta extensión. 

28. A los 15 llegamos á un cañada que viene de la iz- 3. a s. 52*0. 
•quierda y desagua en el Cebollaty, casi en frente del paraje 
por donde hace horqueta con este arroyo el nombrado Gu- 
tiérrez, y al tin de la base nos acercamos á un codillo de 
dicho Cebollaty, en el cual desagua otra cañada que trae 
la misma dirección que la anterior. 

75. A los 14 se encuentra por la derecha como h/[ de *•" s - 7 ° E - 
milla la horqueta que hace el arrovo del Alférez én el Ce- 



— 278 — 

bollaty, desde la cual sigue éste aguas arriba al Sur 9* 
Oeste por espacio de dos leguas cumplidas, y luego tira 
al Sur 48° Oeste casi á la misma distancia. Desde dicha 
horqueta fuimos costeando por la derecha el arroyo del 
Alférez, en cuyo cauce entran dos cañadas muy pantano- 
sas, una á los 29 y otra á los 59, y al fin de la base acam- 
pamos á la orilla del expresado arroyo, y se marcó la 
Estancia de Llorens al Sur 4 o 30' C. 

En* toda esta derrota hemos caminado por la falda sep- 
tentrional y occidental de la Serranía de las Averías, cos- 
teando por la derecha y muy le cerca, como ya se ha 
dicho, el Cebollaty y el Alférez, cuya dirección se reconoce 
perfectamente por las grandes arboledas que hay en sus 
orillas. 

Del arroyo de Gutiérrez sólo se reconoció la horqueta, 
porque como entra en el Cebollaty por la banda del Norte 
se pierde luego de vista. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 27° Oeste ; dis- 
tancia directa, 5' 18". Latitud observada, 33° 41' 25" A. 

Día 18 de Febrero. 

Calida del 19 campamento en la costa del Leste 
del Alférez. 

j. a s. u° e. 44. Continuamos por la falda occidental de la Serra- 
nía de las Averías, costeando por la derecha y á corta 
distancia el arroyo del Alférez, que sigue cubierto de 
monte y dando muchas vueltas. A los 31 llegamos á una 
cañada pequeña que viene del Leste, y al fin de la base á 
un codillo que hace al arroyo para el Norueste. 

2.* s. 76° e. 73. a. los 11 pasamos una cañada que desagua en el 
Alférez á poca distancia de la línea del rumbo, y en el 
mismo paraje hace horqueta con dicho arroyo un gajo que 
viene del Sueste y tiene su origen en la Serranía de la 
India muerta. Seguimos luego costeando por la derecha 
el referido gajo, al cual van dos cañadas que se encuen- 



— 279 — 

tran ú los 35 y í»U, y al fin de la base llegamos al extremo 
del Sudueste de la cordillera «le las Averías, cuyos cerros 
se dirigen casi de Norte á Sur formando nueve quebradas 
grandes y repartiendo a^uas por el (teste al Celiollaty y 
Alférez, y por el Leste á> un pantano que hay entre dicha 
cordillera y la India muerta, que se extiende, según dicen, 
hasta los arroyos de San Luis y de la Pelotas. 

GO. A los 9 ¡tasamos el gajo sobredicho, que lleva bas '•• *• »3»/ 2 e o. 
tante agua, y sigue por entre sauces y otros árboles al 
Sur 79° Leste algo más de una milla, y luego al Sur 38° 
Leste hasta la serranía 6 cordillera de la India muerta. 
A los 17 pasamos una cañada que entra por la derecha en 
el mismo gajo. A los 29 y 43 otras dos que se juntan luego 
y corren por un cauce común al Norte 66° Oeste, y otra al 
tín de la base que tira al Norte 28° Oeste y uniéndose con 
la anterior entra también en el gajo muy cerca de la con 
fluencia de éste con el arroyo del Alférez, en el cual se 
marcó un punto al Norte 55° Oeste á distancia de 2 y 4 
millas. 

96. Buen terreno, y á los 25 una cañada que entra en *•' * s 11 */» o. 
el Alférez á distancia de 2 millas largas. Desde aquí para 
adelante se va inclinando el arroyo á la línea de la base, 
de modo que al fin de ésta llegamos á la Estancia de Llo- 
rens. que está muy cerca de su ribera oriental. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 9 o Oeste ; dis- 
tancia directa, 9' 58". Latitud observada en la Estancia 
de Llorens por el promedio de dos, 33° 51' 30,5" A. 

El día 22 llegó la segunda Partida á la Estancia de 
Llorens, concluido el reconocimiento de la serranía y 
arroyo de la India muerta, cuyo trabajo se practicó en los 
términos siguientes : 

Día 17 de Febrero. 

Salida del 18 campamento en el Paso de las Averías. 

6. Por esta base pasamos á la costa del Sur del Ce- i*s. 2s c e. 
bollaty. 



— 280 — 

2. a s. 22° e. 7. Nos apartiimos del arroyo y seguimos por terreno 
llano hasta el fin de la base, en cuyo paraje hay una la- 
guna pequeña sobre la izquierda. 
3.» s. 70* e. io. Igual camino, y á los 8 otra laguna por la misma 

parte. 
4. a n. 40° e. 20. Acercándonos al arroyo, que fuimos costeando á 
más y menos de l l 2 milla por la izquierda y por terreno 
bañado de agua y algo pantanoso. 
5.*n. 27've. 16^ ídem. 
6."n. io" e ° e. gOc Acercándonos al arroyo cada vez más, de modo 
que al tin de la base llegamos á un punto de su orilla que 
llaman el Paso de Gringo, en donde acampamos, y se 
marcó la dirección general del arroyo aguas abajo al 
Norte 45" Este. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 55° 30' Leste ; 
distancia directa, 3' 8". Latitud estimada, 33° 34' 50" A. 

Después de haber acampado subimos á una loma que 
está al Sur 51° Leste del Taso leí Gringo á distancia de 
1T ; de tiempo, y se marcó desde allí el cerro más alto de 
la cordillera de bus Averías al Sur 43° Oeste. La abra que 
separa dicha serranía de la cordillera de la India muerta 
al Sur 5 o Leste, y una isla pequeña de sarandis en el pan- 
tano del Cebollaty que continúa ron ¡1 de las Pelotas al 
Sur 77° Leste á distancia de 4 millas largas. Todo lo res- 
tante, del terreno es un pantano intransitable que se ex- 
tiende desde el Nordeste al Sueste por el Leste basta donde 
puede alcanzar la vista. 

Día 18 de Febrero. 

Salida del primer campamento en el Paso del Gringo. 

Volvimos por el mismo camino de ayer hasta los 13 de 
la 4. a base, en cuyo punto se dio principio á la derrota. 

i. a s. 22° e. 14. Por terreno llano y pantanoso. 

2 fc s. 52°e. 84. A los 20 entramos en el bañado que forman las 
vertientes del Leste de la Sierra de las Averías v las del 



— -281 -— 

Oeste de la India muerta. A los 45 .salimos á la falda ■sep- 
tentrional de esta última y se observó que el bañado sigue 
casi al Nordeste eosteando el Cebollaty por la banda del variación U 
Sur, y al lin de la base Hedamos al reno primero y más 
Norte de la India muerta. 

34. Por un albardóu de lomas, altas cuyas vertientes 3 " & -' l0 e. 
de la dereeba caen en el bañado referido y las de la iz- 
quierda en otro de mucha extensión, en (pie tiene su orí 
gen el arroyo de San Luis; al lin de la base se marcó l¡i 
medianía de la Sierra de las Averías al Norte 72° Oeste. 
La parte más meridional de la misma al Sur 28° 30' Oeste. 
La isla de Sarandis en el pantano del Cebollaty al Norfe 
]T Leste, y un morro alto situado en el arroyo de la In- 
dia muerta al Sur 31° Leste. 

25. Por igual camino, y se empieza á distinguir el **8.« , B 
cauce del arroyo de la ludia muerta por una línea de sa- 
randis (pie se vé á lo lejos en el pantano de la izquierda. 

45. ídem, y á los 23 punta de una vertiente por la 5 * s - 25 ° °- 
derecha para un gajo que entra en el arroyo del Alférez, 
la cual fuimos costeando hasta el fin de la base, que llega- 
mos a una loma situada frente lomas Sur de la Cordillera 
de las Averías por cuya abra que tiene más de V 2 legua 
de ancho corre dicha vertiente. Y siendo ya tarde acam- 
pamos. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 30 r Leste ; dis 
taucia directa, ir 4". Latitud de estima, 33° 45' 59" A. 

Día 19 l>e Febrero. 

Salida del 2.° campamento en la Sierra 
de la India muerta. 

15 \ J." K. ÍS° E. 

16. f Por la Sierra de la India muerta, que se ex- 2. a sóo°E. 
24; í tiende para el Leste de 2 á 2 1 / 2 millas. 3 - a s - 36 ' E - 

28. / t. s s. 4 o E. 

10. ídem, y al fin de la base llegamos por la derecha 5. a s. i9°o. 



^282 — 

a la punta de un gajo que corre dando muchas vueltas al 
Norte 45° Oeste hasta lo más Sur de la Sierra de las Ave- 
rías, en cuyo paraje entra en él la vertiente que se citó 
en la 5. a base de ayer, y luego se inclina más para el Oeste 
hasta que desagua en el arroyo del Alférez. 

Desde aquí se cruzó el Morro alto, situado en el arroyo 
de la India muerta al Sur 00° Leste, y se observó que desde 
dicho Morro corre el arroyo al Norte 30° Leste hasta que 
se pierde ó derrama en el pantano de San Luis. 

6. a s. 9 o e. 30. Por la misma sierra. 

7.*s. 22» e. 13. ídem, y al tin de la base se volvió á cruzar el 
Morro anterior al Leste. 
s. a s. 2 o o. 31. Aquí acaba el albardón, y seguimos por terreno 

bajo y pantanoso costeando por la izquierda el arroyo de 
la India muerta, en el cual se marcó un punto al fin de 
la base al Sur 28° Leste á poco más de 2 millas. 

s.» s. 20° o. 14, Salimos del pantano, y entramos en terreno seco 
de lomas bajas con algunas vertientes para la India 
muerta, 
i©.* s. i4 e e. 25. Al fin de la base teníamos el arroyo por la iz- 
quierda á poco más de una milla, y se marcó el puerto de 
la Estancia de Llorens al Sur 25° 30' Oeste. 

n.8 ie°o. 41. Por puntas de lomas bajas y el arroyo por la iz- 
quierda á igual distancia. A los 4 y 34 pasamos dos caña- 
das que se juntan antes de entrar en el arroyo. 

la. s.68° o. ii. Subimos á una loma para descabezar una cañada 
muy pantanosa que se une con la anterior. 

i3. s. 27° o. 45. Subiendo y bajando lomas, y al fin de la base 
acampamos en el puerto de la Estancia de Llorens, desde 
el cual se marcó dicha Estancia al Norte 43° Oeste. Un 
punto en el arroyo de la India muerta al Leste á distancia 
de 3 millas largas y un cerro á modo de Pan de Azúcar al 
Sur 43° Leste. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 11° Oeste ; dis- 
tancia directa, 12' 57*. Latitud observada el día 20 

33° 58' 46" A. 



— 283 — 

I HA 21 DE FlOHKBRO. 

Salida del tercer campamento y puerto de la Estancia 
de Lloren 8. 

44. Por faldas de lomas con algunas vertientes para i.»8L«»hl 
el arroyo de la India muerta, en el cual entra un gajo 
por la banda del (teste; una horqueta se marcó desde el 
extremo de la base al Sur N2 U Leste. 

44. Por igual camino, y al iin de la base llegamos al 8 , 8.24°B, 
dicho gajo que corre al Norte tí6° Leste hasta la horqueta 
que se mareó anteriormente, desde la cual sigue el arroyo 
de la India muerta aguas arriba al Sur 15° Leste por es- 
pacio de 7 millas dando muchas vueltas y recibiendo las 
aguas de una serranía (pie da principio en la misma hor- 
queta, cuyo cerro más alto de la parte del Norte es el que 
hemos Llamado Pan de Azúcar. 

13. Costeando el referido gajo por la izquierda y por s. a s. 56° o 
terreno pantanoso y de grandes chircales, y al fin de la 
base se demarcó lo más Norte de un cerro A, al Sur 
7 o Leste. 

21. ídem, y al fin de la base llegamos á una cañada 4 -* * »° ©• 
que viene de la derecha y entra en el gajo á distancia de 
V a milla. 

11. Algo más cerca del gajo. 5 •* s - 6 " E - 

19. A los 10 se encuentra una cañada que viene del ¿ a s. 32 o o. 
Oeste y va para el gajo. 

17. A los 9 otra cañada que entra en el gajo á distan »•■ 8. 25 o e. 
cia de media milla sobre la perpendicular del rumbo, y al 
fin de la base se cruzó Pan de Azúcar al Norte 57° Leste. 

16. A la misma distancia del gajo, en el cual entra s.»s. h°e. 
por la banda del Leste una cañada en cuya horqueta está 
la parte más Norte del cerro A, que se cruzó desde el fin 
de la base al Sur (¡8 o Leste. 

13. »• a 31 o o 

10. A los 4 llegamos á una cañada que viene de la lü s - s ° e. 



derecha, y al fin de la base un pequeño codillo que hace 
el gajo. 

11. S 20» O. 11. 

i2. s. 64" e. 12. Al fin de esta base pasamos el gajo que sigue 
aguas arriba al Sur S° Oeste hasta que se pierde de vista 
entre unos cerros. 

13. N. 35° B. 9. 

14 s. «8° e. 9. Desde la 3. a base hemos caminado por muy mal 
terreno hasta el fin de ésta, que llegamos á una quebrada 
grande que hace el cerro A, el cual se proyecta del Norte 
l , i al Norueste, al Sur 1 / i al Sueste. 

i5. s. 62* e. 10. Bajamos el cerro A, y seguimos atravesando varias 
lomas hasta el fin de la base, en cuyo punto teníamos por la 
izquierda una vertiente que sigue al Leste como 2 1 / 2 mi- 
llas hasta que entra en el arroyo de la India muerta. 

Se marcó Pan de Azúcar al Norte 8 o Leste; lo más Sur 
del cerro A, al Sur 70° 30' Leste, y otro cerro, que llama- 
remos B, al Sur 10° Oeste. En Pan de Azúcar empieza una 
cordillera de cerros que se dirige al Sur 1 / A íi Sudueste 
hasta la cuchilla general, repartiendo aguas por el Oeste 
al gajo de que hemos tratado anteriormente y por el Leste 
al arroyo de la India muerta. 

i6. s. 40° e. 20. Subiendo y bajando lomas de la misma sierra y 
al tín de la base teníamos al Leste un punto en el arroyo 
de la India muerta á distancia de 1 1 / 2 millas. 

i?. s.8»e. ii. ídem. 

i8. s. 46° e. 13. Salimos de la sierra, que es bastante áspera, y al 
fin de la base se marcó Pan de Azúcar al Norte I o Oeste ; 
lo más Norte del cerro A, al Norte 31° Oeste; lo más Sur 
del mismo cerro, al Norte 57° Oeste. El cerro B, al Sur 
70° 30' Oeste, y un punto en el arroyo de la India muerta, 
al Sur 55° Leste á distancia de 1 y 4 millas, en cuyo sitio 
entra en el arroyo una cañada que viene de la parte 
opuesta. 

19. s. i6° o. 16. A los 10 pasamos una cañada pantanosa que viene 
de la derecha y sigue al arroyo, en cuya orilla acampamos 
al fin de la base. 



- 285 — 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 8° Leste ; dis- 
tancia directa, 13' Mi". Latitud observada, :U° 12' 34" A. 

Día 22 üe Febrero. variación is° 

JNr*. 

salida del 4." campa mentó en el arroyo 
de la India Muerta. 

21. Pasamos el arroyo y seguimos subiendo y bajando l «" *-25°e. 
lomas, entre las cuales corren algunas vertientes que vie- 
nen por la izquierda de la serranía de Don Carlos, y al 
fin de la base se marcó un punto en el arroyo al Norte 
61° Oeste á, poco mas de una milla, en cuyo paraje hace un 
codillo, y luego tuerce al Sur 23° Leste dando muchas 
vueltas y recibiendo otras vertientes que salen de los ce- 
rros inmediatos. Entre éstos se marcó uno, (pie llamare- 
mos C, al Sur 12° Oeste. 

19. A los 3 pasamos una cañada que hace horqueta 2. a s. 32 o e. 
por la derecha con otras dos á poco menos de un milla, 
contada sobre la perpendicular del rumbo. 

38. Por puntas de lomas, y á los 9, 21, 25 y 30 atra- 3 •" s - 15 °°- 
vesamos pequeñas vertientes que bajan de la serranía de 
Don Carlos, las cuales se juntan en una sola, que fuimos 
costeando por la derecha á muy corta distancia. Al ñu de 
la base subimos al cerro de San Esteban, que está en la 
misma cuchilla general, cuya latitud observaron los De- 
marcadores pasados de 31° 16'. Aquí tiene su origen el 
arroyo de la India muerta, y por la banda del Sur re- 
parte aguas la cuchilla á Don Carlos, Chafalote y Rocha. 
Todo el terreno que se alcanza á ver por el Leste, Sueste 
y Sur es muy áspero y está lleno de cerros, tan inmedia- 
tos unos á otros que no dejan albardón seguido por donde 
se pueda transitar. 

Se marcó el cerro de Don Carlos al Sur 88° Leste ; Pan variación 13 o 
de Azúcar, Xorte I o Oeste, y el cerro B, Xorte 28° Oeste. 
La cuchilla general sigue al Sur 37° Oeste hasta que se 
pierde de vista, repartiendo aguas por el Sur á Rocha y 



— 286 — 

Sarzou y por el Norte á la India muerta. Alférez y Alegaj. 

4 * n. 45" o. 15. Atravesando varios cerros, cuyas vertientes ba- 
jan á la India muerta, y al fin de la base llegamos á la 
cabeza del Norte del cerro C, que sigue al Sur 1 / A á Sud- 
oeste á distancia de 4 millas. Por la falda oriental de este 
cerro baja otra vertiente para el expresado arroyo. 

5. a n. 40° o. 14. Bajamos el cerro C por cuya falda del Oeste viene 
una vertiente con la misma dirección que la anterior para 
el arroyo de la India muerta. 

6. a n. 83° o. 83: Atravesando varias lomas de una serranía que 
empieza en el cerro A. A los 48 descabezamos el gajo de 
que se habló en la derrota de ayer, el cual sigue casi al 
Norte dando muchas vueltas, y luego entramos en una se- 
rranía llamada de Rocha porque se extiende hasta la cu- 
chilla general, y reparte aguas desde allí para el arroyo 
del mismo nombre. Al fin de la base se marcó Pan de 
Azúcar al Norte 25° Leste, y el cerro B al Norte 6'4° Leste. 

7.» n. i5° o. 108. Por un albardón de lomas altas, cuyas vertientes 
de la derecha van al gajo de la India muerta y las de la 
izquierda al Alférez, que fuimos costeando por esta parte 
á distancia como de 4 millas, y al fin de la base se marcó 
Pan de Azúcar al Norte 54° Leste ; lo más Norte del ce- 
rro A, al Norte 71° Leste ; lo más Sur del mismo, al Sur 
77° Leste ; él cerro B, al Sur 60° Leste, y el de Don Carlos, 
al Sur 61° 30' Leste. 
8. a n. uv2° e. 198. Por el mismo albardón, cuyas lomas disminuyen 
progresivamente de altura, y al fin de la base llegamos al 
puerto de la Estancia de Llorens, que fué nuestro tercer 
campamento. 

Nota. — Habiendo reconocido con bastante exactitud 
todo el terreno que comprende y baña el arroyo de la In- 
dia muerta, nos pusimos en marcha para el punto de re- 
unión, que era la Estancia de Llorens, á la cual llegamos 
en 171 minutos de tiempo por un camino de lomas bajas 
con algunos bañados, y en dicha Estancia nos incorpora- 
mos á la Partida mayor, que estaba acampada allí desde 
el día 18. 



— 287 — 

DÍA 25 DE Febkebo.. 

Salida del campamento 20 y Estancia de Llorens 
en la costa del Alférez 

31. Costeando el Alférez por la derecha á poca dis i*s. u°o. 
tanda, y á los 5 pasamos una cañada que viene de la iz- 
quierda y desagua en una laguna pequeña que está muy 
inmediata á la orilla del arroyo. 

112. A más distancia del arroyo y por terrenos en- ,a 8 3 E, 
que hay algunos bañados. A los 1U, 51 y 78 cañadas que 
vienen del Leste, y un poco al Sur de la primera tiene el 
arroyo un paso que llaman del negro José. Al tin de la 

base llegamos á la Estancia de Acosta y se marcó el puerto 
de la Estancia de Llorens al Norte 82° Leste. Lo más Leste 
de tres cerros, que por su perfecta igualdad llamaremos 
los Tres hermanos, al Sur 18° 30' Oeste. La horqueta del 
Aleygua en el Alférez, al Norte 58° 30' Oeste á distancia 
como de 2 millas. Y un Morro 1.° bastante alto, por cuya 
falda del Leste pasa un gajo llamado el Sarandi, que en- 
tra en el Aleygua al Sur 26° Oeste. 

66. Igual camino, y el arroyo por la derecha á más 3. a s. u°e. 
j menos de una milla, por las vueltas que va dando. A 
los 7 pasamos una zanja que viene del Leste, y al fin de 
la base llegamos á otra mayor, y desde una loma inme- 
diata á ella se cruzó lo más Leste de los Tres Hermanos 
al Sur 72° 30' Leste. Estos tres cerros se proyectan del 
Oeste V¿ á Norueste al Este 1 / í Sueste y ocupan el espa- 
cio de una milla larga, formando dos quebradas bastante 
grandes, y por esta razón muy visibles. 

113. Acercándonos más y más al arroyo. A los 31, 64 4.» 8.3* O. 
y 96 cañadas que vienen del Leste, y pasada la segunda 
empieza una isla en el arroyo que acaba un poco al Sur 

de la tercera. Al fin de la base llegamos á una estancia 
situada sobre la costa del arroyo, perteneciente á un por- 
tugués llamado José Cayetano de Oliveira, y allí acampa- 



- 288 -- 

mos, habiendo marcado el Morro primero al Sur 75° Oeste,: 
y otro, que nombraremos segundo, al Sur 50° 30' Oeste. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 12° 30' Oeste ; 
distancia directa, 15' 55 /; . Latitud observada, 34° 6 ; 57" A. 

Nota. — En esta estancia se dispuso que la Partida 
menor reconociese las vertientes del Alférez, y la mayor 
las del Aleygua, y que la horqueta de este último con el 
Mar mará já fuese el punto de reunión. 

Variación 13° DÍA 20 DE FEBRERO. 

NE. 

frauda del campamento 21 y Estancia 
de José Cayetano Oliveira. 

Puestas en marcha las Partidas para sus respectivas 
comisiones, dio la mayor principio á sus trabajos en los 
términos siguientes : 
i. a n. 59° o. 77. ^ i os § pasamos el Alférez, que es bastante cau- 
daloso y tiene grandes arboledas en sus orillas. A los 14 
se marcó la Estancia de Blanco, que está sobre la costa 
occidental del arroyo al Sur 22° Leste, y un puerto de la 
Estancia de Moreno al Sur. Seguimos luego por terreno 
bajo hasta los 40 que entramos en una serranía pequeña 
que fuimos costeando por la derecha hasta el ñu de la 
base, de cuyo punto se cruzó el Morro 2.° al Sur 21° Leste. 
El Puerto de Moreno, Sur 39° 30' Leste, y la Estancia de 
Blanco, Sur 50° Le&te. 
2. a n. 7i° o. 51. Atravesando lomas hasta los 20 que salimos á te- 

rreno llano, y al fin de la base acampamos en la Estancia 
de José Moreno que está como a media milla del arroyo 
Aleygua. Desde aquí se marcó lo más Sur de los Tres Her- 
manos, enfilados uno por otro al. Norte 54° Oeste; la Es- 
tancia de Acosta, al Norte 41° Leste; el Morro 1.°, al Sur; 
el 2. ", al Sur 40° Leste, y la horqueta del Sarandi en el 
Aleygua, al Norte 80° Oeste, desde la cual corre este últi- 
mo arroyo al Norte 28° Leste, dando muchas vueltas hasta 
su horqueta en el Alférez. 



— 289 - 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 50° Oeste ; 
distancia directa, ti> 15*. Latitud estimada, 34° 2' ¡Sé* A. 

Nota. — Nos detuvimos aquí hasta el día último de Fe- 
brero inclusive, por causa del nuil tiempo y para dar al- 
gún descanso á la caballada. 



! >ÍA 1.° DE MARZO. Variación 13'/í° 

NE. 

Salida del campamento '22 y Estancia de Moreno 
en la costa del Aleygua. 

12. Pasamos el Saraudi, que tiene poca agua y es muy i"s.62°o. 
pantanoso, y desde su orilla occidental se marcó un cerro, 
que llamaremos 3.°, por cuya falda del Leste corre dicho 
gajo al Sur, y su horqueta en el Aleygua al Norte 30° 
Oeste. 

lio'. Seguimos por terreno pantanoso costeando el Aley- 2 a s. 45 o o. 
gua por la derecha á más y menos de una milla, y al fin 
de la base entra en dicho arroyo por el otro lado una ver- 
tiente que viene como del Norueste y baja de una serra- 
nía que se extiende por toda aquella comarca. Demoraba 
el cerro 3.° al Sur 53" 30' Leste, y otro que nombrare- 
mos -i.° al Sur 14° Oeste. 

18. Igual camino y á igual distancia del Aleygua, y 3.» s. 5cv 2 ° o. 
al fin de la base se marcó el cerro 1.° al Sur ;j9° 30' Leste, 
y otro que llamaremos 5,° al Sur 18° 30' Oeste. 

48. A los 35, y á distancia de media milla sobre la *■" s 7h ° ° 
perpendicular del rumbo, entra un gajo en el Aleygua por 
el lado opuesto que viene del Norueste y baja de la misma 
serranía que se citó anteriormente. 

Al fin de la base pasamos el expresado Arroyo, y se 
marcó el cerro ;"».° al Sur 71° 30' Leste, y otro que llama- 
remos <».° al Sur 1<;° 30' Leste. Este último cerro está in- 
mediato á la horqueta del Marmarajá con el Aleygua ; es 
todo de piedra y bastante escarpado, y entre él y el 3.° no 
se vé más que una serranía muy áspera. 



— 290 — 

5. a s. i3'/ 2 o. is. Siguiendo por la izquierda la orilla del Aleygua. 
A los 14 paso del Marmarajá que llaman del Cadete por 
haberse ahogado allí uno del regimiento de Dragones de 
Buenos Aires. Muy cerca de dicho paso por la izquierda 
entra en el Aleygua el Marmarajá y por la derecha hace 
horqueta en este último un pequeño gajo que viene del 
Oeste. Al fin de la base llegamos á unos ranchos que lla- 
man el Puesto de los Correntinos, y allí acampamos. Se 
marcó el cerro 6.° al Norte 52° 30' Leste, y la dirección del 
Aleygua aguas arriba al Sur por espacio de más de tres 
millas. 

Rumbo corregido de esta derrota: Sur 71° Oeste; dis 
tancia directa, 7' 11". Latitud observada, 34° 5' 27" A. 

Nota. — En este campamento se acordó que la Partida 
menor, después de reconocer las vertientes del Alférez, 
practicase lo mismo con las del Aleygua ínterin que la 
mayor reconocía el Marmarajá, y que la Estancia de Fon- 
tán fuese el punto de reunión. 



Día 2 de Marzo. 

Salida del campamento 23 y Puesto de los Correntinos 
en el Marmarajá. 

i.»s. 27° o. 63 p or faldas de lomas y costeando por la derecha 
el Marmarajá. A los 41, y á menos de media milla sobre 
la perpendicular del rumbo, hace el arroyo un codillo 
desde el cual sigue aguas arriba al Oeste dando una gran 
varmción 131/,° vuelta por la falda del Norte de un cerro que es bien alto 
y puntiagudo, y en él da principio una serranía que se 
extiende por aquel terreno hacia la parte del Sur. 
2. a s. ti» o. §4. Se descubre el Marmarajá por la falda occidental 
del cerro anterior, y tira desde allí al Oeste por más de 
3 V 2 millas y luego al Sur y Sursudoeste, ocultándose por 
fin entre las quebradas de una serranía que tiene la misma 
dirección. 



— 291 - 

A los 8 se encuentra por la derecha á menos de media 
milla la Estancia vieja de Cortés, desde cuyo paraje con- 
tinuamos por faldas de lomas con vertientes para el Aley 
gua, que fuimos costeando por la izquierda á distancia 
de 1 Va millas con corta diferencia, siendo las principólas 
<le estas vertientes tres cañadas muy pantanosas, que pa- 
samos á los 22, 47 y G6. Al fin de la base llegamos ¿i la 
Estancia nueva de Cortés y se marcó la de Munis al otro 
lado del Aleygua al Sur 78° 30' Leste. 

35. A los 15 pasamos una vertiente para el Aleygua, s. a s. 48° o. 
y al nn de la base subimos á un cerro del cual bajan otras 
vertientes para el mismo arroyo, que se juntan por la iz- 
quierda con la anterior. 

23. Subimos á otro cerro de bastante altura, desde 4. a s. 20 o o. 
cuya cresta se avistaron hacia la parte de Occidente varias 
serraníaNS tendidas de Norte á Sur, y á la parte opuesta 
unos campos limpios y de buen terreno que llaman el valle 
del Aleygua. 

29. Atravesando lomas altas que dividen aguas al 5.» s. 89V 2 ° o. 
Aleygua y Marmarajá. 

28. ídem, y al fin de la base se marcó un cerro Ha- 6 a s. 4S°0. 
mado de los Penitentes, en la Cuchilla general al Sur 48° 
Oeste. 

16. Costeando por la derecha una vertiente para el 7. a s. 76° o. 
Marmarajá. 

65. A los 11 atravesamos otra vertiente en que des- s a s. r>2y ¿ ° o. 
agua la anterior por la derecha muy cerca de la línea del 
rumbo. El cauce común de estas dos vertientes se dirige 
al Norte 56° Oeste 2 V 2 millas, á cuya distancia se pierde 
en el Marmarajá, el que corre desde allí aguas abajo al 
Norte 29° Leste, dando muchas y grandes vueltas hasta 
cortar la dirección que se citó al principio de la segunda 
base. A los 30 salimos á terreno llano y empezamos á cos- 
tear por la izquierda, y á. muy corta distancia una ca 
nada que entra en el Marmarajá, á cuya horqueta llega 
nios á los 54. Desde aquí sigue el arroyo aguas arriba al 
Sur 30 c Leste como 1 '/ 3 millas, y luego tira casi al Sur 



— 292 - 

hasta la Cuchilla general) y por la derecha, esto es, aguas 
abajo, corre al Norte 51° Oeste 1 V 4 millas, aumentando 
sus aguas al fin de esta distancia con una gran vertiente 
que baja de la serranía de los Penitentes, desde cuya hor- 
queta sigue casi al Nordeste hasta la que hace la cañada 
que atravesamos á los 11. Al fin de la base llegamos á la 
cabeza del Norte del cerro Marinara já, por cuya falda del 
Este corre el arroyo del mismo nombre. Este cerro tiene 
media milla de extensión y es el primero de una serranía 
que se dirige hacia la parte del Sur hasta la Cuchilla gene- 
ral que está á distancia de 4 á 5 millas. 
ws.«j»/ a °o. 77, a. los 13 pasamos una vertiente que viene de la 
Cuchilla general y entra por la derecha en la que baja de 
la serranía de los Penitentes como á 2 / 3 de milla sobre la 
perpendicular del rumbo. Seguimos después por un albar- 
dón de lomas bajas que reparte aguas á estas dos vertien- 
tes, y al fin de la base acampamos en la Estancia de Fon 
tán, desde la cual se marcó lo más Sur del cerro Marma- 
rajá al Norte 60° Leste, y el cerro de los Penitentes al Sur 
26° 30' Oeste. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 55° Oeste ; dis- 
tancia directa. 19' 18". Latitud observada el día 1 

34° 16' 18" A. 

Día 3 de Marzo. 

Salida á la ligera de la Estancia de F o ntán á reconocer 
las vertientes del Marmarajá. 

i* s. 50° e. el. Atravesando varias vertientes para el Marmarajá, 
por cuyas puntas pasa la Cuchilla general, que está tomo 
á 1 Vi millas de distancia por la derecha. Las principales 
de estas vertientes se encuentran á los 16 y 29, y de todas 
ellas se forma la que pasamos ayer en la última base. Al 
fin de la presente llegamos á la Cuchilla general, y se marcó 
el cerro de los Penitentes al Sur 78° Oeste, y el cerro 
Campanero al Sur 41° 30' Oeste. 



— 293 - 

71. Seguimos la Cuchilla general, cuyas vertientes de -■" tt - - r *% ■■ 
la derecha van al arroyo de Santa Lucía que desaguan en 
el río de la Plata al Oeste de Montevideo, y las de la iz- 
quierda al Marinara ja. A los 35 tocamos en un codillo de 
éste, desde cuyo punto corre aguas abajo al Norte Vf n al 
Nordeste hasta la falda del Sueste del cerro del mismo 
nombre, y al tin de la base llegamos ;i la encrucijada de la 
serranía que se citó ayer en el principio de la derrota, que 
es el paraje de donde salen las primeras vertientes del Sur 
para dicho Marmarajá. Se marcó el cerro de los Penitentes 
al Norte 72° 30' Oeste. 

73. Por la Cuchilla general ]ue reparte aguas por la *.*s.iy í v --- 
izquierda al Aleygua, y al tin de la base llegamos al cerro 
de los Reyes, donde se colocó el 3.° marco en la demarca- 
ción de 1753, del cual permanecen aún varias piezas muy 
deterioradas. Desde aquí se cruzó el cerro Campanero al 
Norte S6° 30' Oeste, y teniendo ya concluido el reconoci- 
miento del Marmarajá por la parte del Sur, nos retiramos 
á la Estancia de Fontán. 

Hemos caminado en esta derrota 9 7 52 /; al Sur, 15° 30' 
Leste corregido, cuyos elementos dan la diferencia de lati- 
tud 9' 31'', de que se infiere que íd cerro de los Reyes está 
en latitud austral de 34° 25' 19"; 



DÍA 1 DE MARZO. Variación 13%° 

NK. 



Salida de la Estancia de Fontán á reconocer las vertientes 
del Oeste del Marmarajá. 

64. Costeando por la derecha y muy de cerca la ver- i*s. 52°o. 
tiente del Marmarajá, que tiene su origen en la serranía 
de los Penitentes. El camino es de lomas bajas, por cuyas 
faldas entran en la vertiente principal otras muchas que 
vienen de la izquierda. Al tin de la base llegamos á la Cu- 
chilla general, y se marcó el cerro de los Penitentes al Sur 



- 294 — 

28° 30' Leste. Otro que llaman de los Perdidos al Norte 
82° 30' Oeste, el cerro Campanero al Sur 5 o 30' Oeste y 
otro cerro en las vertientes de Barriga negra de las Talas 
al Norte 2 o Oeste. 
2. a n. 39° e. 133. Doblando las puntas de la referida vertiente que 
costeamos por la derecha á muy poca distancia, atrave- 
sando al mismo tiempo otras varias vertientes que bajan 
por la izquierda de la Cuchilla general, en cuya cresta se 
avistó un punto á los 85, que demoraba al Norte 51° Oeste 
á distancia de 1 1 / 2 millas, y desde aquel paraje tira la 
cuchilla al Norueste hasta que se confunde entre los cerros 
inmediatos. 

3. a n. 37V5s° e. 33. A los 15 se encuentra una cañada que desagua por 
la derecha en el Mármara ja á corta distancia de la línea 
del rumbo. Esta cañada es muy pantanosa y viene casi del 
Oeste de la Cuchilla general. Al fin de la base pasamos otra 
cañada que desde su origen hasta la horqueta no tiene una 
milla de extensión. 

4. a n. i77a° e. 32. Llegamos por este rumbo á lo alto de un cerro de 
piedras sueltas, desde el cual se observó que el Mármara já 
corre aguas abajo al Norte 18° Leste, recibiendo muchas 
vertientes por espacio de 4 á 5 millas, á cuya distancia 
tuerce para el Leste á buscar el punto citado en la segunda 
base del día 2. 

Se marcó el cerro Campanero al Sur 23° Oeste, el que 
está situado en las vertientes de Barriga negra de los Ta- 
las muy cerca de la Cuchilla general al Sur 85° Oeste, y la 
Estancia de Fontán al Sur 29° Oeste. Y estando concluido 
el reconocimiento del Mármara ja nos retiramos á la expre- 
sada Estancia; habiendo caminado en esta derrota la dis- 
tancia de 6 7 50" en línea recta, de lo cual resulta la lati- 
tud del cerro á que llegamos en ía última base 34° 11' 12" 
Austral. 

Nota. — A nuestro regreso á la Estancia de Fontán se 
nos incorporó la Partida menor, que había reconocido las 
vertientes del Alférez y del Aleygua, cuyo trabajo te prac- 
ticó eu los términos siguientes : 



- 295 - 

Variación 13° 

Día L'b* de Febrero. kb. 

salida del campamento '21 y Estancia de Jone Cayetano 
Oliveira sobre la costa oriental del Alférez. 

56. Costeando por lu derecha y á poca distancia el i." 8. iiVa' B. 
cauce del Alférez, cuyas orillas están pobladas de árboles 
bastante frondosos. A los 22 entra en dicho arroyo por el 
lado opuesto y sobre la perpendicular del rumbo un pe- 
queño gajo que viene de las asperezas de Garzón. A los 40 
pasamos una cañada que viene del Leste de las asperezas 
de Rocha, y al tin de la base llegamos el rancho de Texeira, 
cerra del cual hace el arrollo un codillo por donde des- 
agua otra cañada que trae la misma dirección que la an- 
terior. Se marcó un morro primero en las asperezas de 
Rocha que reparte aguas á este último arroyo, y al Aley- 
gua al Sur 66° 30' Oeste. 

S. Pasamos la cañada de Texeira, y seguimos eos - ¿a s 57 ° °- 
teando el arroyo á poca distancia. 

03. A los 17 entra una cañada en el arroyo por el :í - a s - 13 ° E - 
lado opuesto. A los 39 pasamos otra cañada que viene de 
las asperezas de Rocha. Un poco más adelante se encuen- 
tra por la derecha la Estancia de Acuña, y al fin de la 
base tocamos en un codillo del arroyo, desde el cual se 
marcó el morro primero de Rocha al Norte 19° Leste, y 
otro segundo en las mismas asperezas al Norte 56° Leste. 

13. A los 7 pasamos el arroyo que por esta parte ya 4 ■" s - soy^o. 
no es más que un bañado. 

40. Costeando el arroyo por la izquierda á poca dis- 5.»s.7*/sf>E. 
tancia. A los 4 una cañada que viene del Sudueste. A los 
8 Estancia de (1) por la derecha. A los 30 otra cañada que 
entra en el arroyo por el lado opuesto sobre la perpen- 
dicular del rumbo, y al fin de la base la vertiente occiden- 
tal del arroyo que hace horqueta con la oriental muy 



(1) El nombre resulta ilegible en el original. 



— 29J — 

cerca de aquel paraje, y desde la orilla del Norte de la 
primera se marcó el cerro A de Garzón al Norte 45° Oeste, 
y otro B en las mismas asperezas al Norte 82° Oeste. 
6. a s. 5 o o. 44. Pasamos la vertiente occidental y seguimos por 
un albardón que hay entre ella y la más oriental, de modo 
que al íin de la base las teníamos ó una milla de distancia 
por cada lado, y se marcó el morro segundo de Rocha al 
Norte 26° 30' Leste, y otro tercero ídem Norte 77° Leste. 
7.»s. 85v 4 o o. lo. Por el mismo albardón que reparte aguas por la 
derecíTa á la vertiente occidental y por la izquierda á la 
oriental, y al fin de la base se marcó el cerro B de Gar- 
zón al Norte 55° 30' Oeste, y otro que llamaremos G al 
Norte 79° 30' Oeste. 
8. a s. iü o o. 44, ídem, y al fin de la base se marcó el cerro C de 
Garzón al Norte 50° Oeste. El morro tercero de Rocha al 
Norte 51° 30 7 Leste, y otro cuarto hacia la misma parte 
al Sur 72° Leste. 
9. a n. 7. Bajamos el referido albardón, y al fin de la base 
acampamos en la horqueta de dos vertientes pequeñas 
que entran por la derecha en la más occidental. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 17° Oeste ; dis- 
tancia directa, 12 r 50". Latitud observada en este cam- 
pamento que llamaremos segundo, 34° 19' 14" A. 

Día 27 dé Febrero. 

Salida del 2.° campamento en las vertientes del Alférez. 

1 - a s - 7. Llegamos al último punto de la 8. a base de ayer, 
y se marcó un cerro D en las asperezas de Garzón al Sur 
21° Oeste. Otro ídem E Sur 8 o 30' Leste, y otro F al Sur 
23° Leste. 
2. a s. i5 n o. 3i. Continuamos el referido albardón de ayer, cuyas 
vertientes de la derecha van á las del campamento y las 
de la izquierda á la otra vertiente oriental del Alférez, y 
al fin de la base puntas de una cañada grande que sigue 
al Leste 1 1 / 2 millas y luego al Nordeste, y á. las dos mi- 



— 297 - 

lias entra en la principal de dicho arroyo. Se marcó el 
cerro í de Rocha al Norte S9° Leste; cerro F. ídem Sur 
50' Leste. Eíl este berro están las vertientes más meridio- 
nales del Alférez, y por la otra parte vierte anuas para 
Garzón y Bocha, y se marcó también un rancho de la 
Estancia de Matías al Sur 41° Leste, distancia 4 '/., millas. 

38. Atravesando lomas diferentes que dividen aguas '•* 8 - *VSf o» 
por la derecha al Alférez y por la izquierda á («arzón, y 
al tin de la base se halla la vertiente más occidental del 
Alférez, la que desde allí sigue casi al Norte tomo 2 mi- 
llas, y luego en muchas vueltas corre hasta la horqueta 
que se citó en la 5. a - base de ayer. Se marcó el < erro C al 
Norte 23 a < >este, y el E enfilado por P Sur (iü° 30' Leste, 
y el cerro D al Sur 9 o Oeste. 

19. Por faldas de lomas, por entre las cuales varias ' a s 48 V*° ° 
vertientes (pie siguen á la derecha á la principal del Al- 
férez, y al tin de la base llegamos á las de más Sur de 
esta vertiente, de cuyo punto corren otras para el Sueste, 
Sur y Sudueste, por distintas direcciones siguen á Gar- 
zón. Todo lo que alcanza la vista desde el Leste, Sueste, 
Sur y Sudneste son puros picachos y asperezas, que lla- 
man de Garzón, sin conocerse en ellos albardón seguido, 
ni menos dirección de alguna vertiente. 

22. Bajamos este cerro, y seguimos un albardón de s.'N.mwo. 
lomas dobladas cuyas vertientes de la derecha van al Al- 
férez, y las de la izquierda á un gajo del Aleygua llamado 
de la Coronilla. 

41. A los 17 encrucijada de la sierra de Garzón, en « a N.86°o. 
la cual por la derecha primera vertiente de otro gajo del 
Aleygua llamado el Sauce. Luego seguimos sorteando el 
de la Coronilla por la izquierda á una milla. 

68. Costeando la Coronilla ídem, y a Sauce por la de- "■ ' N - 56 ° ü - 
recha algo más cerca, el que al fin de la base estaba como 
una milla y el de la Coronilla á dos, y se marcó la hor- 
queta de éste en el Aleygua al Norte 84° Oeste, distancia 
algo más de 3 millas. 

70. El Sauce algo más lejos por la derecha, y al tin * & N - 34 °°- 



— 298 — 

de la base una cañada que tiene su origen al Sudueste á 
una milla larga, y por la derecha á corta distancia forma 
codillo, desde el cual sigue al Norte 57° Leste hasta de- 
rramarse en Aleygua. Se marcó la horqueta de la Coro- 
nilla al Sur 28° Oeste, y un punto en el Sauce Norte 56° 
Oeste 1 V a millas. 
9 a N.43°o. 33. Por terreno bajo y medio pantanoso, costeando 
por la derecha la cañada antecedente á poca distancia, y 
al fin de la base en la Estancia de Munis acampamos, y se 
marcó la de Cortés al otro lado del Aleygua al Norte 
78° 30' Oeste. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 56° 30' Oeste ; 
distancia directa, 12' 1" . Latitud observada, 34° 12' 28" A. 



Variación 13Va° DÍA 28 DE FEBEERO. 

NE. 

Nota. — No se caminó con motivo de estar los animales 
algo fatigados, y á la ligera se reconoció un poco de este 
terreno, midiendo la base del margen, de la que á los 9 
pasamos la cañada que se costeó ayer por la derecha, y 
al fin de la base subimos á un cerro bien alto que está una 
milla al Sur de la horqueta del Sauce, y de aquí notamos 
lo siguiente : 
n. i9i/ a °E. 23. Horqueta del Sauce con Aleygua Norte 18° Oeste, 
ídem la del Marinara já Norte I o Oeste, y la de otro gajo 
llamado León que le entra al Aleygua por esta parte, 
Norte 3 o Oeste, distancia 3 millas, j el cerro B de Garzón 
Sur 58° Leste, de cuyo cerro baja la vertiente principal 
de dicho, gajo León. El valle de Aleygua, que antes se 
citó, se termina en este arroyo Sauce, pues de éste para 
la Cuchilla general ya es el terreno más elevado y en 
partes serranía de asperezas, y se marcó la dirección del 
Aleygua aguas abajo hasta la horqueta del Marmarajá al 
Norte, en la cual forma algunas vueltas para el Este, y 
no notándose otra cosa de particular nos retiramos al 
campamento. 



- 299 - 

Día 1.° de Marzo. 

Nota. — Habiendo ¡sabido que la Partida mayor estaba 
en la horqueta de Mármara já fuimos á la ligera á tratar 
de estos reconocimientos, y se dispuso que ínterin la Par- 
tida mayor reconocía el Mar mará já continuásemos nos 
otros con el Aleygua hasta finalizarlo, y que nos reuniése- 
mos en la Estancia de Fontán, cuyo trabajo es en la 
forma siguiente : 

Día 2 de Marzo. 

Salida del tercer campamento y Estancia de Munis 
en la orilla del Aleygua. 

23. A los 12 pasamos este arroyo, y al tín de la base i a s. sov^o. 
está la Estancia de Mandú. 

70. Por faldas de lomas costeando por la izquierda el 2 - a 8 - il ^° B - 
Aleygua á poco más y menos de media milla. A los 7 y 50, 
cañadas que vienen de la derecha, y al fin de la base se 
marcó un cerro G al Sur 43° Oeste, que se halla en una 
serranía que divide aguas al Marmarajá y Aleygua. Otro 
cerro H en las últimas vertientes de éste, Sur 12° Oeste, 
y por la izquierda como media milla la horqueta del gajo 
Coronilla. 

29. A los 7 y 21 otras dos cañadas ídem como las an- 3 ° s - 31 * °- 
tecedentes, siendo la segunda mayor, y trae su dirección 
del Oeste, y al fin de la base la Estancia de Oliveira sobre 
un codillo que hace el arroyo á un tercio de milla, y se 
marcó el cerro G al Sur 47° 30' Oeste. 

37. Costeando bien cerca el arroyo por la izquierda. 4 -" 8 - 31 /2° e. 
A los 8, cañada que viene de la derecha. A los 14, hor- 
queta de una vertiente que le entra del otro lado, la que 
viene del Sueste. A los 22, otra cañada que viene del Oeste, 
y al tín de la base, en la Estancia de Cabrera que está so- 
bre la misma costa del arroyo, acampamos; y del otro 



— 300 -- 

lado está la Estancia de Silveira, también *obre el arroyo. 
Rumbo corregido de esta derrota: Sur 26° Oeste; dis- 
tancia directa, 0' 56*. Latitud observada, 84° 18' 52" A. 



Día o de Marzo. 

Calida del 4.° campamento y Estancia de Cabrera 
en la costa del Aleygua. 

i. a s.4 e o. 12. Costeando el arroyo por la izquierda á. poca dis- 
tancia basta los 10 que pasamos al otro lado, y en este 
punto le entra un pequeño gajo que trae la dirección 
Variación 3»/ a °del Sur desde la Cuchilla general, en el que entran otras 

NE. fe ' ^ 

muchas vertientes que bajan de una serranía que se ex- 
tiende para el Leste, y Sueste todo lo que alcanza la vista. 

2. a s. 73»/ 2 '0. 14. Costeando el arroyo por la derecha á poca dis- 
tancia y al fin de la base lo volvimos á pasar, en cuyo 
punto por la derecha como media milla le entra una ca- 
ñada pequeña que tiene su origen á la parte del Nordeste 
del cerro G, desde donde corre al Norueste. El arroyo si- 
gue al Sur y á una milla hace codillo y sigue al Norueste. 

3. a s. 32Va* o. 21. A los 14 un codillo del arroyo en cuyo punto lo 
pasamos al otro lado, y en el mismo le entra otra cañada 
que tiene su origen en el mismo cerro G por su parte del 
Leste, y el resto de la base costeamos el arroyo por la 
derecha a poca distancia. 
4 a s. 22° o. 37. ídem hasta los 21 que se separa el arroyo para el 
Sudueste, y en este punto pasamos una cañada que viene 
del Leste. A los 33, otra que viene del Sur, y sobre la 
perpendicular del rumbo entra en el arroyo á media milla, 
y al fin de la base se marcó un punto en el arroyo al Norte 
39° 30' Oeste distancia poco menos de una milla y aquí 
hace horqueta la primera cañada de esta base, y por otro 
lado le entra otra vertiente en el mismo punto que baja 
de la parte del Oeste del cerro G. Desde esta horqueta 
sigue el arroyo aguas arriba al Sur 19° Oeste, y se marcó 



— 301 — 

él punto más distante al Sur. ,!t>° Oeste de donde hace 
codillo. 

18. Costeando por la izquierda la segunda cañada de 5.*8.>Vi o 0. 

la liase antecedente, y al tin de ésta se marcó un cerro 
Y de la otra parte del arroyo (pie hace la lisura de una 
silla de montar al Sur S7° 30' Oeste. 

15. Atravesando vertientes que por !a izquil ida tienen a ■' B. 34V>° o. 
su origen a corta distancia. A los 11 [tasamos la mayor de 
todas que viene del Sur 5 o Leste, y en ella entran todas 
las demás de esta base, y al lin de ella se cruzó el codillo 
anterior del arroyo al Sur 83° Oeste. 

14. Por buen terreno costeando la cañada antecedente <-*8.a 1 /a 0. 
á corta distancia. 

17. ídem, y al tin de la base llegamos (i la punta prin- s " 8 - 351/ a° E - 
cipal de la referida cañada, la cual baja de un cerro que 

está sobre la Cuchilla general, y por el Oeste del punto de 
la base baja otra vertiente que sigue al Norueste como una 
milla y luego toma la dirección del Norte 12° Oeste hasta 
el arroyo. Se marcó un cerro 11 sobre la misma Cuchilla 
general Sur 69° Leste, desde el cual sale un albardón pasa 
el Norte hasta la horqueta que se citó en la primera base. 

15. Atravesando vertientes que vienen de la izquierda 9 " s - 4,/ ¿°°- 
como una milla en cuyas puntas está la Cuchilla general, 

las que entrando unas en otras por un solo cauce sigue al 
Norte 12° Oeste hasta el arroyo. Se cruzó el cerro I! Norte 
72° 30 7 Leste, y el cerro Y Norte 21° Oeste. 

18. A los 28 pasamos una cañada que sigue al Norte n>. N.83"/ a o. 
20° Oeste hasta el arroyo, en la cual entran otras muchas 

que bajan de la Cuchilla general, y al fin de la base un 
codillo de la vertiente principal del Aleygua, en donde le 
entra otra vertiente que viene de la izquierda, de donde 
sigue el arroyo al Norte ;"i0° Leste hasta el codillo citado 
en la G.- base. 

23. Costeando por la derecha y á corta distancia la n - S-Wfcpo. 
vertiente principal de Aleygua nasta los 10 que pasamos 
al otro lado ; y de este punto se marcó su origen en la 
Cuchilla general al Sur 38° Oeste, distancia de 1 á 1 V 2 



— 302 — 

millas, y al fin de la base acampamos sobre la referida 
cuchilla, de donde baja otra vertiente para el arroyo ; y 
se marcó el cerro de los Reyes, que está sobre la misma 
cuchilla al Sur 5 o Oeste. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 54° Oeste ; dis- 
tancia directa, 9' 5". Latitud observada, 34° 24/ 7" A. 

Día 4 de Marzo 

Salida del 5.° campamento en la Cuchilla general 
y vertiente principal del Aleygua. 

i . a s. 34° o. 5. Por la cuchilla, y al fin de la base forma ésta desde 
el Sur al Sueste una vuelta ó rinconada en la que están 
comprendidas todas las vertientes que forman la princi- 
pal y más Sur del Aleygua. 

2. a n. u» e. 24. ídem, cuyas vertientes de la derecha van al Aley- 
gua y las de la izquierda al arroyo de San Francisco, 
que pasando por el pueblo de la Concepción de Minas 
vierte sus aguas en el río de Santa Lucia, y al fin de la 
base sale un albardón para el Nornordeste, dividiendo 
aguas al Aleygua por el Leste y al Marniarajá por el 
Oeste, y en este albardón se halla el cerro G. 

3. a v. 5o° o. 13 p or ¡ a cuchilla ídem en todo, y al fin de la base 
se marcó el cerro Y Norte 63* Leste ; cerro Campanero, 
Sur 08° 30 7 Oeste. Este cerro está fuera de la Cuchilla ge- 
neral, del que bajan vertientes para el arroyo de San 
Francisco. 

4. a n. 84* o. 30. La cuchilla forma vuelta por la derecha como de 
una milla sobre la perpendicular del rumbo, de la cual 
bajan vertientes para el arroyo de San Francisco, las que 
atravesamos por esta base, y al fin se demarcó el cerro 
Campanero Sur 64° Oeste. 

5. a n. 14° o. 21. Al fin de la base subimos á la cuchilla en donde 
está la vertiente principal del Marmarajá. 

6. a n. 4 o o. 34 , p or i a cuchilla, cuyas vertientes de la derecha 
van al Marmarajá y las de la izquierda dicen los vaquea- 



— 303 - 

nos que á Solís, y al fin de la base se marcó el Campanero 
al Sur U° 30' Oeste. 

29. La cuchilla sigue al Oeste, y nosotros seguimos 7. a N.4í°o. 
por terreno de lomas bajas y dobladas, cuyas vertientes 

van ¡il Marmarajá. 

15. ídem, y al íin de la base una cañada grande que 8. a n. 52 o o. 
á una milla por la izquierda tiene su origen. 

30. A los 12 pasamos otra vertiente ídem en todo 9 a N. 45 o o. 
como la antecedente, algo más distante, y así ésta como 

todas las demás de que hemos hablado desde la 7. a base 
vierten sus aguas en el Marmarajá,, y al íin de la derrota 
llegamos á la Estancia de Fontán, en donde se hallaba 
acampada el resto de la comitiva, 3 allí Be reunieron estos 
trabajos con el reconocimiento hecho por ella desde el 
paso de los Correntinos. Habiendo caminado en esta de- 
rrota 8 Vio midas al Nornorueste. 

DÍA 6 DE MARZO. Variación isy a ° 

NE. 

Nota. — Mientras los unos ponían en Plano los recono- 
cimientos antecedentes, el resto de los facultativos fueron 
á la ligera al pueblo de Concepción de Minas y formaron 
la derrota siguiente : 

100. Atravesando vertientes para la principal del Su- i.*s. S5V 9 ' o. 
dueste del Marmarajá que vienen de la izquierda hasta 
los 55 que subimos á la Cuchilla general, la que por esta 
parte es difícil de conocer por ser el terreno sumamente 
áspero de unos picachos de piedras sueltas que parecen 
hechos artificialmente, pero por su tamaño y figura son 
puestos allí por naturaleza, á los cuales llaman los Peni- 
tentes, y el resto de la base seguimos por entre ellos, cu- 
yas vertientes van al arroyo de San Francisco, y al fin 
subimos al picacho de más Sudueste, de donde se marcó 
el cerro Campanero al Sur 5 o Oeste, el más alto de Aregita 
Xorte 85° Oeste, y otro bastante grueso llamado Verdú 
Sur 55° Oeste. 

50. Por las referidas asperezas de lomas más bajas, y ;.»s. «5*0. 



— 304 -- 

al fin de la base subimos á un albardón que sale de la Cu- 
chilla general desde la parte del Sueste de la Estancia de 
Fontán, repartiendo aguas por la derecha á Solís, y por 
la izquierda á la vertiente que sale del campamento, y se 
marcó este cerro al Sur 30° 30' Leste; ídem cerro de los 
Perdidos Norte 7° Leste. Un picacho alto de una sierra 
en la cual dicen están las Minas, Sur 5 o Leste. 
3. a s. t.v o. 50. a los 24 pasamos la vertiente que viene del Cam- 
paneroy la que desde aquí sigue al Oeste, y luego subimos 
otro albardón que divide aguas á esta vertiente y al arroyo 
de San Francisco, y se marcó' el cerro Campanero al Sur 
07° Leste, y el de Aregita Norte 44° 30' Oeste. 
i. a s. 38° o. 40. Atravesando vertientes para el arroyo de San 
Francisco, y al final de la base llegamos al Pueblito, el 
que se empezó á edificar el año de 1784, y en el día sólo 
tiene 41 casas de piedra en que habitan otras tantas fa- 
milias pobladores. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 57° 30' Oeste ; 
distancia directa, 11' 29". Por cuyos elementos resulta la 
latitud en que se halla situado el referido pueblo Con- 
cepción de Minas, de 34° 22/ 31" A. 
5. a s. 8t', 2 ° e. 41. Ei dí a siguiente salimos . reconocer estas inme- 
diaciones midiendo la base del margen, y por ella se ca- 
mina por lomas dobladas, por entre las cuales varias ver- 
tientes para el arroyo de San Francisco, y al fin subimos 
á un cerro bastante alto y grueso mineral de } iedia imán, 
la que reconocida se halló no tenía mucha virtud, de modo 
que la aguja suspendida del terreno una vara no se le 
conocía alteración, y sólo sí aplicándola á la tierra. Sa- 
tisfechos de esto con varias experiencias, se hicieron desdo 
allí las demarcaciones siguientes : 

Cerro Campanero, Norte <S3° 30' Le: te; picacho más 
alto de los Penitentes, Norte 34° 30' Leste ; el de los Per- 
didos, Norte 11° Leste ; el más Norte de Aregita, Norte 
39° Oeste ; el de Verdú, Norte 82° Oeste, y el picacho de 
las Minas, al Sur 19° 30' Leste, cuya marcación sirve de 
cruzamiento á la que se tomó al fin de la 2. a base de ayer. 



- 305 - 

El arroyo de San Francisco pasa por l;i falda meridio- 
nal del cerro Verdú, y desde aquel punto sigue aguas 
arriba al Sur (i8° Leste, el que pasa muy inmediato a la 
parte del Norte de las Minas, y no notándose otra cosa de 
particular por impedirlo la muchedumbre de picachos que 
hay en este paraje nos retiramos al Pueblito, en donde 
permanecimos hasta el día 9, que nos retiramos á la Ins- 
tancia de Fontá-u. 

Nota. — Hasta el 16 inclusive nos detuvimos en esta 
Estancia para arreglar los trabajos hasta este punto, los 
que corregidos y confrontados con el de los portugueses, 
no se anota en ellos diferencia considerable. 

Día 17 de Marzo. 

Salida del 21 campamento y Estancia de Fontán 
en las vertientes del arroyo Marta a raja. 

77. A los 8 pasamos la vertiente principal de más i."N 44°o. 
Sudueste de Marmarajá, y seguimos un albardón falso 
que reparte aguas á dos cañadas de éste. A los 17 llegamos 
á, la Cuchilla general, la que continuamos el resto de la 
base, cuyas vertientes de la derecha van al Marmarajá. y 
las de la izquierda á Santa Lucía, y al íin se marcó el 
cerro Marmarajá Sur 87° Leste, y lo más Oeste de los 
Perdidos Sur 37° Oeste. 

19. ídem hasta los 23 que dejamos la cuchilla por la 2. a n.h 1 ,° e. 
izquierda, que sigue al Norte (i3° Oeste el espacio de 1 á 5 
millas y luego al Norte de Sí á 6, en cuyo espacio están 
comprendidas todas las vertientes de un iajo del Cevollati 
llamado Barriga negra de los Talas por tener sus pilme- . 
ras fuentes en un cerro de este nombre, y el resto de la 
base por un albardón de lomas bajas y dobladas que divide 
aguas por la derecha al Marmarajá, y por la izquierda 
al dicho Barriga negra, y al tin de la base se marcó el 
cerro Aregita al Sur 12° Oeste. 

17, Subimos al cerro de los Talas, quien da origen al :; - a N - fiM/2 ° °- 



— 306 — 

arroyo de este nombre, que es bastante alto y grueso, y 
por su parte del Norte y Sudueste salen las fuentes prin- 
cipales del arroyo, las que siguen al Norueste, y á 5 ó 6 
millas se unen todas en una, en donde también le entran 
otras de la otra parte, y luego que ya tiene cauce for- 
mado sigue casi al Norte en bastante distancia hasta que 
se pierde por entre unos cerros. Las vertientes de la 
parte del Nordeste de este cerro siguen este rinibo c n po -a 
diferencia, y á 2 millas se unen todas en una y toma la 
dirección del Norueste hasta unirse con la antecedente, 
y se marcó el cerro Mármara já al Sur 62° Leste; el Cam- 
panero, Sur I o Oeste, y otro cerro bastante alto y grueso, 
que llamaremos N, que está sobre la Cuchilla general. 
„ Norte 36° 30 7 Oeste, del cual sale una pierna de cuchilla 

dividiendo aguas á este arroyo y á otro que llaman de 
Polanco, la cual fenece en la horqueta de los dos, como 
luego se verá. 

i. a n. 48» r. 5i. Bajamos este cerro, y seguimos atravesando ver- 
tientes para Barriga negra, las que bajan del albardón 
que da aguas al Marmarajá, al que llegamos al fin de 
la base. 

5. a n. 25" e. 32. Continuamos el albardón, que divide .¡gaas por la 
derecha al arroyo de los Tapes y por la izquierda al dicho 
Barriga negra, y al fin de la base una vertiente para aquél 
que sigue al Nordeste 1 V 2 millas, y luego al Norte 2, y 
ésta parece ser la principal de dicho arroyo, y del mismo 
punto baja otra que sigue al Oeste hasta entrar en el 
Barriga negra, y se marcó el cerro N al Norte 7-4° Oeste; 
un punto en Barriga negra Norte 31° 30 7 Oeste, distancia 
5 millas. 

7. a N. 16° O. 13. 

s. a N.39°E. 17 ei albardón sigue al Norte 1 / i al Nordeste hasta 
la misma costa del Cevollati, donde fenece á la parte del 
Oeste de la horqueta de los Tapes, y seguimos atravesando 
vertientes para este arroyo, y luego entramos en un terreno 
bajo de lomas tendidas que llaman Valle de Juan Gómez. 
A los 20 cañada que viene del Sur, y al fin de la base la 



— 307 - 

horqueta de ésta con la principal del arroyo de los Tapes, 
que antes se citó. 

9. Pasamos el arroyo de los Tapes, y por la derecha ••.•N.n-E. 
como media milla se le une otra vertiente que viene del 
Leste de 2 1 / 2 a 3 millas, y al fin de la base acampamos en 
la margen oriental de este arroyo, desde donde sigue aguas 
abajo al Norte 8 o Leste en bastante distancia y luego se 
pierde por entre cerros, y se marcó una quebrada en el 
valle anterior al Sur I o Oeste. Este valle teudrá de exten- 
sión de 3 a 3 V 2 millas por donde más, y está cercado de 
cerros bien altos y gruesos, cuyas vertientes que en ól se 
hallan van al arroyo de los Tapes. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 17° 30' Leste ;VariM>ióaisvv» 
distancia directa, 13' 21". Latitud observada, 34° 3' 48" A. 

Día 18 de Marzo. 

Salida del 26 campamento en el valle de Juan Gómez 
y vertiente principal del arroyo de los Tapes. 

47. A los 18 cañada que viene de la derecha, y al fin i.*n.si*/»« k. 
de la base se marcó el cerro de los Talas enfilado por la 
quebrada anterior en el valle de Juan Gómez, Sur 31° 30' 
Oeste. Un cerro en la costa del Leste de los Tapes Norte 
23° 30' Oeste. 

90. Por lomas altas y dobladas, por entre las cuales 2 - tt n.37'/2°b- 
\ arias vertientes para los Tapes. A los 5 pasamos la pri- 
mera que viene de la derecha y sigue al Oeste hasta el 
arroyo. A los 37 y 50 otras dos algo mayores, y por la iz 
quierda como una milla se unen en una. A los 78 otra 
mayor de todas que viene del Sueste y sigue lo mismo que 
las otras, y por la izquierda á poca distancia se le une 
otra que pasamos á los 87, y al fin de ía base se demarcó 
la medianía del cerro del Águila al Norte 63° 30' Leste ; 
otro cerro, que llamaremos M X, Norte 13° 30' Leste, por 
cuya falda del Oeste pasa el arroyo de los Tapes. Otro ce- 
rro, que llamaremos A B, Sur 71° 30 7 Oeste. 



- 308 — 

3. a n. i5° e. 107. Por igual camino que la antecedente. A los 21 
pasamos una cañada que tiene su origen á la izquierda 
como una milla, y por la derecha forma una vuelta pe- 
queña que la volvimos á pasar á los 48, y de aquí sigue 
al Norte 6 o Oeste en repetidas vueltas, y en ella algunas 
islas de monte. Desde este mismo punto costeamos otra 
por la derecha á más y menos de una milla hasta los 99 
que la pasamos, de donde sigue al Norte 82* Oeste, y á 2 x / 2 
millas entra en un recodo que hace el arroyo de los Tapes, 
y al ñn de la base se cruzó el cerro del Águila al Sur 6 o 
Oeste, y se marcó otro cerro, que llamaremos H, Norte 
23° Oeste. 
4.*n.6o e. 20. AI fin de la base subimos á un cerro de otro al- 

bardón que fenece en el M X y se marcó lo siguiente : 

Cruzamento al cerro II Norte 87° Oeste, lo más Norte 
de una serranía que llaman de la Lorencita Norte 23 c 
Leste, lo más Sur de dicha al Sur 71° Leste, distancia I 
millas. Entre estos dos puntos forma la Sierra una vuelta 
para el Leste de 3 á 1 millas, en ia cual están comprendi- 
das todas las vertientes de un regajo llamado arroyo Sa- 
randi, que desagua en el de los Tapes cerca de la con- 
fluencia de éste en el Cevollati. 

28. Al fin de la base llegamos al gajo Sarandi y á la 
misma punta del Norte de la Sierra de la Lorencita, 
donde acampamos, y se marcó el cerro M X Norte 68° 
Oeste ; el morro más Norte de la Lorencita, Norte 76° 
Leste ; dirección del Sarandi aguas arriba, Sur G9° Leste, 
y á 1 Va millas le entra una cañada que baja de la refe- 
rida sierra y trae la dirección de este rumbo. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 15° 30 7 Leste ; 
distancia directa, 13' 51". Latitud observada, ?:3° 54' 5" A. 

Día 19 no se caminó por mal tiempo, y en una clara 
que hizo subimos al cerro M X, el cual es bien espacioso, 
y sobre él se hallan varios sepulcros de infieles, de donde 
se descubre la campaña, que es un valle rodeado de serra- 
nías, siendo sus límites por el Leste la sierra de la Loren* 
cita y por el Oeste otra bastante alta, cuya distancia en- 



— 309 — 

tre las dos es de 9 & 10 millas, y como por la medianía 
del valle corre el arroyo de los Tapes, y se marcó lo si- 
guiente : 

Cerro A B, Sur 34° Oeste, por cuya laida occidental 
pasa el arroyo, y desde allí sigue cu rumbo general aguas 
abajo al Norte 23° Leste hasta su desagüe en el Cevollati,. 
cuya horqueta se marcó al Norte r>° Oeste, y la del Sarandi 
al Norte 22° 30' Oeste, desde donde sigue este aguas arriba 
al Sur 15° Leste hasta la laida del Norueste de este cerro, 
de donde sigue al Leste hasta 1 l / a mi ^ as al Norte del 
campamento, y luego al Sur hasta el propio campamento. 
Se marcó también el cerro H al Sur 29° Oeste. Un punto 
en el arroyo de los Tapes, Sur 87° Oeste, distancia como 
2 V 2 millas, y no notándose otra cosa de particular nos 
retiramos al campamento. 

Día 20 DE MA.RZO. 

Salida de 27 campamento en la cabeza del Norte 
de la sierra de la Lorencita. 

15. Pasamos el Sarandi, y al fin de la base subimos 
á una loma y se marcó una quebrada grande de un mo- 
rro A O P S por donde baja el Cevollati Norte 29 a Leste, 
y lo más Sur de la sierra de las Averías Norte 43° 30' 
Leste. Al Leste de la referida quebrada está un paso en 
el Cevollati que llaman de las Piedras, el que siempre 
está de vado, por cuya razón lo frecuentan bastantemente.- 

61. Por lomas bajas y dobladas, cuyas vertientes van - a N - s *° °- 
al Sarandi, que costeamos por la izquierda á más y menos 
de una milla, y al fin de la base en un paso que tiene el 
arroyo de los Tapes acampamos, de cuyo punto á la de- 
recha á menos de una milla está la horqueta de éste en 
el Cevollati, y por la izquierda á poco más de media milla 
la horqueta del Sarandi. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 1 3 o Oeste ; 
distancia directa, 3' 44". Latitud observada, :!3° 50* 23" A. 



— 310 - 

DÍA 21 DE Mabzo. 

Salida á la ligera del 28 campamento 

en la horqueta de los Tapes á reconocer una parte 

del Cevollati y terrenos comprendidos entre este arroyo 

y la sierra de la Lorencita. 

i. a N.76°E. 28. Por lomas bajas y tendidas costeando el Cevollati 
por la izquierda á más y menos de una milla. 

2 » s. 89»/2° e. 39. a los 23 una cañada que viene desde lo más Norte 
de la sierra de la Lorencita, y bajo del Norueste entra en 
el Cevollati. Al fin de la base llegamos á una isla por la 
que pasa un arroyo pequeño y pantanoso, y éste es el lla- 
mado Arroyo de la Lorencita, y tiene su origen en dicha 
sierra al Sur 23° Leste. Se marcó un punto en el Cevollati 
al Norte 13° Oeste, y la horqueta de otra vertiente que le 
entra de esta parte Norte 21° 30' Leste. 
3.* s. 77° e. 12. Pasamos el arroyo de ta Lorencita y seguimos 
un terreno bajo y pantanoso. 
4 a n. 4«7 2 ° e. 49. a los 14 cañada pantanosa que tiene su origen 
á la parte oriental del cerro de la Lorencita, desde donde 
corre al Norte en repetidas vueltas. A los 42 horqueta de 
otras dos cañadas que bajan de la 'misma sierra y corren 
casi sobre la perpendicular del rumbo hasta el Cevollati, 
y en ella entra la anterior, y al fin de la base se cruzó 
el punto anterior del Cevollati al Norte 89° 30' Oeste : ídem 
á la horqueta de la Lorencita Norte 87° Oeste, y el origen 
de éste al Sur 17° 30' Oeste. 

5* n. 38V 2 C e. 79. p or terreno bajo y en él algunos pantanos, cos- 
teando por la izquierda la falda del morro P E, que está 
de esta parte del Cevollati frente al morro A C, por cuya 
abra pasa el arroyo encajonado. A los (50 otra cañada 
pantanosa que viene del Sur de la referida sierra de la 
Lorencita, la que en repetidas vueltas sigue al Norte hasta 
el Cevollati, y al fin de la base llegamos muy cerca de la 
horqueta, en donde hay un rancho de paja Puesto de la 



— 311 - 

Estancia de la Maríscala de Montevideo, y aquí acampa- 
mos, y se marcó el morro A G Norte 71° r!0' Oeste, lo más 
Norte del morro P S Sur 8& Oeste, de cuyo punto corre 
el Cevollati aguas abajo al Norte 76° 30' Leste. 

lü. Luego seguimos al rumbo del margen, y al fin de n. 38° e. 
la base llegamos á lo orilla del Cevollati, en dode está el 
paso llamado de las Piedras, desde donde sigue aguas 
abajo al Sur 74° Leste hasta encontrar con la dirección 
que se citó en la 4. a base del día 17 de Febrero, en cuyo 
punto hace codillo, y en él entra una cañada, que tam- 
bién viene del Sur de la referida sierra de la Lorencita. 
y no notándose otra cosa de particular nos retiramos al 
Puesto de la Maríscala en donde se observó la latitud 
de 33° 47' 29". 

Rumbo corregido de la denota hasta este punto : Norte 
72° 30' Leste; distancia directa, 9 7 18". 

Día 22 de Marzo. 

Retorno del Puesto de la Mariscala cerca del paso 

de las Piedras en el Cevollati para el 28 campammto 

en la horqueta de los Tapes. 

17. Seguimos un albardón de lomas bajas cubierto de i. a s. 55°e. 
maciega y á trechos algunas cañadas secas. 

86. A los 30 pasamos la cañada que ayer se notó su i a s. ro. 
horqueta desde el paso de las Piedras, y el resto de la base 
ia costeamos por la deiecua a poca distancia, y al tin lle- 
gamos á su origen, que está en un cerro de la referida 
sierra de la Lorencita, de donde se marcó la Estancia de 
Llorens al Norte 09° Leste, paso de las Piedras del Cevo- 
llati al Norte y el morro P S, enfilado por A C, Norte 
20° 30' Oeste. 

11. Por puntas de lomas de la expresada sierra atra- 3."s.8&»o. 
vesando vertientes para el Cevollati. A los 21 punta prin- 
cipal, de la que se citó ayer en la 5. a base, y al fin de ésta 
un cerro por cuya falda del Oeste pasa la principal que 



— 31 2 — 

ayer se citó al tin de la 4. a base, cuyo origen demora al 
Sur 12° Leste, distancia de 3 á 4 millas, y desde aquel 
paraje viene por entre cerros pedragosos formando mu- 
chas vueltas. 

4. a s. vi o. 45. Atravesando vertientes para la que ayer se citó 
al principio de la 4. a base, las que por la izquierda como 
á 1 V 2 millas tiene su origen en la referida sierra, y al fin 
de la base se marcó el cerro M X Sur G5° 30' Oeste, y el 
p*/opio de la Lorencita Sur 7° Oeste, en cuyo cerro tiene 
origen el arroyo de su nombre, y es el que se citó ayer en 
la 2. a base. 

5 a n 66 o. 62. Bajamos la sierra y seguimos el terreno bajo. 
A los 17 pasamos el arroyo de la Lorencita. Á los 37, la 
otra- cafia/da de la 2. a base de ayer y, por último, llegamos 
al tin de la 1. a base, de donde se marcó el cerro de la 
Lorencita al Sur 43° Leste, y de aquí por el mismo camino 
de ayer llegamos al campamento 2S. 

Nota. — Este día llegó al campamento el Comisario de 
la 2. a Subdivisión portuguesa, el Coronel de Ingenieros 
D. Francisco Juan Rosio, quien tuvo una conferencia con 
el Comisario nuestro, el Teniente de Navio D. Diego Al - 
vear, de la que resultó nos pasásemos todos á la Estancia 
de Llorens, en donde se trataría del método cómo se ha- 
bía de reconocer el resto uei Cevoilati y suw vertientes, 
mediante una orden que para este efecto habían remitido 
los dos Comisarios principales, para cuyo fin nos pusi- 
mos en marcha el día siguiente» 



Variación 13Va° DÍA 23 DE MARZO. 

NK. 

Salida del 28 campamento en la horqueta de los Tapes 
con el Cevoilati. 

i. a s. 82° e. 33/ Seguimos por el mismo terreno de la derrota 

2. a n. 86° e. 9i.i de antes de ayer, y al fin llegamos á la orilla del 

s. 1 s. 7i° e 20.Í Oeste de un bañado pantanoso que tiene su ori^ 

4. a n. 571/2 e. iis.l gen al Snr 20° Oeste, y se marcó el Puesto de la 



J 



— 313 



Maríscala entilado por el morro A O. Norte <J3° 30' Oeste, 
y la Estancia de Llorens Norte 86° 30' Leste. 

111. Por el referido bañado que sigue a! Norte basta 5.*N.68Va c E. 
el Cevollati. A los 17 salimos á terreno limpio y el resto 
de la base atravesamos otros más pequeños, y al lin llega- 
mos á la costil del Oeste del arroyo Alférez, de donde si 
gue aguas abajo al Norte 13° Leste hasta el punto que se 
citó en la LV- base del día 18 de Febrero, en cuyo punto 
está la horqueta de gajo que baja de la sierra de la India 
Muerta. 

Gi. Pasamos el arroyo y lo costeamos por la derecha e.*8. 2*y a n e 
á poca distancia por terreno bajo y pantanoso hasta los 
45, (pie salimos á campo limpio, y al tin de la base llega- 
mos á la Estancia de Llorens, y 20 campamento, de donde 
se marcó la quebrada de los morros A C con P S, Norte 
81° 30' Oeste. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur í-6 Leste ; dis- 
tancia directa, 17' 10" . 

Nota. — Estando toda la comitiva en esta Estancia se 
manifestó la orden de. los Sres. Comisarios principales 
para subdividirnos, y que por dos manos se continuasen 
los reconocimientos, en el supuesto de haber facultativo-; 
bastantes ; lo que se efectuó formando dos Partidas, que 
las llamaremos mayor y menor; en aquélla iban los dos 
Comisarios con un Geógrafo de cada nación, y en ésta 
iban solamente dos Geógrafos de cada nación. 

Esto dispuesto así, el 31 de. Marzo se pusieron en 
marcha ambas Partidas, y la mayor siguió al Puerto de 
las Tunas, donde quedó el campamento general con el fin 
de reconocer el arroyo Olimar, y sus vertientes, de la cual 
luego hablaremos. La Partida menor fué á tomar el punto 
de la horqueta de los Tapes en el Cevollati, para desde 
allí continuar el resto de este río y reconocer las demás 
vertientes que entran en él, cuyo trabajo principia en la 
forma siguiente. 



- 314 - 



partida menor 

Día 31 de Marzo. 

Ñus pusimos en camino y por la misma derrota que se 
hizo ei día 23 llegamos al campamento 28, cerca de la 
horqueta del arroyo de los Tapes con el Cevollati, de cuyo 
punto se dio principio á la derrota siguieute. 

Día 1.° de Abril. 
Continuación del Cevollati desde la horqueta de los Tapes. 
variación i3V 2 ° 19. Pasamos el arroyo de los Tapes, y al ün de la 

NE. 

base subimos á un cerro bien alto, que por su tamaño y 
figura es visible de muchas partes, y para su conocimiento 
llamaremos Z, desde el cual se marcó otro cerro T en la 

i. a n. 8h'0. costa de los Tapes, Sur 27° Oeste; un punto en las aspe- 
rezas de Polanco, Norte 82° 30' Oeste, y la horqueta de 
Barriga negra, en Cevollati, Norte 62° SO 7 Oeste. 

83. Bajamos el cerro y seguimos costeando el Cevo- 
llati á poca distancia. A los 56 tocamos un codillo, de 
donde se sigue al Oeste hasta la horqueta de Barriga ne- 
gra al Norte 40° Oeste, de donde sigue el Cevollati ai 

2.»n.72°o. Nordeste hasta bajo la dirección del Norte 8 o Oeste, en 
donde hace codillo, y vuelve á seguir al Oeste. Se marcó 
también un codillo 1.° de Barriga negra, Sur 79° Oeste ; 
otro ídem 2.°, Norte 85° Oeste, y el cerro T, al Sur 43° 
Leste. 

3." s. 66° o. 55. a los 26, un bañado de 12 minutos de ancho, que 
sigue del Sudueste á Nordeste hasta Barriga negra, y al 
fin de la base subimos á otro cerro por cuya falda del No- 
rueste, y á Va milla para este arroyo, de donde se cruzó 
el codillo 1.° Norte 10° Leste y el 2.° Norte 13° Oeste. El 



— 313 - 

Cevollati desde la horqueta de Barriga negra forma vuelta 
para el Nordeste hasta el Norte 21° Leste, y luego sigue 
al Oeste. 

G3. A los 31, eodido en Barriga negra por la derecha, i.'s. 33°o. 
entre el cual y el punto anterior del tin de la liase forma 
una vuelta para el Norueste y Norte, y en la medianía de 
ella le entra una cañada que baja de la otra parte, y en 
este codillo de la base entra otra que viene del Sur. A los 
39 otro codillo, y á los 40 horqueta de dos cañadas, que 
vienen del Sur Sursudoeste, y entran en este codillo, de 
donde sigue el arroyo al Norte como una milla, de donde 
tuerce, y se viene aproximando á la línea del rumbo de 
modo que al fin de la base solo dista l / 4 de milla, en cuyo 
punto subimos á. otro cerro, que llamaremos X P, y se 
marcó el P G al Norte 48° Leste. El punto anterior en las 
asperezas de Polanco Norte 17° Oeste, en el cual hay un 
solo árbol, en donde está, el origen de la cañada que se 
citó al principio de la base. El arroyo sigue aguas arriba 
al Sur 39° Oeste. 

9. Bajamos el cerro y acampamos a la orilla del 5 - 3 N - 12# E- 
arroyo. 

Kumbo corregido de esta derrota : Norte t9° oO' Leste; 
distancia directa, 9' ll". Latitud observada, S3° 50' 19" A. 



Día 2 de Abril. 

Salida del 29 campamento en el arroyo de Barriga negra. 

94. Da principio esta base en el cerro X P, desde ' a 8 - 311 /2 # o. 
donde continuamos por diferentes lomas atravesando ver- 
tientes que vienen de la izquierda, y costeamos el arroyo 
por la derecha á tan corta distancia (pie tocamos algunos 
codillos. A los 30 atravesamos una cañada bastante gran 
de, que viene asimismo de la izquierda. A los 78 pasamos 
el arroyo, en cuyo punto por la derecha y bien cerca se le 
une un gajo bastante grande, llamado Arroyo de Polanco 



- 316 — 

por tener sus vertientes en las asperezas de este nombre. 
De aquí sigue el arroyo aguas arriba al Sur 3 o Leste por 
más de 4 l /¡¡ á 5 millas, y corre para aguas abajo al Norte 
hasta la dirección que se tomó en el cerro X P, y al fin 
de la base subimos á otro cerro mayor de 7 que tstán igua- 
les, y muy inmediatos, que conoceremos por los 7 herma- 
nos, de los cuales sale un albardón al Sur 15° Oeste hasta 
la cuchilla general, en el cual se halla el cerro Norte ya 
citado, dividiendo aguas á estas dos vertientes principales 
de Barriga negra, y se marcó la dirección del arroyo de 
Polanco al Sur 30° Oeste, distancia como 5 millas, en la 
cual forma un poco de vuelta para el Norte, y en ella 
bajo la dirección del Norte 74° Oeste se le une otra 
vertiente que baja de las asperezas de Polanco por una 
quebrada formada de dos morros de piedras, que demora 
al Sur 74° Oeste. Se marcó también el cerro de los Talas, 
donde tiene su origen el arroyo de este nombre Sur 9 o 
Leste. Cruzamento al punto del arroyo marcado desde el 
Paso Sur 20° Leste. 

2*s. 34° o. 91. Por terreno bajo rodeado de serranía en distancia 
de derecha á izquierda de 2 1 / 2 leguas, atravesando ver-. 
tientes que vienen de la izquierda, sobre la perpendicular 
para Polanco. A los 30, 46, 70 y 88 atravesamos las más 
notables, y al fin de la base subimos á otro cerro, que por 
esta parte es el primero de las referidas asperezas, el cual 
está todo lleno de sepulcros de indios minuanes, por cuya 
razón lo conoceremos en adelante por cerro de los Sepul- 
cros, de donde se marcó la quebrada por donde baja el 
arroyo Polanco Norte 38° Oeste; y lo más Norte de las 
asperezas dichas Norte 24° Oeste, distancia como 5 millas; 
una vertiente al Oriente de Barriga negra Sur 2 o Leste, 
distancia 2 1 / 2 millas. 

3. a n. 55° o. 45, Bajamos el cerro de los Sepulcros, y en la costa 

del arroyo Polanco acampamos. 

s. 46» o. io. De aquí seguimos el rumbo del margen, y al fin 

de la base subimos á un cerro de piedras muy áspero á la^ 

parte del Oeste del arroyo, el que conoceremos por el de 



- 317 — 

la Calagutela, por estar cubierto de esta raíz, de donde 
se mareó el cerro X P Norte 46° Leste ; el de los 7 herma 
nos Norte 52° Leste, y el de los Sepulcros Sur 13° Les e ; 
la quebrada por donde baja el arroyo l'olanco Norte S" 
Oeste. El arroyo desde el campamento corre al Norte 40° 
Leste basta la borqueta del referido ^,ajo. 

Rumbo corregido de esta derrota: Sur 59° '¿0' Oeste; 
distancia directa, 10 7 3". Latitud observada, M3 55' 21" A. 



DÍA 3 DE ABRIL. Variación 13»/.° 

NE. 

Salida del 3b campamento en <J arroyo de Polanco 
cerca de las asperezas. 

4b. Por diferentes cerros sumamente ásperos y pedra- i.*8.íj.°e. 
gosos que sólo se pueden transitar por ciertas veredas 
angostas de un animal tras otro, las cuales forman la 
abundancia del ganado vacuno que bay por estas aspere- 
zas, cuyas vertientes van al referido arroyo. A los 1G y 31 
pasamos las dos más notables, ésta viene del Sur 110° Oeste 
y aquélla del Sur 56° Oeste, y al fin de la base se marcó 
el cerro de los Sepulcros al Norte 49° Leste, por cuya 
falda del Norte pasa el tronco principal del íeferido arroyo 
reunido en él todas sus vertientes. 

64. Camino ídem. A los 8 pasamos la vertiente más s. a s. 3o 8 o. 
notable de las de esta base, la que sigue al Sur 30° Oeste, 
y llegamos al fin de la base al último cerro por esta parte 
de las asperezas, que está muy cérea de la cuchilla gene- 
ral, la que por este lado da aguas al Oeste á Santa Lucía, 
El Soldado y Casupá, y se marcó la vertiente más Leste 
de Barriga negra Sur 24° Leste; una isla en la cuchilla, 
de la que baja una vertiente para Polanco, Sur 84° Leste. 

83. Continuando siempre el mismo camino. A los 13 * * N. ^3° o 
una vertiente que viene del Sudueste y sigue al Norte 28° 
Leste, y en ella le entra otra por la derecha que pasamos 
á. los 30. A los 44 otra (pie también viene del Sudueste 



— 318 - 

y sigue al Nordeste, y así ésta como todas las demás en- 
tran en el referido Polanco, y luego entramos en un albar- 
dón que forman las mismas asperezas y fenece en la hor- 
queta del gajo de Polanco, que se citó anteriormente. A 
los 70, primera vertiente de este gajo, la que tiene su ori- 
gen al Sur 11° Oeste como 2 millas, y luego sigue para el 
Norte. A los 75 otra ídem, que sigue la misma dirección, 
y al fin de la base subimos á un cerro bastante alto y 
pedragoso, de donde se avistan todas las vertientes que 
forman este gajo, que están comprendidas desde el Norte 
20° Oeste, por el Oeste, basta el Sur 30° Oeste, en distancia 
la que más de 2 millas, por cuyas puntas pasa la cuchilla 
general, y se marcó el cerro de los 7 hermanos al Norte 
G0° Leste, y la isla anterior de la cuchilla Sur 64° Leste. 

4. a n. uVi" e. 91. A los 30 pasamos el gajo de Polanco. A los -14, 70 
y 80 horquetas en el de otras vertientes, y luego costea- 
mos el gajo por la izquierda á poca distancia, y al íin de 
la base llegamos á la quebrada por donde baja encañado 
que anteriormente se citó, en cuyo punto hace codillo, y 
sigue al Norte 60° Leste hasta una horqueta en el arroyo. 

5.» n.42 i ' 2 °e. 24. Costeando siempre el arroyo á poca distancia, y 
al fin de la base en su rivera del Norte acampamos. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 21° 30' Leste ; 
distancia directa, 2' 5". Se malogró la observación de 
latitud por mal tiempo, y según estos elementos queda 
este punto con la estimada de 33° 53' 31" A. 



Día 4 de Abril. 

Salida del 31 campamento en el gajo de Polanco. 

i. a n. 30° o. 30. Por las referidas asperezas basta el fin de la base 
que subimos á un cerro bastante alto y grueso del cual 
salen dos piernas de serranía pedragosa, que la una sigue 
al Norte 37° Leste y la otra casi al Norte en bastante dis- 
tancia. 



— 319 

10. Subimos al cerro, que se tomó por más Norte, de "•* 8 7 *' °- 
los Sepulcros. 

11. Por las referidas asperezas. 3*s.62»o. 
30. A los 21, horqueta de varias vertientes para dicho * " s - ™°° 

gajo, y al íin de la base subimos á otro cerro muy cerca 
de la cuchilla general. 

21. Llegamos á la vertiente anterior, en donde acam- 6»s. **• a. 
panios, en cuyo punto hace horqueta otra que viene del 
Norueste. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 88° Oeste, dis- 
tancia directa, 2/ 15". También se malogfó la observación 
de latitud, y por la estima, según estos elementos, queda 
este punto en la de 33° 53' 35" A. 



Día 5 de Abril. vamci™ ta»/»- 

Salida del 32 campamento en las cabeceras 
del gajo de Pola-neo. 

41./ Subiendo y bajando cerros de las referidas as-) J.*s.66°0. 

12. < perezas, y al fin de la derrota último, y entramos^ 2 -* s.t^e. 
T.v en un albardón que sale de la cuchilla general al/ 3 * w - 85 *°- 
Sudueste por espacio de 1 l / a á 5 millas y sigue casi al 
Nordeste dividiendo aguas al Cevollati y Polanco, y fenece 
en la horqueta de Barriga negra. 

38. Por faldas de lomas, cuyas vertientes van á un *■* N - 55> °- 
gajo del Cevollati llamado arroyo Godoy. A los 19 pasa- 
mos el tronco principal de este gajo, y al fin de la base 
subimos á un cerro del que se avistan todas las vertientes 
que lo forman, las que están comprendidas en la cuchilla 
general desde el Norte por el Oeste hasta el Sur Sudoeste 
en distancia la que más de 4 millas, encabezadas estas 
vertientes en otras para Casupá y Santa Lucía. 

45. Al fin de esta base en otra vertiente principal de 5 - ají - r,ro - 
las de Godoy acampamos, de donde se nota que este gajo 
sigue desde el campamento al Sur 26° Oeste, y á media 



— 320 — 

nnllá hace codillo, y en él entra una cañada que viene de 
la izquierda, y de allí sigue el gajo al Norte 45° Oeste, y 
á 2 /s de milla tuerce de pronto, y sigue al Sur 17° Oeste 
hasta su origen en la cuchilla general, formando una 
vuelta para el Oeste. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 57° 80' Oeste ; 
distancia directa, 5 A 56", Latitud observada, 23° 50' 20" A. 



Día 6 de Abril. 

¡Salida del 33 campamento en las cabeceras de Godoy. 

i" n. 26. Por diferentes lomas atravesando vertientes que 
vienen de la izquierda, siendo la más principal la que pa- 
samos á los 12, de cuyo punto sigue al Leste, y á 1 1 / i milla 
entra en el arroyo, de donde sigue éste al Sur Sueste, y 
á poco más de media milla tuerce, y en diferentes vueltas 
sigue hasta el punto salido. A los 20 otra vertiente, que 
por la derecha á menos de media milla se une en la ante- 
cedente, y al íin de la base se marcó la unión de la ver- 
tiente del campamento con la que ayer se citó ser la prin 
cipal de Godoy Norte 77° Leste, distancia 2 millas ; y un 
punto en la cuchilla general al Oeste, distancia de 3 millas. 

2. a N. 4 o e. ^9 

3. a n. 9V 2 ' e. §2 A los 21 pasamos un regajo que viene del Sur 65° 
Oeste, distancia 3 l ./ 2 millas desde la cuchilla general, y 
sigue esta dirección hasta entrar en Godoy. A los 37 otro 
ídem y á los 54 otro más pequeño que viene del Oeste como 
1 Va milla, y por la derecha á poca distancia entra en 
un codillo de Godoy, de donde sigue éste al Sur 23° Leste 
hasta la horqueta que se marcó en la primera base. A los 
61, otra cañada pequeña que viene de la izquierda y entra 
en el arroyo, en cuya horqueta de la otra parte hay un 
rancho puesto de la Estancia de la Maríscala de Monte- 
video, y al fin de la base subimos á una loma bastante 
alta de la que baja una vertiente para Godoy que lleva 



- 321 — 

la dirección Bel Norte 65° Leste formando vuelta para el 
Norte, y de aquí se nota lo siguiente. Desde esta loma 
signe un albardón al Sin- 62° Oeste distancia de 5 millas 
hasta la cuchilla general dividiendo aguas a Godoy y á 

otra vertiente del Cevollati, que por no tener nombre y ser 
de las más principales de este arroyo, y más distantes de 
su barra, la conoceremos con el nombre del Tronco, y se 
marcó un codillo en Godoy Norte 72° Leste, distancia 3 
millas escasas, en donde le entra una vertiente que viene 
del Sur 15° Leste, de donde sigue el arroyo al Nordeste 
hasta el puerto de la Maríscala, y para aguas abajo corre 
al Norte 1*0° Leste hasta unirse con la principal del Ce- 
vollati. Se marcó también el cerro más Norte de las aspe- 
reza» de Polanco al Sur 40° Leste, de donde baja otra 
vertiente (pie entra en Godoy al Sur del Puerto de la 
Maríscala 2 millas. 

81. Por diferentes lomas atravesando vertientes jara i" n. 6&°o. 
la principal del Cevollati, las que vienen de la izquierda. 
A los 21, 37, 01 y 73, pasamos las más principales que 
vieneu del Sudoeste desde la cuchilla- general, v al fin de la Variación ísya* 

& • NE. 

base se marcó un cerro que llamaremos K, Norte 15° Leste. 
La medianía del cerro de Illescas Norte 47° Oeste, y un 
punto en la cuchilla general al Sur 48° Oeste, distancia 3 
millas, del cual sale un albardón hasta el punto de la 
base, de donde sigue al Norte 03° Leste, y fenece en la 
horqueta que forman las vertientes de esta base unidas 
en una con el Cevollati. 

63. A los 12, 28 y 40, otras vertientes que bajan de ^-. a n. 84° o. 
la cuchilla general, á la que llegamos al fin de la base, de 
donde se cruzó el cerro de Illescas Norte 20° 30' Oeste. 
Este cerro está, muy inmediato á la cuchilla general por 
su parte del Oeste entre vertientes del arroyo M asa vi 11a- 
gra, brazo de Santa Lucía. 

24. Atravesando vertientes para el Cevollati, y al fin*.* N. 54*/a O. 
subimos á la cuchilla de donde sigue ésta al Sur 30° Leste, 
hasta el punto que se citó en la 3. a base. 

23- Por la cuchilla general, cuyas vertientes de la7.*N.i6°o. 



— 322 — 

derecha van al Cevollati, y las de la izquierda á Masavi- 
llagra, y al ñn de la base se cruzó el cerro R, Norte 74° 30' 
Leste. 

8. a n. 65° e 28. La cuchilla sigue al Norte 23° Oeste, y por esta 
base atravesamos varias vertientes que bajan de ella, 
siendo la más principal una que costeamos por la dere- 
cha á poca distancia. A los 24, cañada que viene del 
Norueste desde la cuchilla. 

9. a n. 88° e. 7i_ L a vertiente principal del Cevollati continúa por 
la derecha á poca distancia. A los 27 atravesamos un re- 
gajo que viene del Norte 15° Oeste, distancia de 6 á 7 mi- 
llas desde la cuchilla, y en él á más de media milla por la 
izquierda se le une otro más pequeño, que viene del Norte 
60° Oeste, cuyas puntas también bajan de la cuchilla, y 
así éste como todas las demás vertientes que hemos citado 
desde el principio de la (5. a base son las que forman el 
tronco principal del Cevollati, el que al fin de la base ya 
lleva cauce formado con algún monte, y en su orilla acam- 
pamos, y como V 4 de milla al Leste de este punto le entra 
el regajo que se formó con la vertiente de la 5. a base. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 1 / 2 ° Leste ; 
distancia directa, 10' r>0". Latitud observada, 33° ?W 28" A. 



Día 7 de Abril. 

Salida del 34 campamento en tas cabeceras del Ho 
Cevollati. 

i. ¡v n.36V 2 e. 18. A los 9 pasamos una cañada que viene del Norte 
38° Oeste, y al fin de la base subimos al cerro R, y se 
marcó el de Illescas al Norte 72° Oeste. 

2. a N.76V 2 °E. 104. Costeando el Cevollati por la derecha á más y 
menos de media milla. A los 19 regajo que viene del 
Norte 35° Oeste por más de 7 á 8 millas desde la cuchilla. 
A los 30, puntas de otro (pie siguiendo al Norte algo más 
de una milla, luego tuerce v se va inclinando hacia la 



— 323 - 

base de modo que la volvimos á pasar á Los 14, en donde 
ya viene cubierta de monte. A los 00 y 70 odas dos que 
tienen su origen a la izquierda como una milla y corren 
casi sobre la perpendicular del rumbo basta el arroyo, y 
al rin de la base subimos á un albardón que desde este 
punto sigue al Norte 48° Oeste basta la cuchilla general, 
dividiendo aguas por el Oeste á las vertientes anteriores, 
y por el Leste á un regajo bastante grande que por no te- 
ner nombre y ser de alguna consideración le llamaremos 
arroyo Aguarachá, porque en este día mató la gente de 
la comitiva un animal de este nombre en su orilla, y se 
marcó la horqueta de Godoy con el Cevollati al Sur 53° 
Leste, distancia 2 ' 2 millas, desde la cual sigue el Godoy 
aguas arriba al Sur 35° Oeste hasta el punto (pie se marcó 
en la 3. a base de ayer. La horqueta del gajo que formaron 
las vertientes, que ayer se citaron en la 6. a base, Sur 12° 
Oeste, distancia 2 millas, y entre ésta y la de Godoy forma 
el Cevollati un codillo para el Norte, en donde entra una 
cañada que baja de este cerro de la base. 

63. Seguimos el referido albardón, cuyas vertientes 3/»s.s8°h.. 
de la derecha van al Cevollati y las de la izquierda al 
Aguarachá, y al tin de la base se marcó un punto en aquél 
Sur Vc>° Leste poco menos de una milla, en donde le entra 
otra cañada de este lado. 

29. Costeando el Cevollati por la derecha á más y me- 4.»s.8i«e. 
nos de una milla, y al fin de la base última loma de este 
albardón, y luego continúa el terreno bajo, y medio pan- 
tanoso hasta la horqueta del Aguarachá, y se marcó el 
cerro de los 7 hermanos Sur 19° Leste ; dirección del Ce- 
Aollati para aguas abajo Sur 88° Leste, por más de 6 millas 
formando repetidas vueltas. 

31. A los 23 pasamos el Aguarachá, y en un recodo 5.» ir. «are*. 
que éste hace á la parte del Leste acampamos, de cuyo 
punto sigue aguas arriba al Norte 03° Oeste en repetida^ 
vueltas hasta la cuchilla general, y á poco menos de 2 mi- 
llas se le une el primer regajo del Leste (pie viene del 
Norte 33° Oeste la distancia de G millas. Desde el propio 



- 324 - 

campamento continúa el Aguarachá aguas abajo al Sur 
70° Leste hasta entrar en el Cevollati. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 86° Leste ; 
distancia directa, 9' 30". Latitud observada, 33° 38' 58" A. 



Variación •.3y 2 ' DÍA 8 DE ABRIL. 

Salida del 35 campamento en el arroyo Aguarachá. 

i.*n.26' k. 23. Por lo más pedragoso de un albardón que trae 

2»?í.8 o. 30. la dirección del Norte 47° Oeste, bajo cuya direc- 
ción se baila un cerro bastante alto y grueso que le llama- 
remos D. Este albardón divide aguas por el Oeste al Agua- 
rachá, y por el Leste á otro que por no tener nombre le 
llamaremos Mulero, porque la costa de este arroyo abunda 
mucho de mulitas, y en tanto grado que encontramos este 
día tres hombres con unos 450 , 20 caballos dos de ellos 
cargados de estos animales, y dicen que de ello se mante- 
nían llevándolas á vender á Montevideo, donde les daban 
2 reales por cada una. 

3. a s. 53' e. (}3. por el referido albardón, y al fin de la base se 
marcó la horqueta de Aguarachá en el Cevollafi Sur 40° 
Leste, distancia poco menos de 3 millas; Horqueta de 
otra vertiente que le entra al Cevollati por la banda 
opuesta Sur 10° Leste, distancia 3 millas ; de cuyo punto 
sigue la referida vertiente al Sur 17° Oeste por espacio 
de 5 millas, cuyas puntas se hallan en el albardón de esta 
parte de Polanco y Barriga negra. 

4* n. 44° K. 25. El albardón sigue al Sur 50° Leste, y á las 2 mi- 
llas fenece y contiúa el terreno bajo y medio pantanoso 
hasta el Cevollati. A los -0 pasamos el arroyo Mulero, 
el que desde este punto sigue aguas arriba al Norte 45° 
Oeste el espacio de 6 millas, formando menudas vuelta» 
hasta su origen, que se halla en un albardón que por el 
Norte da aguas al Olimar. Desde el referido piso continúa 
el Mulero al Sur 60 3 Leste hasta su horqueta del Cevollati. 



— 325 — 

42. A los 12 un regajo que viene de la izquierda bajo »." u. tp/ 2 * k. 
la dirección del Norte 20° Leste basta el mencionado al 
cardón del Olimar. 

105. Atravesando vertientes que casi sobre la perpen- «•s.6i<>k. 
dicular del rumbo entran en este gajo que costeamos pol- 
la derecha á más y menos de 1 l /., milla. A los 13 y ~.0 pa- 
samos las más notables, y á los 78 pasamos otra más pe 
quena que sigue al Sur hasta el Malero, y al tin de la base 
subimos á otro albardón, que baja del Norte 20' Oeste 
basta el albardón del Olimar divide aguas por el Oeste 
al Mulero, y por el Leste á. otro (pie llaman Arroyo sin 
nombre, y se marcó el cerro P C, Sur l ; ü° Leste; el de los 
7 hermanos, Sur 20° Oeste; el M X, Sur 37° 30' Leste, y 
morro I* S, Sur 75° Leste, con cuyo cruzamento quedan 
ligados estos trabajos con los anteriores de la otra banda 
del Cevollati. Se marcó también la horqueta de Mulero 
en éste Sur 41° Oeste, distancia 1 2 / 3 milla, y la del 
Arroyo sin nombre Sur 28° Leste como 3 millas, y el co- 
dillo marcado en la 2. a base del día 1.° Sur 31° Leste, con 
cuyas marcaciones queda bastantemente determinado el 
tronco principal del Cevollati. 

32. Por terreno doblado, y á Jos 22 una vertiente que 7.» n. 22*15. 
viene de la izquierda, que tiene su origen en el albardón 
anterior y entra en el Cevollati como una milla al Norte 
del Arroyo sin nombre. 

19. Al fin de esta base Llegamos á dicho arroyo que 8»n. ro»EL 
trae su dirección general desde su origen en el albardón 
del Olimar al Norte 28° Oeste, y en él entran otras mu 
chas vertientes por ambos lados. 

5. Desde el paso sigue el Arroyo sin nombre al Sur 9*n.*»*íe. 
hasta el Cevollati, y al fin de la base acampamos en una 
cañada que viene del Leste. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur S2° 30 7 Leste ; 
distancia directa, 12' f>". Se malogró la observación de la- 
titud por mal tiempo, por cuya cansa no se continuó la 
marcha el día 0, y la noche de este día se observó la dé 
33° 40' 41" A. 



- 326 - 



Día 10 de Abril. 

tSalida del 36 campamento en la costa del Arroyo 
sin nombre. 

3.* iv. 56® e. 7.1 Por lomas diferentes atravesando vertientes 

a*N_wE. 34; ( para el Arroyo sin nombre, y al ñn de la base su- 
bimos á un albardón que sigue il Sur hasta el Cevollati, 
dividiendo aguas por el Oeste al dicho .sin nombre, y por 
el Leste á otro gajo del Cevollati llamado arroyo Birarajá, 
T Twria!ñ¿»i3' / 2 y se marcó un punto en éste al Sur 51° Leste, distancia 
poco menos de 3 millas en donde hace codillo, y en él 
entra una vertiente que viene del Sur 30° Oeste y luego 
corre el Pirarajá al Sur 62° Leste formando vuelta para 
el Nordeste hasta entrar en el Cevollati, cuya horqueta 
está, en la misma quebrada de los morros A C, P S. Se 
marcó otro punto en dicho Pirarajá al Norte 77° Leste, 
distancia poco menos de 2 millas, en cuyo punto hace 
horqueta otra vertiente que baja del cerro Retamosa, el 
que se revela desde el punto de la base al Sur 67° Leste. 
50. Continuamos el referiuo albardón co teando el Pi- 
rarajá por la derecha á más y meuos de una milla. 
4.°n.3ó°o. gQ A i og g5 última vertiente de este arroyo, y en 
este mismo punto encrucijada de otro albardón que sigue 
desde aquí al Norte 77° Leste, dividiendo aguas por el 
Sur al referido Pirarajá, y por el Norte al arroyo Gu- 
tiérrez, cuya horqueta de éste es la que se citó en la 1. a 
base del día 17 de Febrero, y desde el fin de ésta se marcó 
una dirección del Pirarajá aguas abajo hasta el punto 
anterior Sur 46° Leste. 
Á a N-6°o. 32. Continuamos el mismo albardón que divide aguas 
al Gutiérrez por la derecha, y al Sin nombre por la iz- 
quierda, y al fin de la base encrucijada de otro que sigue 
al Sur 77° Oeste hasta encontrar con la dirección que se 
tomó en la 2. a base del día 8, dividiendo aguas por el Sur 



— 327 — 

á los arroyos Mulero y Sin nombre, y por el Norte al 
(Miniar chico, y se marcó un punto en el arroyo de Gu- 
tiérrez Norte 58* Leste, distancia '2 millas. 

39. Kl albardón sigue en rumbo general al Norte 12° « & n. i8°e. 
Leste en bastante distancia, .formando vuelta para el 
Norueste, dividiendo aguas al ( Miniar chico y al Gutié- 
rrez, y por esta base atravesamos varias vertientes que 
vienen de la izquierda y entran en la principal del Gu- 
tiérrez. 

26. A los 19 pasamos una vertiente bastante grande 7. a s. 59° e. 
que viene del Norte, y por la derecha se une á poca dis- 
tancia con las de la base antecedente, formándose de 
todas un solo cauce. 

20. A los 7 pasamos el tronco principal del Gutié- 8. a s. s° o. 
rrez, de donde sigue aguas abajo al Norte 74° Leste, 
distancia 3 millas, y el resto de la base costeando el 
Gutiérrez por la derecha á poca distancia hasta el tin, 
que acampamos. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 11° 30' Leste : 
distancia directa, V 49". Latitud observada, 33° 32' ~%" A. 



Día 11 de Abril. 

Salida del 37 campamento en las cabeceras 
del arroyo Gutiérrez. 

59. Atravesando vertientes para el Gutiérrez que vie- lp « s . 341/.0 e. 
nen de la derecha. A los 22 pasamos la mayor de todas, 
que tiene su origen en la encrucijada que se citó ayer 
en la 4. a base, de donde sigue al Norte 20° Leste hasta 
el Gutiérrez, y al tin de la base subimos á un cerro de 
bastante altura y grueso, llamado de la Sepultura por 
haber en él varias sepulturas de infieles. Este cerro está 
en el albardón que divide aguas al Gutiérrez y Pirarajá, 
de donde baja una vertiente para aquél, que corre al 
Norte 20° Leste en menudas vueltas, v se marcó una 



- 328 — 

isla de árboles que llaman Retamosa Sur 68° 30' Leste, 
que está al pie del cerro que le da este nombre. 
2. a s. 76° e. 147. Por lomas bajas atravesando vertientes para el 
Pirarajá, que vienen de la izquierda del referido albar- 
dón. A los 24 y 40, dos que por la derecha se unen. A los 
55 y 68, otras dos ídem, las que sobre la perpendicular 
hacia esta parte se unen con la anterior. A los 85, hor- 
queta ue otras dos más pequeñas, y á los 105 y 125, otras 
dos vertientes que corren como las anteriores, y al fin de 
la base subimos al cerro Retamosa, distante de su cabe- 
cera del Sur como una milla. Este cerro está proyectado 
casi de Norte á Sur en distancia de 2 1 / 2 millas y se halla 
en el all tardón que ayer se citó, da aguas al Pirarajá y 
Gutiérrez. De aquí baja una vertiente al Sur 57° Oeste, 
y es la horqueta que ayer se marcó en la 2. a base, cuya 
vertiente corre por terreno bajo formando vuelta para 
el Norueste. Todo lo que alcanza la vista hasta el Ce- 
vollati desde el Sur al Leste terreno bajo y pantanoso, 
por donde corre una vertiente que tiene su origen al 
Sueste de este cerro como 2 millas, y de allí lleva su 
dirección general del Norte 00° Leste hasta entrar en el 
Cevollati muy cerca del arroyo Alférez. Se marcó la isla 
Retamosa al Sur 25° : /este como 1 / 3 de milla, de donde 
baja otra vertiente al Sur 5 o hasta el Pirarajá. Desde 
este punto de la base sigue este albardón al Norte 30° 
Oeste el espacio de 3 millas, de donde toma la vuelta 
para el Oeste hasta la encrucijada que se citó anterior- 
mente. 
3. a n. 3V 2 ° e. 73. Atravesando vertientes para el Gutiérrez, que 
vienen de la izquierda. A los 16 pasamos la más principal, 
que tiene su origen á la falda del Norte de Retamosa, y 
la costeamos por la derecha á poca distancia hasta los 
50, (pié forma codillo, y por entre diferentes lomas corre 
al Leste y Lesueste el espacio de 3 1 / 2 millas, de donde 
se sigue al Norte hasta el Gutiérrez, que al tin de la 
base estaba su horqueta al Norte .10° Leste á distancia de 
4 millas. A los 62 pasamos otra que por la izquierda tiene 



— 329 - 

su origen como media milla y corre casi sobre la perpen- 
dicular del rumbo basta entrar en la antece lente. 

47. Ídem, cuyas vertientes <¡ue vienen de la izquierda 4 a N. 6 o O 
y entran en la antecedente corriendo desde su origen casi 
sobre la perpendicular del rumbo. A les -1 y )'(» pasamos 
las más notables, que á 2 millas por la derecha se unen 
eu una, y al fin de la base se cruzó la horqueta antece- 
dente en Gutiérrez Norte Tí)' Leste, de donde corre el 
arroyo aguas abajo por terreno llano y pantanoso h: sta 
el (Vvollati, formando vuelta para el Nordeste. Desde la 
referida horqueta sigue el arroyo aguas arriba al Norte 
15° Oeste, y á 2 millas hace codillo, en que entra una 
vertiente que viene del Norte. Luego continúa al Sur 75° 
Oeste una milla y hace otro codillo, y en él otra vertiente 
que viene del Sudueste, y después vuelve á tomar la vuelta 
del Norte 15° Oeste otra mida, y aquí otro codillo y ver- 
tiente que viene del Norte 30° Oeste. 

59. Al íiu de esta base acampamos en la costa del o. a n. 20 o o. 
Sur del Gutiérrez, y de este punto sigue al Leste hasta 
el último punto dé ayer, y para aguas arriba lleva la di- 
rección del Sur 77° Oeste, y á las 4 millas tuerce al Sur 
29° Oeste, y sigue este rumbo hasta encontrar la direc 
ción que se tomó en la 8. a base del día 10. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 74° Leste ; 
distancia directa, 8' 55". Latitud observada, 33° 30' 18" A. 

Día 12. — No se continuó la marcha por dar descanso 
á los animales, y en este intermedio salimos á la ligera 
á reconocer dos regajos que le entran al Gutiérrez por la 
banda del Norte, en la forma siguiente : 

18. A los 8 una cañada que viene del Sur. i." s.67°a 

107. Costeando el arroyo por la derecha á poca dis- 2. a n. 74 o o. 
tancia. A los 4 horqueta de una vertiente que le entra 
por la banda del Norte. A los 25 paso del arroyo, en 
donde por la derecha está la horqueta de la segunda ver- 
tiente, que viene del Norte 25° Oeste, y en ella, á una 
milla desde la horqueta se le une otra más pequeña que 
viene de más Oeste, y el resto de la base costeamos esta 



— 330 — 

última por la derecha á más y menos de una milla, atra- 
vesando otras muchas que le entran y vienen de la iz- 
quierda, y llegamos al fin de la base á> lo alto de un cerro 
puntiagudo y de bastante elevación que la llamaremos bp, 
de donde se nota lo .siguiente : 

Al Norte 71° Oeste 2 \/ 3 millas está el origen de la 
vertiente que hemos costeado por la derecha en el al- 
bardón que divide aguas al Olimar chico y Gutiérrez, 
desde -donde corre en menudas vueltas hasta pasar por la 
falda del Norte y Leste de este cerro, y luego continúa 
hasta la citada horqueta. Sé marcó otro punto en el mismo 
albardón, que llamaremos B, Norte 31° 30' Oeste, en 
donde está el origen de la primera vertiente que se citó 
en el paso de Gutiérrez, y desde su origen corre al Sur 
80° Leste hasta cortar la dirección que se tomó en dicho 
paso, y se marcó el cerro Retamosa al Sur 38° Leste. El 
terreno de la parte del Sur del cerro de la base es tan 
sumamente áspero que no se puede distinguir dirección 
alguna de vertientes, ni otro objeto alguno remarcable, 
por donde nos retiramos al campamento. 



Día 13 de Abril. 

Salida del 38 campamento en el arroyo Gutiérrez. 

i. a n. i5° o. 21. ( Pasamos el arroyo y seguimos un albardón de 
2. a n. 37° o. 12. \ lomas bajas costeando por la izquierda la ver- 
3. a N.44°o. 28.' tiente de la 1. a base de ayer, y al fin de esta 3. a 
encrucijada de otro albardón asimismo de lomas bajas 
que sigue al Leste, dividiendo aguas por el Sur á Gu- 
tiérrez y por el Norte al arroyo de los Corrales. En esta 
encrucijada á la parte del Oeste últimas vertientes de las 
que hemos costeado por la izquierda, y asimismo últimas 
de otra que corre al Sur G0° Leste, y á 2 1 / 2 millas tuerce 
al Sur 20° Leste, y ésta es la que sé citó en el último co- 
dillo de la 1. a base del día 11. 



— 3ál — 

40. Por el mismo alhardón que divide aguas por la 4 * lí - 77 ° °- 
izquierda á "Gutierres y por la derecha á los Corrales, y 
al lia de la liase subimos á otro cerro, que llamaremos 
p. m., en el que está el origen principal del arroyo Co- 
rrales, de donde se marcó el cerro I», en el alhardón del 
Olimar chico Sur 80° (¡este, y esta dirección lleva el 
alhardón de la derrota hasta dicho cerro. Otro cerro, que 
llamaremos A, en el mismo alhardón del Olimar chico 
Norte 3 o 30' Oeste distancia como :i millas. En este cerro 
nace la vertiente más Norte del arroyo de los Corrales* 
y el alhardón continúa desde allí al Leste hasta desva- 
necerse en terreno bajo. 

52. Costeando el arroyo de los Corrales por la iz- => a N. 76°e. 
quierda á poca distancia, cuyas orillas son hastante pan- 
tanosas sin más arholeda que chircales y otras ramazones 
semejantes, con tales cuales sauces muy pequeños, y al 
íin de la base acampamos en su orilla. 

Rumbo corregido de la derrota : Norte 11° Oeste; dis- 
tancia directa, 5' 18": Latitud observada, 33° 25' 12" A. 

Día 14 de Abril. 
Salida del 39 campamento en el arroyo de los Corrales. 

32. í Costeando por la izquierda á muy poca dis-<¡ i. a N. 85°e. 

3o.( rancia el arroyo, atravesando cañadas pantano ■( 2 - a s - 71 ° E - 
sas, y al tin de esta 2. a base se marcó un cerro 1.° y más 
alto del Olimar Norte 25' 30" Oeste. 

119. A los 15 tocamos un codillo del arroyo en donde 3.»n. 7s°e. 
hubo un Puerto de la Maríscala de Montevideo que aún 
subsiste parte de los Corrales que aquí tenía para reco- 
ger ganado, de donde tomó el nombre de este arroyo, y el 
resto de la base terreno llano y medio pantanoso, y se 
marcó un punto en el arroyo al Norte 44° Oeste distan- 
cia 1 l /., millas, donde forma codillo y sigue al Norte, y 
á 1 \/, millas tuerce al Lesnordeste formando menudas 
vueltas por igual terreno cubierto de sarandis. 



— 332 =rr 

45° e. 177. Terreno llano sin pantano ni cañadas; pero ma- 
nifiesta ser bañado en tiempo de lluvias, y al fin de la 
base acampamos á la orilla del arroyo, de donde sigue 
al Sur 72° Oeste basta el punto antecedente formando 
vuelta para el Norueste, y se marcó el cerro 1.° de Oli- 
niar Norte 09° Oeste, y el fin de la 3. a base del día 14 de 
Febrero Sur 65° Leste, y basta este punto corre el arroyo 
en menudas vueltas. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 19° 30' Leste; 
distancia directa, 16' 39". Se malogró la observación de 
latitud por mal tiempo y resulta de estos elementos la 
estimada de 33° 21' 57" A. 

Nota. — Estando reconocido todo el Cevollati y sus ver- 
tientes, como consta de la derrotas antecedentes, parece 
no queda más que hacer sobre él, y así el día 15 pasamos 
ese arroyo en pelota por estar continuamente de nado á 
causa de ser muy pantanoso, y el canal de su cauce aun- 
que angosto muy profundo, y siguiendo la marcha para 
el Puerto de las Tunas, donde quedó formado el campa- 
mento general, llegamos este mismo día y hallamos que 
habían decampado el día 7 de Abril y pasaron á esta- 
blecerlo al Puerto del Yatay, donde actualmente se ha- 
llaba, para desde allí reconocer el arroyo Olimar. 

Día 16. — Se despachó un chasque al Puerto de Yatay 
avisando de nuestra llegada, y que nos condujese las ca- 
noas para transferirnos á aquel puerto, las que llegaron 
aquí el 17. 

Día 18. — Nos embarcamos en las canoas y llegamos 
al Puerto de Yatay, en donde sólo había un corto nú- 
mero de individuos entre tropa y peones, quien nos en- 
tregaron la orden de los dos Comisarios que actualmente 
se hallaban reconociendo el 'Olimar para que nosotros 
hiciésemos lo mismo con el pantano que da origen al 
arroyo de las Pelotas, y concluido levantásemos el campo, 
y lo fuésemos á formar cerca de la barra del arroyo Pa- 
rado, en donde todos nos debíamos reunir, y si concluido 
esto no hubiesen llegado aún la Partida del Olimar con- 



- 333 — 

tiznásemos nosotros reconociendo efite arroyo <lel Tarado 
abrazando sus vertientes. 

Hasta el L'6 inelnsive liemos estado en este campa- 
mento poniendo en limpio y Plano las derrotas prece- 
dentes. 

Día 27 he Abril. 

salida del vamiiamento <¡<neral Variación 1272° 

JSE. 

en vi Puerto del Yatay á reconocer el pantano 
que da origen al arroyo de las Pelotas. 

16. Pasamos al otro lado del Oevollati. i. a s. 53%» e. 

51. Costeando el arroyo por la derecha á poca dis- 2.» s. 7 1 /, o. 
tancia, y el pantano referido continúa siempre muy inme- 
diato á él, y la barranca del arroyo es el terreno más 
alto entre los dos. 

29. Al fin de esta liase enfrentamos con el paso de 3 - a s - 32, /2° o. 
las Tunas. 

21. Entramos por el pantano adentro por terreno *•" s. 21V2 6 e. 
seco y algo duro. 

12U. A las dos millas ya el pantano se hace intrasi- 0.* s. 3'/ 2 ° o. 
table dé modo (pie hasta el íin de la base no se vio paraje 
donde poderse apea», por estar todo el terreno tan suma- 
mente blando que los caballos se sumían hasta los nudi- 
llos, y además de esto cubierto de chica y cardales, que 
aun cuando el terreno fuese duro por la espesura de éstos 
sería bastante penoso á los animales. También tiene tre- ' 
chos algunos retazos cubiertos de agua y bastante hondos, 
y por tin al cabo de la base en una pequeña loma acam- 
pamos, la que sólo tiene de extensión como 3 1 / 2 millas, 
y se proyecta de Norueste á Sueste rodeada de pantano 
inaccesible que por varias veces se hizo la tentativa de 
atravesar hasta el punto donde estuvieron los Portugue- 
ses cuando rae reconoció este pantano por el lado del 
arroyo, y 110 fué posible porque lo mismo era entrar los 
calsallos en él que al primer paso se sumían hasta el en- 



— 334 — 

cuentro, que costaba no poco trabajo el sacarlos, y viendo 
no ser posible pasar al otro lado nos retiramos á la Pa- 
rada en la loma, de donde se marcó el cerro Carbonero 
al Sur 60° Leste. 

Rumbo corregido de esta derrota: Sur 14° Oeste; dis- 
tancia directa, 11' 36". Latitud observada, S3° 27' 41" A. 

El 28 nos retiramos por el mismo camino de ayer al 
Puerto de Yatay, y habiendo llegado hallamos la novedad 
que la Partida mayor aun estaba en el reconocimiento del 
Olimar, y á la sazón acampada en el arroyo de las Ave- 
rías, la que nos mandó nueva orden para que levantáse- 
mos el campo y se estableciese en la costa del arroyo 
Parado cerca de. su barra, y establecido que fuese conti 
miásemos el reconocimiento de este arroyo y sus ver- 
tientes. 

Día 1.° de Mayo.- — Por la imersión del primer satélite 
de Júpiter se observó la diferencia de meridiano en tiempo 
entre Greenwich y el Puerto de Yatay de 3 h 34' 6", que 
reducida á grados del Ecuador son 53° 31' 30". 

Día 2. — Levantamos el campo, y la más de la gente 
con el ganado y caballada siguieron por tierra al punto 
determinado en el Parado, y nosotros lo ejecutamos al 
mismo tiempo embarcados en las canoas, con las que se- 
guimos el río aguas abajo por la misma derrota del día 28 
de Enero, y entrando por el arroyo del Catalán continua- 
mos por él hasta el fin de la 7. a base de dicho día, en 
donde da principio la derrota en los términos siguientes. 
1. a n. 79° o. 11- Da principio esta base en el fin de la 7. a del día 
28 de Enero, y por ella continuamos el Parado aguas 
arriba. 
2. 1 s. u»o. 3. Al fin de esta base boca de un saco al Sudueste. 
3 a N. 6772° o. 8. Al fin de ésta acampamos .sobre la barranca de la 
costa del Sur, y aquí se estableció el cuartel general. 
4. a n. 46° o. 5. Seguimos por la misma barranca, y al fin de este 
rumbo campamento general de los Portugueses, en dond a 
observaron la latitud de 33° 10' 35". Rumbo corregido 
desde el Yatav Norte 17° 30' Leste ; distancia directa, 6' 4". 



- 335 - 

Nos detuvimos en este campo hasta el día 5 inclusive 
preparando lo necesario para el nuevo reconocimiento que 
se nos ha encargado del Tarado, y prej arado todo salimos 
al día siguiente. 

DÍA 6 de Mayo. 



Salida del 1.° campamento en el arroyo Parado variación i*/» 

,1 7 N E " 

cerca de su barra. 



8. La escolta y peonada se fueron por tierra con la i.*n. 39 o e. 
caballada y ganado por la misma costa del Oeste del 
arroyo y nosotros lo ejecutamos en una canoa pequeña 
continuándola aguas arriba, según se demuestra al 
margen. 

8. Continúa la barranca, y la orilla de la derecha 2. a n. 65V a ° o. 
montuosa, teniendo de ancho el cauce de 35 á 40 toesas, 

y al fin de la base boca de un arroyo muy pequeño por la 
derecha muy cerrada .de camalotes. 

9. Cada vez más angosto el arroyo, y asimismo me- :¡. a N.33V 2 e. 
nos agua, de modo que al fin de la base ya la canoa no 

pudo navegar así por este motivo como por estar cubierto 
de monte, por cuya razón saltamos en tierra en la costa 
de la derecha, de donde se retiró la canoa al campamento, 
y la derrota continúa por tierra en los términos siguien- 
tes (1). 

9.$ Costeando el arroyo por la izquierda á poca dis -í «•■ n. 13 o e. 

5.^ tancia, el terreno cubierto de masiega y algunos/ » a n. 20° o 
pantanos, y al fin llegamos á un codillo, de donde sigue 
al Oeste el espacio de 2 millas y luego toma la dirección 
del Norte. 

59. Todo lo que alcanza la vista desde el Norte por 6. a N.46V 2 *o. 
el Leste hasta el Sueste terreno bajo cubierto de maciega 
y chircales, y al fin de la base se marcó un punto en el 



(1) La caballada y gouado pasó por esta parte á la han la 
oriental. 



— 336 - 

arroyo al Sudueste distancia 2 / 3 milla, y hasta él sigue 
la dirección anterior formando vuelta paira el Sudueste. 
7. a N.6" 2 °E. 21. Llegamos á una isla de Sarandi, de donde corre 
una vertiente al Sur 30° Oeste por entre maciegas hasta 
el arroyo, y se marcó un punto en él al Oeste media milla. 

8. a n. 25° o. 50. El arroyo á poca distancia del rumbo. 

9. a n. 37° o. 31. Acampamos sobre la misma orilla, y todo él cu- 
bierto de monte. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 10° 30' Oeste ; 
distancia directa, 8' 52". Latitud observada, 33° 1/ 59" A. 

Variación 12*/.° DÍA 7 DE MAYO. 

NE. 

8alid<® del 2.° campamento en la costa oriental 
del arroyo Parado. 

i. a n. io° e . 26. Al fin de la base un codillo, desde donde sigue al 
Norte S° Oeste, y á una milla tuerce para el Norte. 

2. a n. 2i* o. 23. A los 17 una cañada que viene de la derecha, y 
al fin de la base otra que por la izquierda se une con 
ésta, y luego por un solo cauce entra en el arroyo á me- 
dia milla sobre la perpendicular del rumbo. Frente de 
esta horqueta del otro lado está la de otra bastante 
grande, que llaman cañada de los Corrales. 

3. a n. 6o° o. 48. A los 15 y 40 otras dos que corren sobre la per- 
pendicular hasta el arroyo que hemos costeado á más y 
menos de media milla. 

4. a n. ió° o. 36. El arroyo se va apartando más y más de la base, 
de modo que al lin distaba dos millas al Norte 00° Oeste, 
en donde hace un codillo. 

ó. 3 n. 56° o. 38. Llegamos al dicho codillo, y en él una cañada 
que trae la dirección del Norte 60° Oeste y á 2 l / 2 millas 
está su origen, y desde el punto de la base sigue una la- 
guna al Sursudueste formando vueltas para el Leste, 
cuya extensión es de una milla, y tiene las orillas cubier- 
tas de sarandis. Esta laguna desagua al mismo tiempo 
que la cañada en el referido codillo. 



- 337 — 

57. Al fin de esta principio de una serranía, y se 6.» n. 40 o o. 
mareó un punto en el arroyo al Sndueste '/ 3 tle milla, y 
hasta la antecedente forma vuelta para dicha parte. 

17. Por lomas diferentes no muy altas, por entie las <* n. so o. 
cuales distintas vertientes <¡ue vienen de lo derecha, y al 
tin de la liase se marcó un punto en el arroyo al Sur 87° 
Oeste distancia una milla, en donde hace horqueta un 
gajo que le entra de la parte opuesta llamado arroyo 
Otaro. Se mareó otro codillo al Sur 52° Leste l / 4 de milla, 
y hasta la antecedente hace el arroyo una vuelta para e 1 
Sur, y una laguna pequeña que está sobre este lado de 1 
arroyo al Oeste. 

80. Al fin de la base acampamos en la orilla del arro s. a x. 6i° o. 
yo, de donde se relevó la laguna anterior al Sueste, cuya 
dirección lleva el arroyo hasta aquel punto. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 29° Oeste ; 
distancia directa, 14' 45". Latitud observada, b2° 49' 52" A. 



Día 8 de Mayo. 

Salida del 3.° campamento en la costa oriental 
del arroyo Parado. 

4. Al fin de ésta un codillo. i.»2f.40*o. 

16. A los 4 cañada que viene de la derecha y entra en 2. a n. to° o. 
dicho codillo, pero antes entra en un regajo pequeño, que 
no pudiéndolo pasar en este punto seguimos costeándolo 
por la izquierda. 

7. Costeando dicho regajo. 3. a x. ió° e. 

16. A los 7 cañada pequeña que viene de la derecha, 4. a x. 6?'0. 
y al fin de la base llegamos donde tiene un paso y sigue 
aguas arriba al Norte 15° Oeste, y á 3 1 / 2 millas tuerce al 
Oeste y sigue esta dirección hasta su origen que dista 
como 2 millas, y baja de un albardón que divide aguas 
por el Leste al arroyo Taguari que vierte sus aguas en 
la misma laguna de Merin. 

6. Pasamos el regajo y subimos á lo alto de una loma, 5> « B- 33 - . 



— 338 - 

de donde se mareó su origen principal al Norte 21° Oeste 
distancia 5 millas. Un punto en el Parado al Sur como 
2 / 3 de milla. 

6*n.67°o. 07. El arroyo á más y menos de 2 / 3 de milla, y hemos 
caminado por faldas de lomas, por entre las cuales varias 
vertientes para él. A la mitad de la base se marcó un 
punto en dicho al Sur 15° Oeste distancia media milla. 
Otro en el Otazo, donde hace codillo, Sur 30° Leste ; otro 
en ídem, más arriba, Sur 24° Oeste 2 1 / 4 millas, y al fin 
de la base subimos á un cerro bastante alto, de donde se 
marcó un punto en el Parado al Sur distancia 1 / a de 
milla. La horqueta del Otazo, Sur 58° Leste, y el primer 
codillo anterior de éste Sur 45° Leste. 

7. a n. 54° o. 15. El arroyo como media milla. 

8. a o. 53. A los 5 cañada pequeña, que tiene su origen al 
Norte 15° Leste como 2 l / 2 millas, de donde corre casi 
sobre la perpendicular del rumbo hasta el arroyo. A los 
27 otra ídem, y ambas bajan del referido albardón. 

9. a s 470 o. 15. Entramos por una rinconada ó potrero que hace 
el arroyo, y al fin de la base acampamos en su orilla. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 61° Oeste ; 
distancia directa, 8/ 50 ". Latitud observada, 32° 45' 15" A- 



Variación 13° DÍA DE MAYO. 

NE, 

Salida del 4.° campamento en la costa oriental 
del arroyo Parado. 

i. a n. 22° e. 14. Al fin de la base un codillo, que es lo más occi- 
dental de la rinconada. 

2. a s. 8o 1 o. 44. Costeando el arroyo á poca distancia, y por la 
derecha continúa el encadenado de lomas del referido al- 
bardón. A los 20 y 34 atravesamos las dos vertientes más 
notables de esta base, que traen la dirección del Norte 
20° Oeste hasta el arroyo, y al fin subimos á un cerro 
bien alto, de donde se marcó otro tajado á pique del otro 



- 339 - 

lado del arroyo, que llamaremos morro X, Sur 08° 3)' 
Oeste, y por su falda del Sur paca un regajo qné bajo de 
esta dirección entra en el Parado distante dp la base 
poco menos de una milla. 

40. El arroyo á más y menos de una milla, y ;¡1 fin s. a n. si 1 // o. 
de la base un punto en él al Sur 26° Oeste distancia 
2 / 3 de milla, en donde entra una cañada de esta parte. 

75. A los 4 pasarnos la referida cañada, y trae su * ' n. 65 o o. 
dirección del Nordeste. A los 22, 49, 00 y 72 cañadas pan- 
tanosas que vienen del Nornordeste distancia de 4 á r> 
millas desde el mencionado albardón. 

10. El arroyo siempre á poca distancia, y llegamos .=>.* v. 78" o. 
a la cabeza del Sudueste de un cerro bastante largo, por 
cuya razón le dan el mismo nombre, y está, jiro vedado 
del Sur Sudoeste á Xornordeste en distancia casi de 
millas; forma varias quebradas, y entre unas y otras 
deja unas mesetas bastante altas. Este cerro se halla en 
el referido albardón que toma el nombre del cerro, y por 
tal lo llamaremos en adelante. 

19. A los 9 una cañada que costea el cerro largo por 6." n. 4i° o. 
la parte del Norueste, y al íin de la base subimos á otro 
cerro bien alto y se marcó el morro X al Sur 21)° Leste. 

27. A los 10 pasamos el arroyo, reducido ya á una 7. a s. 69° o. 
cañada pequeña de muy poca agua, sus orillas pantano 
sas y enteramente desnudas, y al íin de la base pagamos 
otra vertiente que viene de la izquierda, y ésta p;iieee 
ser la más principal, y por la dererha se le une otra qui' 
baja del cerro Iguvtú Nambí, en cuya horqueta acam- 
pamos. 

Rumbo corregido de está derrota : Norte 52° 30' Oeste-; 
distancia directa, íl' 3.V. Latitud observada, ^2° :-.9' 26* A. 

Luego después fuimos á la ligera á reconocer estas 
inmediaciones, formando la derrota siguiente : 

21. Por cerros diferentes atravesando vertientes, (pie i.»S. n°0. 
las de la derecha forman la más Norte del campamento 
y las de la izquierda la más Sur, y al fin de la base se 
marcó el cerro Iunvtú Nambí Norte 10° Oeste. 



— 340 -- 

2.5 s. 5g«/ 2 *o. 30. Lá horqueta del campamento es la principal que 
íorma el arroyo Parado, en la cual entran todas las caí- 
das de estas inmediaciones, según se nota al fin de esta 
base, que habiendo llegado á un cerro bien alto se vé que 
todas ellas están comprendidas en 3 o y 4°. Cuadrante 
desde el Sursudoeste al Norueste en distancia la que más 
de una milla, las que siendo infinitas van entrando unas 
en otras hasta que se reúnen en la horqueta del campa- 
mento. Por las puntas más Norte pasa el albardón del 
cerro largo, en el que también se halla el Iguyt'i Nambí, 
y por las puntas de la vertiente más Sur pasa otro al- 
bardón que fenece" en el morro X, y se marcó la medianía 
del cerro largo Norte 44° Le:-te, y el Iguytú Nambi Norte 
7 V 2 Leste. Este cerro es bien conocido, porque además 
de ser bastante alto y grueso estái partido por medio for- 
mando dos picachos muy agudos, y visible de bastante 
distancia, y no notándose otra cosa de particular nos re- 
tiramos al campamento. 

Día 10 de Mayo. 

Salida del 5.° campamento en las cabeceras 
del arroyo Parado. 

i ■ s. 40° o. 51. Al fin de la base llegamos al albardón del cerro 
largo en donde hace encrucijada el del morro X, que 
lleva la dirección del Sueste. 
2»s. r o. 27. Por el albardón del cerro largo que divide aguas 
por la derecha al Taguari y por la izquierda al gajo del 
morro X, y al fin de la base un punto en la cuchilla ge- 
neral Sur 45° Oeste distancia 3 y, millas. 
3.» s. 4cv 2 °o. 42. Al fin de esta base subimos á un cerro de piedra* 
losas descubiertas, y por su falda del Oeste una horqueta 
de las vertientes más principales del Taguari, el que desde 
este punto corre al Norte 17° Oeste costeando siempre el 
albardón del cerro largo por su parte del Oeste. A la ban- 
da oriental de este cerro sigue la vertiente principal del 



— 341 — 

regajo que pasa por el morro X, que lleva la dirección del 
Suelte, y se marcó un punto en la cuchilla general Sur 
4 j0° Oeste distancia ó* millas, en donde hace encrucijada 
este albardón de la desrota, y de aquel punto bajan la> 
vertientes principales del Taguari, que corriendo i or te- 
rreno bajo recibe otras muchas por ambos lados basta 
esta horqueta. 

■ 55. Continuamos el referido albardón hasta los 39, 4» s. 15 o o. 
en cuyo punto pasamos la vertiente más occidental del 
regajo del morro X, la que por la derecha á 1 l / a millas 
tiene.su origen en la encrucijada que hace en dicho al- 
bardón, otro que divide aguas por el Sur al Otazo, al que 
llegamos al íin de la base, de cuyo punto sigue al Sur 
4>5° Oeste hasta la cuchilla general que dista de este punto 
5 y a millas, y las vertientes del Norte de este albardón 
van al Taguari. La vertiente que acabamos de pasar corre 
•al Leste hasta unirse con la de la base antecedente y luego 
por un solo cauce corre en menudas vueltas hasta la 
falda del Sur del morro X. 

22. Continuamos el referido albardón del Otazo, y al 5 * s. 43» k. 
un de la base se marcó un cerro que llaman del Yerbal, 
Sur 6 o Oeste, y otro 2.° del Olimar, Sur 8 o Oeste. 

29. El albardón sigue al Leste dividiendo aguas por s.*s.22° e. 
el Norte al gajo del morro X y por el Sur al Otazo, y 
fenece sobre el Parado en la horqueta de éste, y continua- 
mos per esta base atravesando vertientes para el Otazo, 
y al fin de la base llegamos muy cerca de este arroyo, 
desde donde sigue aguas arriba al Norte 77° Oeste 6 mi- 
llas, á cuya distancia está la cuchilla general encabezado 
con el Taguari. 

26. El Otazo por la derecha á poca distancia, y al fin 7/ s.5»°k 
de la base acampamos en su orilla, de donde corre al 
Norte 83° Leste formando repetidas vueltas hasta verter 
sus aguas en el Parado, cuya horqueta se citó en la 7. a 
base del día 7. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 13° 30' Oeste : 
distancia directa, 10' 9". Latitud observada, 32° 49' 17" A. 



- 342 — 

Variación 13° DÍA 11 DE MAYO. 

NE. 

Cálida del 6.° campamento en ¡a orilla septentrional 
del arroyo O taso. 

i.*s.47'K. 31. A los 11 pasamos el arroyo y seguimos por lomas 
diferentes atravesando vertientes para él que bajan de 
un albardón que divide aguas al arroyo Yerbal, brazo del 
Olimar. 

2. a & 33° k 26. tíA los 7 cañada que viene de la derecha, donde 
tiene su origen á media milla, y corre al Norte 55° Leste, 
de cuyo paso dista el Parado 2 1 / 2 millas, y al fin de la 
base subimos al referido albardón, el que desde este punto 
sigue al Oeste hasta la cuchilla general. 

3. a s. so e. 60. Por el albardón que divide aguas por el Sur al 
Yerbal y por el Norte al Parado, y al fin de la base en- 
crucijada de otro que sigue al Sur 20° Leste, repartiendo 
aguas á una cañada grande por el Leste, que llaman de 
los Corrales, y por el Oeste al Yerbal, y se marcó un co- 
dillo de éste Sur 31° Oeste distancia de 4 á 4 1 / 2 millas; 
otro ídem en Otazp Norte 20° Leste, en donde entra una 
vertiente que baja de este punto de la base y corre á este 
rumbo. 

4. a s. i3° e. 34. Seguimos por el albardón que da aguas á la ca 
nada de los Córrales, y al tín de la base subimos á un 
cerro de bastante elevación que por ser bien remarcable 
le llamaremos Q C, de donde se marcó morro X Norte 
4 o Oeste, y al fin de la 2. a base Norte 54° Oeste. La cañada 
de los Corrales tiene su origen en este cerro, de donde 
corre al Sur C6° Leste por bastante distancia. 

5.*n.73°e. 49. Dejamos este albardón, pasando á los 5 la ver- 
tiente principal de la referida cañada, y el resto de la 
base continuamos por puntos de vertientes para ella, y 
al fin subimos al albardón anterior del Otazo, desde donde 
baja una vertiente al Norte 32° Leste y á 6 millas entra 
en un codillo de este arroyo. 



- 3;3 - 

7. Por el referido albardón costeando la cañada de l! ' s - 45 " '■'• 
los Corrales por la derecha á más y menos de una milla, 
y al fin de la base acampamos. 

Kumbo corregido de esta derrota: Sur 50 a .'.(>' Leste; 
distancia directa, 8' 30*. Latitud observada, 32° ¿4J 49" A. 



DÍA 12 1E MAYO. Yar aciánl*' 

NE. 

Calida del T.° campamento en las cabeceras de la tañada 
de Jos Corrales. 

25. Por el albardón que divide aguas á esta cañada i.»s. .v.° e. 
y al Otazo, y al tin se nmrcó el cerro Q C al Sur 85° 
Oeste. 

17. ídem. 2. a s. 86° e. 

129. Al principio de esta liase sigue una vertiente que a." s.72V 2 *3. 
corre al Norte 33° Leste hasta el Otazo. A los 46 otra que 
sigue al Norte y entra en la antecedente, y de este mismo 
punto costeamos otra por la derecha á 1 */ a milla que va 
a. la de los Corrales. A los ( : 8 divide este albardón en dos 
piernas, la una que sigue al Parado y fenece á la banda 
meridional de la horqueta de Otazo y continuamos el resto 
de la base por la otra que es de lomas bajas, cuyas ver- 
tientes de la izquierda van á un bañado grande que cos- 
tea el Parado por esta banda, y las de la derecha á la 
cañada de los Corrales, y al tín de la base llegamos a la 
última loma, y todo lo demás del terreno á la vista desde 
el Sursudueste hasta el Leste bajo y pantanoso, por el 
cual corre la referida cañada, en la que se demarcó un 
punto al Sur 65° Geste distancia peco menos de 3 millas. 

19. { Terreno bajo y pantanoso, cubierto de m:\siega í 4 .» <¡. 38 ° o. 

13. v y cardales altos, y al fin a ampamos en la cañada '( ó.»s. 2<°e. 
de los Corrales, en donde hace horqueta otra que le en- 
tra por el otro lado, y de aquí sigue la de los Cotrales al 
Norte 60" Leste en menudas vueltas, todo por } antaño 
hasta el Parado, y {«ara aguas arriba lleva la dirección 



— 344 - 

del Sur 73° Oeste, y. á poco más de 2 millas tuerce para 
el Norte á buscar la dirección que se tomó del cerro Q C. 
Rumbo corregido de esta derrota : Sur 16° Leste ; dis 
tancia directa, 12' IX". Latitud observada, £3° 3' 18" A. 



Día 13 de Mayo. 
Salida del 8." campamento en la cañada de los Corrales. 

i. a s. 8i° K. 13. Costeándola por la izquierda á ] oca distancia por 
no tener paso hasta el tin de la base, que aunque malo 
por ser muy pantanoso la pasamos. 

2. a s. 4s° r. 20. Pasada esta cañada sigue el terreno bastante 
pantanoso y en él algunos bañados, y al fin llegamos á 
la otra cañada, la que corre de Sudueste Oesudueste hasta 
perderse entre cerros. 

3. a n. 73° e. 81. Pasada esta 2. a cañada sigue un albardón de lo- 
mas muy bajas, el cual se corta por varias partes, por 
donde el pantano de la derecha se comunica con el de la 
izquierda, y al fin de la base se marcó la horqueta de la 
cañada de los Corrales en el Parado Norte 19° Leste 
distancia de 7 á 8 millas, y esta horqueta es la que se 
citó en la 2. a base del día 7. 
4. a s. 63y 2 o e. 1^1- P° r ig na l terreno hasta los 30, que se desvane 
cen enteramente las lomas, y el terreno á la vista desde 
el Nordeste al Sudueste por el Sueste bajo y pantanoso 
cubierto de chircas y cardales sin notarse en él objeto 
remarcable, y al fin de la base acampamos en otra cañada 
que llaman del Sarandi, de donde sigue aguas abajo al 
Nornordeste y á media milla entra en el Parado, y para 
aguas arriba trae la dirección del Oesudueste de bastante 
distancia . 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 57° 30' Leste ; 
distancia directa, 1.0 A 15",. Se malogró la observación por 
mal tiempo, y según estos elementos se halla este punto 
en la latitud estimada de 33° 8' 39" A. 



-345 - 

Día 14 i l: Mayo. 
Salida del !>." campamento ni l<¡ cuñada <l<l surandi. 

16. Pasada esta cañada sigue un albardón muy bajo i.'8.77°E. 
y angosto, y al lili de la base estábamos cerca de un 
codillo del Parado, en donde le entra un brazo de dicha 
cañada que trae la dirección del Oesnonueste, desde un 
poco más Leste del campa mentó en donde se divide, y 
estos dos brazos cortan una isla pequeña toda cubierta 
de charcas y pantanosa. 

41. Por el referido albardón, y al íin de la base se 2 ." s. es- e. 
marcó el paso de la Cruz en el Cevollati Sur 22° Leste. 

10. Atravesamos dos cañadas, que por la izquierda 3 a M 72* e. 
se unen y luego sigue al Parado, cuya boca es la que se 
citó en la 2. a base del día (!, y al fin de ésta llegamos al 
campamento general concluida nuestra comisión. 

Rumbo corregido de esta derrota: Sur 50° Loste; dis- 
tancia directa, 3' 19". 

Nota. — No ha llegado aún la Partida mayor, y según 
noticias que nos dieron los que quedaron de custodia de 
este campamento se sabe se hallaban en el arroyo Yerbal, 
por lo que inmediatamente se despachó aviso de nuestra 
llegada, noticiándoles por mayor, el que continuamos po- 
niéndole en limpio, y el 20 llegó la Partida con la con 
clusión de su reconocimiento dt \ (¡limar, el (pie reunido 
á éste es como se sigue. 

PARTIDA MAYOR 

Día 11 de Marzo salió la Partida menor á continuar 
el resto del Cevollati y sus vertientes, y nosotros lo eje- 
cutamos al mismo tiempo para reconocer el OÍ i mar reti 
rándonos al Puerto de las Tunas, donde quedó el campa 



— 31(> - 

mentó general, y este día seguimos por el mismo camino 
de la derrota del 17 de Febrero basta el Paso de las Ave- 
rías donde bicimos nocbe, y aquí se determinó llevar una 
derrota substanciada desde este punto basta el referido 
puerto por la costa meridional y oriental del Cevollati, 
la cual es en la forma que se sigue : 



Variación 12y 2 n DÍA 1.° L)E ABRIL. 

NE. 

Calida del 18 campamento en el Paso de las Averías. 

i. a N.89°E 15. Costeando el arroyo por la izquierda á poca dis- 
tancia, el que forma distintas vueltas. 

2. a N.27>/ 2 °E 74. A los 60 un paso en él, que llaman del Gringo, 
en donde hay una cruz muy antigua y rastro de haber ha- 
bido algunas pilas de cueros. 
s. a n 40° e 89. A los 20 se aparta el arroyo para el Norueste, 
formando un saco basta los 48, que volvimos á él, y en 
este punto otro paso que llaman del Santafecino. De 
aquí se aparta el arroyo de modo que al tin de la base 
dista 2 millas. 

í. a n. 6iv 2 ° e, 13. Continúa el arroyo á igual distancia, y al fln de 
la base una cañada bastante grande y pantanosa, que 
corre casi sobre la perpendicular y entra en el arroyo 
á 2 y 2 / 3 millas. Desde el paso sigue al Sur 6 o Leste el 
espacio de 4 á 5 millas por terreno de pantano intransi- 
table. En esta cañada se halla la isla de Sarandi, que se 
citó en la 2. a base del 17 de Febrero y en la 3." del 18. 
Según dice el vaqueano portugués corre esta cañada desde 
la referida isla al Sur 70° Leste atravesando el pantano 
basta encontrar el arroyo San Luis, cuya noticia por no 
estar bien justificada se citó en el Plano con puntitos. 

5 a n. 31V2 e. 23. El arroyo cada vez más cerca, de suerte que al fin 

de la base estaba á media milla. 
»;. a n. 72'/ 2 ° e. 10. Acercándose siempre el arroyo á la base. A los 
20 cañada pantanosa, y al fin de la base otra más pe- 



— 347 - 

quena, que por ser tarde no pudimos pasarla, y acampa- 
mos eu un claro que líate el monte muy cerca de la ba- 
rranca del arroyo. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 57° 30' Leste ; 
distancia directa, 11' T>4". No se observó la latitud por 
falta de instrumento, (pie lo habían dejado en el campa- 
mento general, y según estos elementos queda este pauto 
en la de 33° 30' 33" A. 

DÍA 2 DE Abiul. 

9. Pasamos la cañada y seguimos costeando el arroyo i.*n. 7 o e. 
por la izquierda, y al tin de la base un claro en el monte 
muy cerca de la barranca, en donde según parece está el 
salto ó catarata que no pudieron subir las canoas, que 
aunque no se puede arrimar bien el arroyo se manifiesta 
por el ruido que ballí hace el agua. 

26. No se puede distinguir el arroyo por el mucho 2. íi n.56°e. 
monte que tiene en su orilla, y hemos atravesado dife- 
rentes cañadas, siendo las principales dos que pasamos 
á los 5 y 21, cuyas bocas en el arroyo quedan citadas en 
la 5. a base del día 11 de Febrero. 

93. El monte cada vez más espeso. A los 53 otra ca- 3. a n. <u> b ° e. 
nada y su boca se citó en la 5.2 base del día 9 de Febrero. 
A los 3(> un codillo de otra bastante grande que sigue al 
Sur 30° Leste hasta perderse en el pantano de la dere- 
cha, y el resto de la base la costeamos por esta parte a 
poca distancia. A los tiü, por la izquierda, una lagunita 
pequeña que desagua en el Cevollati por un saugradero 
que sigue hasta ella al Norte 70° Leste formando vuelta 
para el Norte y Nordeste, y su boca se citó en la 1.* base 
de dicho día 9 de Febrero. 

52. A los 2 pasamos la cañada de la derecha, bastante 4. a N.26« 2 °E. 
pantanosa, cubierta de monte y mucha agua. La boca de 
ésta se citó en la 1. a base del «lía 9 de Febrero. A los 41 
otra, y su boca es la de la 2. a base del día 8 de Febrero, 
y -al íiñ de ésta otra ídem en todo. 



- 348 - 

5. a N.36'E. 11. Terreno llano cubierto de maclega, y el pantano 
de la derecha cada vez más malo, y al fin de la base otra 
cañada pequeña es la de la 2. a base del día 8 de Febrero. 
6. a n. 2i' e. 71. A los 19 otra cañada bastante grande, cuya boca 
se citó en la 8. a base del 7 de Febrero, la que sigue desde 
el paso al Sur 70° Leste á perder de vista en el referido 
pantano. Al fin de la base otra asimismo grande y p&m 
tanosa que viene del Sur 55° Leste, y su boca es la de la 
1. a base -de dicho día. 
7. a N.37' /2 ° e. 15. El pantano cada vez más cerca. 

8. a n. 4° o. 7. A los 3 un regajo con bastante pantano en sus 
orillas que viene de la derecha, y á 1 1 / 2 milla sobre la 
perpendicular del rumbo al pantano cada vez más blando 
y menos transitable. La boca de este regajo es la de la 
2. a base del referido día 7 de Febrero, y al fin llegamos 
á la boca de la picada que tiene el monte en el paso de 
las Tunas. 
9. a n. 38y 2 °o. 12. Entramos por la picada adentro, la que es bas- 
tante antigua y está bastante trillada, y al fin de ella 
nos embarcamos en las canoas y pasamos al otro lado 
donde estaba el campamento general. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 11° Leste ; 
distancia directa, 11' 1". 

Nota. — Hasta el 6 inclusive hemos estado en este cam- 
pamento disponiendo lo necesario para salir nuevamente 
á reconocer el Olimar, para cuyo efecto decampamos el 
día 7 y fuimos á establecer el cuartel general en el Puerto 
de Yatay, punto en que debe reunirse la Partida menor. 

El 8 nos pusimos en marcha á continuar nuestra comi- 
sión, y desde este punto seguimos por el mismo cimiuo y 
derrota que se formó el día 1.° de Febrero, y llegando al 
fin de la 4. a base de aquel día por ser paraje á propósito 
acampamos, cuyo campa mentó denominaremos primero, 
y este punto consta de la referida derrota ; se halla en la 
latitud de 33° 13' 28" al rumbo corregido desde el Puerto 
de Yatay Norte (¡0 o Oeste; distancia directa ídem 1' 24", 
desde el cual daremos principio á las derrotas siguientes. 



- 349 - 



DÍA 9 DE ABRIL. Variación 12'/ S 

NE. 



SaJidc del l. er campamento en la costa del arroyo Olimar. 

18. Atravesamos el gajo que se citó el día 1.° de Fe- i-*s. is>°e. 
brero, y á los 9 una cañada pequeña que entra en él, y al 
tín de la base llegamos muy cerca del arroyo, en donde 
tiene un paso que llaman general. 

57. El Olimar por la izquierda á más y menos de me- 2. a s. 70°o. 
dia milla. A los 30 un pantano, del cual nace una cañada 
que pasamos á los 9. 

70. A los 2 empieza una isleta pequeña en medio del s." s. 4s°o. 
canee y fenece á los 35. A los 50 una lagunita muy inme- 
diata á la barranca del arroyo, rodeada de monte, y al 
fin de la base otra ídem, en donde acampamos. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 02° 30J Oeste : 
distancia directa, 6' 27". Latitud observada, :53 o 16' 36" A. 



DÍA 10 DE ABRIL. Variación 13° 

NE. 

Salimos á la ligera á reconocer la cañada que quedó 
pendiente el día 1.° de Febrero, formando la derrota si- 
guiente : 

53. Terreno de bañado costeando el arroyo por la iz- i." s. so o. 
quierda. A los 8 una cañada (pie viene del Norueste y á 
los 20 otra mayor ídem, y esta sigue al Sur 50° Leste, y 
á una milla entra en el arroyo, y al fin de la base se 
marcó un punto en el Sur 22° Leste una milla, en donde 
le entra otra cañada de esta parte. 

50. A los 3 pasamos esta cañada, la que por la iz- ?.* n. 7o°o. 
'quierda entra en otra mayor, (pie costeamos el resto de 
la base por esta parte á más y menos de media milla, y 
en ella van entrando otras muchas más pequeñas que 
vienen de la derecha, y al fin de la base se marcó el cerro 
2.° del Olimar Norte 82° Oeste. 



- 350 - 

3* n. 3i° o. 40. Costeando la referida cañada por la izquierda 
hasta los 10, que llegamos á ¡su punta más distante, y el 
resto de la base seguimos un albardón de lomas bajas y 
tendidas, y al fin se marcó el codillo de un regajo al 
Norte 72° Oeste. 
4. a n .16° o. 19. Al fin de la base llegamos á otro codillo de dicho 
regajo, el que desde aquí corre al Sur 88° Oeste hasta el 
codillo anterior, de donde sigue al Norueste hasta con- 
fundirse 1 en un inmenso pantano que se extiende á todo 
lo que alcanza la vista desde el Norueste por el Norte 
•hasta el Nordeste, sin notarse en él objeto remarcable. 

5. a s. 68° e. 18. El regajo por la izquierda á poca distancia, y al 
fin de la base se marcó un codillo en él al Norte 61° 3 ; 
Leste. 

6. a s. 82° e. 75. A los 6, 25 v 45 cañadas más notables de esta 1 aso 
que vienen de la derecha, y casi sobre la perpendicular 
entran en dicho regajo, al que llegamos á los •") y lo pa- 
samos al otro lado, de donde sigue al Norte 35° Oeste 
hasta el codillo anterior, y de allí casi al Oeste hasta el 
fin de la 1. a base, y el resto de ésta lo costeamos por la 
derecha á poca distancia, y al fin toma el regajo la di- 
rección del Norte 19° Leste basta la borqueta de una ca- 
ñada que le entra de esta parte. 

7. a N. 25° O. 12. 

s. a N.43°E. 10. El regajo por la derecha á media milla. 
9 a n. i3y 2 ° e. 20. ídem, y al fin de la liase cañada bastante panta- 
nosa que viene del Oeste como 2 millas y corre al Sur 
82° Leste hasta la horqueta citada anteriormente, y se 
marcó el paso general del Olimar Sur 77° Leste. Direc- 
ción de este regajo desde la referida borqueta aguas abajo 
Norte 82° Leste hasta el punto donde lo pasamos ayer 
en la 1. a base, y éste es el que se reconoció el día 1.° de 
Febrero, de cuyo punto demora el 2.° campamento al Sur 
18° 30' Leste, y quedando determinado el curso de dicho 
regajo desde su origen, y no notándose otra cosa de par- 
ticular nos retiramos al campamento. 



- 351 



DÍA 11 DE ABHIL. Variación 13° 

NE. 



Salida del 2.° campamento en la costa septentrional 
del arroyo Olimar. 

42. El Olimar por la izquierda á poca distancia. A i"8. es o. 
los 9 y 24 las dos cañadas que se citaron ayer en la 1. a base. 

19. A los 14 la cañada que se citó al principio de la 8. a n. 89° o. 
2. a base de ayer. 

40. A los 8 la cañada que ayer .se costeó por la iz- s - s. »ii° o. 
quierda de la 2. a base. 

48. El arroyo á igual distancia hasta los 18, que hace a ■ s. so» o. 
un codillo, y en el centro una cañada bastante grande de 
este lado. Desde este codillo sigue el arroyo al Sudueste 
y á poco rato fuerce para el Oeste. A los 39 pasamos esta 
cañada y en este mismo punto se le une otra, que también 
viene de la derecha, y al íin de la base llegamos á otra 
tan pantanosa que no pudimos pasar, la que corre de 
Norueste á Sueste y entra en el arroyo un poco al Oeste 
del codillo anterior. 

13. Terreno pantanoso, y al fin de la base llegamos ó , n.22°o. 
á la cañada que pasamos en la antecedente, y en este 
punto se le une otra más pequeña. 

9. Costeando por la derecha esta cañada pequeña, y it.*M.«*R 
al fin de la base un codillo en ella, de donde sigue al 
Nordeste. 

6. Llegamos á una isla de árboles, que por su parte -as. 55 o o. 
occidental corre la cañada grande, que no pudimos pasar 
en la 4. a base. 

33. A los 3 pasamos esta cañada pequeña de donde s.» s. 35 o o. 
lleva su dirección al Norueste hasta desvanecerse en el 
referido pantano. A los 13 pasamos la que al fin de la 
4. a base 110 pudimos, la que por la derecha á poca dis- 
tancia tiene su origen, y al fin _ de la base llegamos á un 
codillo del arroyo en donde hace horqueta otra que viene 
del Norte, y aquí acampamos. 



— 352 — 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 80° 30' Oeste ; 
distancia directa, 8' 38". Latitud observada, 33° 16' 51" A. 
Nota. — Día 12 uo se caminó por mal tiempo. 



Día 13 de Abril. 

Salida del 3." campamento en la vosta septentrional 
del OH mar. 

í.'N 56° o. S. Pasamos la cañada del campamento, la que viene 
del Norte 15° Oeste y á una milla está su origen. 

g.» s. 8s° o. 40. El arroyo lia formado una vuelta para el Sur de 
una milla, y á los 22 volvimos á su orilla, la que conti- 
nuamos el resto de la base costeándola por la izquierda, 
y al fin un pantano que viene del Norte 15° Oeste 1 Va 
milla, y en este mismo punto por la izquierda se une con 
otro mayor que viene del Oeste, y luego por uno solo 
sigue á un codillo del arroyo. 

3. a s. 78° o. 15. Costeando este pantano por la izquierda á poca 
distancia, por medio del cual corre una cañada pequeña, 
á la que llegamos al fin de la base. 

1. a n. 37° o. 10. Pasamos la cañada y la costeamos por la dere- 
cha á poca distancia. 
5 R s.;»5°o. 23. Hasta los 10 terreno de bañado y algunos panta- 
nos, y llegamos á otra tañada pequeña que sigue al Liste, 
y á menos de ] , de milla desagua en una lagunita que 
está muy cerca del arroyo, al que desde este punto hasta 
el codillo de la 2. a base forma vuelta i ara el Sur. 

t;. a N.82°o. 6. El arroyo por la izquierda á poca distancia, y al 
fin de la base otra cañada pantanosa. 

7. a n. 3i° o. 25. A los 19 otra cañada ídem, (pie también entra en 
otra lagunita que dista del arroyo como \/ 3 de milla. 

8.*H. tó° O. 12. Al fin de esta base otra laguna más pequeña que 
las anteriores, de la (pie sale un cordón de Sarandi en 
vuelta del Oeste hasta el arroyo, que parece ser el san- 
gradero de ella. 



— 353 — 

20. El arroyo á Igual distancia, y al tin acamparnos 9 " N - 74 ° °- 
sobre la costa del arroyo Serbal, de donde se mareó su 
horqueta en el Olimar Sur 15" Leste distancia '/ 3 de n 'i- 
11a, y un cerro bastante alto llamado del Yerbal Norte 
47° 30' Oeste. Este cerro es bien conocido por ¡-er bas- 
tante alto y grueso, y tiene la apariencia de una silla 
de montar. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 64° 30' Oeste ; 
distancia directa, 6' -17". Latitud observada, 33° 14' 5" A. 



DÍA 14 DE ABRIL. Variación 18° 

NE. 

Salida del 4.° campamento en la horqueta del arroyo 
Yerbal ron el Olimar. 



12. Costeando el Yerbal por la izquierda á l / 3 dei*N-83°E. 
milla. 

2-0. A los 5 tocamos un codillo de donde sigue al 2. a n. 27 o e. 
Norte 20° Oeste en bastante distancia, y en este codillo 
entra una cañada que pasamos a los 10, que viene del 
Leste. 

65. El arroyo cerca, y á los 12, 37 y 55 cañadas que 3. a n. it>°o. 
vienen del Leste, y la última es bastante grande. A los 
45 otra, muy pequeña que á l / 3 de milla por la izquierda 
entra en una lagunita que está muy cerca del arroyo. 

53. A los 1G [tasamos el arroyo, desde donde sigue 4 a s. •;i° o. 
para aguas arriba al Xorte 17° Oeste por más de G millas, 
formando varias vueltas para el Oeste. A los 33 cañada 
que viene del Norueste y entra en el arroyo frente de la 
lagunita anterior, y al fin de la base i-e marcó cerro del 
Yerbal Norte 51° 30' Oeste. 

38. Por lomas bajas, y al fin de la b;¡se acampamos en 5*0.1500. 
un codillo del Olimar, de donde se marcó el cerro pri- 
mero de este nombre Norte 89° Oeste, y el segundo ídem 
Norte G4° 30' Oeste. Una isla de árboles, que está á la 
falda de esta serranía Norte .~2° Oeste, de la que baja 

ts 



— 354 — 

una vertiente formando vuelta para el Nordeste hasta este 
campamento, vertiendo sus aguas en una lagunita que está 
pegada al dicho codillo, desde donde sigile el Olimar 
aguas abajo al Sur 15° Oeste, y á 1 l / 2 milla tuerce al 
Leste hasta la horqueta del Yerbal, y en la medianía de 
esta vuelta hay dos lagunas muy pequeñas. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte r>(¡° 30' Oeste ; 
distancia directa, 2' -17". Latitud observada, 33° 12' 27" A. 



Día 15 de Abril. 

Salida del 5.° campamento en la costa septentrional 
del Olimar. 

i.»s. 69» o. 27. El arroyo á corta distancia. A los 5 pasamos la 
cañada del campamento y á los í) y 17 dos lagunitas por 
la derecha, y en la 2. a entra una cañada que viene del 
Norueste. 

2. a s. 23» o. 27. A los'o* y 13 otras dos lagunitas, la 1. a por la 
derecha y la 2. a á la izquierda. 

3 * n. 79° o. 36. A los 8 hace codillo el arroyo y sigue al Sur como 
una milla y luego tuerce al Oeste, y en este mismo punto 
de la base se marcó la isla anterior Norte 27° Oeste, y la 
horqueta de un brazo que le entra por la banda del Sur, 
llamado Olimar chico Sur 33° Oeste distancia 1 1 l i milla, 
y los últimos árboles á la vista de este arroyo Sur 11' 
Oeste distancia 3 millas. Continuamos el resto de la base 
por buen camino, y á los 25 una cañada grande, que viene 
del Norte 15° Oeste, y por la izquierda á poca distancia 
se le une otra más pequeña que viene del Norueste y en- 
tra en el arroyo frente de la horqueta del Olimar chico, 
y al fin de la base llegamos á esta cañada pequeña. 

4. a n. 2i°o. 49. Por igual terreno, cuyas vertientes van á las dos 
referidas cañadas, y al fin de la base llegamos á la de 
la derecha. 

5. a n. 38° o. 25. Pasamos esta cañada, la que tiene su origen á 



— 355 — 

una milla por la izquierda, y :il lin dé la base se marcó 
la horqueta de Olimar chico Sur 24° Leste, y un punto 
eu el Yerbal Norte 49° Leste distancia 7 l / a millas, eil 
cuyo punto está la horqueta principal de todas sus ver- 
tientes. 

20. A los 4 pasamos otra cañada, que tiene su origen b.»n.4t ,, 'o. 
á una milla por la derecha, y en este punto del paso se 
le une otra más pequeña que viene del Norueste, y luego 
por un solo cauce corre al Sur .'50° Oeste y á 2 millas 
hace codillo y sigue al Sur 50° Leste hasta el '¡limar, y 
al tin de la base acampamos en la punta de la cañada 
pequeña, la que fenece en la falda del Sinvte del 2.° cerro 
del Olimar, el que desde el campamento se marcó su me- 
dianía Norte 47° Oeste distancia • , de milla. 

Kunibo corregido de esta derrota : Norte 53° Oeste ; 
distancia directa, 0' 21". Latitud estimada, 33 a 8' 335" A. 



DÍA 1G DE A DRIL. Vm-i-ción I3 1 

NE. 



¡Salida del (>.° campamento en la falda de Sueste 
del 2° eerro del Olimur. 

4. Por la falda del cerro. i. a s. ;s>o. 

15. Llegamos á una quebrada que forma este cerro *. a -'• c«° o. 
por su parte del Sur, de donde se marcó el cerro del 
Yerbal Norte :50 o Leste, y el cerro 1.° del Olimar Sur 40° 
Oeste, desde el cual sigue un encadenado de otros más 
bajos hasta este 2.°, de donde se dirige esta serranía casi 
al Nordeste hasta el del Yerbal, y de allí tuerce al Leste, 
y fenece sobre el arroyo de este nombre. 

53. Por la sierra del Olimar. que divide aguas por ».'S. wo. 
la derecha al arroyo Avestruz y por la izquierda á la 
cañada del punto de salida, y todas corren casi sobre la 
perpendicular de! rumbo, y al fin llegamos á la tabla del 
Norte del cerro 1 ° 



— 356 — 

4»s. tvo. 12. j Por la falda del Leste de este cerro, y al fin 

5." í> . 2.3*0. 33 J se mar có la horqueta del Avestruz en el Olimar 
Sur 38° Oeste. 

6.*s. 3S°o. 47. ^i fi n ( ] e ¿ 8 f a m] codillo del Avestruz, de donde 
sigue aguas arriba al Norte por bastante distan ia. 

7 ">. -.9° o. 15. ei Avestruz por la derecha á corta distancia, y 
al fin de la base acampamos en una rinconada de éste, y 
se marcó su horqueta al Sur 15° Leste distancia media 
milla, desde donde corre el Olimar aguas abajo al Sur 
S3° Leste el espacio de 7 á 7 1 / a millas, y allí hace otro 
codillo, y corre formando muchas vueltas hasta la hor- 
queta del Olimar chico. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 58° Oeste ; dis- 
tancia directa, 8' 5". Latitud observada, 33° 12' 47" A. 

Día 17. — Se dio descanso al ganado y caballada, y 
mientras salimos á la ligera á reconocer la costa del 
Norte del Olimar grande hasta la horqueta del chico, en 
la forma siguiente : 

r» n. si*e. 32. El Olimar por la derecha á corta distancia, y al 
fin de la base subimos á un cerro de mediana altura y 
más meridional de la sierra del Olimar, de donde s? 
marcó la horqueta del Avestruz Sur 69° Oeste. 

2.*s. 7i° e. 52. A los 9 y 27 cañadas que vienen de la izquierda, 
siendo la 2. a mayor, que tiene su origen en la falda del 
Sur de otro cerro que está más al Norte del chico, y al 
fin de la base llegamos á la orilla del Olimar. 

sj»e.8i° k. 27. El arroyo cerca, y á los 9 cañada bastante grande 
que baja del cerro 1.° del Olimar, y sigue al Sur 50° Leste 
hasta entrar en una laguna que está próxima á la costa, 
del arroyo, y enfrentamos con ella á los 21, y al fin de la 
base llegamos á un codillo del arroyo, de donde se marcó 
otro aguas abajo al Sur 8 o Leste. 

4."N.i5"K. 4. Subimos á una loma, de donde se marcó el ce- 
rro 1.° Norte 35° Oeste, y el 2.° Norte I o 30' Oeste. 
5*n.72°e. 1G. Por lomas bajas, por entre las cuales varias ver- 
tientes para el Olimar, y al fin de la base se marcó el 
codillo anterior Sur 62° Leste, de donde sigue el arroyo 



— 357 — 

al Norte, y á 1 ' j milla Lace otro recodo, y cu él (Mitra 
un regajo que tiene sus cabeceras desde lo más Sur del 
1/' cerro Sel (Mimar hasta lo más Leste del 2.°, y en este 
regajo estuvimos acampados el día 15. Desde la referida 
horqueta sigue el < /limar al Leste basta la del Olimar 
chico, y no notándose otra cosa de particular nos ritira 
mos al campamento. 

Nota. — Se determinó dejar el campamento formado 
y en él toda la más comitiva, y solos á la ligera salimos 
el 18 á reconocer el arroyo Avestruz y sus vertientes en 
la forma siguiente : 

29. Pasamos el Avestruz, de donde forma una vuelta im\ uto. 
para la derecha hasta id codillo que se citó en la 2i* base 
del día 10, y al fin de ésta llegamos á media milla del 
monte, que por esta \ arte tiene bastante. 

16. Menos monte y cada vez más cerca el ¡novo. A 8."n.2M -• f, 
los una cañada pequeña que viene de la izquierda, y á 
V 3 de milla por la derecha entra en un codillo del arroyo, 
y al fin llegamos á la orilla de éste. 

10. Continúa bien cerca el arroyo, y á los .~> horqueta 3. a n. s5°o. 
de un regajo que le entra de la parte del Leste, que trae 
su dirección del Norte 15° Oeste en bastante dbtaneia y 
corre por terreno muy quebrado. 

10. Por la derecha un pequeño saco (pie hace el arroyo 4.» v>:°o 
para el Norte, y á los 5 una cañada pantanosa que viene 
de la izquierda, y casi sobre la perpendicular cae en el 
arroyo. 

20. El arroyo sin monte alguno, y hemos atravesado 5."N.'55°o. 
varias vertientes que tienen su origen á la izquierda á 
poca distancia, y al fin de la base un codillo en donde 
entra otra mayor de todas, y se marcó un cerro por 
donde pasa el arroyo Norte 51* Leste. 

14. \ 

11.? El arroyo cerca y sin monte. 

8.' ( 8.» V. S5" o. 

26. A los 4 cañada que viene de la izquierda, y desde !> i n 2» •>■ 
este punto empieza á altear el terreno por una y otra 
parte del arroyo. 



, 6 "■ N. o!»" (\ 
! 7." N. 16" II 



— 358 - 

10 a o. 2á. Por faldas de lomas, el arroyo cerca. A los 20 
una cañada que viene de la izquierda, y al fin de la base 
se marcó el cerro por donde pasa el arroyo al Norte 79° 
Leste. 
n. a n. 19. ídem. 
ii-. u x. 2o° o. 45. A los 9 y 34 vertientes más notables de esta base, 
y al fin acampamos en una rinconada que hace el arroyo. 
Rumbo corregido de esta derrota : Norte 14° Oeste ; 
distancia directa, 9' 34". Latitud estimada, 33° 3' 28" A. 
Día 19. — Continuamos el arroyo Avestruz, en la forma 
siguiente : 
i.»n. 49° o. 31. A poca distancia el arroyo por la derecha hasta 
los 14, que tocamos un codillo en donde entra una cañada 
que viene de la izquierda, y luego forma vuelta para el 
Norte, y el resto de la base seguimos por puntas de lo- 
mas, y al fin se marcó un punto en el arroyo - Norte 20° 
Leste distancia una milla, donde hace horqueta otro gajo 
que le entra de la parte opuesta. 
2. a n. i° v. 25. A los 9 otra cañada, que viene del Sur H0° Oeste, 
y corre bajo de este rumbo hasta entrar en un codillo del 
arroyo que está un [toco al Oeste de la referida horqueta.. 
A los 17 otra cañada más pequeña, y hasta el fin de la 
base el arroyo cada vez más cerca. 
3. a n. 47» o. 12. El arroyo cerca, y á los 9 cañada que viene de la 

izquierda. 
4 R x. 3°o. 15. Al fin de esta base otro codillo, del cual sigue al 
Norte 70° Leste, y á media milla le entra otra cañada de 
la parte opuesta, y de allí sigue formando muchas vueltas 
hasta el codillo anterior. 
». a s. 2ti o o. 5- Volvimos para atrás por no poder pasar un ba- 

ñado con mucho monte que hay sobre este codillo. 
ti , x.29M). 15. Costeando el monte y el arroyo á corta distancia 
por la derecha, y á los 11 horqueta de una cañada grande 
que le entra de esta parte, y de ella si¿>ue el arroyo aguas 
arriba al Norte 20° Oeste por entre lomas pedragosas. 
v • n. 67° o. 39. Costeando la referida cañada por la derecha, la 

que forma pequeños sacos para el Nordeste, y hemos 



— 359 - 

atravesado <>tr;ix varias más pequeñas que bajan de una 
serranía pedragosa que costeamos por La izquierda. 

34. Subimos á un ceno en el que i s á el origen de la *.*il. 5*0, 
referida, cañada, de donde se marcó el cerro chico del 
üliniar Sur 35° Leste; ídem el 1." Sur Í5" Leste, y el 2.° 
Sur 58° Leste, y el cerro del Yerbal Sur 70° Leste. 

1L". Al fin de esta base acampamos en otra loma, de 9.'N.68°E. 
donde se marcó un cerro bien alto (pie por su falda del 
Oeste pasa el Yerbal Norte 83° 30' Leste. 

Rumbo corregido de esta derrota: Norte 10° Oeste; 
distancia directa, V 28". Latitud estimada, 32° .'6' 26» A. 

Hía 20. — Continuamos el Avestruz en el modo si- 
guiente : 

10. Por lomas bajas, y Hedimos muy cerca de la ver- i.»a¡ so* o. 
tiente principal y de más Oeste de este arroyo. 

SO. A los 4 ¡lasamos esta vertiente, de donde sigue 2. a N. 38° B. 
al Sur 78° Leste 1 Va milla, y de allí al Sur hasta la 
horqueta de la cañada grande que se citó en la 0. a base 
de ayer. A los 36 pasamos otra vertiente que sigue al 
Sur 20° Leste y á 1 l '/ a milla entra en la anterior, y á 
los 40 entramos en el albardón que fenece en la horqueta 
que se citó en la 1 .* base de ayer, el que sale de la cuchilla 
general al Norte 30° Oeste distancia poco más de 4 mi 
lias, y el resto de la base seguimos por entre vertientes 
para la principal de más Leste de este arroyo, y al fin 
subimos á otro cerro bastante alto, y se marcó el cerro 
de esta parte del arroyo Sur 7S° 30' Leste, y el punto en 
la cuchilla general del albardón de la encrucijada dónde 
sale el albardón anterior Norte 00° Oeste. Por la parte 
del Norte de esta encrucijada están las caídas que for- 
man la vertiente más Leste de este arroyo, y por la parte 
del Sur las de la que pasamos al principio de esta base, 
y se marcó un codillo en la vertiente más Leste al Norte 
45° Leste distancia una milla, en donde hace horqueta 
otra que viene del Sur 75° Oeste. 

47. Atravesando vertientes para la principal del .. , s ;¡r> K 
Leste del Avestruz. A los 14 y 25 dos bastante grandes 



- ?oÜ - 

que vienen de la derecha del referido albardón, y á los 
vejación i3° íó otra más pequeña que á ] / 3 de milla entra en un 

N E. 

codillo del gajo más Leste, de donde sigue éste formando 
muchas vueltas hasta el punto anterior, y el resto de la 
base lo costeamos por la izquierda á poca distancia. 

4. a s. 8o° e. 31. El gajo cerca, y á los 24 hace codillo y en él 
entra una cañada que viene del Sur G5° Oeste. 

ñ R s.26°o. 35. Atravesando cañadas, y á los 28 pasamos la nía 
yor, que viene del Oeste, y entra en otro codillo del 
arroyo. 

ti a s. i3° o. á5. A los 29 pasarnos otra cañada que viene del Sur 
58° Oeste, y también ésta es la mayor de todas las de 
esta base. 

7. a s. 2o° o. 07. A los 10 otra cañada que viene del Norte 00° 
Oeste. A los 35 otra ídem, y al ñn de la base llegamos á 
la horqueta principal del Avestruz, que es la citada en 
la 1. a liase de ayer. 

8.* s. 20° e. 38. Pasamos el arroyo, y al ñn de la base llegamos 
al punto donde estuvimos acampados el día 18. 

Día 21. — Nos pusimos en marcha con el fin de recono 
cer un gajo que entra en el Avestruz por la parte del 
Leste en la forma siguiente : 

i. a N.tí6"E. 30. Pasamos el arroyo y atravesamos un albardón 
(pie viene del Norte 20° Leste dividiendo aguas por la 
izquierda á la vertiente principal y de más Leste del 
Avestruz, y por la derecha al gajo que vamos á reconocer, 
y para abajo sigue dicho albardón al Sur 25° Leste hasta 
la horqueta de dicho gajo, que es la citada en la 3. a base 
del día 18, y al rin de ésta subimos á una loma de donde 
baja una vertiente al Sur 03° L:\xte para dicho gajo, la 
que se confunde por entre cerros. 

2 l N.24°E. 71> A los 13 y 20 cañadas que vienen de la izquierda 
del referido albardón, y por la derecha á poca distancia 
se unen y por una sola corre casi sobre le perpendicu- 
lar y á 1 Va milla entra en dicho gajo. A los 'A y (J2 otras 
dos más pequeñas ídem, y al On de la base por la dere- 
cha á Va c ^ e m ida el referido gajo. 



- 861 -- 

37. El gajo por la derecha á poca distancia, y á los 3.*n. 28»o. 
10 una cañada que viene de la izquierda. 

!>. Subimos á un cerro del cual baja la vertiente i " n. U6°0 
principad de este gajo, y por !a parte <'el Geste como una 
milla corre el arroyé Avestruz, y se mareó el origen de 
la vertiente más Norte para este ji,;ijo Norte 18° Leste 
distancia :*> millas, la que se halla en el albardón que di 
vide aguas al arroyo Verbal y í Mimar. 

34. A los S volvimos á pasar la vertiente principal f> ft S. í»;° B. 
de este gajo, el qtie en este, punto forma una rinconada 
para la izquierda de más de media milla, y al tin de la 
base volvimos á él y lo pasamos á su parte oriental. 

33. El gajo por la derecha á poca distancia y el al- «.•s.sce. 
bardón del Yerbal por la izquierda á 2 y 3 millas, del 
cual bajan vertientes para dicho gajo. A los 13 pasamos 
la más notable, que trae la dirección del Norte lili Leste. 

32. 101 gajo á igual distancia, y á los -1 otra cañada 7. a s. s° o. 
bastante grande que viene como la antecedente. 

11. Al tin de esta base acampamos en la ribera orien- s. a s. 23 o e. 
tal de dicho gajo. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 84° Leste ; 
distancia directa, 3' 59". Latitud observada, 33° 3' 4" A. 

Día 22. — Se continuó el gajo del Avestruz en la forma* 
siguiente : 

28. El gajo por la derecha á pota distancia, y al tin ,. s 9 o E 
horqueta en él de una cañada grande, que por no tener 
paso nos obligó volver atrás. 

61. La cañada á la derecha bien cerca, hasta el fin 2 « N 26 . K 
de la base que subimos á una loma, de donde se marcó 
el origen de ella en el albardón del Yerbal al Norte 59' 
Leste distancia 2 millas. 

91. A los 17 pasamos la cañada y seguimos costean- 3 , s 16 . 
dola por la derecha bien cerca. A los GT sobre la perpen- 
dicular del rumbo, su horqueta en el gajo anterior, y de 
este punto corre una cañada que viene de la izquierda y 
entra en dicho gajo, á cuya orilla llegamos al lin de la 
base habiendo atravesado otras vertientes, y se marcó 



— '302 — 

el origen de otra cañada grande en el mismo alhardón 
del Yerbar! Norte 51° Leste distancia 5 millas, de donde 
corre al Sur 35° Leste hasta 1 l / 2 milla de este punto de 
la base, donde se le une otra que tiene su origen en la 
encrucijada de la serranía del Olimar con el albardón 
del Yerbal. 
4. a s. uy, e. 60. El referido gajo por la derecha bien cerca. A los 
15 pasamos la cañada antecedente, y á los 3b' una lagn- 
nita en la costa del gajo, y poco después otra cañada 
que baja de la falda occidental del 2.° cerro Olimar. A 
los 50 pasamos otra, que baja de la del Norte del cerro 1.° 
5. a s. i5« o. 34. El gajo cerca. A los 9 cañada que tiene su origen 
en la falda occidental del cerro 1.° del Olimar, y al fin 
de la base horqueta de este gajo con el Avestruz, en cuyo 
punto otra cañada de esta parte, y se marcó el campa- 
mento 1.° al Sur 5° 30' Oeste, adonde nos retiramos con- 
cluido el reconocimiento del Avestruz, y nos reunimos 
con el resto de la comitiva. 

Nota. — En este campamento se quedó el Comisario 
portugués con un corto número de individuos de su Par- 
tida y los facultativos con el Comisario español fueron 
á reconocer el Olimar chico, y (pie en el paso del arroyo 
' de las Averías nos volviésemos á reunir. 

Día 23 de Abril.' 

Salida del 7.° campa mentó cerca de la horqueta 
del Avestruz con el Olimar á reconocer el Olimar chico. 

i." s. 77° e. 29. A los 7 laguna pequeña por la derecha que hace 
la figura de una herradura y está pegada á la costa del 
Olimar. A los 21 tocamos un codillo de este arroyo, y 
seguimos el resto de la base costeando, y al fin se marcó 
un cerro 1.° de la sierra de las Averías Sur 76° Oeste. 
Ídem otro 2.° Sur 00° Oeste. 

2. a s tí° e. 19- A los 3 pasamos el Olimar con buena picada en 
el monte de 200 toesas de largo, y al fin de la base subi- 
mos á la serranía de las Averías, (pie trae su dirección 



— 3Ü3 — 

deJ Sur 70° Oeste desde la cuchilla general, dividiendo 
aguas á. tos dos Olimaiee, y sigue desde este punto casi 

al Leste hasta fenecer sobre el (Mimar chico, y se marcó 
el cerro 1. de Las Averias Sur 87 a Ueste, ídem el -." Sur 
70 u Oeste, y el ceno B, en Las vertientes del oliniar chico, 
Sur 1 >J 30* Oeste. 

43. Costeando par la derecha á poca distancia, que 3. a 8. *¡» O. 
tiene su origen al principio de la base, y al fin llegamos 
muy cerca de su orilla, de donde sigue al Sur 14° Leste, 
y á 1 l /a milla entra en el Oliniar chico, y aquí forma 
codillo el arrayo y sigue al Norte hasta la falda del 
Sueste del cerro de donde salimos y de allí sigue al Sur 
81° Leste, y á las 3 l / a ó 4 millas tuerce al Norte 25° 
Leste, y sigue esta dirección hasta cortar la que se citó 
en la 3," base del día 15, y se marcó un cerro A en las 
vertientes del Olimar chico Sur 33° 30' Leste. 

115. Atravesando vertientes que vienen de la dere - < .» s. 03" o. 
cha de dicha sierra, y el arroyo por la izquierda á más 
y menos de una milla. A los 4, 19, fí3, (¡3, 79 y 94 cañadas 
principales que casi sobre la perpendicular del rumbo 
caen al arroyo, y la última entra en un codillo de éste 
distante de la base l / 3 de milla, y hasta la horqueta de 
la 1. a , que es la que se citó en la base antecedente, forma 
el arroyo una vuelta para el Sur, y al tín de la base en 
una rinconada que hace otra cañada acampamos, y luego 
subimos á varios cerros, de los cuales no se nota uada 
de particular. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur i<9° Oeste ; dis 
tancia directa, 8' 11". Latitud observada, 33° 19' 6" A. 

Nota. — El 24 no se caminó por mal tiempo. 

i,' .itr t „ Variación I3V2" 

Día Üo de Abril. NE- 

Xalida del 11 campamento cerca la orilla septentrional 
del Olimar chico. 

<iü. El arroyo sigue al Sur hasta el codillo (pie se i.*s. «4° o. 
citó en la 3. a base del día 23,- donde le entra una ver- 



— 361 — 

tiente que baja del cerro B, y el resto de la base liemos 
atravesado cuatro cañadas grandes á los 4, 18, 33 y 52, 
que á 2 1 / 2 millas por la derecha tienen su origen en la 
sierra de las Averías, de donde corren casi sobre la per- 
pendicular del rumbo hasta el arroyo, que al íin de la 
base sólo dista una milla al Sur, en donde hace horqueta 
un gajo que le entra de aquella parte, el que trae la di- 
rección del Sur 8° Leste por espacio de "> '/ 2 á 6 millas, 
y eit este intermedio se le une otra vertiente que baja de 
un cerro, que llamaremos C, unida con otra que viene 
del Sudueste y tiene su origen en el cerro I), y desde la 
horqueta de este gajo en Olimar chico sigue éste aguas 
abajo al Norte 86° Leste, y á 3 l / 2 millas encuentra con 
la vertiente que baja del cerro B, y se marcó el cerro C 
Sur 31° Leste, y el D Sur 30° 30' Oeste. Estos cuatro 
cerros, A, B, C y D, están en una serranía bien áspera, 
por la cual sigue un albardón que divide aguas al Olimar 
chico y al Gutiérrez. 

2. a s. /si o. 24. A los 8 vertiente que entra en el Olimar frente 
del gajo antecedente, y hasta el íin de la base el arroyo 
por la izquierda á poca distancia. 

s. R s. 75' o. 30. El arroyo ídem, y hemos atravesado varias ver- 
tientes que vienen de la derecha. A los 23 un codillo en él 
á V 3 de milla, de donde sigue al Sur, y á más de una 
milla tuerce al Oeste, y al Íin de la base se marcó un ce- 
rro 3.° en la sierra de las Averías Norte 88° Oeste. 

4.» s. 6i° o. 120. Atravesando vertientes que bajan de dicha sie- 
rra. A los 14 pasamos la 1. a , que baja del cerro 2.°, y 
desde el paso sigue al Sueste hasta el arroyo. A los 38 
pasamos otra mayor, que tiene su origen al Oeste de dicho 
cerro como 2 l / 2 millas. A los (14 y 72 otras dos también 
bastante grandes que por la izquierda se unen y entran 
en el arroyo por un solo cauce á 1 / a de milla de la línea 
del rumbo. A los 91 otra que viene del Norte 40° Oeste, 
y desde los 64 hasta el íin de la base el arroyo á muy poca 
distancia, tocando varios codillos, y al fin acampamos 
en una rinconada de dos codillos. .'• 



- 3G5 - 

Nota. — Después de haber formado el campo pasamos 

el arroyo y se midió una liase de 2 millas al Sur (¡I o (leste, 
y al tiit de ella subimos á un cerro, (pie llamaremos T, de 
donde se nota lo siguiente : 

El cerro chico del (Mimar. Norte "II" Leste; cerro A, 
Norte 74 J Leste; ídem 1!, Norte 88" Leste, y el 2.* de las 
Averia», Norte á©° Leste; :¡." ídem, Norte 17" Oeste. Por 
la porte del Leste, Sur y Oeste de este último ceno bajan 
las vertientes de un pequeño gajo que entra en el Olimar 
chico al Norte del campamento V, de milla. Se marcó 
también el cerro 1> al Sur 2 o Oeste, y las vertientes que 
bajan por su parte del Norte forman otro pequeño gajo, 
que entra en dicho < Miniar un poco al Leste del campa- 
mento. Desde este cerro T sigue una serranía áspera al 
Sur hasta el D, dividiendo aguas por el Leste á este 
último gajo <pie baja de este cerro, y por el Oeste á la 
vertiente principal del Olimar chico, y no notándose 
otra cosa de particular nos retiramos al campamento. 

Rumbo corregido de la derrota : Sur 70° 30* Oeste ; 
distancia directa, 11' r>6". Latitud estimada, : J 3° 22/ 2" A. 

Día 2(i. — Salimos á la ligera á reconocer el gajo que Variación is%° 
se citó en la 1 . a base del día 24 en la forma siguiente : 

31. A los 8 pasamos el arroyo por la misma horqueta i. a s. 52» e. 
de la vertiente del cerro L>, y por la izquierda hace hor- 
queta otra más pequeña que costeamos por esta parte 
hasta el tín de la base. 

23. Al fin de esta base subimos á un albardón falso ?* s. u°e 
que viene del cerro I) y fenece en la horqueta del gajo 
que vamos á reconocer, y se marcó el cerro C al Sur 74° 
Leste. 

89. Dejamos este albardón y seguimos por lomas di- s.'s. ío»e. 
ferentes atravesando vertientes que bajan de él y corren 
casi sobre la perpendicular para la izquierda. A los 21, 
37 y 58 las más principales, las dos primeras á 1 1 / 2 milla 
por esta parte se unen, y á 2 l ./¡¡ millas se le une la ter- 
cera, y luego por un solo cauce corren al Norte 76° Leste 
hasta el referido gajo al (pie llegamos al fin «le la base. 



— 366 — 

de donde se nota tiene su origen en la falda oriental del 
cerro D, y sus puntas principales están comprendidas 
entre este cerro y el O, divididas por un albardón que 
da agua por el Sur al Cevollati, y en este albardón se 
hallan también los cerros A y B, y al Norte 57° Leste 
distancia de 5 á 5 1 /¿ millas está la horqueta de las dos 
vertientes principales del cerro D con la del O, y es la 
citada en la 1. a base de ayer, y no notándose otra cosa 
de particular nos retiramos al campamento. 

Día 27 de Abril. 

Salida del 12 campamento en la rosta del Olimar chico. 

i. R n. ii° o. 18. El arroyo por la izquierda á poca distancia, y 
al fin de la base se hace un codillo en donde le entra la 
vertiente que baja del cerro 3.° de las Averías, de donde 
sigue esta vertiente al Norte como una milla y luego al 
Oeste hasta su origen. Desde la expresada horqueta 
sigue el arroyo al Sur 05° Oeste formando varias vueltas. 

2. a n. 69° o. 16. Pasamos esta vertiente" y la costeamos por la 
derecha á más y menos de media milla hasta el fin de la 
base, de donde se marcó un cerro 4.° de las Averías Norte 
30° Oeste, y el cerro de Nico Pérez al Sur 38° Oeste. 
Este cerro está en la cuchilla general, de donde baja 
vertiente para la principal del Olimar chico. 

3. a n. 7s°o. 18. La referida vertiente á igual distancia. 

4. a s. 83° o. 18. ídem, y el Olimar chico lo perdimos de vista 
desde el fin de la 2. a base por causa del terreno, que es de 
lomas dobladas. 

5. a s. 2á° o. 39. Atravesando vertientes para el arroyo, y á los 28 
pasamos la mayor de todas que parece ser la principal 
de las más Norte para él, la que viene del Norte 86° 
Oeste, y á distancia de 3 l /i millas está la cuchilla gene- 
ral, y á media milla por la izquierda se une con otra, 
que parece la principal de las más Sur, la que pasamos 



- 367 — 

á los 39, y al ün de la base en una rinconada que ésta 
forma para el Norueste acampamos. 

8. Formado el campamento seguimos el rumbo del ••* N - S5 ° °- 

mareen volviendo á pasar la vertiente anterior, y al fin 
de la base subimos á un cerro bastante alto y pedragoso, 
de donde se marco el cerro 4.° de las Averías al Norte 
15° Leste, y el de NÍCO Pérez Sur 1*8° Oeste, en cuya falda 
del Norte está el origen de la vertiente del campamento. 
al que nos retiramos por no notarse otra cosa de par- 
ticular. 

Rumbo corregido de esta derrota: Norte 84° Oeste: 
distancia directa, 3' 38". Latitud observada, 33° '21' 15" A. 

Día 28. — Salimos á la ligera á reconocer esta vertiente Variación i8»/ a ° 

\ E. 

del campamento, por ser la principal del Olimar chico, 
en el modo siguiente : 

13. La vertiente por la derecha á poca distancia. i. a s. i«°o. 

97. A los 17 pasamos una cañada que viene del ¡.'s. so o. 
Sueste, y á los 33 pasamos la del campamento y la cos- 
teamos por la izquierda hasta los 53, en donde hace co- 
dillo y en él entra la vertiente que baja de Nico Pérez, 
y luego sigue aguas arriba al Sur 20° Leste hasta la 
falda del Norueste del cerro D, y el resto de la base cos- 
teamos la de Nico Pérez á poca distancia, y al fin subi- 
mos á este cerro, que como se ha dicho está sobre la cu- 
chilla general, y sus vertientes del Oeste van a Masavi 
llagra, gajo de Santa Lucia, y se marcó lo siguiente: 

Cerro chico del Olimar Norte 50° Leste, y la vertiente 
de la 1. a base de ayer Norte 5 o Leste distancia S millas, 
que como se dijo allí nace en el cerro 3.° de las Avería-;, 
se halla la cuchilla general éu la encrucijada del albar- 
dón de las Averías, y esta dirección lleva la cuchilla ge- 
neral hasta aquel punto, formando vuelta para el Oeste, 
y en ella están comprendidas las vertientes más distan 
tes del Olimar chico. Se marcó también la medianía de 
los cerros de Illesc.is ¡il Sur 34° Oeste, y esta dirección 
lleva la cuchilla hasta aquel punto, dividiendo aguas por 
el Oeste al referido .Masavi llagra y por el Leste al Cevo 



— 368 - 

llati. De este cerro Meo Pérez sale un albardón al Sur 
48° Leste hasta el cerro 1), dividiendo aguas por el 
Sudueste al Cevollati y por el Nordeste al Oliniar chico. 
También se vé el cerro Monzón al Norte 45° Oeste sepa- 
rado de la cuchilla general, y entre vertientes del Yi, 
brazo del río negro, y no notándose otra cosa de particu- 
lar nos retiramos al campamento. 

Día 29 de Abril. 

Salida del 13 campamento en la horqueta principal 
del Oliniar chico. 

i. a s. 83° e. 40. El arroyo por la izquierda á poca distancia. A 

los 7, 15 y 30 vertientes para él que vienen de la derecha, 
y á una milla están sus puntas en un albardón á que 
llegamos al fin de la base, y subimos á una loma que está 
al Norte del cerro T como 200 toesas. Este albardón fe- 
nece en el codillo del arroyo que se citó en la 1. a base 
del día 27, de donde sigue al Sur 3 o Oeste dividiendo 
aguas á las dos vertientes que tienen su origen á la parte 
del Norueste y Nordeste del cerro D. 

2. R n. ir o. 30. A los 11 pasamos el arroyo por el paso que lla- 
man del Tigre cebado, de donde corre formando muchas 
vueltas hasta el codillo que se citó en la 1. a base de dicho 
día 27. 

3. a n. 28° e. 55. Atravesando lomas. A los 27 pasamos el gajo que 
viene de los cerros 3.° y 4.°, y por la izquierda á una milla 
hace horqueta con la vertiente que baja del cerro 4.°, 
unida ésta con la que viene de la cuchilla general, y pasa 
por la falda del Sur del cerro 3.° 

4. a n. 4i° k. 109. A los 20 pasamos la vertiente que se citó el día 
25 á los 91 de la 4. a base, • y á ésta llaman arroyo de 
Loro. A los 37 pasamos la que en dicho día se citó á los 
72 de la misma base, y á los 61 subimos á lo alto de la 
sierra de las Averías, de donde se marcó su dirección al 



— 369 — 

Sur 72° Oeste hasta cortar la, que se lomó de NÍCO PÓTCZ, 
y del mismo pinito siguió al Leste hasta el lin de la --' 
i>ase del día 23, y al fin de esta llegamos ú donde sale 
una pierna de cuchilla para el Nornordeste y fenece en 
el cerro 1. a de las Averías, y se mareó el cerro más Norte 
de la sierra del (Mimar Norte 50° Leste, y el B, entilado 
por el 2. a de las Averías, Sur 63° Leste. 

114. Seguimos la referida pierna de cuchilla, cuyas •>* N.4T'/a°E. 
vertientes de la derecha van á un gajo de las Averías que 
tiene su origen á la falda del Oeste y Norte del 2.° cerro, 
el que costeamos por esta parte a más y menos de una 
milla, y de las de la izquierda al tronco principal de las 
Averías. A los 50 dejamos la cuchilla, y en este punto el 
gajo de la derecha forma < odillo y sigue al Norte 75° 
Leste, y á, 5 millas tuerce al Norte hasta entrar en el 
arroyo de las Averías, y al tin de la base en una rinco- 
nada que hace este arroyo en una orilla del Sur encon- 
tramos el Sr. Coronel Rosio con el resto de la comitiva, 
donde nos reunimos formando mucho campamento, y de 
aquí sigue el arroyo aguas arriba al Sur 72° Oeste hasta 
la falda septentrional del cerro 1.°, y aguas abajo al 
Xorte 09° Leste y á 5 1 2 millas vierte sus aguas en el 
Olimar grande. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 56° 30' Leste; 
distancia directa, 15' !)". Latitud observada, :3 o 13' 17" A. 

Nota. — El Sr. Coronel Rosio y resto de la comitiva, Variación i» c 
que habíamos dejado en el 7.° campamento el día 23, de- 
campó de allí el 25 y vino hasta este punto, formando la 
derrota siguiente : 

32. Pasamos el Avestruz por el mismo paso de la Par- i." s.7i«/ 2 " o. 
tida que fué á reconocer el Olimar chico, y seguimos por 
puntas de lomas de un albardón que fenece en dicho i aso, 
de donde lleva la dirección general del Xorte 3.">° Oeste, 
dividiendo aguas por el Leste al arroyo Avestruz y por el 
Oeste á un gajo del Olimar grande, que llama remes del 
Norte, al que llegamos al tín de la base. 

11. Pasamos este gajo, de donde sigue aguas arriba -¿. K s. b° e. 



— 370 — 

al Norte 85° Oeste, y á 1 y 2 milla tuerce al Norte 1«5* 
Oeste, y luego .se confunde por entre cerros. Seguimos 
costeándola por la izquierda á poca distancia y forma un 
poco de vuelta para el Leste, y al fin de la base llegamos 
á un codillo de él y se marcó una horqueta en el Olimar 
Sur 63° Leste distancia 2 / 3 de milla. 

s a s. 85° o. 35. El Olimar por la izquierda á poca distancia, y 
á los 14 enfrentamos con la horqueta del arroyo de las 
Averías, que le entra por la parte opuesta. 
4.*n.42°o. 41. ídem, a los 29 tocamos un codillo en donde entra 
una cañada pequeña que viene del Norte y luego sigue 
el arroyo al Sur 30° Oeste, y al tin de la base se mar.ó 
un punto en el gajo del Norte al Norte 20° Leste distan- 
cia 2 V2 millas, hasta el cual lleva la dirección que se 
tomó en el paso. 

5. a s. r.° o. 33. A los 16 otro codillo, en el que entra una cañada 
grande que viene del Norte 55° Oeste distancia 2 millas, 
y al fin de la base otro codillo. 

6. a n. 55° o. 14. El arroyo cerca. 

7. a s. ño'O. 6. Al fin pasamos el arroyo por el paso que llaman 
Real. 

N. ft s. 3s° o. 56. Atravesando una sierra que viene del Oeste, di- 
vidiendo aguas por el Norte al Olimar grande y por el 
Sur al de las Averías. A los 41 tocamos un codillo de éste, 
de donde sigue al Norte 72° Leste hasta su horqueta con 
el Olimar, y á poco menos de 3 millas le entra el pequeño 
gajo que baja del 2.° cerro. Desde este codillo sigue el 
arroyo al Sur y á media milla hace otro y sigue al Sur 
65° Oeste, y al fin de la base llegamos á su orilla, y de 
aquí sigue al Siír hasta cortar la dirección antecedente, 
quedando formado un saco de una milla de fondo hacia 
el Sur y de 1 / 3 de milla de boca para el Norte. Pasamos 
el arroyo y acampamos en su orilla, en donde hace otro 
recodo. 

Rumbo corregido de esta denota : Sur 85° Oeste; dis 
tajicia directa, 7' 38". Tuyo campamento es el punto de 
reunión. 



— 371 — 

Nota. — Día i'(¡. Tuvimos de parada por si llegaba te Variación lav» 1 
Partida que fué á. reconocer el (Mimar chico, y no te- 
niendo noticia de ella se dispuso que el día siguiente sa- 
liésemos á la ligera a reconocer estas inmediaciones en 
la forma siguiente : 

10. El arroyo por la derecha á poca distancia. i.'S.wo. 

8. A los 6 codillo y en él una cañada que viene del í.'N.»o°o, 
Sudueste. 

10. Al fin de ésta otro codillo, del cual sigue un saco ■>."■ n. 87" o. 
pequeño para el Norte. 

30. Al fin de ésta otro codillo. i ." s. -.v» o. 

21. A los 11 cañada que viene del Sur como una milla s.*s. es* o. 
y pasa por la falda del Leste del cerro 1.°, á donde su- 
bimos al fin de la base. 

5. Llegamos cerca del arroyo. «.» n. 3.vo. 

9. Volvimos para atrás, por no poder pasar un pan- :. a s. i;"i:. 
taño que llega hasta el arroyo. 

52. Descabezamos dicho pantano, y á los 16 tocamos 8-*S r 73"Q J 
un codillo del arroyo, de donde sigue al Norte 40° Leste, 
y á 1 1 /j milla forma un saco y tuerce para el Sur hasta 
la falda del Norte del cerro 1.° A los 22 cañada que viene 
del Sur, y el resto de la base el arroyo cerca por la dere- 
cha, y al fin otra cañada pequeña que viene del Sueste. 

26. A los 11 cañada grande que viene del Sur 55" s-* s. wo, 
Leste, y al fin tocamos otro codillo del arroyo, desde 
donde tuerce al Norte 63° (leste, y sigue esta dirección 
bastante distancia y al cabo se pierde por entre cerros. 

39. Nos volvimos al campamento atravesando vertien- io»s. 53" e. 
tes para el arroyo. A los 25 pasamos una que viene del 
Sur, y por la izquierda á media milla se une con la que 
[tasamos en la base antecedente, y al fin de la base subi- 
mos á, la sierra de las Averías, y en este punto están las 
vertientes de dicha cañada. 

18. Por la expresada sierra, cuyas vertientes de la iz- H .« n. 70 o e. 
quierda van á la cañada antecedente y las de la derecha 
á un gajo que tiene su origen á la liarte del Norueste del 
2.° cerro, y al fin llegamos á la encrucijada de una pierna 



— 372 -- 

de cuchilla que sigue al cerro 1.°, de donde se marcó el 
2.° Sur 51" Leste distancia 2 millas. 
12. a n. 55° e. 55. Costeando el referido gajo, y al un ue la base lle- 
gamos muy cerca de él, donde le entra una cañada grande 
que viene del Oeste. 
is."».30'K. 34. A los 16 por la derecha á media milla un codillo 
en dicho gajo, desde donde sigue aguas abajo el Norte 75* 
Leste por más de 4 millas. 
14. a n. 46° e. 21. Al fin de ésta llegamos al campamento, 
variación i3%° Día 28. — No se caminó esperando la Partida que fué 
al Olimar, y por no haber noticia de ella se dispuso vol- 
ver á salir el día siguiente á la ligera ú reconocer una 
parte del Olimar grande desde el Paso Real de este modo : 

i. a n. 38° e. 56. Al fin de ésta llegamos al Paso Real y al mismo 
punto del fin de la 7. a base del día 25. 

2. 1 s. ¡¡2° o. 10. El arroyo por la derecha á poca distancia. 
3. a N.«9WO. 24. Al fin de esta cañada que viene del Sudueste. 

4." s. 84° o. 12. Al fin codillo, en donde entra otra cañada que 
viene del Sur 75° Oeste. 

5.»N.i0»o. 21. Desde este codillo sigue el arroyo íil Norte, y á 
una milla hace otro codillo y le entra otra cañada de la 
banda opuesta, que viene del Nornorueste, y luego sigue 
el arroyo al Oeste, y al fin de la base llegamos á su 
orilla. 

6 ." s. 38" o. 106. El arroyo por la derecha á poca distancia, y á 
los 7 horqueta de una cañada que le entra por el otro 
lado, la que viene del Norueste. A los 22 horqueta de un 
regajo que le entra de esta parte y trae la dirección del 
Sudueste, y hasta los 85 forma el arroyo una gran vuelta 
para el Norte, y al fin de la base tocamos un codillo de 
donde sigue hasta el puerto de los 85, otra vuelta para 
el Norte, en la medianía de ella horqueta de una cañada 
que le entra del Norueste, y á la parte del Oeste de este 
codillo forma el arroyo otra vuelta para el Norte más 
pequeña que la anterior, y luego sigue aguas arriba al 
Oeste, y á. las 3 millas se pierde por entre cerros. 
<. a s. f.o°o. 15. Subimos á otro cerro cerca del arroyo. 



— 373 — 

11. Por lomas diferentes, y al un llegamos al regajo *■" 8< M ° *■ 
que se citó eu la 6.* base. 

ll'l*. A los 8 pasamos este regajo, de donde sigile 9 * 8 - '•*/»* B « 
aguas arriba al Sur »¡5° Oeste, y á l' millas está su ori- 
gen, y seguimos costeándolo por la izquierda á poca <lis 
tancia. A los L'r> cañada que viene del Sur ."">;." Oeste cano 
1 ' , millas, v á los 45 tocamos un codillo del gajo, donde 
le entra otra vertiente ídem en todo como la anterior, y 
de este punto sigue el gajo al Nordeste hasta su horqueta. 
en el Olimar, y continuamos el resto de la base por dife- 
rentes lomas de una pequeña sierra proyectada del Sur 
(>0 o Oeste y Norte (¡0° Leste, dividiendo ag as por el Norte 
al Olimar y por el Sur al arroyo de las .'verías, y fenece 
cerca del Paso Peal. A los 93 tocamos un codillo de las 
Averías, y en él hace horqueta una cañada (pie viene del 
Norueste, y luego costeamos el arroyo por la derecha á 
poca distancia, y al tin de la base lo pasamos y llegamos 
al campamento. 

Nota. — Casi al mismo tiempo llegó á este campamento 
la Partida que fué al Olimar chico, y reunidos todos le- 
vantamos el campo al día siguiente continuando las mar- 
chas reconociendo el resto del Olimar grande. 



Día 30 de Abril. 
Calida del 11 campamento en el arroyo de las Averías. 

58. Seguimos el mismo camino de la 8. a base del día i*n.38°e. 
25, y al fin de ésta pasamos el arroyo por el mismo Paso 
Eeal. 

9. Por terreno áspero de lomas bajas y entre/ -'.* n. 8 o o. 

10. ellas muchos chircales, y al fin principia á altearj 3.' N.43 o. 

23. el terreno. ( 1." ». 52 o o. 

23. Atravesando una serranía que se proyecta cisi 5.»n.u»o. 
de Leste Oeste dividiendo aguas para el Sur al Olimar 
grande y por el Norte á un gajo que llamaremos del me- 



- , 374 - 

dio, y entra en el del Norte, y al fin de la base se marcó 
un codillo en éste al Norte 75° Leste distancia 2 millas, 
y hasta el que se marcó en la 1. a base del día 25 forma 
grandes vueltas. 

s a n i5 e e 20. A los 11 llegamos por la izquierda á un codillo 
del gajo del medio en donde entra una cañada que viene 
de la derecha, y de aquí sigue el gajo aguas arriba al 
Oeste por bastante distancia y luego se pierde por entre 
cerros. 

7. a n. i7° o. 11. Dicho gajo por la izquierda á poca distancia, y 
el del Norte por la derecha á menos de una milla. 

8.» N.4tj°o. 15. A los 5 llegamos por la izquierda á un codillo del 
gajo del medio y luego se aparta un tanto cuanto, y al 
fin de la base volvimos á su orilla, y aquí hace una rinco- 
nada, donde acampamos. 

Rumbo corregido de la derrota : Norte 10° 30' Leste ; 
distancia directa, ti' 3(5". Latitud observada, 33° 6' 50" A. 
Nota. — En. este campamento se determinó dejar la 
mayor parte de la comitiva, y sólo los Facultativos á la 
ligera salieron á reconocer el gajo del medio hasta sus 
puntas. 



V. nació Q13V, { )Í A i.o DH Mayo> 



Salida del 15 campamento en una rinconada 
que hace el gajo del medio. 

i» n. 77° o. 21. Pasamos á la parte occidental del gajo, de donde 
sigue aguas abajo al Leste y á poco más de una milla 
entra, en el del Norte, y aquel corre desde allí al Sur 35° 
Leste hasta el codillo que se citó en la 5. a b se de ayer, y 
luego seguimos un albardón de lomas altas, cuyas ver- 
tientes de la izquierda van á este gajo del medio y las 
de la derecha al del Norte, y al fin de la base se marcó 
la horqueta de un regajo que entra en éste por esta banda 
Norte 07° Leste distancia 2 l / 2 millas. 



- 375 - 

32. El gajo del medio por la izquierda á más y menos i.*N.6i»//o. 
de 1 ' '., milla, y el regajo ¡interior por la derecha a una, 
y al lin de la base se mareó una horqueta en el del medio 
Sur 53° Oeste. 

48. Al lin de ésta se cruzó la horqueta antecedente ».* i*. k%» o. 
al Sur I o Leste. 

62. Al fin de la base llegamos :'. la encrucijada de este 4. a N.m u o. 
albardón con otro, que desde aquí sigue al Sur 73° Oeste 
hasta la cuchilla general, y para abajo sigue al Sur 80° 
Leste, y a las 2 millas da vuelta para el Sur, y feneee en 
la horqueta del regajo de la derecha, en cuya encrucijada 
está su origen, y en ella misma por la izquierda origen 
de la vertiente que hace la horqueta en el gajo del medio, 
marcada en las dos bases antecedentes. 

42. Continuamos el referido albardón, cuyas vertien- 5. a s. 5iy a o 0. 
tes de la derecha van al gajo del Norte y las de la iz- 
quierda á la vertiente anterior, y al lin de la b;ise encru- 
cijada de otro pequeño albardón que sigue al Sur 58° 

Leste. 

43. El albardón de la derrota sigue al Oeste hasta la *;. a s. 3o°o. 
cuchilla general, y á los 30 llegamos á otro regajo que 

sigue aguas arriba al Norte 76° Oeste hasta la cuchilla 
general y hacia abajo al Sur 58° Leste hasta hacer hor- 
queta con el del medio. Pasamos este regajo y entramos 
en otro albardón de lomas bajas, (pie también sale de la 
cuchilla general. 

12. Atravesando vertientes para el gajo del medio. 7.» s. o.» o. 

10. Al fin una cañada que sigue al Sudueste hasta g." s. 
dicho gajo. 

8. Por la derecha una vertiente á poca distancia que <..»§. 8 o»e. 
entra en dicha cañada, y al tín de la base acampamos en 
su orilla. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 78° Oeste; dis- 
tancia directa, W 28". Latitud estimada, 33° 4' 55* A. 



— 376 — 

Día 2 dh Mayo. 

Salida del 16 campamento <n las cabeceras 
del gajo del medio. 

i. a s. se» e. 5. Subimos á una loma y s? marcó el cerro 1.° del 
Olimar Sur 88° Leste ; ídem el chico Sur 77° 30' Leste, y 
el 1.° 'de las Averías Sur 44° 30' Leste. 

2. a s. 23° o. 60. A los 19 pasamos la vertiente principal <lel gajo 
del medio, que tiene su origen en la cuchilla general 
desde el Norueste hasta el Sur N.~>° Oeste, distante la que 
más 3 l / 2 á 4 millas, las que unidas en un solo cauce corre 
al Leste por bastante distancia, y el resto de la base se- 
guimos atravesanda lomas de un albardón que divide 
aguas por el Norte á este gajo y por el Sur al Olimar 
grande. Este albardón, que es de serranía muy áspera, 
sale de la cuchilla general dirigiéndose casi al Leste, y es 
la misma que se citó en la 5. a base del día 30 del pasado, 
y al fin de estas puntas para el Olimar grande. 

3. a ». 47° o. 26. Costeando dos vertientes para el Olimar á más 
y menos de una milla. 

4. a s. 36° o. 32. A los 24 pasamos una vertiente grande que viene 
del Norueste desde la cuchilla general, y en ella entra la 
que hemos costeado por la derecha, y á la izquierda del 
paso como media milla sobre la perpendicular del rumbo 
hace horqueta con otra (pie viene del Oessudueste, y luego 
por una sola corre hasta unirse con la principal del Oli- 
mar, y al ñu llegamos muy cerca de la cañada del Oes- 
sudueste. 

5/' N.80° O. ti» l 

6. a S. 77° O. 

7. a n. 40° o. 8. Al lin de ésta un codillo en ella, en donde se le 
unen otras dos más pequeñas que vienen del Oeste desde 
la cuchilla. 

8. a s. 33° o. 10. A los 4 pasamos las dos cañadas pequeñas. 

» » s. 84" o. 17- Caminamos por lomas altas y pedragosas y la 



i Dicha cañada por la izquierda á poca distancia. 



— 377 — 

cuchilla general por la izquierda bieo cerca, y al fin de 
la base de lo alto de una loma de bastante elevación se 
marcó el cerro 2.° «leí Olímar Norte 7.">° 3U' Leste, y el 
chico ídem Norte 86° 80' Leste, y el cerro de .Monzón 
Sur 17° 30' Oeste. 

13. Entramos en la cuchilla y seguimos por ella hasta io. a s.47° o. 
el fin de la base, de cuyo punto sigue en rumbo general 

del Norte 17° Leste por bastante distancia, dividiendo 
aguas por el Leste al Olimar grande v por el Oeste al Yi. 

30. Por la cuchilla, y al un de la base ultima v r u 8, y°E. 
tiente para la cañada anterior. 

9. l'or la izquierda hemos costeado una vertiente 12. s. ie e. 
para la principal del Olimar, y al fin de la base sigue la 
cuchilla al Sur 3(1° Oeste. 

9. Seguimos un albardóii costeando dicha vertiente á is. , S.62°e. 
poca distancia, y al lin de la base punta <le otra que sigue 
al Norte hasta entrar en ella. 

14. La referida cañada á igual distancia hasta eii'j*.» n. 75 o k. 
0. fin de la derrota, (pie acampamos en su orilla j 15.» n. 6o° e 

del Sur. 

Rumbo corregido de esta derrota: Sur 42° 30' Oeste: 
distancia directa, 8' 22". Latitud estimada, :¡3° 11' 3" A. 

DÍA 3 DE MAYO. Variación 13*/,° 

KE. 

Salida del 17 campamento cerca de las cabeceras 
del Olimar grande. 

<¡4. La cañada del campamento por la izquierda á i.*n.59°b. 
poca distancia hasta los 36, (pie la pasamos en donde se 
une por la derecha con la principal del Olimar, y éste 
trae la dirección general desde la cuchilla Sur 311° Oeste, 
y seguimos costeándola por la derecha bien cerca. A los 
55 otra cañada pequeña (pie viene del Norueste y entra 
en el por la derecha, y al fin de la base se marcó la hor 
(pieta que hace en él la que pasamos en la 4. a base Norte 
62° Leste distancia una milla, de donde sigue el arroyo 



— 378 — 

aguas abajo al Norte 59 o Leste y á 2 x / 2 al Sur £3° Leste, 
formando muchas vueltas basta el codillo que se citó en 
la 5. a base del din 29 del pagado. 

z.» s. 59* o. 30. Volvimos para atrás, y al fin llegamos al paso de 
la cañada del campamento. 

3. a s. r.o°o. 04. Por lomas diferentes y el Oliniar por la izquierda 
no a larga distancia, y al riii de la base subimos á la 
cuchilla general. 

i. a s. 37° o. 17. "Seguimos la cuchilla, cuyas vertientes de la iz- 
quierda con las que forman la principal del Olimar y 
hemos costeado por esta parte, y al tin de la base se marcó 
el cerro Monzón Sur 32° Oeste. 

5. a s. 20° o. 40. Por la misma cuchilla, y al tin subimos á un 
cerro bien alto, eu el (pie por su parte del Leste está, la 
vertiente principal del Olimar, de donde sigue al Norte 
40° Leste hasta la horqueta de la cañada del punto de 
salida. 

6. a s. 55° e. 29. Subimos á otro cerro de la misma cuchilla, y se 
marcó el cerro Nico Pérez Sur 10° 30' Leste, y la media- 
nía de los de Illescas Sur 12° Oeste. 

7. a n. 78° e. 91. A los 17 dejamos la cuchilla que sigue al Sur 
43° Leste y á 3 l / a millas está la encrucijada de la sierra 
de las Averías, y luego continúa la cuchilla hasta el cerro 
•le Nico Pérez formando ensenada para el Oeste, y se- 
guimos el resto <le la base atravesando vertientes para el 
Olimar pasando la última á los 26, que viene del Sur 70° 
Leste una milla y sigue al Norte 20° Oeste hasta unirse 
con la principal, y á los 43 subimos á un albardón que 
desde este punto sigue al Nordeste y á 3 : a millas al 
Norte 55° Leste hasta el puuto de la 7. a base del día 29 
del pasado. Este albardón sale de la cuchilla general un 
poco al Norte de la encrucijada del de las Averías divi- 
diendo aguas al a ¡royo de este nombre y al Olimar. A los 
59 y 71 dos vertientes grandes (pie bajan de dicha encru- 
cijada, y éstas forman la principal de las Averías, y desde 
el paso siguen casi al Norte y á una milla por la iz- 
quierda se unen, y al tin de la base subimos á una loma 



— 379 - 

que por su falda del Leste paisa la vertiente que baja de 
la parte del Norte del cerro 4.° de las Averías. 

45. Por la derecha á poca distancia la referida ver- «.*n.27°e. 
tiente hasta los 39 que la pasamos, y á la izquierda bien 
cerca se une con la principal de las Averías, de donde si- 
gue este arroyo aguas arruta al Sur 47° (/este hasta la 
horqueta anterior de sus vertientes principales, y al fin 
de la liase acampamos en su orilla del Leste en un codillo 
que hace una vuelta ó rinconada para el Norte. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 54° Leste; dis- 
tancia directa. 4' 14". Latitud estimada, 33° 13' 51" A. 

Nota. — Día 4. No se caminó por mal tiempo. 

DÍA 5 I>E MAYO. Variación l»»/a° 

NE. 

Salida del 18 campamento cerca de las cabeceras 
del arroyo de las Averías. 

8. Costeando por la izquierda una cañada pequeña i.» s. 45° e. 
hasta el tín de la base que la pasamos, la cual viene de 
la derecha y entra en el codillo de la Parada. 

120. A los 10 pasamos el arroyo de las Averías, y en 2 . a n. «3 o e. 
este punto forma una rinconada para el Norueste hasta 
el codillo de la Parada, luego lo costeamos por la derecha 
hasta los 39, donde hace otro codillo y sigue al Sur 63° 
Leste hasta el que se citó en la 9. a base del día 27 del 
pasado. Seguimos el resto, de ésta por un albardón de lo- 
mas bajas, costeando por la izquierda desde los referidos 
39 una vertiente cuya horqueta queda citada á los 46' de 
la misma base, y al tín de ésta subimos á una loma que está 
cerca de 8 millas al^Sur 40° Oeste del campamento 15, de 
donde se manó el cerro l.° de las Averías Sur 73° Leste, 
y el 1.° del Olimar Norte (i5° 30' Leste. 

Nota. — Estando bien determinado este terreno, como 
lo manifiestan las derrotas antecedentes, nos reunimos 
en el campamento 15 con el resto de la comitiva que en 
él había quedado. 



— 380 — 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 10° Leste ; 
distancia directa, 13 ; 12". 



Día t» de Mayo. 

Salida del 15 campamento en el (fajo del medio. 

i a N.62°E. 15. Pasamos dicho gajo, y al fin de ia ¡>ase se marcó 
la horqueta de éste con el del Norte al Leste distancia 
V 4 de milla, y desde allí sigue este último al Norte 20° 
Leste hasta la horqueta del regajo que ^e citó en la 4. a 
base del día 1.°, y luego continúa el mismo gajo al Norte 
18° Oeste, y á bastante distancia se pierde por entre 
cerros. 
2 ft n. 20 ■ o. 75. A los 18 pasamos el dicho regajo, el que desde aquí 
corre al Norte 86° Leste hasta su horqueta en el del Norte, 
y hacia arriba sigue al Norte G3° Oeste hasta perderse por 
entre cerros, y continuamos el resto de la base por entre 
vertientes para él, y al fin llegamos á un albardón que de 
este punto lleva la dirección del Sur 53° Leste hasta la 
mencionada horqueta, por cuya falda oriental corre el 
gajo del Norte. 

3. a n. 55* v o. 52. Continuamos dicho albardón, que divide aguas al 
regajo anterior y al gajo del Norte, que costeamos por la 
derecha á media milla, y al fin de la base llegamos á su 
orilla. 

4. a s. 38V a o. 19. El gajo del Norte bien cerca. 

5. a s. 82 l / a ° o. 71. A los 11 un codillo de donde sigue al Norte 50° 
Oeste hasta perderse por entre cerros, y al fin de la base 
subimos á una loma en la que estuvo la otra Partida al 
fin de la á.'* base del día 1.°, y este punto está en la en- 
crucijada de dos albardones, como allí se nota, en donde 
se halla el origen del regajo anterior que sigue desde ;;quí 
al Sur 73° Leste, corriendo por entre cerros i' asta encon- 
trar la dirección que se tomó desde el paso. Se relevó el 
cerro 1.° de las Averías al Sur 22° 30' Leste. 



— 381 - 

S. Bajamos esta loma, y al lin de la liase acampamos ,i - K N - 30 °°- 
en una vertiente para el gajo <lel Norte. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 1(5° 30' Oeste 
distancia directa, 8' '11". Latitud estimada, 33° V 2" a. 

Nota. — Día 7. No se caminó por mal tiempo. 

Día s de Mayo. 

Salida del 19 campamento en una vertiente 
para el najo del Norte. 

29. Esta vertiente por la derecha á poca distancia. i. a N. is u o. 
A los 23 pasamos una cañada mayor de otras muchas que 
vienen del Oeste desde la cuchilla, y por la derecha entra 
en la de la salida y luego sigue al Leste, y media milla se 
une con la principal del gajo del Norte, de donde sigue 
éste aguas abajo al Leste hasta encontrar con la dirección 
que se tomó en la 5. a base del día t>. 

28. Costeando la cañada antecedente por la izquierda 2." s. 76° o. 
á poca distancia, y el gajo del Norte por la derecha á 
más y menos de media milla. 

33. El gajo del Norte á más distancia. 3. a s.s.vo. 

27. Al fin de esta ¡>ase dicho gajo bien cerca, de donde 4. a N.n°o. 
se marcó el cerro 2.° del Olimar Sur 78° 30 ; Leste. 

5: Pasamos dicho gajo y acampamos en su orilla, de 5. a n. is° e 
donde corre al Sur 73° Leste hasta la horqueta que hace 
en él la cañada de la 1. a base. Las vertientes que forman 
este gajo están comprendidas en la cuchilla «¿enera! desde 
el Norte 33° Oeste hasta el Sur 57° Oeste, en distancia la 
que más de 2 millas. 

Rumbo corregido de esta derrota : Norte 41° 30' Oeste ; 
distancia directa, \' 18". Latitud estimada, 32° 57' 47" A. 

Nota. — El día 9 quedó el campamento formado, y los variación isv 2 " 
Facultativos á la ligera salieron á reconocer las puntas 
de este gajo en la forma siguiente : 

50. Costeando el gajo por la izquierda á poca distan- i.» n. 38 o o. 



— 382 - 

cia, y al fin de la base subimos á la cuchilla general, la 
que desde aquí sigue al Sur 10° Oeste hasta cortar la di- 
rección que se tomó en la 10. a base del día 2, dividiendo 
aguas por el Oeste al Yi y Cordovés y por el Oeste al Oli 
mar, y se marcó el cerro 2.° de este nombre Sur 70° 30' 
Leste. 
2. a N. 5i°E. 21. Por la cuchilla, cuyas vertientes de la izquierda 
van al Cordovés y las de la derecha al referido gajo del 
Norte, y al fin de la base se marcó lo siguiente : 

Cerro 1.° de Olimar Sur 66° Leste, y el chico ídem Sur 
59° Leste ; la medianía del cerro Cordovés Sur 09° Oeste, 
ídem la de Pablo Paes Norte 47° 30' Oeste, y la del cerro 
Tupambayé grande Norte 21° Leste, y de aquí por no no 
tarse otra cosa particular nos retiramos al campamento. 



Día 10 de Mayo. 

Salida del 20 campamento en las cabeceras 
del gajo del Norte. 

i. a N.28°E. 40. Atravesando vertientes para dicho gajo, las cua- 
les siguen al Sur 20° Leste desde la cuchilla. A los 15 y 
30 pasamos las más notables, y al fin de la base de lo alto 
de una loma cerca de la cuchilla se marcó el cerro chico 
del Olimar Sur 75° Leste, y se cruzó el de Tupambayé 
grande Norte 15° Leste. 

2. a n. 5i° e 61. A los 15 pasamos otra vertiente, la que con otras 
varias que le entran sigue al Sur 46° Leste hasta el gajo 
Norte, y ésta es la última y más Norte de las vertientes 
de dicho gajo, y al fin de la base subimos á la cuchilla, 
en cuyo punto encrucijada de un albardón de serranía 
que sigue al Sur 58° Leste hasta cortar la dirección que 
se tomó en la 1. a base del día 25 del pasado, dividiendo 
aguas por el Sudueste al referido gajo del Norte y por el 
Nordeste al arroyo Avestruz, como allí se cit<;, y se marcó 
el cerro 2.° del Olimar Sur 07° 30' Leste. 



- 383 - 

44. Continuamos la cuchilla, que por esta parte di ».*N.io»Ki 
vide aguas al Occidente, al GÓrdovés y Pablo Paes, y por 
el Oriente al arroyo Avestruz, cuya vertiente principal 
de éste corre al Sur 89° I>este en repetidas vueltas, y 
luego con las mismas sigue hasta encontrar < on la direc- 
ción que se tomó en la 2.* liase del día -0 del pasado. 

r>í>. Al lin de la base, de lo alto de una loma di' la i a n. 3.v e. 
misma cuchilla se marcó Tupambayé al Norte y Pablo 
Paes Norte 83° Oeste ; dirección de la cuchilla Norte 65° 
Leste por bastante distancia, dando aguas por el Norte 
al arroyo Tupambayé y por el Sur al Avestruz. 

14. Bajamos la cuchilla, y en una vertiente para este 5 a s.4°B. 
arroyo acampamos. 

Rumbo corregido de la derrota : Norte £0° ¡.este; dis 
tanda directa, IV 12". Latitud estimada, 32° 51/ 52" A. 

Nota. — Día 11. No se caminó por mal tiempo. 

Día 12 de Mayo. 

Salida del 21 campamento en las cabeceras 
del arroyo Avestruz. 

13. Atravesando vertientes que vienen de la i/.quierd i i a N so-e. 
desde la cuchilla. 

87. A los 6 una vertiente grande que por la derecha -' " s. S7» e. 
á poca distancia se le une otra pequeña, que pasamos á 
los 19, y luego sigue al Sur 33° Leste hasta el Avestruz y 
forma vuelta para el Sudueste. A los 32 y 60 otras dos 
que también bajan de la cuchilla, y por la derecha á poco 
más de una milla se unen y sigue al Sur 25° Oeste hasta 
encontrar con la antecedente, y al lin de ia base llegamos 
al albardón que se citó en la 2. a del día 20 del pasado, 
que divide aguas á las dos vertientes principales «leí Aves- 
truz, el cual sale de la cuchilla general al Sur 38° Le te 
hasta este punto, y de aquí sigue al Sur 21° Leste hasta 
confundirse con los demás cerros. 



- 384 — 

3. a n. 73° e. 20. Por la izquierda bien cerca una cañada que tiene 
su origen al principio de la base, y en ella entra otra que 
pasamos á los 10 y viene de la derecha. 

4 a sr. 53° e. 39. a los 16 pasamos la cañada de la izquierda, de 
donde sigue al Leste hasta entrar en la principal de más 
Leste del Avestruz. 
5. a n. 42° e. 6. Al fin de ésta pasamos dicha vertiente principal, 
la que desde aquí sigue al Norte 83° Oeste hasta la cu- 
chilla general, y hacia abajo al Sur 28° Leste hasta el 
codillo que se citó en la 3. a - base del día 20 del pasado. 

6. a n. 83° e. 15. Por diferentes lomas. 
7. a n. 6:¡v 8 ° e. 57. A los 13 una cañada grande que viene del Norte 
25° Oeste desde la cuchilla y sigue al Sur I o Oeste hasta 
el Avestruz. Esta cañada es la última más Norte y Leste 
de este arroyo porque al fin de la base llegamos al albar- 
dón que sale de la cuchilla general al Sur 23° Leste hasta 
este punto, y de aquí sigue al Sur 30° Leste diviendo 
aguas á dicho arroyo y al del Yerbal, y en él se halla el 
cerro de este nombre y el segundo del Olimar. 

8. a s. 79 '' 3. 25. Por la derecha una vertiente que tiene su origen 
al principio de la base. 

9. a s. 60° e. 7G. Dicha vertiente bien cerca, y al fin de la base lle- 
gamos á su horqueta y en su ribera occidental acampa- 
mos, y se nota que al Sur del campamento bien cerca está 
otra cañada que viene del Norte 76° Oeste dtsde el albar- 
dón que se citó en la 7. a base. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 80° 30' Leste ; 
distancia directa, 15' 9". Latitud observada, 33° 54' 19" A. 
Nota. — Día 13. Se dio descanso á los animales y se 
dispuso que la Partida portuguesa continuase el recono- 
cimiento de las vertientes más Norte y Leste del arroyo 
Yerbal hasta encabezarlas con las más occidentales del 
Parado, mientras la Partida española continuaba el resto 
del Yerbal hasta encañar todas sus vertientes, y que en 
la cañada de los Corrales fuese el punto de reunión, lo 
que se ejecutó al día siguiente, saliendo primero esta Par- 
tida del modo siguiente : 



385 - 



PARTIDA lOSPASOLA 

Día 14 i»k .Mayo. r*rlaeidn n u 

NK. 

salida <l<l l'2 «ampamento en ln nriicufc /uincipal 
del nrroi/o Yerbal. 

63. A los I pasamos la cañada que se rito desde el i. a a. 27 o r. 
campamente, y el resto <le la base costeamos el Verbal 
por la izquierda á poca distancia, y al tin llegamos a una 
cañada bastante grande que viene del Norte 75° Oeste. 
El arroyo forma codillo y sigue al Leste. 

42. Costeando la vertiente antecedente por la iz- 2. a s. <>•• e 
quiérela á poca distancia basta los 12, <pie forma codillo, 
y signe al Nordeste basta el arroyo, y al fin de la base 
llegamos á una punta de albardón (pie sale de la antece- 
dente. 

37. A los 15 pasamos por la horqueta de varias ca &>s. 4 e o. 
nadas que se unen en ella, las que vienen de la derecba 
casi sobre la perpendicular del rumbo y á media milla 
por la izquierda se le une otra (pie viene del Sur, y luego 
sigue en repelidas vueltas basta el arroyo, y al fin de la 
liase se marcó una horqueta al Norte (¡4 U Leste distancia 
3 l /j millas. 

L'4. Por faldas de lomas del albardón que divide 4. a s. sc° e. 
aguas al Verbal y Avestruz, cuyas vertientes que siguen 
para la izquierda forman la cañada (pie antes se citó. 

11. Al fin de esta base última punta para esta 5. a s. 60 o k. 
cañada. 

13. Atravesando vertientes para otra cañada que si- 6.*s. i°rc. 
gne al Leste basta el Verbal. 

83. A los 12 pasamos la principal de esta cañada, 7.»?. í;.-,« e. 
(pie viene del Sur 13° Leste y signe al Slíorte <¡2" Leste 
basta el arroyo. A los 26 pasamos otra que tiene su ori- 
gen á la parte del Norueste del cerro Verbal. 

25 



— 386 — 

8. tt N.4i°F. o. A los volvimos á pasar esta última cañada, y 
en ella bien cerca por la derecha se le une otra que viene 
del Norte desde dicho cerro, y luego sigue ;il Norte 77° 
Leste formando vuelta para el Sur. 

y. a N.74°E. 14. Por lomas diferentes atravesando vertientes para 
el Yerbal. 

io. a N. 20° e. U. Por la derecha signe otra cañada que tiene su 
origen al principio de la bítse, y al fin llegamos bien cerca 
de Ja que se citó en la 1. a 

n.» íN.52°e. 25. Al fin de ésta un codillo del Yerbal, en donde 
hace una horqueta á un tiempo las dos cañadas anterio- 
res de la 7. a y 10. a base. 

12. a s. 67° e. 9. El arroyo por la izquierda, y al fin de la base to- 
camos un codillo. 
ip.. ft N.64°E. 37. Doblamos este codillo y seguimos costeándolo á 
poca distancia, y al fin de la base está el paso que llaman 
de los Carros, por el que pasamos al otro lado, y acam- 
pamos en su orilla, de cuyo punto sigue el arroyo al Sur 
15° Oeste y á una milla hace otro codillo y en él entra 
la cañada de la 7. a y 8. a base, y de allí sigue el arroyo 
al Norte 83° Leste, y a una milla hace otro codillo, desde 
el cual sigue al Sur 31° Leste hasta cortar la dirección 
que se tomó en la 3. a base del día 14, y en el punto del 
encuentro se le une otro gajo que viene de más Leste. 

Rumbo corregido de la derrota : Sur 38° 30' Leste : 
distancia directa, 10' 45". Latitud observada, 33° 2> 42" A. 

Variación i:¡° DÍA 15 » E MAYO. 

NE. 

Salida del 23 campamento en el arroyo Yerbal. 

i.«N.22°E. 18. Atravesando lomas del albardón, que divide 
aguas á las dos vertientes más principales de este arroyo, 
y al fin de la base se marcó la horqueta de ellas al Sur 
22° Leste, y es la misma (pie se marcó del campamento 
de la salida de hoy. 
2,'n.m" 2 »e, 58. A los 25 horqueta de dos regajos, que el 1.° viene 



— 387 — 

del Norte Id" :>csit' por bastante distancia, y seguimos 
costeando el _." por la izquierda. Desde esta horqueta 
corre aguas ahajo al Sin- 20° Leste hasta el codillo que 
se cito en hi 8í* base del día 14 del pasado. 

!>."). El segundo regajo antecedente por la izquierda s. k n.so°b. 
á poca distancia, y á los 1*0 horqueta en él de una cañada 
grande que le entra del otro lado, la (pie viene del Norte 
lo° Oeste. A los <>C pasamos otra que viene de la derecha. 
y seguimos costeándola por esta parte á poca distancia. 

14. Al tin de ésta acampamos á la orilla del L\° gajo i.*8. 8o°0. 
que traíamos por la izquierda. 

Rumbo corregido de esta derrota: Norte 84" Leste; 
distancia directa, 1' ~u>" . Latitud estimada, -'<2° 55' 55* k. 

Día l(i dio .Mayo. 

Salida del l' l ciimpmneurto en las cabvóvras del í/ajo 
más Leste del Yerbal. 

14. Llegamos al íin de la 3. a base de ayer, de donde i.«-N.m a K. 
se nota que este gajo sigue al Norte XS° Oeste como 4 1 / 2 
millas, y á este término está el albardón que divide aguas 
al Parado. 

."ÍG. Costeando dos cañadas, una por cada lado hasta 2 a N.«»l¡. 
el lin de la base, (pie llegamos á un cerro bastante alto 
de dicho albardón, en cuyo punto está la encrucijada de 
Otro (pie sigue al Sur dividiendo aguas al Yerbal y á la 
cañada de los Corrales, y el albardón del Parado viene 
del Norte 58" Leste hasta este punto dividiéndolas á los 
dichos Yerbal y Tarado, y de aquí sigue al Sur 88° Leste 
repartiéndolas á este último y á la dicha de los Corrales, 
en cuya encrucijada al Sueste está la L:" vertiente para 
esta cañada, la que desde aquí corre al Sur liS" Leste por 
bastante distancia. 

1(¡. Seguimos el albardón que da aguas al Verbal y .vs.sr'B 
á la cañada de los Corrales. 

18. Ídem, y al lin de la base punta de una vertiente * K s. i8° k 



- 388 — 

bastante grande para la derecha <|iie corre al Sur 37" 
Oeste hasta el Verbal, entrando en él como una milla al 
Sueste de la horqueta que se citó en la. 2. a base de ayer. 
Por la izquierda del rumbo corre otra cañada al Sur 58° 
Leste hasta la de los Corrales. 

r.. a k 5 o e. 63. Por el mismo albardón. 

«. a s. 33° e. 3§. Al tín de esta base puntas de otra cañada para 
la derecha que sigue al Oeste hasta entrar en la anterior, 
y por la izquierda otra que corre al Norte 50° Leste hasta 
hacer horqueta con la de la 1. a base. 

7.*s. 56° e. 9. Este albardón sigue casi al Sur hasta desvane- 
cerse en terreno bajo, que lo es todo el que está á la vista 
desde el Sudueste por el Sur hasta el Sueste, y al tín de 
la base llegamos á la punta de la vertiente más Sur de 
la cañada de los Corrales, y por ser este el punto de re- 
unión con la Partida portuguesa acampamos para espe- 
rar á que ésta llegase, y desde este campamento sigue 
esta vertiente al Sur 73° Leste, corriendo por terreno 
bajo. 

Rumbo corregido de esta derrota : Sur 34° Leste; di* 
tancia directa, (¡' 3S". Latitud observada, 33° V 30" A. 
variación i3° Día 17. — Por no haber noticia de la Partida portu 

NE. 

guesa que fué á reconocer las cabeceras del Verbal, se- 
determinó salir de aquí á la ligera á reconocer las de 
esta cañada de los Corrales, cu la forma siguiente: 

i. a N. 15° J5. 10. Seguimos un albardón de lomas bajas, cuyas ver 
tientes de la derecha van á la del campamento y las di- 
la izquierda á la (pie ayer se citó en la 0. a base. 

a.* n. o»" e. 75. Costeando la cañada de ayer por la izquierda. A 
los 58 signe el albardón referido casi al Sueste. 

3.»n.69 o e. 17. Al fin de la base la cañada, de la izquierda sobre 
la perpendicular del rumbo, á media milla se une con la 
que ayer se citó al lin de la 2. a base, y estas dos con las 
que forman el tronco principal de la de los Corrales. 

4. a s.w8°E. 38'. La cañada de los Corrales por la izquierda á poca 
distancia, y al lin de la base se marcó un punto en el 
albardón anterior al Nordeste distancia '2 l /¿ millas. 



- 389 — 

55. A los 14 y 17 dos cañadas «pie vienes del Oeste s-'s.» *: 
del referido albardón. 

12. La cañada de los Corrales m l / a de milla. 6.«s.íb b. 

17. Al tin de esta llegamos al referido albardón, de 7.«.S. «o° E 
tuvo punto dista l;i cañada del campamento una milla 
bajo la misma dirección del rumbo, y la de los Corrales 
otra milla sobre la perpendicular, en donde hace mi re- 
codo y corre ajinas abajo al Norte 70" Leste. 

17. Seguimos el referido albardón, y ;il tin de la base s. a s. so'e. 
la cañada del campamento á poco más de media milla 
sobre la perpendicular del rumbo. 

-<¡. Llegamos muy cerca de esta cañada, en donde hi ^"N.^k. 
cimos noche por no haber tiempo de volver al campa 
mentó. 

Rumbo corregido de la derrota: Snr 7l'° Leste; dis 
tancia directa, ÍV oo". Latitud estimada, 33° 4' 35" A. 

De este punto se marcó la horqueta de esta cañada 
en la de los Tórrales al Norte 44° Leste distancia poco 
menos de 2 millas. 

El 11 nos retiramos al campamento por el mismo tía 
mino de ayer hasta el tin de la 7. a base, desde donde se 
güimos del modo siguiente: 

71. Desde el ti n de la 7. a base de ayer continuamos i."N.6. : .°o. 
c<m el rumbo de] margen por el referido albardón que 
divide aguas á la cañada de los Corrales por la derecha 
y por la izquierda á la del campamento 1 , que costeamos 
á más y menos de una milla, y corre por terreno bajo y 
pantanoso (pie sólo se conoce su cauce por un cordón de 
sarandis y chircales de «pie va cubierto. 

26. ídem. -'•* N - ™° v 

'■'A. Al lin de esta base llegamos al mismo camino de :;<N ' fill ° a 
la 2. a de ayer, y por él nos retiramos ;il campamento. 

Nota. — Ka este mismo día se reunió con nosotros la 
Partida portuguesa que fué á reconocer las puntas del 
Yerbal separada el día 14 en el 22 campamiento, cuyo ex- 
ímelo del reconocimiento (pie hicieron desde aquel punto 
es en la forma siguiente : 



- -890 — 



PARTIDA I'i HiTOGUE^A 

DÍA 14 DE Mayó. 

Puesta en marcha la Partida española para encañar 
todas las vertientes del Yerbal á su tronco desde este 
punto salimos nosotros á l;i ligera á reconocer estas in- 
mediaciones dejando aquí formado el campamento. 

i.» s. si" k. 7. Pasamos á la parte oriental del arroyo Yerbal. 

2. b n.28°b. :U. A los 12 llegamos por la izquierda á nn codillo 
del arroyo en donde (Mitra una cañada que viene de la 
derecha de ana serranía (pie llaman Asperezas del Yer- 
bal, y de aquí sigue el arroyo al Norte ."">(>' J Oeste por 
bastante distancia, y el resto de la base costeamos por la 
izquierda una cañada que entra en él un poco al Norte 
de diclio codillo. 

s. a N.83°o. 49. A los 5 pasamos esta cañada, la (pie viene del 
Nordeste de la referida sierra como 1 'A milla. A los l'L' 
otra que viene del Norte como ,*> millas y por la izquierda 
entra en el arroyo á poca distancia. A los 39 volvidos ji 
pasar el arroyo, y al fin de la base llegamos A la orilla 
de otra cañada «pie viene del Oeste 

-i.*n.2i°o, 49. A los .") pasamos esta cañada que trae la direc- 
ción del Norte 60° Oeste desde la cuchilla general, y seguí 
mos el resto de la base costeando por la derecha la ver 
tiente principal del arroyo, y al fin se marcó sn origen 
en la cuchilla general al Norte 13° Oeste distancia 1 '/.. 
milla, y desde este punto de cuchilla hasta el Nordeste 
distancia 3 millas en ella misma están comprendidas lo 
das las vertientes que forman la principal del Yerbal, y 
no notándose otra cosa de particular nos retiramos al 
campamento. 



— 391 — 
IM'a 15 DB .MAYO. Variaelóu J8' 

,\K. 

Salida del 22 campamento en el arroyo Yerbal. 

11. ■ Pasamos el arroyo y seguimos unas Lomas aspe- i. n s tu k. 
ías atravesando vertientes para él. A los 30 pasamos la 

más notable, que viene de la izquierda y sigue al Sur 
hasta el arroyo, y al lin de la base llegamos á la media- 
nía «le la expresada sierra, (pie se proyecta (le Norte 
á Sur. 

.~>2. A los 10 ranada (pie tiene su origen á la iz- 2. a n. so"E. 
quierda bien cerra, y sigue al Sur L5° Leste hasta el 
arroyo. 

7. Al lin otra cañada que entra en su gajo (pie viene s.»S.8« K. 
del Norte. 

12. Por entre yertientes para dicho gajo. i ft N.7., ü K. 
11. Llegamos á otra cañada (pie viene del Norueste 5. a a. 56° e. 

como 2 millas y sigue por la derecha la misma dirección 
de la base hasta hacer horqueta en el referido gajo dis- 
tante de este punto una milla, de donde sigue éste al Sur 
l.") Oeste hasta el arroyo. 

30. Pasamos esta última cañada, y á los 20 pasamos ñ. a n. 42 o f. 
el gajo, y en él por la derecha á poca distancia hace hor- 
queta otra cañada (pie viene del Norte 1~>° Leste, y al lin 
de la base acampamos, y se marcó el cerro del Yerbal al 
Sur 2 o 30' Oeste. 

Rumbo corregido de esta derrota: Norte 78° Leste; 
distancia directa, 6' 12". Latitud estimada, 32° r>2' 52" A. 

Día 10 de Mayo. 

Salida de las cabeceras principales de más Tueste 
del Yerbal. 

21. El gajo de ayer por la izquierda á poca distancia, i.» s . s-i° o. 
21. A los 5 llegamos ¡i un codillo de él, en donde en- •_>.* n. i8°o. 



— 392 - 

tra una fañada <pie viene del Norte 18° Leste, y al tin de 
la base Llegamos á otra que viene de más Norte. 
:. a n. 4i° o. 29. Pasamos esta cañada y seguimos costeándola por 
la derecha á poca distancia, y al fin de la hase el dicho 
gajo por la izquierda á media milla. 
4. a n. 3 o o. 32. Al fin de ésta la cañada hien cerca y el gajo más 

distante. 
:..»n. 36° o. 12. Costeando la cañada, y al lin de la hase entra 

mos eu un bañado en donde ésta se desvanece. 
«. a s. 49° o. 19. Nos echamos para fuera por no poder pasar el 
bañado y al lin de la hase llegamos á la costa del gajo 
anterior. 
7. a n. 53" 2 ° o." 43. Costeando este gajo por la izquierda á poca dis- 
tancia, el (pie corre por terreno bajo y pantanoso, y al 
lin llegamos á la cuchilla general, en cuyo punto encru- 
cijada del alhardón que divide aguas al Yerbal y Parado. 
s. a n. p° e. 24. Seguimos la cuchilla, y al fin de la base encruci- 
jada de otro alhardón que de aquí sigue al Norte 70"? 
Leste dividiendo aguas á dicho Parado y al arroyo Ta- 
guary, á cuyo alhardón llaman del Cerro largo, por ha- 
llarse en él un cerro bastante grande con este nombre. 
9. a s. 28'/ 2 ° e. 32. Dejamos la cuchilla, y á los 12 pasamos la ver 
tiente principal del arroyo Otazo, y al fin de la base lie 
gamos al alhardón que divide aguas al Yerbal y Otazo, y 
acampamos en una vertiente para este último, de donde 
se marcó el cerro Iguytu Nambi al Norte 29 u 30' Leste. 
Rumbo corregido de la derrota : Norte 22° Oeste ; dis 
tancia directa, & 32". Latitud observada, 32" 46' 39" A. 

Día 17 de Mayo. 

Salida de las cabeceras del arroyo Otazo. 

i. a n. 72%° e. 47. Por puntas de lomas costeando el Otazo por la 
izquierda, en el que entran varias vertientes (pie vienen 
de la derecha desde el referido alhardón. 
i'. a s. 4i ü E. 13. Subimos á este alhardón, y en este punto varias 



- 393 — 

vertientes que bajan para la cañada que ayer costeamos 
por la derecha en la 3. a , 1. a y 5. a liase. 

!»:'.. Seguimos este albardón hasta los 30, y • loa jija.'B. 

llegamos al OtazO, de donde Signe éste ;il Norte 38° Oeste, 

y a- 1 '/., milla signe al Oeste hasta el punto del tin de 
la 1.' base, y el resto de esta lo costeamos por la ilereeli.i 

hasta los 7l\ que se aparta para el Su ste. 

28. Al íin de ésta volvimos al Otazo. 4.*s. n»B. 

30. Pasamos este arroyo, de donde sigue al Norte 85° 5. a 9.5*' 0. 
Leste hasta confundirse por entre cerros, y al fin de la 
base subimos al albardón (pie dejamos en la 3. a , y de este 
punto bajan dos vertientes para el Otazo, en donde acam- 
pamos y siguiente albardón al Norte 03° Oeste hasta el 
fin de la L\ a base. 

Rumbo corregido de la derrota : Sur 61° 30' Leste; dis- 
tancia directa, 6' 56". Latitud estimada. :V2 U 4!)' oí)" A. 

DÍA 18 DIO Mayo. Variación f.v 

NE. 

Salida d<l albardón que divide aguas á los arroyos 
Yerbal y Otazo. 

16. Al tin de la base puntas para la derecha de un i."S.ao°o. 
regajo que sigue al Sur 2 o Leste por bastante distancia, y 
éste es el que en el reconocimiento de la Partida española 
se citó él día 3.5 en la L\ a liase. 

74. Continuamos dicho albardón. z.*s 68«e. 

48. Al íin de ésta llegamos al cerro i¿ O, sobre el cual 3 - a s & -° E - 
estuvo la Partida española (pie nos acompaña y la que fué 
á reconocer el Parado, y por haber concurrido en él tres 
distintas derrotas hechas por diferentes individuos no pa 
rece queda duda de la exactitud de los trabajos, y de ellos 
resulta que dicho cerro (} C se halla en la latitud estimada 
de 32° 54/ 40". Rumbo corregido de la denota basta este 
punto: Sur 42 a Leste; distancia directa. »>.' 24". 

Nota. — Estando bien reconocidas estas inmediaciones, 
así por la Partida (pie fué al Parado como por la espa- 
ñola (pie nos acompaña, por el mismo camino que ésta 



— 394 — 

hizo desdi- este cerro, nos retiramos y reunimos con ella 
en el 25 campamento, en donde tuvimos noticia como la 
Partida menor que se separó en el 20 campamento del 
Cevollati y estancia de Llorens estaba reunida con el 
resto de la Comisión y canoas sobre el arroyo del Parado, 
muy cerca de su barra, conchudos todos sus reconocí 
mientos y cumplida su comisión, y teniendo por nuestra 
parte bien determinado el Olimar y sus vertientes no pa- 
rece queda más que hacer en el Cevollati, y así el 19 nos 
pusimos en marcha para el campamento general sobre el 
Parado, adonde llegamos el 20, y aquí se reunieron todos 
los trabajos antecedentes y según se demuestra en el 
Plano (pie acompaña (1). 

Retirada al Tayu. 

Concluido el reconocimiento del río Cevollati y sus 
vertientes con los terrenos que baña, lo adelantado de la 
estación, lo embriagado de los campos con la frecuencia 
de las aguas ; la calidad de terreno, todo bajo y pauta 
lioso ; la intemperie, ó natural destemplanza del (lima, 
nos obligó á interrumpir por algún tiempo las operacio- 
nes y pensar en retirarnos al Tayn, en donde se hallaba 
el cuartel general, y en él los Comisarios principales ; 
todo lo cual fué ejecutado con acuerdo de los dos Comi- 
sarios de la 2. a Subdivisión por parte de S. M. V. y Su 
Majestad Católica en 23 de Mayo de 1785, y el 20 del 
mismo nos reunimos todos en el Tavn. 



(1) Así se dice en la copia autorizada de que nos valemos; 
pero el plano debió acompañar exclusivamente al Diario original. 



FIN DEL TOMO 1 



NOTA. — Los Índices se insertarán al fu del tomo II. 




— ■— ■ 



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